ID de la obra: 1492

THE FAVOURITE

Slash
NC-21
En progreso
2
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planificada Maxi, escritos 59 páginas, 17.720 palabras, 8 capítulos
Descripción:
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Capítulo 2

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Sergio abrió los ojos lentamente mientras el sonido de los pájaros cantando le hacía darse cuenta que ya había amanecido. Llevaban viajando bastante tiempo y no sabía cuándo se detendrían. Hace un lado la pequeña cortina que cubría la ventana del carruaje y el brillante sol casi ciega sus ojos. Estaba bastante nervioso por lo que pasaría cuando llegara a su destino. ¿Cómo será ese príncipe del qué tanto le habló aquella elegante mujer? Se decían muchas cosas del imperio neerlandés, tantas historias crueles que ni siquiera se atrevia a repetirlas. El estandarte del sol era cargado por un hombre a caballo, el cual lo intimidó cuando lo vio cerca y se alejó de la ventana. El señor Kobayashi le había enseñado muchas cosas, principalmente de historia y sabía que estar en las tierras del también conocido como el imperio del sol no era algo bueno. Traga en seco y cierra los ojos deseando que todo sea una pesadilla. Quiere volver al único lugar al que alguna vez llamó hogar. Pero la sultana tenía razón, ella no era bienvenido en ese lugar y ahora tendría que enfrentar su destino. De sirviente a esclavo. Asustado bajo la idea de que el príncipe sea tan cruel como dicen que es el sultán. Y teme lo que le pueda hacer si se entera que es un doncel. Aunque para este punto es bastante obvio que esa es la razón por la que es mandado a su lado. La sultana le había pedido ir como una especie de maestro, pero la forma en cómo se refirieron a él desde un principio le hizo dudar de esto. Sabía que no podía confiar en nadie. Tenía que protegerse a sí mismo, pero también temía que le hicieran yacer con el príncipe. No estaba listo para eso, pero no había nada que pudiera hacer para evitarlo. Pasaron varias horas cuando finalmente llegaron a la provincia de Utrecht, gobernada por el príncipe Max, hacen que el pecoso entre rápidamente al castillo. Tenía órdenes claras de que no fuera visto por nadie. Y contrario a lo que Sergio pensaba, no fue llevado al harem imperial. El doncel fue colocado en una habitación privada lejos de la vista de cualquier curioso. Sergio escucha cómo cierran la puerta desde afuera y se queda estático sin saber qué hacer. Voltea lentamente hacia atrás y observa su habitación, pequeña y lejana. Pero suya. Había una pequeña cama en la cual podría recostarse. Junto a esta una pila de sábanas limpias. Una pequeña mesa adornaba el centro de la habitación, y una jarra de metal con un poco de agua para que pudiera servirse y saciar su sed. Lo mejor de todo es que había una ventana que, aunque no pudiera abrir, te permitía mirar las estrellas y dejaba entrar la luz de la luna. Era muy diferente a lo que había vivido desde que fue vendido por la familia Kobayashi. No era completamente el trato de un esclavo. ¿Acaso realmente había sido enviado como un maestro? Una habitación privada de ese estilo era demasiado buena para ser de un sirviente. Y este pensamiento lo calma un poco.  Por otro lado, en los aposentos privados del príncipe, este se relajaba un poco. Había sido un viaje largo y los días en el Palacio Imperial habían sido una tortura. Su padre no quiso atenderle y su madre le daba larga sobre la ausencia de este. Tal vez las cosas serían distintas si él fuera el favorito de su padre. Pero ese lugar lo ocupaba su medio hermano Mick. Esto siempre había sido más centrado, educado y vivaz en batalla. Y no es que Max careciera de esas cualidades. Solo que no le habían dado la oportunidad de demostrar su valía y siempre lo relegaban a un último puesto. —Alteza, ¿Desea que le traiga compañía esta noche? —Martin, su amigo y encargado de sus aposentos privados se acerca —Yuki, acércate. El honbre se acerca con una badeja de madera en donde hay varias fichas del mismo material con nombres tallados en estas. Max observa cada una de estas viendo que decisión tomar. Los nombres no son nada más ni