ID de la obra: 1489

¿POR AMOR O POR DINERO? |CHESTAPPEN|

Slash
NC-17
En progreso
2
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planificada Maxi, escritos 279 páginas, 87.471 palabras, 39 capítulos
Descripción:
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Entre besos robados y malentendidos

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Sergio nunca se había aventurado a hacer algo tan imprudente, pero necesitaba que se viera real. Nadie creería que estaban comprometidos si no se daban un beso. Para él, ese beso fue la oportunidad perfecta para darle más realismo a su compromiso. Seguramente muchos de los presentes hablarían sobre la propuesta y notó que algunos tomaron fotografías del suceso. Esto solo alentó a acercarse al rubio y juntar sus labios solo por unos segundos, sin saber que esto afectaría al Omega. Pero no notaría nada extraño mientras se alejaban del lugar, buscando su auto que había dejado muy cerca de ahí. —Bueno, ya solo nos queda organizar la boda civil y finalmente acceder a la herencia —Afirmó el alfa abriéndole la puerta del copiloto para que pudiera entrar, pero Max camino de largo —¿A dónde vas? El Omega era una montaña rusa de emociones. Por un lado, la propuesta puso una enorme presión en él para dar el sí. Por otro lado, ese beso no estaba acordado en lo que harían. Era demasiado personal. —Me iré en autobús a casa —Afirmó sin detenerse. —¿Autobús? No, Max, vamos para el mismo lugar y te llevaré conmigo —Dijo Sergio mientras lo seguía por aquella avenida —No tiene sentido irnos separados. En ese momento el rubio se detuvo y se giró a verlo con una expresión seria en el rostro. —Claro que lo tiene, porque yo me voy a mi casa —Su respuesta lo golpea y llena de confusión al alfa —No a la tuya. Esto le cayó como un balde de agua fría al pelinegro, no esperaba esa reacción. —¿Podemos hablarlo? —Pregunto bastante nervioso. Le había costado mucho realizar aquella propuesta y conseguir el "Sí", pero ahora parecía que todo se iría por la borda. Y tuvo suerte de que el omega accediera. —Me besaste y sin mi permiso —Señaló el rubio cruzado de brazos. Sergio suspiro pesadamente al saber que de eso se trataba. Realmente no pensó que fuera gran cosa, y más porque no fue prolongado ni tan intenso. Pero si Max no estaba contento al respecto, entonces se disculparía por su falta de consideración. —Perdón, quería que se viera realista y actúe por impulso. El alfa intenta tomar su mano para generar una sensación de cercanía, pero el omega no lo permite. —No podemos hacer que esto funcione si no hay reglas establecidas —El rubio era firme al respecto, y considerando las circunstancias, Checo no tuvo más opción que acceder. —Esta bien, dime cuales son tus reglas y las respetare —Dijo como una promesa, algo que tranquilizó un poco al omega cuyo aroma se había vuelto algo picoso y molesto para la nariz del alfa. —Podemos tomarnos de las manos, pero no besarnos. También debemos ser honestos el uno con el otro, y evitar otra situación incómoda como la de tu propuesta... —Esto claramente llamó la atención del pecoso. —¿Qué tiene de malo mi propuesta? —Preguntó indignado —Creí que había sido romantica. Esta última frase fue en un tono más bajo, siempre le había costado mucho generar ese ambiente de romance y cercanía, y creyó que esta vez lo había conseguido. —Me presionaste públicamente —Señalo Max alzando un poco la voz —Claro que no podía decirte que no cuando habían muchas personas presentes. Y luego me besaste, atrevido. Sergio se sonrojo cuando escucho como se refirió a él. Nunca se había considerado alguien atrevido, sino precavido y distante. Pero con Max se sintió seguro para besarlo, aunque ahora se arrepentía de haber cruzado ese límite. —Lo lamento mucho, he sido muy desconsiderado contigo todo este tiempo. Te prometo cumplir cada una de tus reglas, te juro que nunca ha sido mi intención ponerte en una mala situación —Afirmó con una sinceridad que se veía reflejada en su rostro, pero su conversación estaba