EL AFECTO DEL REY~ᶜʰᵉˢᵗᵃᵖᵖᵉⁿ

Mezcla
NC-21
Finalizada
2
Fandom:
Tamaño:
224 páginas, 69.909 palabras, 31 capítulos
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Los cimientos

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Pasaron varias horas y la incertidumbre se apoderaba de cada uno de los involucrados en este caso. Muchos de ellos ya habían sido torturados para intentar sacarles información que pudieran usar contra la reina. Pero ninguno había cedido. Todos decidieron guardar silencio sin importar cuánto doliera soportar los castigo corporales que les aplicaban. —La princesa debe tener hambre —Murmuro Lady Abigail, quién conocía cada parte de la rutina de la pequeña —¿Quién la cuida en nuestra ausencia? La joven suelta en llanto una vez más, y la pelirroja intenta consolarla. —No dejarán que pase hambre, tranquila —Dijo Lady Alice tomando su mano —Pronto saldremos de aquí. En ese momento la puerta se abre y dos guardias entran para llevarse a la mujer. —¡Alice! —La castaña intenta intervenir pero no es capaz de lograrlo. Estaban siendo separadas para evitar cualquier plan de escape que pudieran estar tramando. —¡No hables, no dejes que pongan palabras en tu boca! —Grito la pelirroja antes de que pudieran cerrar la puerta. La más joven se sentó en el suelo y abrazo sus piernas mientras intentaba ahogar el llanto. Por más que las acusaciones fueran ciertas, sabía que no podría hablar y no lo haría. Tenía miedo por la reina y la princesa, ella jamás la traicionaría pero era muy duro pasar por algo así. Solo podía rezar por el bienestar de los suyos, pero era agobiante tener que esperar por un milagro. Y las torturas no cesaron para las damas y guardias de la reina por el resto del día. Sabiendo que difícilmente conseguirían una confesión, Horner fue más allá en su plan, incluso sin avisarle al arzobispo. —Necesitamos pruebas, ya las tienes —Afirmo el conde mientras sonreía triunfante. —La orden de arresto fue en contra de la reina junto a su séquito y el duque, involucrar a Norfolk es muy arriesgado —Helmut no parecía muy convencido. —¿Crees que no lo pensé? Claro que es arriesgado —Comenzó Horner —Pero es mejor deshacernos de todos ellos, empezando desde los cimientos. Solo tienes que usar el sello de su majestad una vez más. El arzobispo lo duda un poco, pero también había deseado quitarse a Torger del camino y si podían hacer que toda la familia Wolff cayera, lo harían. Una vez más el sello de su majestad fue usado para un acto cruel, uno que pronto vería la luz y desataría un dolor inimaginable.  Por otro lado, Lady Hannah, quién había escapado, ahora se encontraba bajo el resguardo de Lord Daniel, el mejor amigo del duque. —Necesito que seas una sombra, no dejes que nadie te vea —Ordeno al joven Antonelli —Serás un simple sirviente que observará y escuchara con atención. —Si, mi señor —Dijo el joven —Lo mantendré informado. —Averigua donde se encuentra la reina y el duque, obedece sus ordenes sin protestar —Indico Daniel antes de que Antonelli asintiera —Ve, e intenta ni llamar la atención. El más joven finalmente se acerca a la parte trasera del palacio, entrando por una puerta destinada a los sirvientes. Había mucho movimiento dentro del palacio de Hampton Court. Los constantes murmuros sobre l que estaba ocurriendo eran agobiantes. Kimi Antonelli caminaba seguro de si mismo, sin llamar la atención pero posando sus ojos en todo lo que llamará su atención. Desde muy joven aprendió a conseguir información para nobles interesados en descubrir a sus enemigos o infidelidades de sus parejas. El joven era astuto, sigiloso y de temperamento calmado, cualidades que lo ayudaban a mantener la compostura incluso en situaciones de riesgo. No tardo mucho en llegar bastante cerca de la torre verde y observo como los únicos que tenían permitido un paso medianamente libre eran los sirvientes encargados de llevar la comida a los encarcelados. Entonces desvío su camino en busca de la cocina y miraba como iban de aquí para allá con bandejas de comida, era la hora del almuerzo y el movimiento era constante. Ve a un jovencito muy temeroso sosteniendo una de estas y lo escucha decir: —¿No puede ir alguien más? No me gusta ir a la torre —Afirma mientras sus manos temblorosas casi hacen caer la comida. Rápidamente recibe una negativa y lo hacen marcharse. Kimi podía notar que ese chico era nuevo, bastante joven y temeroso. Isack Hadjar habia llegado hace poco como sirviente en el palacio, y siempre se mantenía al margen de las intrigas de la corte. No le gustaba ir a la llamada torre de Londres, porque todos decían que allí habitaban fantasmas de nobles decapitados. Y se notaba su miedo con cada paso que daba, algo que motivo al observador a intervenir. —Lo llevaré a la torre, te necesitan en la cocina —Mintió mientras le quitaba la bandeja de las manos Hadjar al principio lo dudo, pero luego creyó que quizá dios le había ayudado para no tener que pisar esa torre una vez más. Se marcha dejando que Kimi lleve la bandeja en su lugar, algo que