ID de la obra: 1489

¿POR AMOR O POR DINERO? |CHESTAPPEN|

Slash
NC-17
En progreso
2
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planificada Maxi, escritos 279 páginas, 87.471 palabras, 39 capítulos
Descripción:
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Practicas privadas

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Los días previos a la cena de compromiso se la habían pasado horneando y perfeccionando cada detalle para que Max pudiera entregar un trabajo no solo visualmente hermoso, sino también delicioso. Dejaron todo listo para poder llevarlo al dia siguiente y esa mañana estaban desayunando tranquilamente cuando Max casi escupe su café al leer el periódico. Comienza a toser al sentirse algo ahogado, y Sergio le da unas palmaditas en la espalda algo preocupado. —¿Estás bien? —Pregunta cuando se calma un poco —¿Qué te pasó? El omega solo atina a señalar el periódico, haciendo que el pelinegro preste atención a lo que este decía: "El amor está en el aire: Sergio Pérez y Max Verstappen anuncian su compromiso" —Lo había olvidado —Murmuró el alfa y luego se giró a verlo visiblemente nervioso por su imprudencia —Tenía que anunciarlo antes de la cena de compromiso de Charles y Carlos, así será más fácil que te reconozcan en esta. A Max no le hace mucha gracia tanta exposicion, pero sabia que se debia a la condicion social de su futuro esposo y él acepto todo lo que conllevaba la mentira. —¿Y de donde sacaron esta foto? —Preguntó el rubio señalando la fotografía donde el alfa le pedía matrimonio frente a un montón de desconocidos. —Me costó mucho encontrar a alguien que haya tomado foto de ese día —Explicó el pecoso escogiendo sus palabras con cuidado al verlo y sentirlo algo enojado—Pero lo conseguí, ¿Te molesta? El omega suspira pesadamente, pero entiende que no llegaran a nada si decide iniciar una discusión. Así que opta por marcar un límite. —Me gustaría que decisiones así primero las consultes conmigo —Señaló y el alfa asintió. No le dieron más vueltas al asunto, pues ya había pasado y no había nada que pudieran hacer para evitarlo. Pero esto ayudó a Max a entender su nueva posición y lo que implicaba ser el prometido de alguien conocido dentro de la sociedad. Y le causó gracia que su amigo Daniel le llamara por teléfono para comentarle que leyó la nota en el periódico y le mencionó que guardaría el recorte. Al menos quedaría como una anécdota para el grupo de amigos.  Esa misma tarde decidieron visitar a Charles. Este había organizado una pequeña cena para los tres, donde conversarían sobre los próximos eventos que cambiarían sus vidas para siempre. —¿Y Carlos no vendrá? —Pregunta Sergio a la primera oportunidad. El castaño levanta la visa y niega con la cabeza. —Está ocupado en el trabajo y le pedí un poco de espacio antes de la boda, sabes que mis padres son muy tradicionales y no quiere que tengamos otro incidente antes del matrimonio —Afirmó mientras picaba la comida sin intenciones de probar bocado —¿Y ustedes como van con su mentira? Alfa y omega se miraron el uno al otro, y fue el rubio quien decidió responder. Era complicado hablar del tema como lo que era en realidad: una mentira. Pero a veces necesitaban bajarse de su nube para entender que lo era, y no confundir los límites de su falsa relación. —Estamos mejorando, hemos puesto reglas para no incomodar al otro —Max comenzó a explicar cada una de ellas, y la expresión divertida en el rostro de Charles lo confundió —¿Qué pasa? —Lo siento, pero... —Dijo intentando contener su sonrisa —¿Como van a creer que son un matrimonio real si no se besan? —Bueno,  no es necesario que nos besemos —El rubio no tardó en responder, pero se notaba algo nervioso ante tal cuestionamiento. —¿Y cuando sea la boda? Si saben que se tienen que besar, ¿No? —Charles pregunta sumamente divertido al verlos tan nerviosos. Y cuando max iba a decir algo, Sergio supo que era el momento de intervenir. —Ya nos hemos besado, y solo tenemos que hacerlo una vez cuando nos casemos —Señaló el alfa —Fuera de eso no estamos obligados a hacerlo más veces. El castaño sonrió ante esto, le había parecido imprudente por parte del pecoso el cuestionar la ausencia de Carlos y ahora se lo cobraría. —A ver, besense frente a mí —Dijo tomándolos por sorpresa —Quiero ver que tan natural se ve. Alfa y omega volvieron a cruzar miradas, esta vez como si estuvieran pidiendo permiso al otro respecto a la propuesta. Max no está muy seguro al