ID de la obra: 1489

¿POR AMOR O POR DINERO? |CHESTAPPEN|

Slash
NC-17
En progreso
2
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planificada Maxi, escritos 279 páginas, 87.471 palabras, 39 capítulos
Descripción:
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Dominante

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En todo el tiempo que llevaba conociéndolo jamás lo había visto así. Era como si fuera un niño pequeño, tembloroso y asustado. Sollozaba en su pecho negándose a hablar de lo sucedido. Pero el alfa está demasiado preocupado y obliga a separarse para después tomarlo de su barbilla para obligarlo a verlo. Ver a Max completamente roto frente a él le hizo hervir la sangre. —Max, necesito que me digas que paso —Insistio pero el rubio niega con la cabeza. Esta demasiado avergonzado como para hablar, además, puede sentir el picor intenso en el aroma del alfa y sabe que de decirle lo ocurrido se podría desatar una tormenta. —Vamonos a casa —Pide en un tono bajo, pero el agrio de su aroma solo enfurece más al pelinegro. —Te hicieron algo, dime qué fue —Sergio continúa insistiendo y por un momento sus miradas se encuentran, pero el Omega no habla. Y es que el pecoso sospecha fuertemente de alguien, porque su instinto le decía que debía mantenerse alerta sobre ese Omega. No le gustó para nada el asunto se la falda, y ahora su lindo prometido regresaba llorando de un evento suyo. Necesitaba que lo confirmara con su propia voz antes de actuar. Era lo único que quería y sabia que solo había una forma de conseguirlo, aunque no le gustará del todo. —Dime quién fue —El tono de voz del alfa cambia para sorpresa del Omega. Nunca había escuchado algo así, pero Sergio sabía que debía hacer lo que sea para poder ayudarlo. Así que decidió usar su voz de mando para que soltara el nombre. —Nico... —Susurra el rubio. Su respuesta no le sorprende. Lo sabía. Nunca había tenido la necesidad de usar la voz de mando, principalmente porque en la alta sociedad se le consideraba un acto primitivo. Pero no tenía más opción cuando se trataba del bienestar de su Omega. —¿Qué pasó? Dime, Max, ¿Qué te hizo? —Continuó preguntando para poder entender el daño causado. Max no comprendia lo que ese tono de voz provocaba en él, pero no puede evitar responder a lo que se le pregunta. —M-me pidió que lo ayudará... —Balbucea un poco al responder, el solo pensar en lo ocurrido lo entristece demasiado —Y lo hice —Entonces hace una pausa y sus ojitos vuelven a llenarse de lágrimas —Me dijo que era un buen sirviente... Y que es lo que siempre sería. La expresión en el rostro del alfa se vuelve dura al escuchar esto. —Vámonos... —Murmura el rubio con una voz temblorosa. Pero al ver el rostro de su prometido le hizo saber que eso no se quedaría ahí. Sergio pronto comienza a caminar hacia la entrada de la casa, mientras que Max lo toma del brazo intentando retenerlo. —Checo, vámonos... —Pide para después abrazarse a él —Quiero ir a casa... Sin embargo, nada podía hacer que el alfa se calmara u olvidadara lo que le hicieron a su Omega. Pero Max tiene la suerte de que en ese momento un auto se estacione frente a la casa y de este descienda un alfa familiar. —¿Sergio? —La voz de Lewis hace que ambos se giren a verlo —No me dijeron que vendrían. El moreno se acerca con una sonrisa amable para saludarlos, pero apenas da unos pasos cuando el picor en el aroma de su ex pareja lo alerte de que no es un buen momento. —¿Esta todo bien? —Lewis se da cuenta de la intensidad de las emociones de ambos. Mientras que el pecoso estaba en llamas del coraje, Max se mostraba sumamente deprimido con un aroma agrio que inundaba el lugar. Podía ver en sus ojos lo mucho que había llorado, y no esperaba que estuviera relacionado con su familia. —Dile a tu Omega que salga —Sergio rompe el silencio tomando por sorpresa a Lewis al intentar usar su voz de mando con él. —Primero cálmate —Dice el moreno intentando no reaccionar a lo hecho por su expareja. No le cayó en gracia que intentará usar la voz de mando en él, y realmente hacia todo lo posible por no responder ante esto. —Tráelo —Pero Checo insiste en seguir usándola ante su molestia. No le importaba si lo criticaban por usarla, él solo pensaba en su lastimado Omega. —No me hables así —Responde Lewis ya molesto por su actitud —Y no te dejaré hablar con Nico, ni siquiera puedes controlarte. El moreno se