ID de la obra: 1489

¿POR AMOR O POR DINERO? |CHESTAPPEN|

Slash
NC-17
En progreso
2
Fandom:
Tamaño:
planificada Maxi, escritos 279 páginas, 87.471 palabras, 39 capítulos
Descripción:
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Padre

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Pasaron un par de días donde los dos disfrutaron de su tiempo lejos de casa. Y parecían casi reacios a irse después de la noticia del embarazo. Esa casa en la playa era como un paraíso para ambos. —¿Quieres un poco más de leche con miel, amor? —Pregunta el pecoso levantándose de la tumbona. —Por favor —Responde el Omega entregándole la taza. Sergio sonríe mientras la toma y continúa su camino hacia la casa de playa. Eso se había convertido en una de sus actividades favorita, sentarse frente a la playa a observar el atardecer. Les gusta acomodarse el uno junto al otro, sin importar la hora del día, aunque la tarde era su favorita, y platicaban por horas mientras disfrutaban de una bebida caliente. Sergio también lo llevó a caminar por lo alrededores, pero siempre cuidando de no cansarse porque le preocupaba que le hiciera daño a su cachorro. En esa dorada playa la vida parecía ser más sencilla, pero tarde o temprano tendrían que despertar de su amado sueño. —Mi pequeño cachorro —Susurra el rubio mientras acaricia su vientre —Cuando nazcas pasaremos cada tarde en esta playa. Sonríe de solo imaginar lo feliz que será cuando lo tenga en sus brazos. Él quería ser un Omega tan bueno y protector como su madre, quién lo crío con tanto amor. —Sé que tu papi está nervioso, lo puedo ver en su cara y sentirlo en su aroma, pero creo que te espera incluso más que yo —Suspira pesadamente cuando el pensamiento de su padre cruza por su mente. Las figuras paternas parecían ser un problema para ambos. Su padre lo abandono y le dejo una carga muy grande, mientras que el abuelo del alfa lo crío como si no lo quisiera. Casi deseando un robot que un nieto. Sabía que a ambos les costaba esa parte, pero se tenían el uno al otro para apoyarse. Lo harían por ellos, pero principalmente por su bebé. —Ya casi es nuestra hora favorita —Dice el alfa regresando junto a él y entregándole la taza con leche caliente y miel —¿Le estás hablando al bebé sin mi? ¿Que dijimos de las conversaciones en privado? Max sonríe cuando lo escucha quejarse, al pecoso no le gusta quedarse fuera de la conversación con su cachorro. —No te rías —Continua el pelinegro visiblemente indignado —Es importante para nuestro cachorro que sienta la presencia de ambos, eso lo fortalecerá. Sergio se había vuelto muy obsesivo con el tema de los bebés desde que recibió la noticia. Y si bien había investigado mucho al respecto, no había ni un solo dato que Max no supiera. Él siempre había sido un nerd. Los niños en la escuela solían burlarse de él por ser un cerebrito, pero su madre Omega siempre le ponía una estrellita en su frente cuando le contaba todo lo que había aprendido en clase. Su instinto Omega le hacía sentir todo respecto a su embarazo a flor de piel, principalmente ahora que era consciente de este. Pero agradecía que su Alfa se interesara tanto en el embarazo, porque eso lo relajaba mucho respecto a sus inseguridades. —No habíamos terminado nuestra conversación, sabes que siempre puedes hablarle a nuestro cachorro —Dice el rubio para después darle un sorbo a su bebida. Sergio acerca su tumbona para poder acomodarse cerca del vientre de su Omega y recuesta su cabeza en sus piernas, viendo directamente hacia él. —Mi cachorro... —Susurra el pecoso para después darle un beso al vientre del Omega —Papi está aquí, siempre lo estará. Cierra los ojos y se mantiene abrazado a él. Le gusta imaginar todo lo que vivirán a su lado, principalmente porque recordaba la infancia con sus padres con mucho amor. Su padre siempre dejaba libres sus fines de semana para la familia, y quería retomar eso con ellos. Quería darle a su pequeño cachorro todo lo que a él le arrebataron. —Se está ocultando el sol —Dice el rubio haciendo que abra los ojos rápidamente. Sergio se acomoda de nuevo en la tumbona para poder apreciar como el sol desaparece por el horizonte. Ambos chocan sus tazas en celebración de otro día que ha llegado a su fin. Esa noche duermen plácidamente el uno junto al otro, con su pequeño producto de su amor creciendo en el vientre del Omega. Sabiendo que al día siguiente debían regresar a casa, pues sus amadas vacaciones habían llegado a su fin.  