ID de la obra: 1489

¿POR AMOR O POR DINERO? |CHESTAPPEN|

Slash
NC-17
En progreso
2
Fandom:
Tamaño:
planificada Maxi, escritos 279 páginas, 87.471 palabras, 39 capítulos
Descripción:
Publicando en otros sitios web:
Prohibido en cualquier forma
Compartir:
2 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección Descargar

El alfa y yo

Ajustes de texto
El alfa suspira pesadamente mientras mira el suelo del hospital. —Checo, que tonto eres —Susurra para si mismo. Mientras intentaba pensar como solucionar todo ese desastre, su teléfono comenzó a sonar. Sin pensarlo atiende. Necesita despejar su mente y no encuentra mejor manera que hablando con un amigo. —Hola, Checo, ¿Estás ocupado? —La voz de Charles se escucha algo apagada del otro lado de la línea. —No, dime, ¿Necesitas algo? —Claramente se preocupa al escucharlo así. —Solo quería saber si Max se encuentra contigo, porque he intentado llamarle pero no responde —Explica el Omega. —Bueno, es que Max tiene un problema con su teléfono —Comenzó el pecoso —Nunca lo responde. Esto provoca una pequeña risa en su amigo, quien pareció relajarse un poco. —Necesito hablar con él —Continuó el castaño —¿O puedes decirle que me gustaría que salgamos de compras? —Claro que le puedo decir, ¿Cuando saldrían? —Pregunta mientras observa como el rubio regresa con una maleta en la mano —Para avisarle por si tiene planes. Se levanta de su asiento para alejarse un poco de él, necesitaba privacidad para lo que quería decir. —Mañana por la tarde, igual puedo llamarle más en media hora para decirle que haremos —Explica el Omega —Es algo privado, solo puedo hablarlo con él. El pecoso no busca inmiscuirse en los asuntos personales de su amigo, pero él necesita una opinión de un Omega. —Charles, creo que me gusta Max —Confiesa algo nervioso por el temor de ser escuchado —Pero no sé si estoy cruzando el límite. Tenemos un trato y realmente no sé si él se siente de la misma manera, pero cuando lo beso siento que no quiero estar en otro lado. Y no puedo sacarlo de mi cabeza, esto me está torturando. Su amigo sonríe al escuchar esto, le gustaría que Carlos se sintiera de la misma manera con él. Pero rápidamente niega con la cabeza buscando alejar esos pensamientos. —¿Estás seguro de lo que dices? —Es lo primero que pregunta —Max y tú han compartido tiempo juntos, es natural que se pueda dar algo. ¿Pero de verdad es serio? Y su cuestionamiento causa conflicto en el alfa. —¿A qué te refieres? —Su confusión es evidente, creía tenerlo en claro. —Sergio, tú eres un alfa y ustedes tienen las vida más fácil que nosotros los omegas —Comenzó su amigo intentando buscar las palabras adecuadas —Él es realmente un joven de buen corazón, solo te pido que pienses bien las cosas antes de tomar una decisión. No puede evitar pensar en su propia situación. —Pero realmente no dejo de pensar en él, no es ningún juego —Afirmó el alfa bastante seguro al respecto —Quiero cortejarlo. Charles sonríe amargamente al respecto. Teme que su amigo se esté apresurando en algo que puede salir mal. Y no quiere que pase por lo mismo que él con Carlos. Y principalmente por Max, ya que era un joven muy dulce que se vería bastante afectado si de pronto al alfa se le acaba el amor. Lo sabía porque eso fue lo que Lewis le dijo cuando terminaron su relación, que a Sergio se le acabó el amor. Pero no podía hacer nada cuando esté se escuchaba muy decidido, así que solo le dio su consejo. —Si de verdad sientes algo así por él, entonces díselo y cortejalo bien —Comenzó el Omega del otro lado de la línea —Pero primero sé honesto contigo mismo. Porque es muy difícil cuando un alfa solo quiere acostarse con un Omega, y luego se quedan atrapados en una relación sin amor. Esto hace que el alfa se desanime un poco. Nunca lo había pensado de esa manera, y es que para él amar resultaba algo confuso. Le costaba demasiado aceptar la idea del amor, pero no sabía si ese era el caso con