respecto, pero siente que necesitan una opinión honesta sobre su falsa relación, y también parte de su curiosidad lo llama a asentir al hombre frente a él. El pelinegro no tiene problema alguno al respecto, solo quiere su consentimiento. Y una vez obtenida, cierra el espacio entre ambos tan rápido como se separa de él. No busca incomodarlo con su cercanía en tal acto. Pero el corto tiempo que duró el contacto hizo que el rubio se sonrojara de la vergüenza. Max aparta la mirada, pero es Sergio quien tiene que contener una sonrisa al pensar en lo adorable de su reacción. Resulta muy obvio que no está acostumbrado, y que posiblemente tenga otro efecto en él. Uno que ninguno de los dos parece querer admitir. —¿Y ya? ¿Eso fue todo? —La voz de Charles los saca de sus pensamientos —¿Un piquito? —¿Eso es malo? —Pregunta el rubio todavía sonrojado. No quería creer que lo estuviera haciendo mal cuando tampoco sabía cómo debía hacerse. —Bueno, solo que quieran que todos vean que ni siquiera soportan besarse —Señaló el castaño —Max, te quedas estático. No eres una estatua, ¿O si? —Oye, no lo molestes —El alfa se mostró molesto ante tal señalamiento —Solo es un beso, no tiene que ser tan explicito. Ni que fuéramos exhibicionistas. Sergio tomó la mano del omega por debajo de la mesa, mostrándole apoyo por la situación tan incómoda que estaban atravesando. Pero esto solo puso más colorado al joven. —No digo que se metan la lengua frente a mi, solo que no se vea tan frío —Explicó Charles entre risas —Yo sé que su relación es falsa, pero ustedes tienen que trabajar en hacerla ver real. Necesitan practicarlo más ahora que su compromiso es público. —Estamos intentándolo —Señala el alfa algo molesto al ver como Max se miraba apenado ante la situación. —Se los digo como su amigo —Comenzó el castaño en un tono más serio —¿De verdad piensan que será tan fácil como solo decir “si, acepto” frente al altar? No creo que ese abogado se quede de brazos cruzados con la idea de que anuncies tu compromiso justo después de saberse lo de la herencia. No es idiota, cualquiera sospecharía. Alfa y omega volvieron a mirarse, pero esta vez ambos entendían que Charles tenía razón al cuestionar la forma en cómo llevaban esa relación falsa. Todo era apresurado, y poco natural. Sergio parecía besarlo como si no le importara en lo más mínimo, mientras que Max se quedaba parado como si fuera una estatua. El no querer incomodar y la falta de experiencia se notaba a kilómetros. Si alguien comenzaba a hacer preguntas sobre el otro, seguramente no sabrían como responder y eso sembraria dudas sobre ellos. Y eso era lo último que querían. Así que cuando terminó la cena y era momento de regresar a casa, ninguno de los dos sabía que decir al respecto.  Llegaron al departamento y cada uno fue a sus respectivas habitaciones. Sergio miraba al techo mientras intentaba dormir, no dejaba de pensar en aquel sonrojado omega avergonzado por un pequeño beso. ¿Insignificante beso? No lo sabía. Lo había querido ver como una tarea a realizar, pero no podía dejar de pensar en lo lindo que se veía con sus mejillas rojitas. ¿Por qué no dejaba de pensar en lo lindo que era? Bueno, todo alfa se daría cuenta de la belleza de Max. Aunque le daba algo de pena ser él quien fuera su primera experiencia en esto, principalmente por aquel beso robado. Si lo hubiera sabido antes, no lo habría hecho. Pero un golpeteo en la puerta lo saca de sus pensamientos. —¿Estás despierto? —Pregunta Max en un tono algo bajo. —Adelante —Dijo el alfa acomodándose en la cama y lo ve entrar con sumo cuidado —¿Paso algo? El Omega se acerca lentamente y señala con la mano la cama, como si pidiera permiso para sentarse. Sergio asiente sumamente preocupado de que algo lo este afligiendo. —Estuve pensando en lo que dijo Charles, sobre los besos —Comenzó visiblemente nervioso —Creo que tiene razón. Se honesto conmigo, ¿Soy como una estatua? El pecoso sonrió ante esto. —No diría exactamente eso, solo que se nota que no estás acostumbrado —El alfa no sabía cómo explicarlo sin asustarlo, pero necesitaba demostrárselo —¿Puedo acercarme a ti y besarte? Max se sorprende al escuchar esto y siente sus mejillas arder. Odia ser tan blanco y que sus mejillas coloradas delaten su sentir. Pero no podía negar que le gustaba mucho tener cerca a ese alfa, aunque lo pusiera muy nervioso. Y no podía contra sus propios deseos, por algo había caminado a su habitación esa noche, ¿No? —Quiero aprender, y