ID de la obra: 1489

¿POR AMOR O POR DINERO? |CHESTAPPEN|

Slash
NC-17
En progreso
2
Fandom:
Tamaño:
planificada Maxi, escritos 279 páginas, 87.471 palabras, 39 capítulos
Descripción:
Publicando en otros sitios web:
Prohibido en cualquier forma
Compartir:
2 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección Descargar

Recuerdos de juventud

Ajustes de texto
Entre copa y copa Sergio sintió su cuerpo relajándose. Había estado algo nervioso debido a la presencia del Moreno. Hacía años que no sabía nada de él. Sin embargo, sabía que no podía ignorarlo en un evento tan importante para sus amigos. Y es que resultaba algo extraño interactuar con alguien que alguna vez significó mucho en su vida, pero ahora parecían desconocidos. —Escuché que tu abuelo falleció, lo lamento —Dijo Lewis sacando lo de sus pensamientos por un momento —Recuerdo que solía enojarse mucho por nuestras travesuras. El pecoso sonrió ante las memorias de su juventud. —Sí, decía que eras una muy mala influencia para mí —Respondió haciéndolo reír. —Supongo que fue el más feliz cuando me marché —Señaló el moreno y el ambiente se tensó un poco —Ha pasado mucho tiempo desde ese día. Ambos dieron un trago a sus respectivas copas, hablar sobre ello era más difícil de lo que pensaban. Pero incluso los dos sabían que el abuelo tenía razón al respecto. Dos alfas no pueden estar juntos. —Al menos dime que te fue bien en Inglaterra —Sergio se aventuró a romper el hielo que poco a poco se formaban en esa conversación —Y que hayas traído algún recuerdo. Lewis sonríe ante esto y hace una señal con su mano a alguien que está entre las personas. —Más que un recuerdo, me robe a alguien para poder crearlos —Bromeó y pronto un rubio se acercó a ellos —Te presento a Nico, mi esposo. El alfa sonríe nerviosamente, pero le estrecha la mano al Omega. —Un gusto en conocerte, mi esposo me contó mucho sobre ti, su mejor amigo —Dijo Nico con una sonrisa amable —Ahora puedo ponerle un rostro a esas historias. El pecoso sonríe y suspira ligeramente. Había escuchado el rumor de que su ex pareja había conocido a alguien en el extranjero y comenzado una relación. Charles era el que más contacto tenía con él, pero hacía unos años le había pedido que dejara de contarle lo que hacía. Nunca iba a poder superar a Lewis si sentía que su fantasma lo perseguía. Y con el tiempo poco a poco se fue olvidando de él y lo que vivieron juntos. Tomándolo como una experiencia grata de su vida, y dejando atrás aquellos sentimientos que algún día los unieron. Pero no podía negar que se había sorprendido al escuchar las noticias de su matrimonio. Nunca pensó que Lewis fuera un tipo que se comprometiera de verdad en una relación, principalmente después de lo que pasó entre ellos. Sin embargo, estaba feliz por él. Al menos uno de los dos había encontrado el amor a pesar de todo. —Me alegra mucho ver que esos dos finalmente están juntos —La voz de Lewis volvió a sacarlo de sus pensamientos —Pensé que se pasarían toda la vida girando el uno alrededor del otro. Checo lo miro visiblemente confundido, y de pronto recordó que estaban haciendo ahí. Claro que el moreno no sabía nada de la situación detrás del compromiso de sus amigos. Y se supone que no podrían hablar de eso con nadie, aunque era algo que se estaba murmurando. Que Charles y Carlos se casaban obligados por los padres del primero. Pero era bastante común que los matrimonios sin amor se dieran en las familias bastante bien posicionadas —Sí y espero que sean muy felices —Fue lo único que atinó a decir en respuesta. —¿Y qué hay de ti? Escuché que te comprometiste —Lewis lo miraba expectante, ansiaba conocer al Omega de su expareja. —Oh... —Escapó de los labios del pelinegro y con su mirada comenzó a buscar a Max hasta que lo vio entrar del jardín —Ahí esta, disculpen. Sergio no le hace un ademan para que venga hacia él, por el contrario, es él quien comienza a caminar para ir hasta donde se