el rubio. ¿A él le gustaba Max? Si, pero no creía estar enamorado ¿O si? Niega con la cabeza un par de veces intentando aclarar su mente. —Te agradezco por escucharme, tomaré tu consejo en cuenta —Fue lo último que dijo antes de colgar. En su mente se repetían todos esos momentos íntimos con el rubio y la duda crecía. ¿Y si en verdad su amigo tenía razón y solo se quería acostar con Max? Camina de nuevo hacia el pasillo donde sabía que encontraría a Max, pero lo ve hablando con Daniel. —Asi que entraré con él, le prometí estar a su lado —Murmura el alfa visiblemente preocupado —Debo irme, me está esperando. Sergio se acerca a la vez que lo ve alejarse. —Esta nervioso, su pequeño nacerá hoy —Explica el rubio con una sonrisa que no puede ocultar —Estoy tan feliz por ellos. Checo se siente contagiado de su alegría, le gusta verlo así. Entonces se decide por hacer algo que solo desatará una reacción en cadena. Solos en el pasillo, el pelinegro se acerca lentamente a su rostro y, hipnotizado por esos ojos azules, termina cerrando el espacio en busca de sus labios. El Omega lo observa sumamente cautivado, dejándose llevar cuando siente sus labios sobre los suyos y su respiración chocando en sus coloradas mejillas. Las manos del alfa en su cintura, tomándolo con firmeza pero sin ser rudo, solo hacen que se derrita como el helado en pleno sol de primavera. Cierra los ojos y apoya sus manos en su pecho, subiendo lentamente hasta su cuello. Podría permanecer así para siempre, pero la magia tarde un temprano termina. El pecoso se separa de él, observándolo con una devoción que lo hace casi preguntar si lo que hizo era algo real o actuado. Quisiera saber en qué situación están. Pero pronto el teléfono del Omega comienza a sonar y por más que quiera ignorarlo, pronto ve que se trata de su madre. —Es mamá... —Murmura algo tímido mientras retrocede torpemente y casi cae en sus pies, pero el alfa lo sostiene para evitarlo —G-gracias, ahora vuelvo. Se aleja mientras responde su teléfono con sus manos temblorosas. —¿Si, mami? —Es lo primero que dice al atender —No te preocupes, yo te iré a ver pronto. Claro que te mostraré todo lo que he escogido para la boda. Sonríe nervioso al pensar en eso, porque quizá cuando suceda no será una mentira.  Pasan un par de horas donde ninguno de los dos dice nada, y es como si estuvieran esperando a que el otro diera el primer paso. Sin embargo, esa conversación no se daría en ese momento. Y esto era porque en ese instante se trataba de alguien más. Lando, con todos sus juegos, actuación magnífica e ingenio para desviar la atención de un problema, termino dando a luz a un pequeño bebé al que nombró... —Mi lindo Oscar —Dijo mientras lo tenía en sus brazos —¿No es precioso? El Omega lo mostraba con orgullo, su cachorro había nacido sano y sorprendió al doctor al notarlo como un pequeño muy tranquilo. Por otro lado, su padre era un alfa muy contento sobre su bebé y no dejaba de tomarle fotos. —Es el cachorro más lindo del mundo —Afirmó Daniel para después darle un beso en la frente a su esposo. —Me alegra tanto que todo haya salido muy bien, estoy tan feliz por ustedes —Dijo Max acercándose al pequeño Oscar para mirarlo con atención —Es realmente bonito. Sergio observa toda la escena algo conmovido pero apenado por lo que había pasado. —Me gustaría disculparme con ambos por mi actitud —Comenzó el pecoso —Se que no tengo excusa... Daniel lo mira algo molesto pero la mirada sería de su esposo lo hace ceder. —Creo que malinterpretaste mi actuar hacia Max, él es mi amigo, yo ya tengo mi Omega —Explica el más alto con una animosidad forzada —Dejémoslo en el pasado, ¿Esta bien? El alfa voltea a ver a su Omega buscando su aprobación, y Lando asiente con orgullo. Habían hablado antes de que su amigo entrara a la habitación junto a su prometido, y le juro ya no pelear más con Sergio. Así que ahora los dos habían hecho las paces. —Bueno, parece