llamando la atención de terceros —Vamos a casa y hablemos, ¿Si? Incluso el alfa se desconcertó al escucharse hablando así. No entendía bien porque sentía esa necesidad de complacer al omega, pero termino abriendole la puerta del copiloto para que entrara al vehículo. Como si su cuerpo actuara en automático ante esa situación. Max sube al auto un poco más calmado, y en todo el camino ninguno de los dos dice palabras hasta llegar al penthouse. Otmar los ve llegar y nota la actitud extraña de ambos, hasta que estos desaparecen en una de las habitaciones. —En verdad lamento lo que pasó, nunca debí hacerlo y estás en todo tu derecho si quieres terminar con este acuerdo —Soltó el pelinegro algo desanimado. El Omega estaba molesto, pero no lo suficiente como para romper el compromiso. Necesitaba el dinero. —No, debemos continuar el compromiso —Respondió el rubio antes de soltar un pesado suspiro —Me enoje porque... Burlarte de mi si quieres, pero nunca había besado a nadie. Sergio no tardo en entender porque le había afectado tanto, cuando le robo un momento que debería ser especial para el Omega y no algo ensuciado con su mentira. —Lo entiendo, y lo siento —Comenzó el alfa —Soy un idiota, intentaré actuar mejor de ahora en adelante. Y no temas decir si me equivoco. Max sonrió ligeramente al escuchar esto. Era raro para él convivir con un alfa tan amable que no fuera su amigo Daniel. Creció viendo a su padre ser un alfa distante y frío. Alguien que nunca reconocía sus errores. Y claro que creyó que todos serían así, y que quizá Daniel era la excepción a la regla. Sabía que los alfas podían llegar a actuar como unos idiotas, pero Sergio no solo era capaz de reconocer sus errores, sino también demostraba intenciones de mejorar y no volver a repetirlos. Con él no sentía una necesidad de complacencia para agradarle, sino alguien en quien confiar sin miedo.  Y después de aclarar el tema, Max decidió tomar un respiro y visitar a su madre. Esta había mejorado bastante y siempre se mostraba muy contenta cuando lo veía. —Unos amigos se casaran pronto —Comenzó el rubio cuando su madre le pregunto sobre la boda —Queremos respetar su espacio. —¿Unos amigos? Pero si Daniel ya se casó con ese niño gritón —Respondio su madre haciéndole reír. Era cierto, ella no conocía más amigos de su hijo. Y quizá se debía a que no tenía a otros más que a ellos. —No, mami, otros amigos —Afirmo algo dudoso. ¿Carlos y Charles también eran sus amigos? ¿O solo lo eran de Sergio? —Es la temporada de bodas, pero me alegra que no se apresuren demasiado —La Omega acaricia sus dorados cabellos —Luego se dan malentendidos sobre las bodas apresuradas. Max trago en seco ante esto. Recordó las circunstancias del compromiso de Charles con Carlos, y se sintió algo afligido por el Omega que se encontraba en una situación complicada. —Bueno, tampoco queremos esperar demasiado, solo lo necesario —Dijo el rubio acercándose a ella para darle un beso en la frente —Y queremos que estés presente, así que toma tus medicamentos para que estés a mi lado ese día. Por favor, mami. Ella lo atrae hacia sus brazos, envolviendolo en un cálido abrazo que hace sonreír al joven Omega. En el fondo se siente mal por mentirle a su madre, pero incluso si la cirugía no curaba su dañado corazón, al menos tendría un hermoso recuerdo y la tranquilidad de que su cachorro estaba en buenas manos. Lo que su madre siempre había querido era que Max también formará una familia, porque no quería que su bebé se quedara solo en ese mundo. Cómo todas la veces en la que la iba a visitar, ella se queda dormida mientras lo abraza y esto hace que la despedida sea más sencilla. A veces Max se recrimina la mentira, pero sabe que parte de la mejora de su madre proviene de eso. Por lo que decide callar sobre el acuerdo, toma un taxi y llega al penthouse donde sabe que Sergio lo está esperando. Antes de entrar su teléfono vibra ante la llegada de un mensaje y se sorprende al ver su contenido. “Hola Max, soy Charles. Me estoy volviendo loco por