encontraba. El rubio tenía las mejillas coloradas y parecía un poco confundido. —¿Qué pasa? —Pregunta en voz baja cuando lo ve llegar. —Tengo que presentarte a unos amigos, solo recuerda lo que hemos ensayado —Murmuró el pelinegro tomando su mano —No estés nervioso, solo será una pequeña conversación y luego nos marcharemos a casa. Max asiente y juntos comienzan a caminar hacia donde se encontraba Lewis. El rubio siente como si sus pies pesaran con cada paso, porque no puede evitar sentirse un poco intimidado ante aquel moreno. Sentía que significaba algo importante para su prometido y con solo verlo podía notar lo elegante y distinguido que era. Y pensaba que no estaba a la altura. Soltó un suspiro antes de llegar hasta ellos, estaba visiblemente nervioso. —Lewis, Nico, él es mi prometido Max —El pecoso los presentó y el Omega no tardó en estrechar sus manos. —Un placer —Dijo Max mientras sonreía algo sonrojado. Una imagen que el alfa amaba ver. —Vaya que eres alto —Señalo Lewis —Y además lindo. El rubio sonríe algo incómodo y desvía la mirada. Lewis y Nico comienzan a platicar sobre el evento y lo lindos que se miraban los prometidos. Pero Sergio se da cuenta de lo incómodo que está Max, principalmente cuando el moreno le toca el brazo y esto hace que el rubio lo vea fijamente. El alfa sabe que es una costumbre de Lewis tocarle el brazo a alguien para qué le presta atención, pero se intrigó con la reacción de su prometido. —Ya es algo tarde, debemos marcharnos a casa —Comenzó el pelinegro tomando la mano de su Omega —Fue un gusto conversar con ustedes, supongo que podemos repetir en la boda. Sergio realmente no quería eso, le resultaba incómodo tratar con ambos cuando sentía que no los conocía del todo. Lewis se miraba muy diferente a como lo recordaba, pero no tenía intenciones de conocerla más. No quería reavivar una chispa que ya estaba apagada. Finalmente la pareja se despide y se marcha del lugar, al menos esa noche esquivaron una bala sobre su compromiso. Sabían que tenían que trabajar mejor al momento de conversar con otros y no delatarse en el proceso.  Al poco tiempo llegan a casa, y no hay nadie en el departamento. Sergio le había dado la noche a Otmar, pues pensó que regresarían más tarde. —No nos fue mal —Dijo el alfa sentadose en el sofá —Pero necesito relajarme, mi espalda me está matando. Max se acerca a él y se sienta a su lado, no sabe que decir con exactitud. Quiere llamar su atención, que lo vea de otra manera. Pero para eso tiene que ser un poco más atrevido. Y parecia que el alcohol le había dado algo de valor para hacerlo. —Puedo ayudarte en eso —Comienza algo nervioso y el solo pensarlo hacer ver sus mejillas —Podemos practicar de nuevo. Sergio sonríe ante esta la propuesta, y pronto el rubio termina de cerrar el espacio que hay entre ambos. Siente sus suaves labios sobre los suyos, un poco tímidos, pero poco a poco más atrevidos. No duda en poner su manos en sus mejillas para atraerlo más hacia él. Hay algo extraño en su piel, se siente muy calida. Sin embargo, Max aplica sus conocimientos aprendidos e introduce su lengua en su boca. Le corresponde al instante, comenzando un baile sensual con sus lenguas y arrancadose uno que otro suspiro. El Omega está casi encima suyo, respirando contra su piel y gimiendo en sus labios. Esos pequeños quejidos calientan algo en el alfa, quién posa sus manos en su cintura y lo hace sentarse encima suyo. Max se deja llevar y baja una de sus manos por el abdomen del pelinegro, recorriendolo lentamente hasta llegar a su entrepierna, donde se detiene. —Quiero tocarte —Confiesa casi en un susurro. Sergio se relame los labios y sonríe. Puede sentir su aroma penetrando en su nariz, y su respiración caliente chocando contra su rostro. No puede negarse a algo que también desea. —Hazlo —Le da luz verde —Pero déjame tocarte como yo quiero. El rubio asiente y no tarda en descender su mano hasta su entrepierna, tocando