acerca a él de manera peligrosa, encarandolo por querer acercarse malintencionadamente a su Omega. Sabe que su ex pareja está muy molesto, pero no comprende porque. —No me iré hasta que ese idiota salga y me de la cara —Y al pecoso no le podría importar menos cuidar sus palabras frente a él. Lewis aprieta la mandíbula con molestia, no quiere responder porque sabe que los dos, con el carácter que se cargan, comenzarán una pelea. —Vete o llamaré a la policía —Amenaza sabiendo que Sergio era muy cuidadoso con su imagen pública. Si bien estaba enojado, no permitirá que su nombre se viera manchado de esa manera. —Entonces yo entraré a buscarlo —Afirmó el pelinegro caminando hacia la entrada. Lewis lo toma del brazo pero este se gira y lo empuja violentamente, su instinto de alfa lo mostraba muy a la defensiva y dominante. Y es que era un alfa con mucha presencia, algo que incomodaba al moreno. Si bien su idea de llamar a la policía no era mala, eso hubiera funcionado hace años. No ahora, porque frente a él ya no tenía al Checo del que se había enamorado. Ahora era un imponente alfa que no se dejaría por nada ni por nadie cuando se trataba de su pareja. Algo que nunca fue para él. —¡Ya basta! —Max alza la voz poniéndose en medio de ambos alfas —No es necesario llamar a la policía, ya nos vamos ¿Verdad, amor? El Omega sintió necesario mostrarse más calmado y amoroso con su prometido, quizá así lo haría entrar en razón. Y por un momento funcionó. Sergio lo mirada embobado al escucharlo llamarlo de esa manera, pero las risas dentro del lugar le recordaron el daño que le había hecho. —Si no lo llamas, haré un escándalo ahí dentro —Amenazo el alfa con un voz más calmada —Tu Omega humilló al mío, haz que de la cara o yo mismo me encargaré de que se enteren de lo que hizo. Lewis se desconcierta al escuchar esto. No sonaba como el Nico que él conocía, ese Omega del que se enamoró. Pero sabía que su esposo se estaba adaptando al cambio de aires, y quizá hubo alguna confusión. Una malinterpretacion o choque cultural. Cualquier cosa, menos creer que había actuado de mala fe. Y esa reunión era muy importante, porque el Omega estaba construyendo un círculo de amistad con otros omegas de la alta sociedad. Un escándalo así lo dañaría gravemente. —Solo si te calmas, entonces hablaremos —Condiciona y el pecoso asiente —Esperen aquí afuera. El moreno camina hacia la entrada y desaparece de la vista de la pareja apenas entra a la propiedad. —¿Cómo te sientes? —Pregunta el alfa al rubio, quién se encoje de hombros —Hablare con Nico y luego nos iremos a casa. Y después de hoy nadie volverá a siquiera pensar en lastimarte. Te lo prometo. Max no dice palabra, solo se acerca a él y toma su mano con la suya, para después apoyarse en su hombro ocultando su rostro. Los minutos pasan y no parece haber señal de que Lewis venga con su esposo. La paciencia de Sergio se agotaba, y se le ocurrió acercarse a la reunión para ver si podía encontrarlos con la mirada. Max intenta evitarlo, pero la fuerza del alfa es superior y no puede retenerlo. Uno de los lacayos le abre la puerta, y Sergio no puede ver al matrimonio, pero si reconoce los postres que los invitados estaban comiendo. —Esto está delicioso, no sabía que tenía un talento como este —Escucha a los invitados murmurar. —Nico los preparo personalmente para nosotros, ¿No es un encanto? —Y esa fue la gota que derramó el vaso. Nico no solamente había humillado a su Omega, sino que también le había robado el crédito de sus postres que con tanto esfuerzo preparo para ellos. —¡NICO ROSBERG! —Grita llamando la atención de todos —¡DA LA CARA, IDIOTA! Max, quién había preferido no entrar al lugar, escucho la voz de su alfa desde afuera de la propiedad. Corre hacia donde él estaba y se arrepiente rápidamente cuando nota como todos los observan anonadados. En ese momento Lewis y Nico salen dd una de las habitaciones en donde habían ido a hablar en privado. Claramente el rubio negó toda acusación que le contó su esposo, pero ahora no podría parar la tormenta que se avecinaba. —Sergio, vete a casa, por favor —Dijo Lewis acercándose a ellos —Ya hablé con mi esposo. —Todo fue un malentendido —Afirmo el Omega tomando de la mano a su esposo —Por favor, no hagamos esto más grande. Los invitados los observan con atención, no comprenden bien lo que ha pasado. Sin embargo, la mayoría conocía los rumores que rodearon