ID de la obra: 1489

¿POR AMOR O POR DINERO? |CHESTAPPEN|

Slash
NC-17
En progreso
2
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planificada Maxi, escritos 279 páginas, 87.471 palabras, 39 capítulos
Descripción:
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Amar una vez más

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El silencio en el auto era diferente para ambos. Max estaba muy emocionado por visitar a su madre, habían pasado dos días desde leyó el positivo en su prueba de sangre y confirmo su embarazo. Quería contarle todo, pero también se sentía un poco avergonzado por hacerle saber la noticia. Por un lado, sentía que no vería con buenos ojos que estuviera en cinta antes de estar casados. Y es que ella sabía muy bien que los alfas solían irse por el camino más fácil, cosa que no quería que le pasará a su cachorro. Por otro lado, un embarazo era consecuencia de una relación íntima, algo que estaría confesando a su madre al darle la noticia. Era algo natural en las parejas el yacer juntas, pero él sentía vergüenza porque su madre sabría que había tenido intimidad con su pareja. Aunque sabía que tarde o temprano se le pasaría, y deseaba verla tan contenta con la idea de su nieto. Un cachorro tan esperado. Y por parte del alfa las cosas eran un tanto diferentes. No tenía ningún problema con el asunto del cachorro, por el contrario, él estaba deseando anunciarlo a todo el mundo. Pero estaba bastante estresado respecto a su suegra, quién le había confesado no querer someterse a la operación que le salvaría la vida. Y no solamente había sido eso, sino que ella esperaba que él le diera la noticia al Omega. Esto no solo lo molesto, sino también lo frustro. No quería ser quien rompiera el corazón del rubio, amaba mucho a Maxie como para decirle algo así. Y mucho menos ahora con la noticia del bebé en su vientre. Necesitaba cuidarlo, protegerlo. ¿Pero como conseguiría cambiar la opinión de su suegra? Quizá el cachorro podría tener un efecto positivo en esto, pero ¿Y si no? Finalmente llegaron al hospital y Sergio suspiro pesadamente apenas bajo del auto. Camino hacia la puerta del copiloto y abrió para que su Omega pudiera bajar. —Estoy muy nervioso —Dice el rubio mientras camina a su lado tomando su mano. —Tranquilo, estoy seguro de que estará más que feliz con la noticia —Afirma el alfa intentando calmarlo. No tardan en entrar al lugar y saludar a los empleados que ya los conocían. Siempre murmuraban sobre Sergio, todos sabían que era bastante adinerado y les seguía sorprendiendo su relación con Max. Claramente sabían que el Omega era lindo y amable con todos, pero sus vidas eran tan contrarias que las posibilidades de que eso pasará eran pocas. Y aún así ahí estaban juntos y enamorados. —Hola, mamá —Dice Max apenas entra a la habitación y Geri le sonríe. —Cariño, que linda sorpresa —La mujer se acomoda bien en la cama y deja de lado un libro que estaba leyendo. Cuando su hijo le da un beso en la mejilla siente algo extraño. Un aroma peculiar. —Señora —Sergio la saluda estrechando su mano —¿Cómo se ha sentido? La operación es dentro de poco. Ambos intercambian miradas tensas. Ninguno de los dos parece querer tocar directamente el tema frente a Max. —Estoy mucho mejor, incluso creo que ya no es tan necesario —Afirma su suegra tanteando el terreno. —¿De que hablas, mamá? —Max se confunde al escuchar esto. No comprende de dónde ha venido esa idea. Pero pronto su alfa suelta una risa nerviosa, algo que lo confunde aún más. —Ay, suegrita, que divertida es —Responde el pecoso apretando los dientes —Vaya disparate que se le ocurrió. Claro que necesita la cirugía, ¿Verdad amor? —Si, es muy importante que estes bien de salud —Señalo el rubio. —Debe de estar bien para nuestra boda, será la más majestuosa de todas —Comenzó el pelinegro desviando el tema —Tanto que despertara la envidia de otros omegas. Max sonríe al escuchar esto. Sabe bien que se refiere a Nico, y aunque todavía le dolía recordar lo que habia pasado, sabía que contaba con el apoyo incondicional