ID de la obra: 1489

¿POR AMOR O POR DINERO? |CHESTAPPEN|

Slash
NC-17
En progreso
2
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planificada Maxi, escritos 279 páginas, 87.471 palabras, 39 capítulos
Descripción:
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Propósito

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Pasaron dos días desde que Max comenzó a vivir en el departamento de su prometido y todavía no se acostumbraba a su nuevo entorno. Era extraño porque Sergio le había dicho que se sintiera como en casa, pero eso era lo ultimo que sentía al estar ahí. Todo le parecía muy costoso, lejano, ajeno. Casi no salía de su habitación porque sentía que debía preguntar si podía tomar esto o aquello, ya que no consideraba que esos objetos le pertenecieran. Otmar era amable y muy servicial, pero el rubio no estaba acostumbrado a que alguien más le preparara de comer o incluso se lo llevara hasta su lugar. Intentaba no tocar nada de la casa, asi que mantenía una distancia extraña para el alfa. —Max, ¿Está todo bien? —La pregunta de Sergio lo sacó de sus pensamientos —Estás muy callado. El omega sonríe algo nervioso, pero sabe que debe ser honesto sobre cómo se siente. —Para ser sincero, me siento un poco extraño en este lugar —Confiesa mientras baja la mirada —No se que hacer, este departamento me resulta poco familiar y mis amigos no viven en esta zona. El alfa suspiro pesadamente, no había pensado en eso. Claro que Max estara extraño cuando practicamente lo arranco de su hogar para llevarlo a vivir a su departamento, en una zona muy alejada de donde vivía, con vecinos que eran unos completos desconocidos y sin algún propósito que llevar a cabo. —Perdóname, Max, otra vez fui desconsiderado —Comenzó el pecoso para después tomar su mano con suavidad —¿Qué puedo hacer para que te sientas más cómodo?   —Bueno, es que siento que no me acoplo bien a este sitio, es precioso pero no lo siento como mi hogar —Afirma el rubio con algo de vergüenza. Sentía que se quejaba por cosas sin sentido, y quizá eso molestaría a su prometido. —Max, recuerda que este departamento ahora es tuyo, puedes cambiar lo que quieras —En ese momento el alfa sacó su billetera de su saco y de este tomo una tarjeta —Mira, puedes comprar las decoraciones que quieras. Solo deseo que te sientas cómodo. El rubio rápidamente negó con la cabeza ante esto. —No, claro que no —Repite al ver cómo el hombre le extiende la tarjeta negra. Sergio podía ver que Max era alguien terco, pero igual insistió y recordó algo que podría serle de ayuda. —Vamos, ve con Charles —Ofreció —Él irá de compras esta tarde, pero yo no puedo acompañarlo. Sabes que esta organizando su boda con Carlos, asi que seria bueno que se hicieran compañía y quizá se lleven bien. Max lo dudo un poco, pero ambos eran igual de tercos y no tuvo más opción que ceder. Así que tomó aquella tarjeta de crédito con mucho cuidado, sabía que le estaba dando una tremenda confianza al proporcionarle algo así. Continuaron desayunando tranquilamente, aunque Sergio todavia seguia en la busqueda de aquel minino que ocupaba el corazón del omega.  Esa tarde Max salió del departamento cuando se le informó que Charles lo estaba esperando abajo. Para el castaño habían sido dos días difíciles de procesar. Cuando fueron a hablar con sus padres sobre la propuesta de matrimonio, Mark se mostró reacio a la idea y Sebastian tuvo que intervenir para que no comenzará una discusión. Sin embargo, ante la negativa de sus padres al matrimonio, Charles no tuvo más opción que revelar la marca que tenía en el cuello y, molestos, estos terminaron accediendo. Aun así, el omega sentía que había decepcionado a sus padres. “Sera un escandalo si no se casan” Escuchó a su madre aunque este intentaba hablar bajo para evitar ser escuchado “Debemos darle nuestra bendición”. Sebastian sabía bien que su hijo estaba en una posición difícil, así que intento darle todo su apoyo para convencer a su esposo de que no había otra opción. Así fue como se afianzó el compromiso, y aunque había fantaseado muchas veces con ser desposado por un alfa como Carlos, toda su situación