THE FAVOURITE

Slash
NC-21
En progreso
2
Fandom:
Tamaño:
planificada Maxi, escritos 59 páginas, 17.720 palabras, 8 capítulos
Descripción:
Publicando en otros sitios web:
Prohibido en cualquier forma
Compartir:
2 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección Descargar

Capítulo 5

Ajustes
TW ESTE CAPÍTULO TIENE CONTENIDO ADULTO Sergio había rezado toda la tarde para que la noche no llegara. Sabía que era estúpido pedir algo así, porque inevitablemente el tiempo pasaba y él no podía detenerlo. Cuando el sol cayó y la Luna alzo en lo alto del cielo, Alice tocó la puerta de su habitación para llevárselo. Con cada paso que daba sentía que su vida se derrumbaba. Estaba sumamente temeroso por lo que pasaría esa noche. Porque había escuchado cosas horribles del príncipe a lo largo de su viaje. Pero no sabía que en realidad los guardias solo se estaban divirtiendo con él para asustarlo. Llegan hacia los baños que se encuentran sumamente solitarios, y Alice lo ayuda en su baño, debe dejarlo impecable. Con un cuenco toma un poco de agua y lo vierte sobre su cabeza, mientras que el pecoso continúa rezando para que el príncipe no se lo coma. Una vez terminado el baño, llevan al doncel a una habitación privada donde lo hacen vestirse con unos ropajes blancos de un tejido preciso que adornaba su linda figura. Era toda una belleza. Le ponen un tocado en su cabello, sencillo pero bonito. Vierten un poco de perfume en su cuello y pecho, mientras que el pelinegro respira pesadamente. —Tranquilo, no te pasará nada malo mientras te comportes —Le dice la pelirroja, pero esto no lo calma. —Cuando te presentes frente al príncipe, entrarás en su habitación sin hacer ruido —Comienza Yuki, el Aga encargado del harem —Mantendrás la mirada en el suelo, te arrodillaras frente a él y besaras su kaftan. Y no hables, no si no te han dado permiso para hacerlo o te juro que yo mismo haré que te arranquen la lengua. Sergio asiente en silencio. Le sorprende la dureza de las palabras del encargado del harem, pues para su tamaño había mucha molestia dentro suyo. Comienzan a caminar para llevarlo hacia los aposentos del príncipe, que me esperaba ansiosamente la llegada del doncel. El pecoso observa con detenimiento unas enormes puertas cerradas en un pasillo cercano. Y por las ventanas de esta habitación puede ver a unas jóvenes hermosas observándolo pasar y murmurando entre ellas. Alice les hace una seña llamándoles la atención por su comportamiento, Pero ellas continúan viéndolo en una mezcla de emociones como el resentimiento pero también la envidia. —¿Quienes son ellas? —Pregunta sospechando la respuesta. —Ellas no importan, hoy concéntrate en satisfacer al príncipe —Le responde la mujer haciéndolo ver hacia adelante. Llegan al conocido camino dorado, uno donde los sueños se hacen y se destruyen. Dónde se crean príncipes pero también se derrama sangre. Y ahora estaba en sus manos decidir cuál era el destino que prefería para él. Llegan hasta los aposentos entonces el príncipe, el cuál estaba custodiado por un par de guardias y el encargado del pabellón real. —Martin Pasha, el doncel está aquí tal como lo ordenó nuestro amado príncipe —Dice Yuki con una sonrisa nerviosa. Martin observa detenidamente al doncel frente a él, todavía no comprende lo que el príncipe vio en ese joven. —Esperen aquí —Responde antes de entrar a los aposentos —El doncel llegó. Max suspira pesadamente cuando escucha esto. Él no solo está nervioso, sino también emocionado por verle. —Que pase. Martin asiente en respuesta y sale para darle el visto bueno al joven. Sergio entro lentamente en la habitación, manteniendo la miraba gacha y sosteniendo sus propias manos. Estaba temblando de los nervioso que se encontraba. Siente que en cualquier momento se va a tropezar y teme que si mira al príncipe este lo devorara. No tiene ni la menor idea de que ya lo conoce. Camina lentamente hacia él y se detiene cuando ve el kaftan del príncipe y se arrodilla a sus pies para besarlo. Siente la mano del príncipe