de su alfa. Y de pronto Sergio lo golpea ligeramente con su codo para después dedicarle una mirada cómplice, y luego mirar el sobre en su mano. El Omega lo comprendió al instante. —Eh... Si, y debe ser pronto —El rubio balbucea un poco al empezar y le extiende el sobre su madre —No quiero que se note demasiado para cuando sea el día. Geri lee con atención el contenido del sobre y pronto comprendió que el aroma que había percibido era efecto del estado de su hijo. —¿Estás en cinta? —Pregunta levantando la mirada y pueden notar como las lágrimas se asoman cuando el Omega asiente —¿Mi bebé tendrá un bebé? En ese momento Max siente como si se hubiera liberado de un pesar en sus hombros. —¿No estás enojada? —Suelta sin pensarlo. —¿Qué? ¿Cómo podría estarlo? —La mujer extiende sus brazos llamando a su hijo, abrazándolo rápidamente. Solloza en sus brazos, realmente no esperaba recibir una noticia así. Cuando abre los ojos ve a Sergio algo tímido observandolos, y le extiende su mano para que se una al abrazo. Eran una pequeña familia. Poco después de que las emociones se calmaran un poco, madre Omega y el joven Omega en cinta comenzaron a conversar sobre la boda. Por un momento se olvidaron de todas sus preocupaciones y la ilusión del cachorro comenzó a ser el centro de conversación. Que hacer, que no hacer. Cómo sentarse, como acostarse. Eran muchas cosas por aprender. —Debo ir al baño —Afirmo el rubio levantándose de su asiento. Las náuseas eran la peor parte de su día. Eran constantes y pesadas, lo manejaba bien pero también lo molestaba. Y sentía mucho asco. No le gustaba sentirse de esa forma, pero no había otra opción. Así erán las cosas. Mientras que el Omega se calmaba en el baño, Sergio se centró en convencer a su suegra de desistir. —Por favor, dígame que ya renunció a esa loca idea —Dice el alfa con la esperanza de que a noticia del bebé haya ayudado en algo. Geri niega con la cabeza. —Lo siento. —¡¿Esta loca?! —Y Sergio pierde la compostura por un momento, pero rápidamente la recupera —Max está en cinta, la necesita más que nunca. —¿Crees que estoy feliz con mi decisión? —Geri estaba visiblemente frustrada. —Si no quiere hacerlo por Max, al menos hágalo por su nieto —Pide el pelinegro un poco más calmado e ignorando su pregunta —Max quiere que esté presente en la vida de nuestro cachorro. No le quite eso. —¿Por qué no lo entiendes? No es fácil para mí, no es algo que yo quiera —La mujer rápidamente lo interrumpe —¿Cómo podría vivir con la idea de olvidar todo el amor que siento por mi hijo y ahora también mi nieto? No quiero vivir olvidando su amor. Sergio ya le había dado muchas vueltas a ese tema en su cabeza. Lo había analizado con atención, y comprendía muy bien lo que ella sentía. Ese miedo a lo desconocido lo había experimentado después de la muerte de sus padres. Pero también había reconocido una cosa de todo eso. Su falta de amor al crecer por parte de su abuelo, que nunca se tomó la molestia de intentar quererlo. Supo inmediatamente que el amor no era algo innato. —¿Y qué hay de la posibilidad de volver a amarlos? —Su pregunta la confunde un poco —Sé que teme olvidar el amor que les tiene, ¿Pero no cree que pueda aprender a amarlos de nuevo? —N-no... No lo sé —Geri ni siquiera se había cuestionado esa posibilidad. Se decían muchas cosas de la operación que curaba el síndrome del corazón roto. La idea de perder todo rastro de amor era algo que le asustaba. ¿Pero era completo o solo en recuerdos? —El amor no es algo inherente, sino algo que se aprende —Continuó el pelinegro —Eso lo entendí con Max. Geri se queda en silencio ante esto. —Creí que jamás me enamoraría de la manera en que lo estoy de él, que con la muerte de mis padres jamás podría llegar a sentir un amor tan fuerte —Sergio hace una pausa por un momento —Pero luego Max apareció en mi vida y me enseñó a amar de nuevo. En ese momento la mujer se dio cuenta de que ese hombre frente a ella realmente estaba enamorado de su hijo. Y sus palabras realmente la conmovieron. —Mi hijo no pudo haber elegido a un mejor alfa —Es lo único que sale de sus labios antes de que todo se vea interrumpido por la repentina llegada del Omega. —Nunca pensé que estar en cinta fuera como estar enfermo —Dice el rubio sentándose junto a su alfa. —Y espera a que tu barriga crezca y tus pies se hinchen —Dice su mamá con una sonrisa —Apenas estás iniciando, cariño. Max sonríe ante esto. Y la conversación continúa con normalidad, mostrándose una Geri más tranquila a comparación de como estaba en inicio de su visita. Parecía que quizá las palabras de Sergio la habían hecho reflexionar, o eso era lo que esperaba el alfa.  