nada menos que de sus concubinas. En el sistema del harem imperial había un orden para las concubinas que yacían con alguno de los príncipes. Yuki era uno de los encargados de este harem, siendo de traído desde muy joven para servir en el imperio del sol. Él también manejaba un cuaderno donde se archivaba quién, cuando y a qué hora dormía alguna de esas mujeres con el príncipe. Esto para evitar que alguna de ellas quisiera hacerse la lista y conseguir un hijo por otro lado, para así obtener más beneficios. Ese cuaderno de registros era muy importante para validar que una concubina estuviera en cinta del príncipe. Mientras que la bandeja era la manera en la que le presentaba a las jóvenes a su alteza y este escogía una, casi siempre era rotatorio, ya que él no tenía una favorita. Así que era raro que llamara a una mujer en más de una ocasión o seguidamente. —No estoy seguro afirma el príncipe observando los nombres en esa bandeja —¿Qué hay sobre él? Yuki traga en seco al escuchar la pregunta. —Su alteza te ha hecho una pregunta, responde —Martin le llama la atención por tardarse demasiado. —Alteza, entonces se encuentra en sus habitaciones privadas tal como lo ordeno la sultana Sophie —Yuki responde sin levantar la mirada. Está prohibido verlo la cara sin permiso. Max sonríe ante su respuesta, sabe bien que su madre no le ha gustado para nada la idea de que se haya llevado ese doncel. Y es que la simple idea de Sergio como regalo para el sultán era un insulto. Se decía qué sultán Jos no se sentía satisfecho con ninguna mujer, así que que le hayan regalado un doncel era más una burla que otra cosa. Su madre iba a rechazarlo, quizá lo mandaría al mercado esclavo. Pero Max lo salvó de ese destino por un deseo egoísta. Y esto lo había visto venir la sultana. El rubio estaba tan necesitado de atención de su padre que prefirió llevarse el doncel, en parte por su belleza, en parte para molestarlo. Pero que todo el movimiento se haya hecho en secreto solo evitó lo que él tanto quería. —¿Cómo se encuentra? ¿Llegó bien del viaje? —Sus preguntas llaman la atención de sus sirvientes. No era de preocuparse demasiado por esas cosas. —Se le revisó en su llegada y no presentó signos de alguna enfermedad —Afirmó Yuki manteniéndose estático en su sitio. El príncipe asiente, y es que una idea se ha cruzado en su cabeza. —Arréglenlo bien, denle todo lo que necesita —Ordenó —Él es importante. Y llevate eso, no necesito compañía de nadie esta noche. —Como ordene, alteza —Yuki retrocede en sus pasos sin darle la espalda. Jamás se debe hacer eso en presencia de la familia imperial. La actitud del príncipe era extraña. Y la presencia de ese doncel sería escandalosa apenas se descubriera. Necesitaba mantener el control del harem, ya que las peleas ahí eran constantes al intentar demostrar favoritismo por parte del príncipe. Pero que un joven recién llegado ya tengo una habitación privada y que el mismo príncipe ordene su cuidado, eso levantaría muchas envidias. Porque claramente Sergio podría convertirse en su favorito sin siquiera haber yacido con él.  A la mañana siguiente, mientras Max regresaba de una visita al mercado para verificar que todo estuviera en orden. Observa cómo desde la ventana de una de las torres el lugar, el joven doncel tenía la mirada perdida hacia el jardín. Los ojos oscuros eran tan bonitos que lo tenían cautivado. Y la inocencia en su mirada animaba su corazón. Podía notar lo mucho que le gustaba el sol, las flores y las aves. Así que se le ocurre una idea. —Haz que venga —Ordena el rubio hacia Martin, quién asiente en respuesta. Este último le hace una señal a otro de los sirvientes para que se acerque. —Traigan al doncel al jardín, que sea escoltado por Alice Kalfa —Dice y el sirviente asiente antes de marcharse —Si no es mucho atrevimiento alteza, ¿Qué función se le dará al doncel? Max sonríe antes de girarse a verlo. —No lo traje aquí para dejarlo encerrado en una habitación —Comenzó el rubio —Es un doncel, y la función principal del harem es generar príncipes. Martin asiente sin decir nada más. Sin embargo, no le parece una buena idea lo que está haciendo el príncipe. Una cosa era llamar