ID de la obra: 1489

¿POR AMOR O POR DINERO? |CHESTAPPEN|

Slash
NC-17
En progreso
2
Fandom:
Tamaño:
planificada Maxi, escritos 279 páginas, 87.471 palabras, 39 capítulos
Descripción:
Publicando en otros sitios web:
Prohibido en cualquier forma
Compartir:
2 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección Descargar

Alfas al borde de un ataque de celos

Ajustes de texto
Max debía actuar rápido antes de que todo se saliera de control. No tarda en darse una ducha para intentar despejar su mente y relajar su cuerpo ante la tensión que estaba soportando. Pero en ese momento pequeños fragmentos de los eventos de la noche anterior se agolpan en su mente. Se recuerda a si mismo en el suelo, observando a Sergio sobre la cama con el rostro asustado y poniendo sus manos como si estuviera marcando distancia. —No, Max, no tendremos sexo. El alfa no se aprovechó de él. Sin embargo, podía recordar lo mucho que le insistió para hacerlo y esto lo lleno de vergüenza. Termina de ducharse y corre a vestirse para salir rumdo a la casa de sus amigos. —Señor, ¿Gusta tomar el desayuno? —Pregunta Otmar cuando lo ve llegar pero Max solo atina a tomar su chaqueta para irse. —No, gracias —Suelta antes de salir del penthouse. Se apresura en caminar lo mas rápido posible, siente como si lo estuvieran persiguiendo aunque esto no es verdad. Pero así lo siente, y termina corriendo hasta encontrar alguna estación de autobús que lo lleve al otro lado de la ciudad. Y mientras se sienta en espera de que llegue alguno, su corazón late al mil por hora. En parte por el cansancio al haber corrido tanto, y también por los recuerdos que le llegaron. Sin duda todo esto lo estaba sobre pasando. —Que tonto eres Max —Murmuró para si mismo. Podía recordar con cierta claridad la forma en cómo se le restregaba al Omega, o todas esas frases donde se le insinuaba una y otra vez. —Debe pensar que soy un Omega fácil, lo arruine por completo —Dijo en el mismo tono mientras cerraba los ojos y se apoyaba en el asiento de la banca —Ahora nunca podrá tomarme en serio. Suspiro pesadamente y pronto el autobús se detuvo frente a él. Max sube y pasa su tarjeta del transporte para después tomar asiento. Recarga su cabeza en la ventana mientras observa a las personas en su día a día. Imagina que sus vidas deben ser más fáciles, sin tantas complicaciones o enredados como él. Alguien que no lo arruinó la noche anterior cuando no pudo preveer su celo y termino suplicando por un nudo de un alfa que jamás lo miraría de esa manera. Que estaba acostumbrado a omegas con comportamientos mucho más aceptables que el suyo. Seguramente se arrepintió del trato. Perdido en sus pensamientos, llega al departamento de su amigo y toca la puerta con pocos ánimos. —Max... —Dijo Lando casi en un susurro —¡Amor, Max llegó! Vamos, entra. El rubio pasa y pronto se sienta en el sofá cuando ve a su amigo alfa llegando hasta ellos. —¿Qué paso? —Pregunta Daniel tomándolo del brazo para acercarlo a él y comenzar a examinarlo —¿Te hizo algo que no querías? ¿Se aprovecho de tu celo? El Omega niega con la cabeza y su amigo observa la falta de una marca que le da tranquilidad. —Sergio no me hizo nada, creo que hasta me empujó al suelo —Afirmó mientras se tocaba la cabeza con ese recuerdo algo confuso —Él y yo no tuvimos... Eso. Puede sentir sus mejillas arder al hablar de esa incómoda situación que vivio, pero al menos está más tranquilo de aclara al menos un poco su mente. —Nos asusto mucho pensar que ese sujeto se había aprovechado de ti —Lando acaricia su brazo con sumo cuidado, y le sonríe con amabilidad —Daniel ya estaba listo para ir a golpearlo. —¿Estás seguro de que no hizo algo inapropiado contigo en esa situación? —Insistió el alfa —Dime la verdad. Max se siente más avergonzado que antes, hablar de eso hacia que sus mejillas ardieran de lo colorado que estaba. —No paso nada. Lando se percata de la incomodidad de su amigo, y decide ir por su rescate. —No seas así, amor, ya déjalo en paz —El castaño acompaña a su amigo en el sofá —Maxie, tranquilo. Si dices que nada