ID de la obra: 1489

¿POR AMOR O POR DINERO? |CHESTAPPEN|

Slash
NC-17
En progreso
2
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planificada Maxi, escritos 279 páginas, 87.471 palabras, 39 capítulos
Descripción:
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Pequeños favores

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Al día siguiente era muy temprano por la mañana cuando el timbre no dejaba de sonar en el departamento. Pero los residentes del lugar estaban muy ocupados como para querer atenderlos. —Carlos... —Murmura el Omega mientras se abraza la almohada bajo suyo. El Alfa lo había hecho suyo hacia ya un rato y el nudo apenas estaba deshaciéndose cuando el timbre comenzó a molestarlos. —Ya está, amor —Responde Carlos mientras se acuesta a su lado —¿Estás bien? El de ojos verdes asiente en respuesta. —¿Crees que estoy le haga daño al cachorro? —Se gira a verle y muestra esa pequeña pancita que apenas se notaba. —No lo creo, pero si quieres podemos dejar de... —Carlos ni siquiera pudo terminar de hablar. —No, no, mejor dame un beso —Charles se acerca rápidamente para juntar sus labios mientras su alfa sonreía por su reacción. No cabía duda de que la luna de miel les había sentado muy bien. En su tiempo lejos de la ciudad pudieron reconectar con el otro. Querían que su matrimonio funcionará y lo harían no solo por ellos, sino también por su cachorro. De pronto su momento de felicidad se vio interrumpido por los constantes golpes en la puerta. —Se marchara tarde o temprano —Afirma el alfa abrazando a su pareja. —¿Estás seguro? No ha dejado de insistir —Comienza el Omega —¿Y si es mi papá? —Si fuera tu padre no estaría tocando la puerta, ya la habría derribado —Señalo y su esposo asintió dándole la razón —Quien sea que esté tocando, ya se cansara. Pero no podía estar más equivocado. —Amor, quiero dormir —Charles lo mira de la manera en que sabe que su alfa no podrá resistirse. Carlos lo adoraba y haría todo lo que fuera por él. —Esta bien, voy a atender —Responde el alfa ya rendido. —Gracias —Dice el de ojos verdes con una sonrisa. Carlos se coloca la parte baja de su pijama para después caminar hacia el pasillo rumbo a la puerta principal. —¡Ya voy! —Grita el alfa algo molesto por la insistencia —¿Quién puede ser a esta hora? Llega a la puerta y observa por la mirilla para ver de quién se trata, y suspira pesadamente cuando ve a su amigo al otro lado de esta. —¿Sergio? —Pregunta después de abrir la puerta y este último entran sin esperar invitación —¿Acaso paso algo? El castaño se había preocupado al pensar que quizá su amigo estaba en medio de una emergencia y él no le quería abrir la puerta. —¿Donde esta Charles? —Pregunta el pecoso ignorando a su amigo. —Durmiendo —Comenzo Carlos —Estabamos un poco ocupados... —Si, ya lo sentí —Sergio lo interrumpe para después taparse la nariz —Apestas a él. —Tú también apestas a Max y no te lo estoy echando en cara —Reclama mientras lo observa con detenimiento —¿Que quieres con mi Omega? Puede sentir un ligero picor en el aroma de su amigo, sabe que hay una molestia que intenta ocultar. —Quiero hablar con él —Comienza mientras se sienta en el sofá —Así que llámalo. La actitud de Sergio rápidamente lo termina molestando. —¿Disculpa? No voy a despertar a Charles solo porque quieres hablar con él —Afirmó el castaño —Mejor hablemos después, esto puede esperar. —No, no puede esperar —Y Checo se muestra reacio a esa idea —Porque ahorita mismo Charles me tiene que dar la cara por lo ocurrido con Lewis. Esto hizo que su amigo tragara en seco. —¿C-cómo...? —Ni siquiera puede terminar su pregunta después de balbucear un poco. —¿Qué como lo sé? Los escuché hablando en la boda, ¿O tú también pensabas en ocultarlo? —Reclama aún sabiendo que su amigo no haría eso. Pero estaba muy molesto porque sentía que de alguna manera lo ocurrido con Nico pudo ser resultado de lo dicho por Charles. Sin embargo, a Carlos no le gustaba para nada la idea de que Sergio y Charles hablarán sobre el tema. No porque pensara que no debía ser abordado, claro que debía. Pero no en ese momento y menos con los ánimos tan elevados. Sabía