tocando su barbilla y obligándolo a levantarse del suelo. Mantiene los ojos cerrados y tiembla, mucho, haciendo que el príncipe deline su mentón hasta subir hacía sus ojos. Toca con delicadeza, apreciando cada centímetro de su bello rostro. Baja su mano hasta sus labios y con las yemas de sus dedos los toca ligeramente. Su respiración choca en su rostro, notando que se ha acercado a él y un escalofríos recorre su espalda cuando el príncipe le da un beso en sus espesas pestañas. Max admira al doncel que tiene frente a él, tan bonito como tímido, pero también sensual en aquellos ropajes que solo acentúan su hermosa figura. Se muere por besarlo, probar esos labios que lo han provocado desde la primera vez que hablo con él. Aunque solo estuviera insultando su persona sin saber que se trataba del mismo príncipe. Quiere que lo vea a los ojos, que deje de temblar de miedo en sus brazos y que se refugie en ellos cuando vea que no le hará daño. Que no es un monstruo. —Mírame —Susurra el rubio tan cerca de sus labios que se rozan ligeramente y el simple contacto le resulta electrizante. Sergio reconoce esa voz y pronto abre los ojos para encontrarse con aquel profundo azul de ese hombre llamado Franz. Aunque ahora podía darse cuenta de que no le estaba mintiendo, y que siempre había tratado mal al príncipe sin saber que era él. Porque era imposible que llevara la mentira tan lejos, y mucho menos que estuviera haciéndolo en los aposentos del príncipe. Parpadea un par de veces y no es capaz de decir nada, aunque quisiera disculparse por como lo llamo, pero seguía temiendo ser castigado al respecto. Aunque también sabía que no debía hablar sin permiso. —Sergio, soy yo... —Murmura el rubio retrocediendo un poco —No te voy a comer. El recordatorio de sus palabras provocaron una risa nerviosa en el pecoso. —Dime lo que piensas —Le pide mientras toca su labio inferior con su dedo —No me mientas porque me tienes miedo. Quiero que confíes en mí así como lo hiciste con Franz. Checo traga en seco y lo mira fijamente a los ojos. —Mentiroso, realmente creí que eras Franz —Su respuesta solo lo hace reír —Si hubiera sabido, yo... —Nunca habrías confiado en mi de la manera en que ahora lo haces —Señala el rubio para después tomarlo de la cintura y pegarlo a su cuerpo —Dime Sergio, ¿Me rechazabas porque no te gustaba o porque debías serle fiel al príncipe? Sergio parpadea un par de veces ante tal pregunta, pues no sabía cómo expresar lo que sentía en palabras. Así que se arriesgo a hacérselo saber físicamente. El pecoso pone sus manos en ambas mejillas del príncipe y, bajo la mirada atenta de este, acerca lentamente su rostro hasta finalmente juntar sus labios con los suyos. Max se siente fascinado por como el doncel tomo la iniciativa de besarlo, de hacerle saber que realmente quería hacerlo. Ya no era un beso obligado o como un intercambio, sino algo hecho por su voluntad. Así que lo toma con más fuerza de la cintura para acercarlo a él, y siente como su respiración se vuelve pesada, hasta que finalmente se separan. —Sergio —Le habla al verlo todavía aturdido por el beso —¿Sabes lo que pasará está noche, no? —El pecoso asiente —¿Realmente quieres que te haga el amor? El pelinegro desvía la mirada y siente como sus mejillas arden de lo sonrojado que se puso al escuchar esa pregunta. Max vuelve a acercarse a él y le planta un suave beso en los labios. —¿Quieres entregarte a mi? —Pregunta en un susurro mirándolo fijamente a los ojos —Que te haga mio en esa cama... —¿Serás bueno conmigo? —Sergio pregunta en un murmullo algo avergonzado. La intimidad era casi un tabú en el lugar de dónde provenía. Sabía lo que era, pero jamás había estado desnudo frente a otro hombre y mucho menos tocado a uno. Pero no podía negar lo atraído que se sentía hacia el príncipe desde que lo conoció como Franz. —Te cuidaré —Dice el rubio como si fuera una promesa. Vuelve a besar al doncel, pero esta vez lo hace abrir ligeramente la boca para meter su lengua de manera descarada. Sergio gimotea