a Checo y Lewis durante años. Y ahora parecía toda una telenovela con sus nuevas parejas. —Me iré cuando te disculpes con Max —Condiciono el pecoso controlando su voz. Claro que no se tragaba la tontería del malentendido. Pero notaba como Max se mostraba apenado por toda la situación y no queria hacerlo más largo. Una disculpa, solo eso quería. Sin embargo, Nico no se la podría fácil. —Lamento mucho si Max se siente acomplejado por su situación de origen, pero eso no es culpa mía —Afirma el rubio abrazándose de su esposo —Pero si tu problema conmigo viene por asuntos del pasado, te sugiero que lo cheques con tu prometido. Lewis observa con atención a su esposo, no comprende del todo su comportamiento. ¿Que lo estaba llevando a actuar así? Entendía que su familia era muy tradicional, pero no esperaba que estuviera tan arraigado al sistema de clases. Sin embargo, quería ser un buen Alfa y demostrarle apoyo, principalmente al estar frente a invitados. —¿Quién te crees que eres? —Pero Sergio se lo tomo muy mal, ya no podía con su actitud arrogante y detestaba que mezclara lo sucedido con su historia con Lewis —Te hice una pregunta, ¿Quién te crees que eres? Humillando a mi Omega, tomando el crédito por sus postres y seguramente también por su comida. —¿Apoco no lo hiciste tú, Nico? —Pregunto uno de los invitados de manera imprudente, pero afirmando lo que Sergio ya sospechaba. Max simplemente se abraza a la espalda se su alfa y oculta su rostro de lo avergonzado que estaba. Su aroma se vuelve más débil y triste al comprender lo mucho que había sido usado por ese cruel Omega. Mientras que el de Sergio se volvía más amargo y pesado, inundando la habitación con su aroma y molestando a los invitados. —Podemos arreglar esto afuera —Propone el moreno, pero ya era muy tarde para eso. La oportunidad se dio en su momento y no fue tomada en serio. —Disculpate —Insiste el pecoso alzando la voz. Nico se muestra reacio a ceder. —Le pague bien, no sé de qué tanto se queja contigo. Solo está exagerando —El Omega intenta defenderse burdamente. No está dispuesto a tomar responsabilidad. Pero entonces el alfa no soporta más y recurre a ese recurso considerado de mal gusto. —Dije que te disculpes con mi Omega —Sergio finalmente usa su voz de mando contra el Omega y sus colmillos se asoman de manera amenazante. Todos en la habitación se dan cuenta de esto y comienzan a murmurar. —Ya basta —Dice Lewis poniéndose en medio de ambos —Esta reunión se acabó, retirense, por favor. Intenta no alterar demasiado al alfa frente a él. Claro que está molesto, pero también un poco asustado. Jamás había visto a Sergio así de furioso. —Checo, ya estoy mejor, ya vámonos —Max miente con una voz temblorosa, no puede tolerar más esa situación. Pero Sergio no se irá de ahí sin que le muestren el debido respeto a su Omega. Da un par de pasos y le sostiene la mirada al moreno, quién por un momento flaquea y teme que las cosas se salgan más de control. Los invitados comienzan a marcharse, pero se detienen cuando escuchan laz voz del alfa. —Pídele perdona a Max de rodillas —Ordena sorprendiendo a todos. Lewis estaba a punto de responder cuando se da cuenta de que su Omega no pudo luchar contra la voz de mando del pelinegro. Nico, de rodillas en el suelo, levanta la mirada y dice: —Perdón, Max, perdoname —Dice en contra de su voluntad. El moreno pronto lo toma del brazo y lo hace levantarse del suelo. Voltea a ver a su amigo sumamente asombrado, su dominancia como alfa era mayor a lo que creía. En medio de su furia logro que un Omega marcado cediera a su voluntad. —Vete de mi casa —Lewis no tarda en hablar, estaba furioso. Un alfa hizo lo que quiso en su casa, en su territorio y con su Omega. —No te quiero volver a ver cerca de mi Omega —Y Sergio solo le dice esto a Nico antes de tomar la mano de su prometido y marcharse. Los invitados finalmente se retiran y Nico se abraza a su esposo. Tiene los ojos llenos de lágrimas. No de tristeza, no, de coraje. Se había humillado a si mismo y frente a un Omega de clase baja. Odiaba a Sergio por lo que había vivido con su esposo, pero ahora el recelo era mucho mayor. Detestaba a los Pérez, y buscaría la forma de hacerlos huir de ahí. Porque si él no podía marcharse, ellos no debían quedarse. Y entonces comenzaría una guerra territorial dentro de la alta sociedad. 
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