Después de que volvieron a casa, Max se mantuvo leyendo más sobre su estado, aunque sabía que su Alfa ya se estaba encargando. —Cuando salga del trabajo pasaré por ti, tenemos que verificar que todo esté bien —Le dijo el pelinegro antes de darle un beso de despedida esa mañana. Sergio intentaba mantenerse centrado. Sabía que su Omega no saldria de casa debido a lo cansado que se le había hecho el viaje de regreso. Él, por su parte, estaba acostumbrado al movimiento y tenía muchas cosas pendientes. —Me alegra verlo de nuevo señor —Dijo Nico Hülkenberg cuando vio a su jefe llegar. —Que no te vea mi prometido o nos corren a ambos —Dice el pecoso confundiendolo —No te preocupes, solo te odia un poco. El rubio traga en seco cuando escucha esto. No sabía que había hecho mal para que el prometido de su jefe lo odiara... Aunque sea un poco. Quisiera saberlo para enmendar su error. Pero se limita a continuar con su trabajo pensando que debería tratarlo de mejor manera cuando lo vuelva a ver. Se aclara la garganta y continúa hablando. —Reorganice todas sus citas en su ausencia, hay algunos documentos que necesitan revisarse... —Ni siquiera puede terminar. —Si, si, deja eso, ¿Sabes si Charles y Carlos regresaron de su luna de miel? —Pregunta el pelinegro entrando en su oficina y apurandose en quitarse el saco. —¿El matrimonio Sainz-Leclerc? —Cuestiona el asistente y el alfa asiente —Me parece que regresan está noche, el señor Sainz llamo está mañana para saber cuándo podría recibirlo. —No le digas que regrese, quiero sorprenderlo —Sergio se centra en escribir algo en su computadora cuando nota que su asistente no se marcha —¿Algo más? —Si, el abogado del señor Pérez dejo unos documentos para usted, señor —Dijo el rubio extendiendole un sobre al pecoso. Sergio le agradece y le indica que puede marcharse, para después comenzar a inspeccionar los papeles. Pensaba que era otra forma de llamar su atención porque, aunque estaba interesado en la herencia, pocas veces le atendia las llamadas al abogado de su abuelo. No esperaba leer algo diferente a lo que había escuchado en aquella llamada la primera vez que escucho sobre la herencia. Pero no podía estar más equivocado. Había más. —Maldito viejo —Susurra el alfa mientras sostiene los papeles con fuerza —De verdad me creías inútil. Deja los papeles a un lado y se recarga en su silla. Suspira pesadamente y niega con la cabeza. Se cuestiona a si mismo lo que debería hacer a continuación, pero siente que no debería tocar las cosas si todo ya está bien. Max no tenía que saber todo sobre el acuerdo de la herencia y menos en medio de su embarazo, principalmente si esto podría desatar esa terrible idea de que lo suyo no fuera real. Porque realmente lo era, y no queria perder todo el avance que llevaban. Sergio simplemente era un alfa. Así que guarda los papeles en uno de sus cajones y hace una llamada.  