ante esto, pero continúa besandolo y buscando la manera de seguirle el ritmo. Siente sus pesadas manos sobre su cuerpo, descendiendo de la cintura hacia su trasero y acariciándolo delicadamente. —¿Quieres sentir lo que provocas en mi? —Pregunta Max mientras se separa abruptamente y el pecoso asiente. Entonces hace a un lado sus ropajes, mostrándose completamente desnudo frente al doncel y con su miembro duro frente a él. Ver al príncipe de esa manera hizo que Checo sintiera un calor extraño en su interior, como si algo dentro suyo despertara al verlo de esa forma. Max toma su mano y hace que toque su falo, ayudándolo a acariciar cada centímetro de él. La respiración del pecoso se vuelve pesada, y muerde su labio al ver ese pedazo de carne colorada siendo recorrida por sus dedos, acariciando cada borde, cada vena. —¿Fue esto lo que sentí aquella noche, cuando te pegaste a mi? —Pregunta mirándolo fijamente a los ojos. Max sonríe ante esto. —Si, pero ahora te haré sentir mucho mejor —Susurra el rubio mientras hacia a un lado los ropajes del doncel —Y se que también lo deseas. Entonces Sergio se da cuenta de aquello que está tocando el príncipe, era su propio miembro que se había endurecido con todo lo ocurrido. Jamás le había pasado algo así. —Uhm... —Murmura el pecoso mordiéndose el labio, ese hormigueo que se extendía por toda su zona intima lo tenía muy extrañado pero también deseoso. —No te retengas, quiero escucharte —Le pide el príncipe mientras lo lleva hacia la cama. Le da un último beso antes de acostarlo sobre está, y abre sus piernas frente a él. Sergio se sentía tan mojado y caliente por todos los toqueteos que habían tenido, pero soltó un gemido cuando sintió la lengua del príncipe en su entrada. Max saboreaba pasa parte del doncel, sintiendo la humedad de su lengua menzclandose con el lubricante natural del joven. —Ah... —Sergio gimotea ante tal contacto —¿Q-qué haces? En ese momento el rubio se detuvo y se posiciono encima suyo. —Solo quería probarte un poco —Confiesa mientras le dedica una sonrisa traviesa —Pero veo que estas más que listo para mí. Sostiene las piernas del joven para abrirlas de par en par y se acomoda en su entrada para empujar lentamente dentro suyo. Lo mira fijamente a los ojos y sonríe cuando ve como entre abre los labios hasta que finalmente suelta un quejido ahogado. —Mi lindo Sergio, no tienes idea de cuánto quería hacerte esto —Dice mientras comienza a empujar sus caderas contra las suyas. Checo no sabía cómo actuar ante esto. Jamas había experimentado tal calor y placer al mismo tiempo. Sintiendo al príncipe poseerlo con su virilidad, tomándolo suyo como si nada más existiera en ese momento. Se suponía que debía hacer feliz al príncipe, ¿Entonces por qué él se sentía tan bien? —D-debo satisfacer al príncipe —Recuerda el pecoso haciendo reír al rubio —Ahh... Más... Sergio observa como la piel blanquecina del príncipe toma un color un poco más rosado, por momentos rojito, en la parte del cuello y el pecho. Producto del esfuerzo que conlleva reclamar su cuerpo. Pero hay algo que rápidamente capta su atención, una marca de nacimiento de un sol en su pecho. —Y lo estás haciendo muy bien —Responde Max saliendo dentro suyo y obligándolo a girarse para quedar boca abajo en la cama —Te dejaré un príncipe en el vientre, y serás mi sultán. Mi Sergio, mío. Max vuelve a tomar el cuerpo del doncel, sostenidolo de la cintura para después acariciar sus nalgas acanaladas. Ver su polla desaparecer entre esas dos montañas de carne le producía un placer sin igual. Pero en medio se su excitación observa una marca de nacimiento en forma de luna en la parte baja de su espalda, casi llegando hasta sus nalgas. Le resulta interesante, pero ante las constantes embestidas y el apretado interior del joven, llega al clímax y derrama su semilla dentro de este. Olvidándose por completo de ese importe detalle.  Nota: perdón por el cambio de día xd
2 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección Descargar
Comentarios (0)