ID de la obra: 1490

𝐋𝐀 𝐇𝐈𝐉𝐀 𝐎𝐒𝐂𝐔𝐑𝐀

Het
NC-21
En progreso
2
Tamaño:
planificada Maxi, escritos 33 páginas, 10.735 palabras, 5 capítulos
Descripción:
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•EL PODER•

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A Elizabeth le encantaban las flores. Siempre que un chico le regalaba cualquier ramo de flores, ella los guardaba, se los llevaba a casa y mentía diciendo que se lo había regalado alguna amiga. Sus padres eran muy estrictos. Ellos no permitirían que cualquier joven se acercara a su hija. Serían capaces de cualquier cosa para evitarlo. Al ser de una familia muy bien posicionada, Elizabeth no podría contraer matrimonio ni mantener ninguna relación previo a este. Y por supuesto que la elección de la pareja era totalmente de los padres o la cabeza de familia. Era una situación extraña donde una familia poderosa se regía a base de tradiciones que poco a poco se iban volviendo obsoletas. Las mujeres Wells no heredan, pero se casan con otros hombres de la familia para poder mantener su estilo de vida. El punto es que todo quede entre familia. Los negocios, el dinero y el poder. Pero tanto control puede ser asfixiante. Más de una mujer había demostrado su incapacidad de seguir estas reglas y habían optado por una salida más fácil. La tía abuela de los mellizos se había casado con alguien fuera de la familia. Y su hermano Charles Wells, el ahora patriarca familiar, nunca más le volvió a tender la mano. Los Wells no se desprecian entre ellos, pero una vez que te casas con un extraño, te conviertes en uno. Y Elizabeth aprendió a mentir por unas flores. Si tan solo su familia le hubiera dado la confianza que necesitaba, quizá no habría caminado hacia ese jardín que cambiaría su vida para siempre.  Por otro lado, la junta del consejo escolar llegaba a su fin después de anunciar a la nueva recluta de la líder femenina. —No puedo creer que hicieras eso, Alix —Se quejó la joven de cabellos oscuros mientras seguía a su amiga, pero controlaba el tono para no llamar la atención —Ella no puede entrar al consejo así como si nada. Hay un proceso que seguir, ni siquiera lo sometiste a votación. —Tranquila, Anne, no se va a acabar el mundo porque Elizabeth Wells se una al consejo —Respondió la rubia con la serenidad que la caracterizaba. —No la conoces, ¿Qué tal si no es lo que esperas? —Comenzó Anne —Vamos, que por ser una Wells no sera perfecta. Además, mirala —Entonces ambas se detuvieron a observar a la joven que solo se mantenía sentada sin hablar con nadie —Es demasiado sumisa, no tiene el carácter que se necesita para estar en el consejo. —Creo que la estas juzgando antes de tiempo —Alix se apresuró en defenderla —Estará a prueba, ¿Esta bien? Veremos que tan bien se adapta —Entonces se acercó a su oído y susurró —Pero dile a tu hermano que se aleje de ella. Anne mostró un atisbo de sorpresa al escuchar esto. Ella y su hermano habían asistido juntos a Worsley desde el primer año, siendo destacados por provenir de una prestigiosa familia. Aunque Noah era bastante atractivo, se mantenía al margen de cualquier relación dentro del colegio. Claro que era coqueto, pero nunca iba más allá. Mucho menos si eso implicaba a una joven de una familia mucho más poderosa que la suya. Ni siquiera se dio cuenta cuando su amiga se alejó, pues la pelinegra estaba demasiado ocupada observando a la joven Wells, quien comenzó a recibir atención por parte de los miembros del consejo masculino. Comenzó a caminar hacia donde estaban, así sumándose a la conversación. —Si, mi familia tiene una residencia muy cerca de aquí —Respondió Elizabeth a una de las preguntas de los chicos —Pero nunca pasamos las vacaciones ahí, a mis padres les gustan los climas cálidos. Anne se percató del ligero cambio en su expresión facial al momento de decir eso. Observa todo de ella, le resulta extraña, falsa. La joven se tensa cuando la rubia levanta la mirada y la observa sin ningún tipo de vergüenza, como si supiera lo que piensa de ella No sabía porque razón le molestaba tanto aquella chica, como si sintiera que hay algo oculto detrás de esa cara bonita. Además, la mención sobre su