era por demás lamentable. Claro que Carlos estaba obligado a hacerse cargo, y eso era lo que más le dolía. —Disculpa la tardanza —La voz de Max lo sacó de sus pensamientos —Espero que mi presencia no te moleste. Al estar tan distraído en su mente, Charles no se percató de la expresión de melancolía que se había apoderado de su rostro, además de que su aroma se agrió un poco. Esto llevó a que el rubio pensara que su estado se debía a su culpa, ya que su presencia era más por consejo de Sergio que por una invitación hacia su persona. —¿Qué? No, para nada. No es ninguna molestia —El castaño se apresuró en responder —Me alegra que seas tú quien me acompañe, Sergio siempre se la pasa en el teléfono atendiendo asuntos de trabajo. Charles se levanta de donde esta, ya que se encontraba en el living del edificio departamental tomando una taza de café en lo que bajaba el prometido de su amigo. —¿Ya te sientes mejor? —Max intenta conservar la conversación que están teniendo. Quería relacionarse más con el Omega porque sabía que era cercano a su prometido, y se supone que su relación debe verse creíble. —La marca ha dejado de doler —Responde el castaño mientras ambos caminan hacia la salida del edificio —Solo espero que no se vea tan mal como el primer día, ya que no quiero que sea tema de conversación en mi boda. El rubio lo observa con atención y niega con la cabeza. —No se nota para nada, el collar que llevas puesto ayuda mucho —Señaló el Omega hacia aquel precioso regalo que le había hecho el alfa de su amigo. Carlos era muy detallista, así que compró un collar de esmeraldas que hacian resaltar los ojos de su ahora Omega. Claro que este lo recibió con ánimo, pero no sabía cómo actuar con él. Eran alfa y Omega unidos por una marca, pero bloqueados ante el miedo de lastimar al otro. —Me alegro que no se note demasiado, no quiero que sepan que me casó solo por eso —Dice Charles un poco aliviado. Cuando salen del edificio se encuentran con un rolls royce ghost negro estacionado en la entrada y un hombre les abre la puerta para que ambos entren. Max titubea un poco pero al ver como Charles entra sin ningún problema, opta por seguirlo. —¿A dónde iremos? —El rubio observa las calles con suma curiosidad, jamás había estado en una zona de tan alta exclusiva de la ciudad. —A ver mi vestido —Soltó el castaño sin mucho ánimo —Me alegra no ir solo, todos siempre están tan ocupados. Es en ese momento que Max toma su mano para intentar darle ánimos. —Creo que te verás muy bien con tu vestido, será un gran día —Dijo con una cálida sonrisa. Charles le correspondió la sonrisa y el resto del camino continuaron en silencio. Pronto llegaron a una tienda especializada en vestidos de novia, donde ambos entraron para poder escoger uno que le siente bien al Omega. —Este de aquí podría gustarte —Mia, una de las vendedoras, comenzó a llevarle distintos vestidos de acuerdo a sus necesidades —Es un poco más suelto pero el detalle del encaje es hermoso. Charles acepto cada propuesta y se probó cada uno de los vestidos sin estar del todo convencido. El rubio disfrutaba de un poco de pastel mientras veía al Omega desfilando cada modelo como si lo estuvieran torturando. —Ese te queda muy lindo —Dijo Max cuando lo vio salir por cuarta vez. —Llevas diciendo lo mismo de todos —Señaló el castaño —Simplemente no lo estoy disfrutando. Charles camina hacia donde se encuentra el rubio y se sienta a su lado. Era muy obvio para cualquiera que el Omega la estaba pasando mal y en su aspecto se notaba algo pálido. —¿Estás bien? —Pregunta Max colocando una mano en la frente del Omega —Estas algo frío. —Creo que me estoy enfermando —Responde mientras cierra los ojos —Esta mañana regrese la comida, quizá tenga alguna infección. —Deberías ir al doctor en lugar de probarte vestidos —La respuesta del rubio los hizo sonreír. Pero ese momento de tranquilidad se vio interrumpido por la vendedora. —Encontre esta pieza única, realmente especial —Dijo la joven mostrando un hermoso vestido color champagne cuyo corpiño estaba precisamente bordado con perlas —Ademas, la falda suelta ayuda a disimular su vientre. Está