cuando su amigo estaba muy molesto y su instinto proyector de alfa lo hacían permanecer alerta. No creía que Sergio pudiera llevarlo lejos, pero sabi que el pecoso también era muy territorial. —¡Charles! —Grita el pelinegro tomándolo por sorpresa —¡Levántate! Carlos rápidamente se apresuró en intenta callarlo para que dejara en paz a su Omega, pero su amigo era bastante hábil para evitarlo. Checo no parecía querer pelear, pero tampoco daba tregua. Continuaría gritando hasta que el Omega apareciera. Y así lo hizo. Ante la ausencia larga de su alfa y el escándalo hecho por el amigo de ambos, Charles salió de la habitación usando una simple bata de seda roja cubriendo su piel. —¿Checo? —Pregunta con una voz somnolienta. Ambos alfas lo voltearon a ver, uno con una expresión de satisfacción mientras que el otro se maldecía a si mismo por no haber hecho más para evitar esa situación. —Amor, ve a dormir —Dice Carlos intentando mantener la calma. —No, Charles, quédate —Insiste el pecoso —Hablemos de como te metiste con mi ex novio y luego le contaste todo a mi prometido, chismoso. El de ojos verdes traga en seco cuando escucha esto. —Y-yo... —Balbucea incapaz de decir palabra. —Tú le dijiste todo a Max —Checo continúa reclamándole y lo señala con su dedo —No tenías ningún derecho. Charles rápidamente bajo la mirada, sabía que su amigo tenía razón.. Él no debió contar todas esas cosas por más en confianza que estuvieran. Fue imprudente. Y no sabía cómo se había enterado de lo que había hecho, pero ya no importaba. Solo debía afrontar las consecuencias. —Cuida como le hablas —Carlos entendía la molestia de su amigo, pero no iba a permitir que le hablara de esa manera. —Se que es tu Omega, pero debes entenderme —Sergio rápidamente voltea a ver al alfa —Pudo haberme costado todo. —¿De que hablas? —El castaño no comprendía a qué se refería. Entendía que su amigo tenía sentimientos por el Max, pero no habían hecho más que algunas cosas de manita sudada. Pero ahora parecía que las cosas habían cambiado, incluso poniéndose más serias. —Max y yo estamos juntos —Confiesa tomando por sorpresa a sus amigos, quienes rápidamente sonrieron ante esto —Pero no se metan, o sino ya no seré más paciente. —Lo siento mucho, Checo. Se que estuve mal, y lo lamento mucho, pero también te felicito por tu relación con Max, es un muy buen Omega —Las palabras de Charles son sinceras y el alfa agradece sus buenos deseos. Pero no podía dejar pasar ese tema así como así. —Me impresionó saber lo que hiciste con Lewis —Continuó el alfa —Creí que éramos amigos. —Y lo somos, te lo juro —Charles rápidamente se acercó para tomar su mano —Me equivoque gravemente. Y se que nada de lo que haga podrá compensar esa traición. —Asi es, difícilmente podré olvidar lo que hiciste —Afirma el pecoso —Pero Lewis no importa. Quiero que compenses lo que le hiciste a Max. —¿Compensar? ¿Cómo? —Carlos estaba muy alerta —¿No querrás a mi cachorro, o si? Sergio, eso es poco ético y jamás lo permitiría. Charles y yo lo cocinamos con mucho amor. El pecoso voltea a ver a su amigo con molestia. —Como quisiera arrancarte los vellos de todo tu cuerpo de un solo tajo por insinuar eso —Las palabras de Sergio hacen retroceder a su amigo —Quiero que me ayudes a encontrar algo, o más bien alguien muy preciado para mí Omega. En ese momento Carlos y Charles intercambiaron miradas cómplices. No eran detectives como para saber como encontrar a una persona. —¿Por qué no mejor buscamos con un profesional? —Ofrece el de ojos verdes con una sonrisa amable pero cansada. —Se llama Sass, era suyo y lo dio en adopción —En ese momento Sergio le extiende un dibujo pobremente hecho con todas las características del gato —Quiero que sea una sorpresa para él, así que ten cuidado con tu lengua. Charles hizo una señal con su mano, como si estuviera cerrando un cierre en sus labios y luego arrojado la llave lejos. —¿Quieres que mi Omega, el cual está en cinta, se ponga a buscar un gato? —Y Carlos rápidamente se muestra inconforme con esto. La paciencia de Sergio había llegado a su límite. —Oye Carlos —Comienza el pecoso llamando su atención —¿Recuerdas todas esas veces que saliamos a divertirnos y te metiste es una carrera clandestina de motocicletas? —El castaño asiente con una sonrisa recordando los buenos tiempos —Creo que todavía tengo el vídeo, ¿Quieres que se lo muestre a tu suegrito? Para que vea la clase de vago con el que se casó su hijo. —¡Maldito! —Grita Carlos cuando escucha esto —¡Eso fue en confianza! —¿Carreras clandestinas? —Repite Charles sumamente confundido. Él nunca era llevado a esa clase de actividades porque se alteraba mucho pensando que en cualquier momento les pasara un accidente. —Eso fue hace mucho tiempo amor, te lo prometo —Respondio Carlos con una sonrisa nerviosa. —Sera mejor que encuentren a Sass, y rápido —Dijo Sergio mientras se dirigía hacia la puerta —Ahora debo ir a desayunar con mi Omega, y bañense, apestan horrible. Checo se marcha del departamento dejando a sus amigos entre la espada y la pared. Debían encontrar un gato para resolver todos sus problemas o ese alfa exaltado buscaría arruinar su tranquilidad. Y conocían bien a Sergio, tanto como para saber que no mentía con sus amenazas.  Más tarde ese mismo día, después de que el pecoso terminara con una junta importante, recibió una llamada que tanto deseaba. Feliz de recibir las noticias de que sus resultados ya estaban listos, decidió pasar por estos para llevárselos a su lindo Omega. Estaba tan emocionado como el día en que Max le dijo que estaba en cinta. La prueba de sangre solo debía ser una confirmación de lo que ya sabían, esto porque era la manera más efectiva de confirmar un embarazo. Conduce con cuidado después de recoger los resultados y llega al complejo de departamentos para después subir al ascensor. No ha dejado de pensar que ese lugar no es lo que espera para su familia, Max merece más. —¿Los tienes? —Pregunta el rubio apenas lo ve llegar y Sergio saca un sobre de su saco —Dámelo, dámelo. Al parecer las ansias iban de ambos lados. Max toma el sobre y lo abre casi con una desesperación que Checo nunca había visto. Sus manos tiemblan, como si temiera haberse equivocado en su momento. Pero no fue así. —Si estoy en cinta —Dice con una sonrisa —Amor, tengo un par de semanas. Checo sonríe cuando lo escucha llamarlo de esa manera. Tan natural, tan familiar. Se acerca a su Omega y le da un beso en los labios. —Mi Maxie, me haces el alfa más feliz del mundo —Susurra mientras acaricia su barriga. El rubio se abraza a su pareja y se deja mimar con una serie de besos que este va dejando entre sus mejillas y su cuello. —Estoy tan feliz, pero también nervioso —Confiesa —No nos hemos casado, y ya quiero decirle a mamá. Pero si se entera se puede molestar. —¿Por qué se molestaría? Es su nieto, apuesto a que estará muy feliz —Sergio intenta animarlo. Además, la llegada del cachorro quizá pueda ayudar a que su suegra cambie de opinión respecto a la cirugía. Y eso sería un enorme alivio, porque no se deseaba ver a su Omega triste por las decisiones de su madre. Ya había sufrido mucho en el pasado y se prometió a si mismo que no volvería a pasar por tal dolor a su lado. —Lo sé, pero mi familia es muy tradicional —Baja la mirada cuando dice esto —Pensara que estamos viviendo en pecado. Checo suelta una pequeña risa ante esto. —Ay amor, no te preocupes por eso. Te prometo que se pondrá muy contenta —Insiste dándole un beso en la mejilla. Max al principio parece resistirse un poco, pero no puede más con la emoción de contarle todo a su madre. —Quizá tengas razón, y deberíamos ir a verla para contarle —Afirma el rubio con una sonrisa —Además, mamá me dijo que tenías que contarme algo. Tal vez sea mejor si lo hablamos los tres. El Omega se abraza a su pareja una vez más, y no nota que la sonrisa en su rostro ha desaparecido. Sergio recuerda esa conversación con la madre de Max pidiéndole que le dé la noticia sobre su decisión de no hacerse la cirugía. Claramente no lo hizo, y no planeaba hacerlo. Así que ahora haría todo lo posible para que su suegra desistiera de esa idea y así proteger a su pequeña familia de tal trágico destino.  Nota: perdón la hora.
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