que ya todo está bien entre ustedes —Señaló el rubio con una sonrisa —Y todo gracias al pequeño Oscar En ese momento el castaño vio una oportunidad que no podía dejar ir. —Ay, ¿No sería lindo que los dos fueran los padrinos de Oscar? —Soltó Lando haciendo que su esposo se quede estático. —¿Los dos? —Pregunta para asegurarse de que escucho bien —¿Max y Sergio? —Claro, pronto serán esposos y creo que está situación solo nos unió a todos —Afirmó el Omega sumamente feliz. Sergio volteo a ver al rubio, pero rápidamente asintió. Sentía que no podía negarse. Por su parte, Max sabía que tarde o temprano se lo pedirían, pero no esperaba a que fuera con su prometido. Así que termina aceptando. En ese momento el teléfono de Sergio suena y no puede evitar retirarse debido a una situación en la oficina. Mientras que Daniel debe hablar con el médico de su esposo, quedando los dos omegas completamente solos. —Oscar es muy lindo —Max rompe el hielo, pero su amigo no quiere hablar de eso en es preciso momento. —Sergio estaba celoso de mi esposo, ¿No? —Su pregunta pone colorado al rubio —Demasiado esfuerzo por una mentira. —Es muy comprometido... —Ni siquiera puedo terminar de hablar. —¿Con su papel o contigo? —Lando suelta una pequeña risa después de decir esto —Vamos, Max, ¿Me vas a decir que no te has dado cuenta de como te mira? El rubio siente sus mejillas arder y niega con la cabeza. —Me ve igual que a todos los demás —Comienza algo nervioso —Y ya déjate de tonterías. Él jamás se fijaría en mi de otra forma. —Pero quieres que lo haga —Señaló su amigo con una sonrisa en los labios —¿Te gusta Sergio? Max estaba a punto de decir que no, que era una tontería pensar eso y que se detuviera. Pero no quería mentir más. —¿Puedes culparme? —Suelta haciéndolo reír —Es muy lindo conmigo, atento y me escucha. Pero solo está junto a mi por el trato, nada más. Lando sonríe mientras mece a su bebé en brazos. —Creo que está muy interesado en ti, te juro que no te quita la mirada de encima —Esto hace sonreír al rubio —Pero no puedes esperar a que él haga todo. Y esto lo confunde. —¿De qué hablas? —Que no quiero que des todo por sentado —Continuó —Atrevete más. Intenta ser tú quien lo seduzca a él. —¿Seducirlo? —Max se puso nervioso al pensar en eso. Él solo sabía imitar lo que veía. —Coquetea con él, hazle saber que tiene una oportunidad real —Explicó —No lo dejes ir. —Pero no quiero que creo que soy fácil —Señaló el rubio. —Y tampoco que eres un especie de monja —No pudo evitar soltar una pequeña risa —Practica, busca videos que ayuden a tu imaginación. Su consejo resultó confuso, pero Max estuvo dispuesto a escucharlo. Y es que realmente nevesitaba ayuda.  Al día siguiente y después de ir de compras con Charles, Max regreso a casa con una bolsa de compras. —¿Por qué te dejaste convencer? —Dice para si mismo. Su amigo le había pedido acompañarlo a una tienda muy especial donde debería comprar algo que usaría en su noche de bodas. Pero en medio del lugar su imaginación voló, y más con cada prenda que le mostraba el castaño. —Como si lo fuera a usar... —Se quejó Charles mientras seleccionaba un conjunto rojo. Y Max no se quedó atrás. Había seguido bien el consejo de su amigo, aunque quizá malinterpreto el mensaje. Pero ya era tarde para dar marcha atrás. Le había pedido a Otmar que desapareciera por unas horas y este gustosamente acepto. Mientras que Sergio llegaba a casa para poder hablar con él como le había dicho por mensaje. Toca dos veces a la puerta de su habitación antes de escuchar un “adelante”. Gira el pomo de la puerta y su respiración se entrecorta al presenciar aquella divina imagen frente a él. Sentado en la cama, con sus mejillas coloradas, Max se mostraba deliciosamente adornado con lencería de encaje blanco. Estaba jugando al todo o nada.  Nota: que mala soy por dejarlos así jaja
2 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección Descargar
Comentarios (0)