la cena de compromiso, y no he encontrado a nadie que prepare unas galletas tan buenas como las tuyas. Si haces más postres, ¿Podrías hacerte cargo de ellas? Te pagaré lo que gustes, pero estoy muriendo por comer más de esas galletas en forma de león” Max sonrió al leer esto. No era un experto en postres, pero conocía diversas recetas de su madre y había comprado ese libro de cocina. Lo intentaría porque realmente amaba cocinar, pero también porque Charles mercería esas galletas después de todo el caos que estaba atravesando en su vida. Continúa su camino, está vez más animado, y llega al departamento. —Llegaste a tiempo para la cena —Dijo el pecoso cuando lo vio. El rubio se detiene por un instante, puede intuir que algo está pasando. Checo tiene esa expresión tonta en el rostro, una que denota lo nervioso y emocionado que está por algo. Ya la ha visto antes, en esa ocasión cuando le compro el departamento y ahora teme que haya gastado más dinero en otro regalo. —Espero que no me hayas esperado —Respondió el Omega todavía muy sospechoso por la actitud del pelinegro. —No te preocupes por eso, ven, siéntate a mi lado —El alfa separa la silla para invitarlo a sentarse y el rubio accede todavía alerta —¿Cómo está tu mamá? Si no es indiscreción. Esto calma un poco al Omega, era como si el pecoso supiera como calmarlo desde la tarde después de la propuesta. —Esta bien, la veo más animada y no deja de preguntarme sobre la boda —Dijo el rubio tomando su servilleta para desenvolverla cuando algo salto de esta —¿Qué? Un brazalete de hermosas perlas cayó en sus piernas. —Es mi manera de pedir disculpas —Afirmo el alfa llamando su atención —Y también quería darte mi regalo por el compromiso. Max toma el brazalete y observa cada detalle de este, incluido el pequeño zafiro central que tenía como su mayor atractivo. —Sergio no puedo, es demasiado —Rapidamente respondió intentando poner un límite que nunca hablaron: los regalos. —Por favor, no me rechaces —Dijo Checo mostrándole una caja de terciopelo rojo, la cual abrió revelando un collar de perlas con un enorme zafiro en medio —Un Omega de alta sociedad siempre debe portar uno. Esto deja sin palabras al rubio, quién se siente muy cautivado pero también nervioso con los regalos de su falso prometido. Sin embargo, por más bellas que sean las joyas, rápidamente se baja de su nube y pone los pies en la tierra. —Yo no uso joyas, es una inversión innecesaria —Sus palabras solo provocaron una pequeña risa en el pelinegro. —Max, todos los alfas de mi clase debemos regalar un collar a nuestros omegas para hacerles saber que está siendo cortejado —Comenzó Checo tomando el collar y levantándose de su asiento para colocarse detrás del rubio —Quiero que todos sepan que eres mío. El Omega sintió sus mejillas arder ante esto. Y se notaba muy nervioso cuando el pecoso coloco aquel collar en su cuello. Niega rápidamente con la cabeza cuando siente que puede llegar a confundir las cosas y olvidarse de la falsedad de su relación. —¿Es tan necesario? —Insiste cuando lo ve sentarse de nuevo frente a él —Es muy llamativo. —Ese es el punto —Afirmó el alfa —El collar se usa para ocultar la marca, exponerla se considera de mal gusto. Y como no tienes ninguna, nadie se dará cuenta. —Brillante —Soltó el Omega cuando escuchó esto. Jamás lo había pensado porque su amigo Lando no ocultaba su marca y tampoco lo hacia su madre. Quizá era una costumbre en la alta sociedad, y tenía suerte de que le sirviera para sostener su mentira y no dañar su reputación. Por su parte, Sergio sonreía orgulloso. Esa vez no se equivocó y Max se miraba muy feliz con su obsequio. Una linda sonrisa se marco en sus labios, algo que llamo la atención del pecoso y creyó que quizá nunca había visto un Omega más radiante y lindo. Si había hecho algo bien todo ese tiempo, fue haber escogido a Max como su Omega.  Nota; perdón por la ausencia 🥺 me bloquee un poco. Pd: Referencia a Samantha Jones y su joven de 72.
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