última parte alerta a ambos Omegas que se ven confundidos por su comentario. —¿Mi vientre? —Charles coloca una mano en su abdomen de manera instintiva —¿De que habla? —Disculpe, pero he visto a muchas novias en cinta que me resulta fácil ver el brillo en sus miradas —Explica la joven pero pronto nota que quizá no debió soltar la lengua —Le ofrezco una disculpa. Buscaré otro vestido para usted. La rubia se marcha rápidamente, pero deja a ambos Omegas con más preguntas que respuestas. —Quizá solo es una broma —Max intenta relajar la situación ante la mirada de pánico del castaño —No le hagas caso. Charles se levanta de su asiento y se acerca al espejo para observar su cuerpo con atención. —¿Crees que estoy embarazado? —Pregunta sin voltear a verlo —Porque yo no veo nada. El rubio también se levanta y lo toma del brazo con delicadeza. —No lo creo, así que tranquilo —Respondió mientras volvía a tomar su mano —No la escuches. Claro que el castaño estaba lo suficiente nervioso como para casi entrar en pánico. Habían sido días agotadores para él y la idea de estar en cinta solo empeoraría las cosas. Ni siquiera recordaba bien si Carlos le dio su nudo o no, lo cual probablemente era así. Pero si ya estaba haciendo infeliz a su alfa al obligarlo a casarse con él, involucrar a un pequeño solo hizo que casi soltara en llanto. Sin embargo, tenía mucha suerte de que Max estuviera con él y lo tranquilizara. —Tienes razón, solo es una chica imprudente —Respondió Charles tomando el otro vestido que trajo —Si no me gusta, nos vamos. Hay mejores tiendas que está. Y claramente no termino de gustarle. Así que ambos Omegas se marcharon a otra tienda. Una donde la joven Alex les ayudo a encontrar el vestido especial para Charles. Le quedaba tan bien que se sentía como en un cuento de hadas. Un vestido blanco de corte princesa con cuello y mangas de encaje y un decorado de botones que marcaban su espalda. —Te queda perfecto —Dijo Max cuando lo vio salir. —Siempre dices eso —Volvió a quejarse el castaño, pero está vez con una sonrisa. Realmente le había gustado el vestido. —Es que eres hermoso, por eso todo te queda perfecto —Respondió la joven haciéndolo ponerse colorado —Si gusta, tengo algunas opciones de velos que le quedarían muy bien. Charles asintió y la joven se marchó, dejando al Omega admirando una y otra vez su imagen en el espejo. —Carlos es un alfa afortunado, porque consiguió un Omega no solo amable sino también bonito —Soltó Max con una sinceridad que conmovió al castaño. El joven Leclerc siempre pensó en lo afortunado que era al casarse con Carlos, pero en lo desdichado que lo estaba haciendo al pobre alfa. Un matrimonio arreglado, por obligación. Pero ahí estaba el rubio diciéndole algo que quizá necesitaba escuchar, y era que él era tan valioso como Carlos. Y se percató de cuánto había estado despreciandose. —Gracias por venir conmigo —Dijo volteando a verlo. Una vez hecha la compra del vestido y todos los accesorios que ultilizaria el Omega, ambos se dispusieron a ir de compras para redecorar el departamento de Sergio. Pero había una cosa que no dejaba de rondar en la cabeza de Max. ¿Cuál era su propósito aparte de decir “sí” en el altar? —Deberías hacer algo que te guste —Dijo Charles cuando le confesó sus preocupaciones —Algo que siempre quisiste pero no podías por tus ocupaciones. —Pero no sé hacer nada bien —Susurró el rubio. En ese momento el castaño soltó una pequeña risa. —No digas esas tonterías, todos somos buenos en algo. Por ejemplo, me encantó la galleta que me regalaste. Entonces lo entendió. Y en un repisa había vio el libro que lo ayudaría a desarrollar una parte de él que creía dormida. Esa tarde solo compro una cosa, un libro de recetas de diversos platillos franceses, incluidos postres. Para cuando Charles lo dejo en casa y subió por el elevador, su entusiasmo era más que evidente. Pero cuando cruzó la puerta se topo con un escenario poco deseado en ese momento. Sergio había preparado una cena romántica para ellos dos, una que tenía un solo propósito.  Nota: perdón la hora jaja los tkm ❤️
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