hermano solo la llevo a molestarse ante la idea de que tuvieran que compartir alguna clase de relacion a futuro. Porque conocía a su hermano y sus gustos. Y claro que le va a gustar Elizabeth, si parecía que los chicos hubieran sido embrujados con su belleza y buscaban su atención apenas pisaba un aula. —¿No es extraño? —La pelinegra se aventura a interrumpir la diversión que parecía dominar la conversación entre los jóvenes —Quiero decir, ¿No te sientes rara al entrar en segundo año? La mayoría nos conocemos desde hace un tiempo, eso podría incomodarte. —En realidad no, porque todos aquí son muy amables —Elizabeth responde con una animosidad que solo cautiva a los jóvenes —Y espero que pronto me consideren una amiga suya. —Pero ya eres parte de nuestro grupo —Emily, miembro del consejo femenino, responde con una cálida sonrisa —Así que no quiero que te sientas sola. —Nosotros siempre nos apoyamos, ya que no es fácil ser parte del consejo —Logan, un joven rubio de ojos azules, responde con la seriedad que lo caracteriza —Mantener el orden lleva a que muchos te detesten. Pero ellos no comprende que somos los que manejaremos la sociedad en el futuro. —Y aquí es donde están los mejores contactos —Amanda, quien se había mantenido al margen de todo esto, finalmente dice algo y sus compañeros le hacen una señal de silencio, pero no se detiene —Es la verdad, todos quieren ser parte del consejo hasta que descubren que eres odiado por eso. —Elizabeth, ¿No resulta eso algo difícil? No solo ser la nueva, sino también pertenecer al grupo de los odiados —Anne tomo eso como una oportunidad para asustar a la joven. —Realmente no me importa si alguien me odia, mientras pueda ayudar a hacer las cosas bien ¿Por qué habría de arrepentirme? —Sin embargo, la joven Wells parece percibir ese burdo intento de parte de su compañera —Y ya soy parte del grupo, ¿No? Emily asiente en respuesta y esto parece ser el fin de la conversación entre ambas. La joven Wells continúa hablando con el grupo, mientras que Anne se aleja al sentirse algo fuera de lugar. Sabe que está actuando de manera impulsiva e incluso infantil, pero no puede evitarlo. Simplemente percibe algo en ella y no parece ser bueno. —Quizá son celos —Marie, su mejor amiga, le dijo a la hora del almuerzo —Es bonita, claro que voltearán a verla. —Eso no me molesta, y no son celos —Insistió —Es solo que me parece extraña. —Toda la familia Wells es rara —Su amiga baja el tono para evitar que otros presten atención a su conversación —Siempre quise asistir al baile anual que organiza el patriarca de su familia. Dicen que usan antifaces y se disfrazan con lindos vestidos, todo es muy extravagante. ¿Crees que si nos hacemos amigas de Elizabeth, ella nos invite? —Esa familia no tiene nada de especial, no se cual es la obsesión por agradarles. Marie Relish desvió la mirada e intentó disimular una sonrisa que amenazaba con delatarla. Toda esa situación le parecía un poco absurda, ya que Elizabeth no había hecho nada para ser tan observada. Conoce a Anne desde que eran niñas y sabía lo testaruda que podía ser, pero también confiaba en su habilidad para leer a las personas. Creía en su instinto, sin embargo, sentía que estaba sesgada por la idea de que Elizabeth abarcara más de lo que se esperaba. Y quizá la noticia del acercamiento de Noah Astor, hermano de Anne, daba pie a eso. —Tranquila, no pasara —Comienza llamando la atención de Anne —Ella y tu hermano, está prohibido. La pelinegra sonríe ante esto. —Eso no me preocupa —Miente —Y no hay reglas anti noviazgos. —No en Worsley —Pero la respuesta de Marie la confunde —Pero si en los Wells. Porque no puede tener pareja, y si es tan correcta como dice ser, no tendrá alguna hasta que se case. —Vaya regla tan estupida —Suelta haciendo reír a su amiga —Creo que no soportaría estar cinco minutos dentro de esa familia. En ese momento ambas observan una figura familiar acercándose a la mesa donde se encontraba la joven Wells, sentándose justo frente a ella. —Bueno, creo que tu hermano sí —Dijo Marie para después señalarlos —Y quizá no sea solo su novia, si tanto le interesa. Esto claramente disgusta a Anne, quien los observa