paso, nada paso. —Max, ¿Te sientes cómodo con ese alfa? —Pregunto Daniel todavía preocupado por su amigo —Yo sé que ustedes tienen ese trato extraño, pero no me gustaría que él crea que puede aprovecharse de tu situación. —Sergio no haría eso, él es amable y me respeta —Comenzó el rubio —Es un alfa muy bueno, te lo juro. El Omega castaño pudo divisar algo en su amigo al momento de decir eso. Lo podía ver en sus ojos, y en el rubor de sus mejillas cada vez que mencionaba su nombre. Era como si “Sergio” provocará algo mágico en el rubio, algo que lo tenía sonriendo inconscientemente cuando lo pronunciaba. Lando lo sabe y rápidamente oculta una sonrisa que se asomaba en sus labios. No es tonto, lo sabe bien porque eso mismo le pasa con su esposo. —Bueno, Max ya aclaro todo y debemos apoyarlo en su decisión —Afirmo el castaño tomando por sorpresa a su alfa. —¿Así nada más? Yo creo que lo correcto seria que Max se quede unos días con nosotros y reconsidere su decisión —Daniel, quién siempre había visto en Max a un hermano, no dudo en dar otra propuesta. —No creo que sea correcto presionarlo de esa manera —Y Lando intervino —Mejor desayunemos algo juntos, como en los viejos tiempos. Daniel lo dudo un poco, no por el desayuno, sino por dejar el tema atrás. No confiaba en ese tal Sergio y en las intenciones para con su amigo. Sin embargo, no era capaz de llevarle la contraria a su esposo y mucho menos sabiendo que después sería castigado con su silencio. Asi que todos juntos se fueron al comedor, y aunque no podía estar tranquilo, haría el esfuerzo por su pareja y por su amigo. Pero eso sí, le dejaría muy en claro a Sergio que Max no estaba solo y que afrontaria las consecuencias si le hacía daño.  Por otro lado, después del desayuno con sus suegros, Carlos sentía que todavía no le circulaba la sangre por todo el cuerpo. El desayuno había sido tensó, pues su suegro alfa no había dejado de mirarlo como si en cualquier momento le fuera a dar un golpe. Charles había estado callado y Sebastian fue el único que intento crear una conversación. ¿Así sería el resto de su vida? Definitivamente tenía muy mala suerte. Quería hablar con su Omega sobre sus sentimientos, ya que la conversación que tuvo con Sergio le ayudo a darse cuenta de lo mucho que quería al de ojos verdes. Pero su estupidez arruinó todo, y ahora su prometido no quería dirigirle la palabra. Y mientras él se encontraba en la sala, podía ver a dos figuras conocidas observándolo desde el pasillo.   —Necesita ser un poco más cuidadoso, principalmente en presencia de tu padre —Murmuró Sebastian a su hijo mientras veía de reojo a su yerno —Un día de estos lo va a matar. —Papá, no digas eso —Respondió Charles en el mismo tono —Yo se que a papá no le agrada Carlos, pero no tiene porqué comportarse así. El Omega mayor voltea a ver al joven alfa con poca discreción y se acerca más a su hijo. —Sabes que tu papá no ha superado eso... Fue en ese momento que el joven Omega niega rápidamente con la cabeza y jala a su padre lejos de ahí. Esto llama la atención de Carlos, quién ya sabía que estaban chismoseando sobre él. Con cuidado se levanta del sofá y se acerca sin hacer ruido, pudiendo escuchar su conversación. —No hables de eso, él no lo sabe y no quiero que se entere —Comenzó Charles —Si lo llega a saber, todo será mucho peor. —¿Nunca le contaste a él o a Sergio? —Cuestionó el mayor —Creí que eran tus mejores amigos. —Y lo son, precisamente por eso no pueden enterarse —Insistió —Los perderé a ambos, no puedo permitir eso. En ese instante un par de pasos alertan al joven alfa, quién no tiene más opción que regresar al sofá. —Carlos, necesitamos hablar de alfa a alfa —Comenzó su querido suegro —Ven conmigo. El español traga en seco pero igual lo sigue hasta su estudio, sentándose con mucho cuidado y observando cada uno de sus movimientos. —Dígame, señor. Traga en seco después de decir esto, sabe que no vendrá nada bueno. —No me agradas —Su inicio no fue una sorpresa —Desde joven siempre fuiste muy rebelde y metías a mi hijo en problemas. Créeme que no eres