ID de la obra: 1489

¿POR AMOR O POR DINERO? |CHESTAPPEN|

Slash
NC-17
En progreso
2
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planificada Maxi, escritos 279 páginas, 87.471 palabras, 39 capítulos
Descripción:
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Un pancito en el horno

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Sergio sentía que estaba viviendo su mejor vida. Tenía todo lo que podía desear y que jamás creyó poder tener. Había pasado gran parte de su vida pensando que nunca encontraría el amor. Por un tiempo pensó que Lewis era esa persona que tanto estaba buscando, pero el tiempo le hizo ver que no tenía razón. Y comenzó a sentir un vacío en su interior, cuestionándose si quizá no tenía a alguien con quien compartir su vida porque nunca le enseñaron a amar. Porque cada vez que quería expresar lo que sentía, era reprimido por su abuelo. Sin embargo, una parte de él, muy escondida su memoria, podía recordar cómo eran sus padres y lo mucho que lo amaban. Quería volver a sentir eso, intentó pero falló. Y pronto se resignó, creyendo que nadie podía aguantar el ritmo de vida que llevaba. Porque no era alguien de dejar el trabajo para irse con su pareja y disfrutar. Su abuelo le había enseñado que primero eran los negocios, luego el placer. Pero cuando conoció a Max todo eso cambió. De pronto el trabajo ya no parecía tan importante. El dinero y el poder, eran relegados a un segundo plano. Y su prioridad comenzó a ser su Omega. Ese lindo rubio de ojos azules que había tenido una vida difícil. Llena de amor pero también de carencias. Alguien que estaba dispuesto a sacrificar todo por una persona que amaba. Mientras que él quería mantener una mentira para llevarle la contraria a una persona que debería amar. Porque sintió que nunca pudo querer a su abuelo. Y esa extraña rivalidad había consumido su vida. Pero también lo llevó a conocer nuevas experiencias, arriesgándose a un matrimonio con un extraño. Si hubiera hecho caso a Carlos aquella noche cuando sentía que ya no podía conseguir a un Omega que aceptara casarse con él, quizá entonces, solo entonces, habría renunciado a la mayor oportunidad de su vida. Y afortunadamente no fue así. —Uhm... —El Omega falta un pequeño quejido mientras acomoda en la cama. Ha estado durmiendo hace varias horas y el alfa no deja de observarlo. Le daba tanta paz verlo descansar En sus brazos. Admirar ese pequeño lunar en su labio superior, la forma como arroba la nariz mientras duerme y como sus mejillas siempre están algo coloraditas. Si había algo que distinguía a Max del resto de los omegas era su físico. No era alguien pequeño, débil o delicado. Cualidades que parecían ponerlo un poco inseguro, porque era lo que se esperaba de un Omega. Su figura era bastante imponente, alto, de hombros anchos y brazos fuertes. No cualquiera puede apreciar la belleza de un Omega como él. Y es que todas esas cualidades que sentía que lo ponían en desventaja frente a otros omegas, en realidad le parecían muy atractivas a su Alfa. Ese espíritu luchador, la determinación en su mirada cuando quiere conseguir algo y la forma en cómo marcaba los límites entre los dos al inicio de su convivencia, hacían que el pecoso mirara al rubio con otros ojos. Ni siquiera se dio cuenta cuando se enamoró de él. —¿Ya amaneció? —Pregunta Max mientras abro lentamente los ojos. —Si, amor, ya salió el sol —Responde el alfa mientras acaricia su mejilla —¿Quieres que salgamos a algún lado para desayunar? Hay una cafetería... —No —El rubio lo interrumpe, recordando que había algo que tenía que hacer —Yo preparo el desayuno. A Sergio no le sorprende la idea de que su prometido quiera hacer el desayuno, sabe que le encanta cocinar. Pero había algo en su forma de actuar que llamaba la atención. Su aroma se sentía extrañamente dulce, pero había unas notas que no podía descifrar. Sin embargo, decide no darle tanta importancia cuando lo ve levantarse de la cama. —Claro, dime si tenemos todo lo que necesitas o si no puedo salir a comprarlo —El alfa no tarda en ofrecer su ayuda. —Solo haré unos panqueques —Respondio el Omega mientras se ponía sus pantuflas para salir de la habitación. Estaba muy nervioso. ¿Por qué sentía como si el alfa pudiera leer su mente? Sabe que eso es imposible, pero desde que supo de su embarazo no ha dejado de percibir que Sergio sospecha algo. Así que camino rápidamente hasta llegar a las escaleras y baja con sumo cuidado. Eso tiene el barandal como si se fuera a caer en cualquier momento, ¿Acaso estaba haciendo algo paranoico? No se consideraba así mismo torpe, pero ahora todo era una posibilidad de algo malo. Era consciente de la vida que llevaba en su interior, así que comenzó a tomar precaución en todo lo que hacía. El Alfa baja detrás de él, lo observa caminar hacia la cocina y ese comportamiento extraño se acentúa cuando nota como evita las esquinas