conversando tranquilamente. —Me alegra ver que estas mejor —Noah habla con la tranquilidad que lo caracteriza —Y veo que eres parte del consejo femenino. Felicidades. —Gracias —Elizabeth sonríe mientras desvía la mirada. Había algo en aquel joven que le gustaba pero también sabía que no debía acercarse demasiado. Su madre fue muy clara al respecto, y no quería meterse en más problemas. —¿Le está coqueteando? —Pregunta Marie mientras los observa. —Ya basta con eso —Pero Anne se mostraba molesta. Por su parte, el joven Astor se preparaba paga su próximo movimiento. —Espero no haberte metido en problemas con Alix, llega a ser muy sobreprotectora —Noah está probando el terreno —Porque seguramente hay más chicos detrás de ti. En ese momento la rubia levanta la mirada y le resulta inevitablemente señalar algo. —¿Más chicos? —Preguntó —¿Y quién es el primero? Noah estaba a punto de responde cuando se vieron interrumpidos. —¡Hey, Astor! —Michael se acercó a ellos con suma confianza —¿Quién es la chica bonita que está hablando contigo? —Se sienta justo al lado de Elizabeth, incomodandola —Soy Michael, pero todos me llaman Mike. —Elizabeth Wells —Responde la rubia extendiendo la mano en su saludo formal, pero el joven la toma para besarla en el dorso de esta. Esto hace que la rubia reaccione bruscamente, jalando su mano para que deje de tocarla. —Mike, hola —Entonces una voz familiar parece llegar a su rescate —Parece que ya conociste a mi hermana. Christopher se para frente a ellos, y esto hace que Mike se levante para evitar que su amigo se moleste por su actuar con la chica. —¿Es tu hermana? —Mike la observa con atención y luego voltea a ver a su amigo —Interesante. Mira, te presento a Noah, es un amigo. —Un gusto, soy Christopher Wells —El rubio saluda al pelinegro, quién muy educadamente le corresponde el apretón de manos —¿Y ustedes son amigos? Elizabeth asiente rápidamente, pero no emite palabras. No le gusta la cercanía del amigo de su hermano, principalmente porque se alejo al ver que estaban emparentados y no porque le preocupara incomodarla. —Oye Chris, ¿Por qué tú no estás en el consejo escolar y tu hermana si? —Mike vio la oportunidad de molestarlo. En las últimas horas habían estado conviviendo bien, notando muchas similitudes entre ambos. Pero también diferencias, siendo Mike alguien más atrevidos, aventurero y vivaz, algo que Christopher quería imitar. Mike era popular por su carisma y atractivo físico, pero principalmente por sus múltiples conquistas. El sueño de la Juventud que se muere por encontrar su lugar en la sociedad. —Es que no soy tan aburrido —Y eso llevo a Christopher a intentar agradar de la peor manera. Pero Elizabeth simplemente lo ignoro, aunque a Noah no le gustó esa actitud. ¿Cuál era la necesidad de hacer ese comentario? No permitiría que se quedará así. —En el consejo escolar está lo mejor del colegio, quizá sea por eso —Afirmo el joven Astor, haciendo que la rubia intentará ocultar una sonrisa. Pero su hermano se percató de esto y la risa burlona de Mike no ayudo a controlar su lengua. No le gustaba la actitud de su hermana culpandolo por sus errores, 'y ahora se hacia la correcta frente a todos'. Para Christopher fue la hipocresía lo que lo motivo, o más bien celos. Se giro y vio que en la mesa de al lado tenían algo interesante que podría molestar a alguien. Así que lo toma y se lo arroja a su hermana, usando poca fuerza para que fuera capaz de atraparla. —Tu favorito —Le dice con un desdén que no termina de entenderse para los presentes. Elizabeth observa aquello que tenía en la mano: un durazno. Entonces varios recuerdos se agolpan en su cabeza y voltea a ver a su hermano con incredulidad. La rubia se levanta de la mesa y comienza a caminar lejos de ellos, arrojando la fruta al suelo. Sus pasos son rápidos, tanto como las lágrimas que se asomaban en sus ojos. No sabe que no solo ella salió del comedor de manera abrupta. Y Christopher solo observa aquel durazno en el suelo, sabiendo que cruzo una línea.  “Los hombres se conducen principalmente por dos impulsos; o por amor o por miedo” - Maquiavelo -
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