el duro miembro de alfa que se oculta en esos pantalones. Checo suspira pesadamente, hacia tiempo que no se dejaba llevar de esa manera y que alguien lo tocaba de esa forma. Max no parece sabe muy bien qué más hacer, solo repite aquello que vio en el jardín. Lo recorre con su mano sobre la tela y siente como una humedad se hace presente entre sus propias piernas. Se muerde el labio mientras continúa tocandolo y pronto el pecoso lo hace inclinarse hacia él para besarlo. Y mientras sus lenguas se encontraban, Max no dejaba de presionar con su mano para sentir ese pedazo de carne. Sergio siente que perderá el control si no hace algo para detener su travesura, pero el hecho de que lo este tocando puede más que otra cosa en ese momento. El tacto con su mano no es suficiente. —¿Te gusta eso? —Pregunta el alfa con una voz más ronca y el Omega asiente sumamente sonrojado —¿No quieres sentir rico? Max asiente mientras se muerde el labio, no puede con la humedad que siente entre sus piernas. Checo lo hace sentarse completamente sobre él y pone sus manos en su cintura para guiarlo. Mueve sus caderas sobre el alfa y siente su miembro duro en su trasero. Suspira pesadamente sin dejar de moverse y pronto el pelinegro baja sus manos hasta sus nalgas y las toca con poca vergüenza. Continúa ayudándolo a moverse, y pronto un par de quejidos escapan de la boca del rubio. —S-sergio... —Balbucea un poco cuando el alfa desabotona el traje del Omega y acaricia uno de sus pezones con sus dedos —A-ah... El pelinegro sonríe y se inclina un poco para poder pasar su lengua sobre este, haciendo temblar al rubio. —Jalame de la corbata —Le da indicaciones de que hacer, y el Omega obedece. Tira de su corbata para pegarlo más hacia él, y el alfa se lleva aquel pezón a la boca, algo que provoca que Max mueva con más fiereza sus caderas. Se siente tan mojado que no puede soportar ese juego. Gimotea sobre él y esto lo llena de orgullo. Entonces Sergio aprovecha para llevar una de sus manos hasta la zona más sensible del rubio, y con sus dedos presiona sobre la tela húmeda en su entrada. Max gime sin vergüenza ante tal sensación y no deja de mover sus caderas buscando más contacto. La lengua del alfa sube hasta su cuello y recorre la glándula aromática del Omega. El rubio siente como si en cualquier momento le fuera a dar su marca, y se pega más a él. Sergio continúa tocandolo, pero el movimiento de caderas poco a poco se vuelve más lento, casi deteniéndose. Inhala su delicioso aroma, se siente tan cautivado por él. Pero sabe que debe parar eso, porque el recuerdo de su conversación en la cena le llega a su mente. La idea de marcarlo aún sabiendo que su matrimonio será falso, lo asusta porque no quiere meterlo en una situación como en la que están sus amigos. Así que, queriéndolo o no, termina deteniéndose. Es como se Checo hubiera reaccionado al último momento, y lo hace quitarse de encima suyo. Max lo mira confundido, sabe que han cruzado más de un límite en ese instante. Y tiene miedo de qué todo haya sido en vano. —Sergio... —Lo llama todavía aturdido por su calor interior. Sin embargo, y pecoso cree que es lo mejor para los dos. —Creo que ya sabemos cómo besarnos —Afirma el alfa acomodándose la corbata —Ya no necesitamos más lecciones así. Al Omega esto no le gusta, pero no puede hacer nada más al respecto. Solo sabe que su actuar fue correspondido. Aunque los dos estaban algo adormecidos por la champaña. Abotona de nuevo su traje y se levanta del sofá para irse a su habitación. Incluso con las lecciones terminadas, todavía podía sentir esa húmedad en sus piernas. Sabía lo que significaba, no era nada tonto. Ambos fueron a sus habitaciones con la idea de olvidar lo que sucedió esa noche. Pero sus acciones pronto tendrían consecuencias.  Nota: disculpen que no actualicé anoche: c pero me sentía muy cansada.
2 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección Descargar
Comentarios (0)