evitar que sospechen algo —Afirmó el Omega. En ese momento Sergio se acercó a él, rozando sus labios ligeramente sin dejar de mirarlo. La punta de su nariz choca con la suya y la esquiva para que sus labios se encuentren en un corto contacto. Sintió que se quedaba sin aliento al solo haberlo tenido así de cerca. Se aleja un poco pero no lo suficiente para mala o buena fortuna del Omega. —No te mueves, tienes que participar —Señala el pelinegro —Te quedas en una expresión en blanco, debes superarlo. En ese momento Max cierra el espacio entre ambos y atrapa sus labios con los suyos. Sergio no se lo esperaba, pero instintivamente termina poniendo sus manos en la cintura del rubio. No era un beso perfecto, pero al menos se dio un avance al tener iniciativa. —¿Y como lo hice? —Max parece entusiasmado ante la idea de haber mejorado. Fue otro beso de piquito corto del que tanto se burlaba Charles, pero el pecoso sabe que el rubio se comprometió con la tarea de manera voluntaria. —Ya no tienes esa expresión tan confusa —El alfa se asombra por como manejo el ligero problema —Solo que debería durar un poco más. Esto solo impulsa al más joven. —¿Cómo besas a tus parejas? —Su pregunta se metía en un terreno más personal, desdibujando los límites impuestos por ambos. Y aunque Sergio podría hacerse negado, decidió acceder a esta petición. —Solo acomodate de esta manera —Dijo mientras lo tomaba de la barbilla para moverlo a su gusto —Y repite lo que yo haga. Max asiente y el hombre se acerca de nuevo a su rostro. Besa sus labios con delicadeza, no se despega de él mientras le da pequeños besos que solo lo sonrojan aún más. Ya no son encuentros breves, pero tampoco tan aventureros. Ninguno de los dos se percata de la forma en cómo casi han juntado sus cuerpos, y las manos del Omega buscan agarrarse del alfa. Pero se contiene. Sergio no puede negar que le gusta mucho todo eso, principalmente porque ha pasado un tiempo desde que besaba de esa manera a alguien. Sin embargo, se contiene al no querer rebasar un límite. Se separa un poco y sonríe al verlo más relajado a comparación de la primera vez. —Ese fue un beso más amoroso, aunque si lo prefieres podemos continuar con encuentros más precioso —Señaló intentando recuperar la conversación. Pero Max tiene una duda muy interesante y no la puede dejar ir, principalmente después de como había avanzado en eso. —¿Que quizá decir Charles con meternos la lengua? —Su pregunta lo toma desprevenido. Sergio entiende que no tiene experiencia en el terreno del amor, y que está muy interesado en aprender, pero no sabía si estaba bien. —No quiero espantarte, apenas estás aprendiendo y es algo más íntimo —Respondió con una sonrisa nerviosa. Pero verlo así de rojito y nervioso por él, hacían que resistirse fuera más difícil. —Quiero que me enseñes —Max estaba imparable con sus lecciones a media noche. El alfa no podía decirle que no porque también deseaba hacerlo. —Bien, pero dime si quieres que pare —Dijo para ver cómo el rubio asentía —Al principio será extraño, pero solo tienes que hacer lo que yo. Dicho esto, se acercó a él y le plantó un beso un poco más atrevido, tomándolo de la barbilla para hacerlo abrir la boca e introducir su lengua en busca de la suya. Max titubea un poco, le resulta invasivo pero se decide por completar la experiencia. Sin embargo, su cuerpo reacciona a tal estímulo, posando sus manos en sus hombros y buscando acercarse más, si es que eso era posible. Sergio comienza un baile sensual con sus lenguas, algo que solo emociona al más joven que apenas le puede seguir el paso. Pero de un momento a otro parece que han olvidado que era una simple práctica, y ahora el alfa lo toma de la cintura para atraerlo hacia él. Max nunca se había sentido tan deseado, y aunque disfruta mucho esa clase de encuentro, pronto el pecoso lo hace alejarse de él. El pelinegro se muerde el labio después de romper el beso, no puede continuar con eso. Sabe que es quien más experiencia tiene en el amor, y de continuar así podrían terminar enredándose de otra forma. No desea aprovecharse de su inexperiencia. —Es todo lo que debes de aprender hoy —Murmuró algo atontado. El Omega no parece estar muy de acuerdo con eso, le ha gustado como lo ha tomado pero sabe que debe respetar los límites. Aunque estos poco a poco se van desdibujando.  Pd: pido perdón por el retraso, está semana me está agarrando como su saco de boxeo 😤
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