Pasaron un par de horas en donde Max descanso un poco después del viaje de regreso a casa. Cuando despertó comió un poco y observo como Otmar fingía regar las plantas mientras miraba por la ventana para ver que estaba haciendo el vecino. Siempre se divertía con su personalidad informativa. —Si mamá, nos fue muy bien en el viaje —Dijo el rubio mientras hablaba por teléfono con su madre Omega —Ya quiero ir a verte. —Yo también quiero que vengas —Respondió Geri al otro lado de la línea —¿Cómo estan las cosas con Sergio? ¿No han hablado de algo interesante? La madre del Omega realmente esperaba que su yerno le diera la noticia a su hijo, pero le parecía obvio que no lo había hecho. Y ahora se enfrentaba a la posibilidad de tener que afrontar algo para lo que no estaba lista. —Bueno, si hemos hablado de algo —Y su respuesta la sorprende —Pero no creo que debamos charlar sobre esto por teléfono y mucho menos ahora. —Oh, bueno, mi niño... ¿Cuando crees que sea el momento? —La pregunta de su madre confunde al rubio. ¿Acaso sospecha algo? Niega con la cabeza, y se avergüenza ante esto. —Despues hablamos, mamá, prometo ir a verte —Dijo el joven Omega antes de colgar la llamada. Se levantó de su asiento y se observo en el espejo, estaba rojo como un tomate. Decide irse a la cocina a preparar algo dulce para su alfa mientras se pregunta a si mismo como le daría la noticia a su madre. ¿Con que cara se pararía frente a ella y le diría que hizo el amor con su alfa, razón por la cual ahora estaba en cinta? Comienza a preparar tiramisú para ignorar el hecho de que, a su percepción, vivía en pecado. Cuando termino el postre se decidió por darse una ducha. Su alfa ya estaba a punto de salir del trabajo, así que se apresuró en arreglarse para esa tarde. Se puso un conjunto color durazno que hacía resaltar sus sonrojadas mejillas de Omega. No deja de observarse en el espejo y se pregunta si se vería lindo cuando su vientre crezca un poco más. —Mi amor, que hermoso te ves —La voz del alfa lo hace voltear a verle —Que belleza tengo frente a mío, mi dulce y lindo Omega. —Llegaste temprano —Dijo el rubio para después darle un beso —¿No vamos tarde, o si? —Vamos con tiempo, amor —Sergio toma su mano para darle un beso y comienzan a caminar el uno junto al otro. Salen de departamento para subir al ascensor y así llegar estacionamiento, donde subirían al auto del alfa. Aunque el camino al obstetra fue silencioso, no resultó incómodo para ninguno de los dos. Pero se notaba que ambos estaban nerviosos y lo delataban en sus aromas. —Todo estará bien —Dijo Sergio como si fuera una promesa. Finalmente llegaron al lugar donde esperaron solo unos minutos antes de que el doctor Adrian Newey los atendiera. Ambos le explicaron la prueba de embarazo y los sintomas del Omega. Después de hacerle el procedimiento habitual y analizar la situación, el obstetra se decidió porque hicieran una prueba de sangre. —Es más precisa —Explico —De ser positiva, tendrá que venir a verme dentro de dos semanas para un ultrasonido. Max asiente sin decir mucho. Estaba muy nervioso porque todo eso era demasiado nuevo para él. Claro que su amigo Lando le había contado sobre sus citas con el obstetra, pero ciertamente el Omega se había dado cuenta de su embarazo ya pasado los tres meses. No se le notaba la pancita ni había tenido síntomas tan fuertes. Max sabía que no todos los embarazos eran iguales, pero deseaba que el suyo fuera el más normal posible. Le había programado la prueba para la mañana siguiente, y por la tarde le darían los resultados. El obstetra le había agradado, parecía ser un señor sumamente amable y atento. Aunque no le gustaba ir al doctor, ya que le recordaba a su madre enferma, sabía que era lo mejor para ambos. —Mañana te acompañaré a la prueba de sangre —Dijo el alfa mientras salían del lugar. —Ah, no, amor, me dijiste que temprano tenías una junta —Le recordó el rubio viendo como su prometido le abría la puerta del copiloto. Entra al auto y el alfa cierra la puerta para después agacharse hacia la ventana. —Quiero estar a tu lado en cada etapa de tu embarazo, amor, es nuestro cachorro —Le dice con una sonrisa para después caminar hacia el otro lado del auto y entrar en este. Max sonríe al saber que, aunque ambos sean inexpertos en todo esto y tengan situaciones complicadas con las figuras paternas, eso no era un impedimento para que su linda familia creciera bajo el gran amor que se tenían.  Nota: ealeeee, ya no hay canal de difusión. Solo nos queda el GC.
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