ID de la obra: 1489

¿POR AMOR O POR DINERO? |CHESTAPPEN|

Slash
NC-17
En progreso
2
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planificada Maxi, escritos 279 páginas, 87.471 palabras, 39 capítulos
Descripción:
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Verde de envidia

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La fiesta estaba en su punto máximo. Sergio y Max bailaban en la pista acompañados de otras parejas. Al rubio le daba un poco de pena porque sentía que no era muy bueno, pero el alfa se esforzaba en hacerlo sentir cómodo y feliz. Si Max sabía sobre lo de Lewis, entonces se aseguraría de no dejarlo dudar de su efecto hacia él. —Ya estoy cansadito —Murmura el Omega haciendo reír al pecoso. No mentía, sus pies dolían de tanto bailar. —Entonces vamos a casa a descansar —Respondió el alfa tomando su mano para darle un beso en esta. No pasó mucho tiempo hasta que la pareja se retiró de la fiesta. Sergio hubiera esperado a despedir a sus amigos que se marchaban a su luna de miel, pero estaba bastante molesto con ellos como para siquiera pensarlo. Ya vería la forma en cómo se cobraría lo que hizo Charles. Más allá de lo que pasó entre él y Lewis, le molestaba bastante que haya involucrado a su actual pareja. Pero no quería pensar más en eso, así que se enfocó totalmente en complacer a su Omega. Llegaron a la casa donde todo estaba en plena oscuridad. —Otmar ya debe estar dormido —Afirmó el pelinegro —¿Quieres un poco de café? Puedo preparar algo para ti. Max sonríe ante esto. Le gusta cuando es atento con él. —Sería genial, además hice galletas de mantequilla que le quedarán perfecto —Dijo el rubio caminando a su lado. Comienzan a preparar todo para tener un rato relajante entre ellos. Mientras Max acomoda las galletas en un plato, Sergio saca dos tazas para servir el café. No tarda en buscar a su Omega y abrazarlo por la espalda. —¿Te divertiste hoy? —Pregunta para después darle un beso en el hombro. El rubio sonríe y asiente. —Fue bastante divertido, pero me sentí mal al no pasar mucho tiempo con Carlos y Charles —Respondio mientras se giraba para verlo. —No te preocupes por ellos, están bastante bien ahora que se casaron —Comienza el pecoso y su aroma se vuelve un poco agrio al recordar el mal sabor de boca que le dejo escuchar aquella conversación —Y ahora seguimos nosotros. El alfa no tarda en buscar sus labios, como si la dulce miel del Omega pudieran alejar el amargo sabor de su molestia con sus amigos. Max puede saborear el alcohol en los labios de Checo, pues el alfa había bebido un poco esa noche. Al contrario del rubio, que no quiso beber ni una gota al estar tan nervioso por dicho evento. Quería agradarle al resto de los invitados y no era bueno bebiendo, así que quiso evitar poner en vergüenza a su prometido. —Deseo que la cena de compromiso sea perfecta, pero que la hagan todo a tu manera —Dijo Sergio separandose un poco —Y que tu mamá asista, que sepa lo mucho que quiero cuidarte. Que tus amigos sientan la seguridad de que estarás bien conmigo. —Solo son lando y Daniel, y ellos ya superaron lo que pasó. Te juro que Daniel ya piensa cada vez menos en querer golpearte —Responde el rubio —Pero no se a quien más podría invitar o como organizar algo así. No tengo tantos amigos o experiencia en esto. El alfa posa sus manos en la cintura de su pareja y lo mira fijamente a los ojos. —No te preocupes por eso, yo tampoco tengo tantos amigos —Afirmo el pecoso haciéndolo reír. —Que mentiroso eres, todos en la fiesta te saludaban y dices que no son tus amigos —El Omega hace un puchero mientras se cruza de brazos. —Son conocidos de mi abuelo, y como ahora yo heredó todo lo suyo, buscan agradarme —Explica acercándose peligrosamente a él —Te vi hablando con Nico, supongo que se llevan bien. Max sonríe al recordar esto. Piensa que Nico puede ser un gran amigo si se esfuerza lo suficientemente en agradarle. —Eso quiero creer —Comienza con cierta emoción —Me invito a un partido de padel este miércoles. Sergio se sorprende al escuchar esto. No conocía bien a Nico, pero parecía ser lo suficientemente