ID de la obra: 1489

¿POR AMOR O POR DINERO? |CHESTAPPEN|

Slash
NC-17
En progreso
2
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planificada Maxi, escritos 279 páginas, 87.471 palabras, 39 capítulos
Descripción:
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Una boda y casi un funeral pt. 3

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El sonido de los aplausos ensordecían los oídos del Omega castaño. Charles se sentía muy nervioso por la boda, y aunque ya había pasado la parte más difícil, las náuseas del embarazo todavía lo tenían mal. Sabía que tenía que abordar ese tema con su ahora esposo, pero también recordaba que había otro asunto que tenían que atender. Y esa era la parte más difícil. ¿Sería capaz de afrontar la verdad y contarle sobre su primer compromiso? Lo sentía correcto, tarde, por supuesto, pero así habría sido todo. O era algo muy apresurado o se le había ido el tiempo para abordar ciertos temas Sabía que no fue un buen amigo en su momento, ¿Cómo les podría explicar que estaba tan deprimido que había aceptado por desesperación? Y aunque sus padres habían prometido no decirle nada a Carlos, sabía que la constante presencia de Lewis ya comenzaba a hacer estragos en su vida matrimonial. Su entonces prometido se había puesto muy celoso cuando los encontró solos, y no quería imaginar cómo se iba a poner cuando le contara lo que había pasado entre los dos hace varios años. Niega con la cabeza cuando una luz cegadora se posa rápidamente en sus ojos y desvía la mirada. Ha llegado el momento del primer baile juntos, y siente que en cualquier momento va a vomitar. Carlos es atento con él, lo toma de la cintura con una naturalidad que lo hace imaginar por un segundo como las cosas serían más fáciles si hubieran sido sincero desde el principio. Si tan solo le hubiera dicho que le gustaba desde la primera vez que lo vio. O si le hubiera confesado sus sentimientos antes de que este empezara su relación con Roberto. Entonces, quizás solo entonces, la situación de su matrimonio sería mucho más favorable y no se sentiría culpable por haberse casado con él. —Respira —Murmura el alfa sacándolo de sus pensamientos —Estás muy tenso. No te preocupes, no te vas a caer, yo te sostengo. Carlos lo pega más a él, haciéndolo sentir su respiración en su cuello y muy cerca de su marca. El aroma del Omega es un poco más dulce desde que descubrió su embarazo, pero también por momentos es algo amargo debido a la tristeza de su situación. Y el alfa no lo dirá, pero ya le ha pisado al menos tres veces durante el baile y esto lo hace sostenerlo con más fuerza pensando que los nervios le están jugando en contra. Quieres ser un buen Alfa para él, uno que lo pueda cuidar y protegerlo cada vez que lo necesite. No se quiere dejar guiar por los estúpidos celos que lo llevaron a pensar que este podía tener algo con el ex de su mejor amigo. Planea portarse bien y cambiar por él, porque quiere probar que se lo merece Que él puede ser un buen esposo y Alfa proveedor para su Omega, y hacer que su suegro se trague sus palabras. —¿Cuando dejaremos de bailar? —Pregunta el de ojos verdes en el mismo tono. Carlos sonríe al escuchar su pregunta, siempre ha sido así de impaciente. —Te haré girar y te atraparé en mis brazos, entonces podremos parar —Responde para después hacerle una señal y finalmente hacerlo girar y atraerlo hacia él. Cuando sus rostros se encuentran, el alfa le da un dulce beso en los labios antes de terminar el baile. Todos aplauden cuando ven a la pareja sonriendo en la pista de baile, pero rápidamente el Omega se retira cuando encuentra la oportunidad de hacerlo. Ya que los invitados comenzaron a invadir la pista para bailar con sus respectivas parejas, así que salió corriendo rumbo al baño. La última vuelta en su baile lo había mareado más, y si no corría para desechar el malestar, lo terminaría haciendo sobre su esposo. Y mientras Charles batallaba con su embarazo secreto, había un alfa que no dejaba de sonreírle a su Omega. —Realmente te ves muy bonito —Sergio toca disimuladamente la mano del rubio —Ese color te queda bien. Max sentía como sus mejillas ardía con este comentario. Así había estado el Alfa toda la noche, diciéndole cosas bonitas y devorándolo con la mirada. Le gustaba la