la atención del sultán, otra muy distinta es desafiarlo metiéndose con alguien que era mal visto y que podía dañar la imagen de la familia imperial. Él no podía hacer nada para convencer lo de lo contrario. Conocí a Max desde que eran niños, le había servido desde muy joven y sabía que era muy necio. Así que mientras ellos se encontraban en el jardín, la puerta de la habitación de Sergio se abrió de repente. —Buen día, le agradezco la comida —Dijo el pecoso mientras sostenía una bandeja con platos sucios —Quisiera saber cuándo podré empezar con las clases. Alice sonríe al escuchar esto. Ya había visto al doncel esa mañana cuando hizo que le llevaron comida después de las precisas instrucciones del príncipe. Pero jamás había escuchado que este venía por otros. —¿De qué clase estás hablando? —Cuestiona la pelirroja —Ya deja de jugar. Tenemos que ir al jardín ahora. Sergio no comprende por qué razón debían salir. Pero tampoco se molesta antes esta idea. Los jardines del lugar eran realmente hermosos y habían captado su atención esa mañana. Así que comenzó a caminar detrás de ella mientras unos guardias los escoltaban. Cuando el sol toca su piel siente que su cuerpo ha recobrado un poco de energía. Los jardines eran bastante grandes, lleno de árboles y flores tan hermosos que no podría describirlos. Recuerda que el señor Kobayashi le había enseñado sobre estás, pero no era un experto en el tema. —¿Por qué los hombres se giran? —Pregunta el pecoso al notar como los guardianes dan la espalda en el jardín. —Tienen prohibido mirar al harem —Comenzó la pelirroja tensando al joven —Si lo hacen, les sacaran los ojos. Todos aquí somos propiedad del imperio, y estamos para servir al príncipe Max. Sergio no dice nada, se queda callado ante las palabras de la mujer. No era tonto, pero sí un ingenuo. Por un segundo realmente creyó que podría ser un maestro, pero resulta que sí era parte del harem. Y esto lo pone un poco nervioso. —Alice —La voz de un hombre llama su atención y levanta la mirada para encontrarse con Martín de frente. —¿Él es el príncipe Max? —Pregunta temeroso haciendo reír a la pelirroja. —Claro que no, él es uno de los sirvientes más cercanos al príncipe —Afirma la mujer en voz baja. Sabía que a Martín no le gusta que se refieran a él como sirviente. —Hablemos un momento —Dice el hombre tomándola de la mano para alejarse de ahí con ella. Sergio solo los ve alejándose y continúa caminando por su cuenta después de un rato. Le encantaban las flores. Y si bien los jardines estaban llenos de flores hermosas, sus favoritas eran las amarillas. Cuando ve varias de estas, camina hacia dónde se encuentran y se agacha para olerlas. Sonríe después de percibir su delicioso aroma. Pero cuando se levanta, se encuentra frente a frente a un desconocido. Max lo había estado observando de lejos y no pudo evitar acercarse para hablarle. No quería asustarlo, pero lamentablemente lo había hecho. El pecoso retrocede en sus pasos y casi se cae, pero el príncipe se acerca y lo toma de la cintura para evitar que eso pase. —¿Estás bien? —Pregunta el rubio sin soltarlo. En ese momento Sergio se queda cautivado por esos profundos ojos azules. Pero recuerda las palabras de Alice, y él no debía ser visto por un guardia. —No deberías verme o el príncipe te sacará los ojos —Dice el pelinegro alejándose de él. Max pronto se da cuenta de que su ropa lo confunde, ya que no está usando sus finos ropajes usuales. Cómo había ido al mercado, se disfrazó de civil para pasar desapercibido y no se cambió para su encuentro con el doncel. Podría aclarar la situación y calmarlo. Pero notaba que el joven parecía tenerle miedo al príncipe, es decir, a él. —No tienes porque preocuparte, no soy un guardia —Afirmo manteniendo la distancia entre ambos, no quería asustarlo —Soy Franz Hermann, sirviente del príncipe Max. El príncipe había optado por usar su identidad secreta que utilizaba cuando visitaba el mercado. Sabía que estaba mal mentirle de esa manera, pero quería conocerlo de una manera distinta. Y parecía que su mentira había funcionado.  Nota: ¿Les parece bien cómo va la historia?
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