el prospecto de yerno que esperaba. Pero mi Charles siempre hablaba de ti, y tenía que este momento llegaría. Carlos frunce el seño al escuchar esto. —Señor, yo... —Ni siquiera puede terminar de hablar. —Escúchame, todavía no he terminado —Y esto provoca que vuelva a tragar en seco —Mi hijo, Carlos, mi amado Charles es lo más preciado que tengo. Hoy hiciste una escenita... —Un malentendido... —Atina a decir antes de quedarse callado al ver la expresión seria en su rostro. —No me importa —Continuó con una voz más dura —Mi hijo es lo único que me interesa. Lamentablemente rechazo propuestas importantes y termino atado a ti, aunque eso parece darle gusto. No quiero que se repita de nuevo. “Propuestas importantes” eso resonó en su mente. ¿Quién más había estado interesado en su Omega? —N,-no... —Carlos balbucea, definitivamente el alfa frente a él no se iba con juegos. Mark desvía la mirada y toma un poco de agua antes de continuar, sin despejar la vista de su yerno. —Cómo te dije, solo me importa la felicidad de mi hijo —Dijo para después acomodarse en su silla e inclinarse ligeramente hacia adelante —Y quiero que sepas que si le haces daño, si le provocas el llanto, yo mismo iré y te mataré, ¿Entendiste? Carlos podía verlo claramente en sus ojos: no era una amenaza vacía, realmente lo haría. Siempre sintió el rechazo de Mark, desde el primer momento en que le hablo y este simplemente lo miro de arriba a abajo con desaprobación. Y está situación tan complicada y tensa lo llevo a prometerse a nunca ceder ante los encantos de su ahora Omega. Aunque ahora ya había cruzado el límite, no era de la manera en que deseaba. Tenía a Charles, pero este era diferente al que siempre le había gustado. Distante, misterioso. No sabía por qué. —Le prometo no fallarle —Dijo el joven alfa con una seriedad que por un momento le agradó al mayor. Sin embargo, ahora Carlos no podía quitarse esa duda de la cabeza. ¿Qué es lo que oculta Charles Leclerc?  Y por su parte, Sergio estaba comenzando a perder la cabeza. —¿Y que te dijo? —Pregunta por enésima vez. —No, gracias —Responde Otmar imitando al rubio. —¿Y que hizo después? —Ya sabía la respuesta, pero parecía querer encontrar una diferente cada vez que preguntaba. —Se fue, señor —Y Otmar ya estaba cansado de repetirlo —Corrió como si lo estuvieran persiguiendo. El Alfa vuelve a llamar al rubio mientras camina de un lado a otro. —¿Pero por qué hizo eso? —Preguntó casi en un susurro —Max, ¿En donde estas? Se le nota nervioso, un poco desesperado. Max recién acaba de pasar su celo y ahora se le escapó de las manos. Parecía estar bien y de la nada simplemente se va. —Max, por favor —Murmuró. ¿Acaso está vez fue definitivo y lo dejo? Otmar lo observa e intenta ayudarlo a pensar, pero no conoce lo suficiente al rubio como para saber que haría. Así que opta por lo que mejor sabe hacer. —Señor, ¿Gusta que le prepare un té para relajarlo? ¿Quizá un café y algunas galletas? —Pregunta intentando distraerlo de sus malos pensamientos. Conoce bien al alfa y sabe cuándo no está pensando con claridad. Pero no tiene conocimiento de la palabra clave que ha salido de sus labios. —Ya sé dónde está —Dijo el pelinegro antes de tomar sus llaves y salir del departamento. Otmar se rinde al no poder entender a esos dos y sus repentinas huidas. Sin embargo, Sergio sabe bien cuál es el lugar seguro del rubio y maneja peligrosamente rápido para poder llegar hasta él. Y, una vez más, un semáforo en rojo lo hace detenerse y observar al omega abrazando a un hombre alto y de cabellos oscuros. El Alfa se queda estático por un momento, controlando sus impulsos de querer salir corriendo y encarar a aquel tipo que se ha sentido con la confianza de acercarse así a su Omega. Por un momento parece tomar la decisión de irse. Sin embargo, no puede y baja del auto cerrando de un portazo el vehículo. Él está dispuesto a todo por Max.  Nota: perdón por la falta de actualización :c intentaré que no vuelva a pasar. Los tkm ❤️
2 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección Descargar
Comentarios (0)