atención que recibía de él porque jamás habría creído que eso fuera posible. Sergio había sido frío y algo distante al inicio de su relación, y ahora parecía no querer despegarse de él y presumirle a todos lo bonito que era su Omega. —La boda fue hermosa —Comienza el rubio —Charles se miraba muy feliz, y el baile fue precioso. Checo lo mira con atención, puede ver esa ilusión en sus ojos que tanto le encantaban. —¿Te gustaría que nuestra boda fuera así? —Pregunta el pecoso llamando su atención —Tenemos que hablar de eso. Quiero que tengas todo lo que deseas, así que no te preocupes por el precio. El Omega desvía la mirada y niega con la cabeza. —Ya me has dado mucho... —Comienza pero no es capaz de terminar —Amor, nuestra boda es importante y tu mamá estará ahí —Le recuerda —No quiero que piense que soy un tacaño. Max sonríe ante esto. Todavía no se acostumbraba a la forma tan amorosa en la que Sergio le hablaba. En ese momento mira a uno de los invitados que se le hacía familiar. Lance Stroll caminaba discretamente hacia el baño, y podía notar su barriga algo abultada. Parecía querer pasar desapercibido, pero era bastante obvio que su embarazo estaba algo avanzado. Y mientras seguía con la mirada al Omega pelinegro, pronto se detuvo ante una mesa frente a ellos. Se sintió muy nervioso cuando vio a Lewis y Nico una grata conversación en medio de la fiesta. No quiere pensar mucho en ellos. Pero no puedo evitar recordar el pasado de Sergio con el moreno, y todo lo que es te pasó con Charles. Deseaba decirle la verdad al Alfa, pero no podía porque Charles le había dado su confianza y no estaba dispuesto a quebrarla. Quería ser un buen amigo, pero no le gustaba mentir y ocultar cosas.  Pasado un rato Charles finalmente salió del baño y le hicieron saber que era el momento de arrojar su ramo. Carlos toma su mano y lo ayuda a subirse a una silla para tener un poco más de altura. El Omega no había podido disfrutar bien de su boda debido a todas las náuseas y malestares que estaba presentando por su embarazo. La repentina ausencia de eso ahora esposo había llevado a que Carlos se cuestionara sus desapariciones constantes. Pero intentó no darle más vueltas al asunto, estaba dispuesto a hacer todo lo posible para que su matrimonio funcionara. Así que lo sostiene fuerte de la cintura a pesar de que la falda de su pesado vestido le dificultara la visión. Claro que el alfa no era ciego y le parecía tan hermoso desde cualquier ángulo, aún si no pudiera ver su rostro. Estaba tan enamorado de él que ya ni siquiera se molestaban en ocultarlo. Ahora era su esposo, y deseaba hacerlo feliz. —No tengas miedo, te tengo —Le dice cuando siente como su pareja tiembla al subir a la silla. —Por favor no me sueltes —Responde Charles. Pronto todos los omegas solteros se agolparon en la pista esperando atrapar el ramo. Max observaba con atención porque le parecía la parte más divertida de la noche, pero su pareja le hizo señales para que se uniera a los demás omegas. —No, no voy a ir —Dijo el rubio —De todas formas tú y yo nos vamos a casar. Sergio sonríe antes de este comentario. —Vamos, solo intenta atraparlo por mí ¿Sí? —Insistió el Alfa con una sonrisa coqueta qué tanto le encantaba. El Omega termina cediendo y se acerca a la pista para acomodarse con el resto de los que esperaban atrapar el ramo. No lo iba a decir en voz alta, pero muy en el fondo le gustaría ser él quien lo agarrara. Quisiera vivir ese momento tan especial, aunque no necesitaba hacerlo para saber que se iba a casar. Charles juguetea un poco con el ramo. Fingía soltarlo, lanzarlo y por un momento casi se cae, provocando un susto en su alfa. Esto ayudó a despejar un poco su mente, pero esto no duró mucho cuando sintió como las náuseas se volvieron a apoderar de su cuerpo. Finalmente lanza el ramo, y aunque varios omegas batallaron para poder atraparlos, el destino volvió a hacer de las suyas y este terminó en las manos del rubio. Max no pudo ver quién, pero alguien intentó arrebatárselo de las manos. Sin embargo, siendo un joven adulto que vivió toda su vida luchando por sacar adelante a su familia y trabajo desde una edad temprana, la fuerza en sus manos y sus buenos reflejos ayudaron a evitar que le quitaran el premio. No peleaba el ramo por estar