de los muebles. —¿Estás bien? —Pregunta llegando a la cocina —Te veo inquieto. Max se queda inmóvil en su sitio mientras sostiene un bote de leche con la mano. —¿Yo? —Pregunta como si hubiera alguien más en la casa. —Si, amor, ¿Estás bien? —Insiste con su pregunta. Nunca lo había visto tan desconcentrado e inquieto. ¿Acaso había pasado algo de lo que no estaba enterado? Y Max teme que su dolor pronto lo delate, y su idea de darle la noticia solo puede ser posible si es el alfa se larga de la cocina. —No —Responde sin decir más. Intenta buscar la manera de sacarlo de ahí. Y mientras su mente trabaja en alguna excusa, el pecoso se acerca. —¿Te pasó algo, amor? —Sergio se acerca lo suficiente para volver a percibir esas notas diferentes que no termina de descifrar. Pero el Omega pronto recordó lo que le había dicho hace unos momentos. —Leche. —¿Leche? —Su respuesta lo confunde. —Sí, no tenemos leche —Dice Max sumamente nervioso. ¿Desde cuándo Sergio hace tantas preguntas? —Amor, está en tu mano —El pecoso señala cómo sostiene el bote de leche en la mano. Max baja la mirada y sonríe nervioso. —Está caducada —Miente. —¿Cómo? Pero si la compré ayer —Señala el pelinegro intentando tomar el bote, pero su Omega no lo deja. —Si pero está cortada. Quizá esta fecha de caducidad es errónea —Insiste con su mentira y la adorna —Será mejor si vas al super por otra. —¿Cortada? Malditos, los voy a demandar. Pudieron hacer un grave daño a nuestra salud —El Alfa se molesta al escuchar esto —Ire a la tienda y le reclamaré, volveré con tu leche, amor. Sergio sale de la casa con las llaves del auto en la mano y mientras se pone su abrigo, parecía que iba a ir a pelear con alguien. Dejando escapar la idea de que la mención de ese lácteo le recordaba al aroma de su Omega. Sin embargo, la ausencia del alfa relajó un poco al Omega porque así tenía tiempo de prepararle la sorpresa. Aunque esperaba que su mentira no llegara tan lejos.  Max se había propuesto a preparar un pequeño pan para darle la noticia. Sabía que era una cursilería y que podría haber sido más sencillo decírselo sin tantas vueltas. Pero no podría haberlo hecho así. Iban a tener un cachorro, no era una noticia que decías a la ligera. Así que aprovechó la ausencia de su alfa para comenzar a preparar todo lo necesario para el pan. Por suerte contaba con todos los ingredientes, aunque lamentaba tener que haber mentido sobre la leche. Sabía que no tenía mucho tiempo, Checo tarde o temprano regresaría del súper. Así que mientras su masa reposaba antes de llevarla al horno, se apresuró en preparar los panqueques que desayunarían ese día. Solo esperaba que el pecoso hubiera comprado algo en el camino y no se estuviera desmayando del hambre. No fue la mejor de sus ideas, pero al menos funcionó lo suficiente. Y mientras él le daba vuelta un panqueque, Sergio caminaba impacientemente por los pasillos del súper. —Estúpida leche, ahora por tu culpa Max debe pensar que soy un Alfa tonto que no sabe escoger los víveres —Balbuceaba mientras caminaba hacia los estantes. Analiza cada bote de leche para tomar una decisión. No quiere equivocarse otra vez. Sabe que no debería tardarse tanto, Max lo está esperando en casa. Pero su resentimiento con la leche parecía no terminar. Frustrado e incapaz de concebir la idea de equivocarse, termina acercándose a un trabajador. —Disculpe, ¿Quién se encarga del área de los lácteos? —Cuestiona mientras lleva una caja de leche de la misma marca que había comprado y que supuestamente se había cortado. El joven empleado pudo notar que era un cliente complicado, así que decidió acudir a su gerente para que lidiará con la situación. —Dígame, señor ¿Cuál es el problema? —El gerente se muestra abierto a resolver cualquier duda. —Compre esta leche ayer y hoy mi prometido me dijo que está cortada —Responde el pecoso poniendo la leche en una mesa frente a él. —¿Este es el bote de leche que usted compró el día de ayer? —Cuestiona el gerente dándose cuenta de que es un bote sellado —No —Sergio se percata de que su reclamo no tiene validez sino ha traído el producto, pero su orgullo es más fuerte que otra cosa —Pero es de la misma marca. Seguramente también está cortado. El gerente le hace una seña al joven empleado y este entiende lo que quiere decirle. Observa detenidamente a Sergio, quien no se cambió el pijama antes de salir de la casa. Era bastante temprano, así que casi no había nadie en el súper para notarlo. —Podemos hacer una prueba —Propone el gerente bastante seguro de su producto. El joven trae un vaso de cristal y lo coloca junto al bote de leche. El gerente agarra el bote, lo abre y vierte el líquido dentro del vaso. Se notaba a simple vista que la leche no estaba cortada. —No es posible, es la misma marca —Murmura el pecoso. Él no dudaba de su Omega. Y si Max le dijo que esa leche estaba cortada, entonces lo estaba. —Quizá no