amable como para tomar en cuenta a su Omega. —¿Amor, sabes jugar pádel? —Es lo primero que pregunta y el rubio niega con la cabeza —Entonces tendremos que practicar antes del miércoles. —¿Serás mi profesor? —Max sonríe con cierta coquetería mientras posa sus manos en el pecho de su prometido, subiéndolos hasta sus hombros. Esto no pasa desapercibido para el alfa, quién pronto le roba un beso. —Si seguimos así no me podré detener —Murmura entre besos —Y de verdad quiero enseñarte de pádel. Max suelta una pequeña risa y pronto usa sus manos para marcar un distancia entre ambos. —Esta bien, cuéntame todo sobre el pádel —Dijo el Omega para después caminar junto a su pareja hacia el sofá. Conversaron de diversas cosas esa noche, con Max bastante interesado en aprender todo sobre el mismo de su pareja y con el alfa más que dispuesto a descubrir cada parte de su Omega. Aprendiendo sobre el otro, sin esperar lo que venía en camino.  Pasaron unos días donde Max aprendió mucho sobre el pádel, pero Sergio quiso llevarlo de compras para que tuviera todo lo necesario. Era la primera vez que salían a comprar juntos. El Omega se sentía nervioso porque no estaba acostumbrado a gastar tanto como su pareja. —¿Te gusta este color? —Pregunta el pelinegro y Max asiente —Tambien puede mostrarme el otro. Mientras el alfa se enfocaba en comprarle tanto como pudiera a su pareja, este se distraía con los demás artículos de la tienda. Estaban en un establecimiento comercial de gran renombre, con cientos de departamentos de distintas categorías. Pero el rubio se quedó perdido en una. —Que lindo —Murmuro el Omega mientras veía las decoraciones de navidad que eran exhibidas. Entre mini carruseles y aldeas navideñas con muñecos en movimiento, Max se sentía maravillado al ver esas decoraciones. —Mi amor, te me perdiste —Dijo el alfa llegando junto a él —¿Te gustan? El rubio asiente sin despegar la vista de las decoraciones, realmente estaba fascinado por estas. —Mira como el santa se mueve en su trineo, es muy lindo —Señalo mientras se agachaba —Jamas había visto algo así. Esto último llamo la atención del pecoso, quién se acercó a él con curiosidad. No le tenía aprecio a dichas decoraciones. De hecho la navidad no era una fecha que le resultará importante. Su familia estaba muy desquebrajada que ni siquiera podía recordar la última navidad con sus padres y su abuelo no disfrutaba de esas celebraciones banales. Jamás entendió porque su abuelo Pedro era tan duro con él, pero ya era tarde para arreglarlo. —¿Nunca habías visto una aldea navideña? —Pregunta mientras se agacha junto a él. —Solo en las revistas de mamá —Comenzó para después acercar su mano como si quisiera tocarlas, pero se detiene —La navidad en esas revistas era muy bonita. Siempre quise decorar la casa junto a mamá, pero no teníamos dinero. Aunque ella solia llevarme a ver cómo decoraban las enormes casas en el centro de la ciudad... A veces extraño esos tiempos. Sergio lo observa con atención. Cada vez que descubría algo nuevo de Max, siempre resultaba ser algo difícil de manejar. Sabía que los dos habían vivido vidas tan diferentes antes de conocerse, pero no esperaba que las diferencias fueran tan deprimentes. —Te comprare todos —Soltó el alfa mientras se levantaba del suelo y le ofreció su mano para que hiciera lo mismo. —¿Qué? No, claro que no —Max se negó rápidamente —Son muy costosos. El pelinegro se acerca a él y lo toma de la cintura para después mirarlo fijamente a los ojos. —Max, eres mi Omega y como tu alfa debo cuidar de ti, proveerte de todo lo quieras y necesites —Explicó —Amor, déjame consentirte. El rubio cierra los ojos y niega un par de veces. Sabe bien que aunque se niegue el pelinegro igual terminara comprando todo. Y siempre le pedía que lo dejara consentirlo. —De seguir así te terminarás toda tu herencia consintiendome —Señaló el Omega haciéndolo reír. —Solo quiero hacerte feliz, además, cuando tu mamá salga del hospital podran decorar el departamento con todos los adornos de navidad que deseen —Sergio lo dice como si fuera una promesa que debe cumplir. No tarda en comprar