desesperado, lo hizo porque él sabía que merecía atraparlo. Pero grande fue su sorpresa cuando sintió como alguien lo tomaba en brazos y lo cargaba haciendo reír a todos. Sergio estaba más que orgulloso de su Omega y no pudo evitar cargarlo para después dar vueltas de felicidad mientras lo tenía recostado en su pecho. Los invitados aplaudieron felices de presenciar esto. Pero no todos estaban contentos. Lewis miraba con atención la escena, no había mala intención en él. Simplemente no pudo evitar mirarlos demasiado, porque podía notar lo felices que eran. Jamás en su vida creyó estar en tal escenario y eso lo fastidiaba un poco. Estaba bastante contento con su vida pero nunca imaginó lo que el destino tenía preparado para ambos. Se habían enamorado muy jóvenes y vivieron una relación bastante tormentosa en medio de prohibiciones y secretos. Una pasión desmedida que terminó separándolos y alejándolos de las vidas del otro. Ahora, varios años después, ese capítulo en su vida que parecía cerrado volvía alcanzarlo. Pero ya no era lo mismo. Todavía le tenía cariño a Sergio pero ya no era romántico y, sin embargo, a ojos de otra persona parecía ser así. Porque para Nico resultaba bastante interesante cómo su esposo no podía quitarle la vista a su expareja. Y ese fue el punto de inflexión de una serie de dudas que venía arrastrando desde que llegaron a ese lugar. Desde aquella noche de la cena de compromiso cuando notó algo diferente en su esposo. Y le hizo preguntarse si todo lo que tenían estaba construido a base de amor, o de conformismo. Mientras que ellos batallaban con sus propias inseguridades, Charles se apuró en bajar de la silla a sentir que el vómito se asomaba. Esta vez Carlos no pudo dejarlo pasar desapercibido, y lo siguió hasta el baño. No entro, quiso darle su espacio. Pero cuando este salió no le dio ninguna explicación sobre alguna enfermedad, y se limitó a decirle que se cambiaría de vestido porque se sentía algo asfixiado. Carlos no se lo trago, y al poco tiempo se metió a la habitación que el Omega tenia para poder tener algo de privacidad. Lo encontró medio desnudo, llevando solo aquella lencería roja que había escogido hacia unas semanas para su noche de bodas. —Carlos —Dice el Omega cubriendo su cuerpo —En un momento voy. Sin embargo, el alfa ya había ido muy lejos como para retroceder. —Eres mi esposo, no tienes porque esconderte —Responde Carlos acercándose a él para quitarle la manta con la que se cubría. Recorrio su cuerpo con la mirada, le parecía tan bonito. —No me estoy escondiendo —Afirmo el Omega —Solo me he sentido un poco mal. Charles sabía que tenía que confesar todo, y no creía que fuera el momento adecuado. Pero una parte de él sentía que tanto malestar no solamente era parte de su embarazo, sino también de la culpa. Por más que se cepillara sus dientes para intentar quitarse ese mal sabor de boca, este no se iba al estar tan incrustado en su mente. Y ahora no quería regresar la comida, deseaba vomitar sus palabras. No podía soportarlo más, tenía que decirle la verdad. —Tenías razón al estar celoso el otro día —Comenzó el de ojos verdes —O al menos la hubieras tenido hace unos años. —¿De qué estás hablando? —Carlos estaba visiblemente confundido. Sabía que se refería a lo de Lewis, pero la forma en como comenzó la conversación lo hizo desear estar equivocado. —Esa noche que nos encontraste hablando, él solo quería saludar y recordar viejos tiempos —Continúa el Omega —Pero no quiero que lo malentiendas. Y ya era muy tarde para eso. —¿Si no debo mal entenderlo por qué das tantas vueltas? —Cuestiona el Alfa. Su aroma se vuelve un poco picoso, esos celos se vuelven a hacer presentes. —Porque hay un secreto que ha estado ocultando desde hace muchos años —Charles estaba a punto de soltar las palabras que condenarían sus siguientes semanas —Sé que fui muy traicionero al haber aceptado eso, pero me sentía tan solo que creí que la única forma en la que me casaría sería si hiciera caso a mis padres y los dejara escoger a mi pareja —Esto fue la pista necesaria para saber a dónde se dirigía —Lewis y yo estuvimos comprometidos. Carlos se queda sin palabras al escuchar esto. Pero no ha sido el único que se ha enterado esa noche.
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