estuvo bien refrigerado durante toda la noche y por eso se cortó —Iincluso después de demostrar que el alfa estaba equivocado, el gerente todavía se muestra abierto a resolver su problema. Pero Sergio no se lo toma muy bien. ¿Acaso estaba insinuando que él había sido un alfa desobligado y dejó la leche afuera o la puerta de la nevera entre abierta? —Señor, yo pongo mi leche en una nevera de superpotencia —Comienza el alfa visiblemente indignado —¿Está diciendo que mi nevera de superpotencia no mantuvo bien el producto? En ese momento gerente y empleado se voltearon a ver el uno al otro. —Le puedo hacer un descuento —Y finalmente el gerente llega a su límite. Sergio no parece muy contento con la resolución del problema, pero al observar el reloj en la pared se da cuenta de que ha perdido mucho tiempo en el súper y Max ya debe de estar desesperado. —Bien —Y decide aceptar. Finalmente resuelto el problema de la leche, el alfa se marcha del súper después de haber perdido hora y media de tiempo. El que haya tardado tanto llevó a que el omega se preguntara en dónde se había metido su pareja. Tomó su teléfono y marcó su número, pero había dejado el suyo en casa. Max acaricia de manera inconsciente su barriga para intentar tranquilizarse. Teme que su mentira lo haya metido en algún problema. Voltea a ver al horno que tiene apenas unos minutos que se ha apagado. En la mesa ya tiene bien servido los panqueques con dos tazas de café con leche y bastante miel con mantequilla. Tiene todo listo, menos al alfa. ¿Y si Sergio se dio cuenta de su embarazo y prefirió huir? Max niega rápidamente con la cabeza, sabe que Checo no es esa clase de alfa. Tiene que dejar ir esas ideas que solo la tormentan. Y como un milagro caído del cielo, escucha el auto de Sergio estacionándose enfrente de la casa. Nervioso, se quita el mandil y lo arroja a un lado para que no vea ese desastre. La puerta se abre y puede ver al alfa cargando una bolsa de compras. —Huele delicioso —Dice el pecoso mientras cierra y camina hacia él —Oh, ya hiciste el desayuno. Pero no teníamos leche... —Olvidemos la leche por un momento y desayunemos hñ—Responde el Omega mientras lo ayuda con las compras. Dejan la bolsa a un lado y ambos se sientan el uno frente al otro en la mesa. —No solo huele delicioso, sabe riquísimo —Afirma el alfa después de dar el primer bocado. Max sonriente esto y mira de reojo el horno. Sabe que ya es hora. —¿Puedes hacer algo por mí? —Pregunta el rubio y su pareja asiente —Dejé algo en el horno, ¿Podrías sacarlo? Por favor. —Claro, mi amor, estoy para ayudarte —Sergio se levanta de la mesa y camina hacia el horno, al abrirlo ve un pequeño bollo —Un pancito para mi amorcito. Toma los guantes de cocina para sacarlo y lo lleva hasta la mesa. En ese momento Max se levanta y se acerca a él. Se ha dado cuenta de que el alfa no comprendió su sorpresa. —Checo, mi amor, hay un pan en el horno —Dice el Omega con una voz temblorosa mientras se acaricia su vientre. Sergio lo mira confundido y baja la mirada hasta notar en donde su Omega está tocando. Puede percibir su dulce aroma combinado con notas cremosas, como crema batida. Finalmente puede reconocer eso extra que no percibía antes, al menos no con claridad. Entonces duda de lo que está creyendo y necesita que sea claro al respecto. —Estas diciendo... —Balbucea al principio mientras corta el espacio entre los dos y tiene miedo de soltar esa pregunta que cambiará su vida una vez más, pero lo hace porque el deseo de saber puede más —¿Estás en cinta? Max asiente ante su pregunta. Hay nervios y temor en sus ojos. Checo suspira pesadamente, y pronto su mano se coloca sobre la de su Omega. —¿Tendremos un cachorro? —Murmura con una voz temblorosa y sus ojos se llenan de lágrimas. Pero no son de tristeza, sino todo lo contrario. —Me hice la prueba ayer y salió positiva —Explica el rubio mientras una lágrima se deslizaba por su mejilla —Ya lo sospechaba, y quería encontrar la manera más creativa de decírtelo. Suelta una pequeña risa nerviosa, pero también cargada de alivio. —¿Seremos padres? —Sergio parece necesitar una confirmación una vez más. La idea de tener un cachorro lo abruma pero no tiene miedo. Solo duda de sí mismo, porque no sabes si es un buen Alfa y mucho menos si será un buen padre. Pero eso no significaba que iba a rendirse al respecto. —Nuestra pequeña familia, como tú lo dijiste —Le recordó su pareja y ahora fue él quien sonrió. Se acerca rápidamente el rubio y junta sus labios en un dulce beso. Uno lleno de emoción. Piensas corazones llevan la esperanza una nueva vida. Un nuevo capítulo en ese enredo amoroso que han tenido desde el principio. Ahora yo no serían solo ellos dos, y tenían que cuidar su nidito de amor.  Pd: les debía un capítulo extra por haber adivinado en el GC sobre quién estaba panzón en mis fics jaja
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