distintos adornos navideños solo para complacerlo. Quiere ser un buen Alfa para él. Tal vez ya no había forma de salvar su relación con su abuelo, pero se esforzaria en que lo suyo con Max sea el primer paso en una vida llena de felicidad. Y cuando llegaron a casa esa noche, Otmar no encontraba manera en cómo guardar todas esas cajas de decoraciones. ¿Acaso los espíritus de las navidades pasadas, presentes y futuras habían visitado a su jefe y ahora era castigado decorando un penthouse tan grande como un estacionamiento? No lo sabía, pero casi se pone a llorar con todo el trabajo que tenía que hacer. Mientras que Max había guardado cuidadosamente la ropa deportiva que su pareja le había comprado. Doblaba con cuidado cada prenda, emocionado por hacer nuevos amigos. Su buen corazón no le dejaba ver el peligro inminente.  Finalmente llegó el ansiado miércoles. —Tengo muchas reuniones el día de hoy, pero intentaré pasar por ti cuando termines —Dijo Sergio para después darle un corto beso en los labios. Max asiente y finalmente baja del coche. Lleva consigo una canasta con varios postres que preparo para ese día. Quería sorprender a los demás omegas con quienes compartiría esa mañana. Llegó vestido de la manera en que Nico le dijo que irían todos. Con una playera y falda deportiva. Sergio tenía dudas sobre la falda, porque sabía que casi no las usaban los omegas en el ejercicio de este deporte. Si bien eran llamativas, se había considerado de mal gusto con los años. Pero como Max le mostró los mensajes de Nico, este terminó por dejar de cuestionar. Sin embargo, el Omega se sintió bastante observado cuando entro al club deportivo e intentó bajar un poco su falda al pensar que quizá era demasiado corta. —Max, llegaste —Dijo Nico al verlo y una sonrisa se dibujo en sus labios —Linda falda. Max se detiene en seco cuando se da cuenta que es el único que está usando esa prenda. —H-hola... —Balbucea el Omega mientras saluda con cierta vergüenza —Creí que todos la usaríamos. —No somos adolescentes, Max. Además, es de pésimo gusto —Comenzo Nico —Tienes un alfa en casa, pero parece que buscas la atención de otros. —No, eso no es así —Max rápidamente niega tal comentario. Él jamás haría eso y no quería que se malentendiera. —Como sea, ¿Ya conoces a Logan Sargeant y Alex Albon? Sus familias llevan generaciones en la alta sociedad —Nico hace mucho énfasis en esto último. —Un gusto en conocerte, supe de tu compromiso con Sergio Pérez. Felicidades —Dijo Alex dándole un cálido saludo que el rubio correspondió. —Un placer, Max. No te sientas incómodo con nosotros, no mordemos —Bromeo Logan haciéndolo sonreír. Esto lo relajo un poco. —Bueno, empecemos —Dijo Nico con una actitud algo filosa. Max no comprendia de dónde venía esto, pero intentaba esforzarse por agradarle. Y aunque no era un experto en pádel, supo defenderse y lo hizo bastante bien. Para cuando terminaron, con el equipo de Nico ganando, Max ofreció los postres que llevaba consigo. Nico acepto por compromiso con el resto, pero todavía se mostraba difícil. —Son deliciosos —Dice Alex después de probar uno —¿Dónde los compraste? Necesito encargar algunos —Yo también, están bastante buenos —Complemento Logan. Nico está de acuerdo con ambos, pero no lo hace saber. Aunque el sabor le resultaba bastante familiar. —No los compré, yo los hice —Respondio un Max orgulloso de su trabajo. Había progresado bastante bien con sus postres, aprendiendo mucho del recetario que compro. —¿En serio? Wow, eres muy talentoso —Afirmo Logan para después probar otro de sus postrecitos. Pero esto no le cayó en gracia a todos y Nico lo voltea a ver con cara de pocos amigos. —En verdad lo es, ¿Acaso eres un profesional en la repostería y no nos lo contaste? —Pregunta Alex haciéndolo reír. —No, lo he aprendido por mi cuenta —Dijo el Omega con una sonrisa amable. Pero no sabe que esto ha despertado la curiosidad de Nico. ¿Como Max podía ser tan perfecto? ¿Quién era? ¿De dónde venía? Esto sembró una idea en su cabeza, una que terminaría muy mal.  Pd: disculpen la hora :c
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