Un par de días después de la visita de Sergio a su departamento, Carlos estaba dando vueltas por un vecindario que no era el suyo. —Por aquí deben saber algo, está cerca del área que nos dijo esa mujer —Dijo el alfa estacionado su auto. Había pasado toda la mañana buscando al nuevo dueño de Sass, pero lamentablemente nadie sabía dónde estaba. Sergio les había dado una dirección poco precisa sobre el paradero del hombre. Su Omega no había sido muy claro al respecto y no podía sacarle más información porque no quería arruinar la sorpresa. La única pista que tenían era aquel vecindario que era bastante decente, y la zona era tranquila. Carlos se había decidido a apoyar a su esposo en la búsqueda el minino, porque sabía que en su estado no era bueno que hiciera sobreesfuerzos. Y conociendo a Charles, este se aguantaría todo con tal de complacer a su amigo para obtener su perdón. Así que se puso manos a la obra para acompañarlo en esa travesía, solo porque no lo dejo hacerlo él solo ya que Charles sabía que le habían dado esa tarea a él, no a su esposo. —Amor, yo también quiero encontrar al gato pero ya nos alejamos demasiado —Señala el de ojos verdes —Las personas pueden comenzar a pensar que estamos haciendo algo malo. —¿Cómo que cosa? —Pregunta su esposo tomando unos binoculares para observar el vecindario. —No sé, quizá adueñarnos de sus calles o algún otro crimen —El Omega también toma sus binoculares para buscar al gato. —Amor, ves muchas series de ficción —El alfa deja a un lado el objeto y se apresura a salir del auto —Es aquí, la casa. Había llegado a una casa que, según le comento una vecina del lugar, era donde vivía el hombre que adoptó a Sass. La propiedad era algo grande, bonita y bien cuidada. Carlos ayuda a su Omega a bajar del auto y juntos caminan hacia la puerta. Tocan el timbre y un hombre no tarda en abrirles. Después de una incómoda presentación y que el dueño del lugar solo los observará de pies a cabeza como si estuvieran perdidos, finalmente hicieron la pregunta. —¿De casualidad usted adoptó a un gato pareció a este? —Pregunta Carlos mientras le señalaba el dibujo pobremente hecho —Su nombre es Sass, aunque usted tal vez quiso cambiarselo o conservarlo. El hombre observa el dibujo y niega con la cabeza. —No tengo gatos, soy alérgico —Afirma y la pareja de esposos se miran el uno al otro. —Pero si usted es alérgico y dice que no tiene un gato, ¿Entonces quien adoptó a Sass? —La pregunta de Charles incómoda un poco al hombre. —Creo que hay una gran confusión —Comienza —Yo no adopté a ningún gato, el anterior dueño de esta casa tenía uno. Su respuesta los calma un poco, al menos había alguien más. Aunque todavía tenían que buscarlo. —¿Podría darnos su dirección? —Pide Carlos pero el hombre niega con la cabeza. Entonces todas sus esperanzas mueren. —No tengo su dirección —Afirma para después suspirar pesadamente —Pero él tampoco tiene al gato. —¿Qué? —Suelta Charles mucho más confundido que antes. —Hasta donde sé, el hombre echo al gato a la calle antes de mudarse. Así que no se dónde podrían encontrarlo —Y su respuesta fue tan desoladora que simplemente se quedaron sin palabras. ¿Ahora como podrían decirle a Sergio lo que habían descubierto? Y lo más importante, ¿Se lo dirían a Max?  Nota: pues estoy intentando probar si no me tiran nada más. Tengo miedo, pero ni modos. El link de mis otras redes esta en mi muro. Bye
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