lo ayuda a pasar a los guardias que limitaban el acceso al lugar. Cuando se hablaba de la torre se podría llegar a creer que era un sitio lúgubre, y aunque no era el más bello visualmente, seguía siendo diferente a una prisión. Los nobles encarcelados podía disfrutar de algunas comodidades, principalmente por su posición en la corte. Así que no estaban del todo desatendidos, aunque seguía siendo un encierro bastante grave. Kimi observa por una pequeña rendija cada puerta hasta poder dar con la habitación de la reina. Cuando finalmente ve una figura de cabellos largos sentado en el suelo, escondiendo su rostro en sus manos. —Majestad —Lo llamo y el pecoso ni siquiera se inmutó —Le traigo su almuerzo, tal como le gustaba en Chelsea Manor. La mención de dicho luchar llamo su atención, haciéndolo voltear a verlo y pronto el joven le hace una señal para que se acerque. —¿Quién eres? —Pregunta el pelinegro en voz baja. —Eso no importa, me han mandado por usted —Comienza el más joven —Lord Daniel me encomendó la tarea de ayudarle en lo que necesite. Sergio no comprendía del todo a aquel muchacho. No sabia en que forma este podría serle útil o si debería confiar en él. —El duque y mi señor son amigos cercanos, no tenga miedo —Y Kimi continúa hablando como si leyera su pensamiento —Puede pedirme lo que sea. El pecoso se quedó pensando por un momento. Incluso con el trato de Norfolk, no confiaba en que este haría algo para salvarlo. Tenía que buscar la solución por su cuenta y no dejo de analizar el tema de la prueba de sangre. Había escuchado hablar de esta cuando era niño, quiza memorias que se quedaron en su cabeza de algún recuerdo relacionado a él. ¿Como podría hacer algo contra un método así? Su abuela le había enseñado muchos remedios para enfermedades y dolores, pero no parecia haber algo que lo ayudase. Max y Victoria compartían un lazo sanguíneo al ser padre e hija, no podía quitar eso de ellos. —Pero si de eso —Murmuro sin más, llamando la atención del joven del otro lado de la puerta —Necesito que hagas algo por mi, pero debes ser muy cuidadoso. —Ese es mi trabajo —Afirmo Kimi con la tranquilidad que lo caracterizaba. Un todo o nada, con una balanza que no terminaba de equilibrarse. El primer ataque de la reina.  Las horas pasaron y Sergio esperaba atento a cualquier noticia respecto a la prueba de sangre. Pero hubo un cambio de planes, uno que se gesto horas antes. Los pasillos del palacio de Hampton Court se llenaron de incertidumbre cuando los guardias comenzaron a caminar hasta las distintas habitaciones en busca de la primera víctima. Alguien perdería la cabeza esa tarde. Xavi y Jo observan a un grupo de hombres deteniéndose en sus respectivas habitaciones carcelarias. Lady Alice traga en seco cuando la puerta se abre. Mientras que Lady Abigail reza entre llantos al escuchar pasos hacia su habitación. Sergio suspira pesadamente cuando los guardias entran sin decir una sola palabra. Y Max no flaquea cuando llegan hasta él. —¿Qué es esto? —Pregunta Norfolk cuando los guardias se paran en la puerta de sus habitaciones privadas —Su majestad sabrá de esto. En ese momento toman a Norfolk y a su familia como prisioneros, llevándolos hasta la torre sangrienta. Y esto no queda así. Sergio también es obligado a salir de su habitación y arrastrado de manera humillante por los pasillos del palacio, siendo observado por toda la corte. Grita pero nadie lo ayuda. Pasa cerca de las habitaciones privadas del rey y sintiendo que su final se acercaba, no duda en implorar su ayuda. —¡Majestad, soy yo! ¡Por favor, majestad, soy Sophie! —Victima de su desesperación, comenzó a forcejear con los guardias —¡Su Sophie! Pero la ansiada respuesta no llego. Termina siendo llevado a la torre sangrienta, donde su habitación tenía una gran vista hacia el patio de la torre de Londres, donde se daban las ejecuciones. Por su parte, Max no bajo la mirada en todo el camino había la torre sangrienta. Sabía que este cambio de estancia solo podía significar una cosa. La muerte segura. Mientras que Norfolk fue encerrado junto a su esposa en una habitación aparte. Nadie de ellos terminaba de entender lo que pasa, principalmente los duques. Pues Torger no estaba directamente relacionado con lo que se le acusaba a la reina y el hijo del rey. —Esto es una basura —Se quejó el hombre mientras arrojaba un objeto contra la pared. —Le agradezco a dios porque nuestra hija y nieto están a salvo en Kimbolton —Dijo Susie antes de proceder a rezar. El duque trago en seco ante esto. Parte de su trato con su sobrino era que su hija pudiera regresar libremente a la corte y ser tratada con respeto por parte de la reina. Incluso había mandado una carta esa misma mañana para hacerle saber lo ocurrido y lo que podía pasar. Temía que su hija y nieto estuvieran en peligro por su culpa. Voltea a ver hacia la ventana y mira como las personas se comienzan a aglomerar en el patio de la torre. Eso solo pasaba cuando alguien iba a ser ejecutado. Un hombre sube al cadalso que había sido montado esa misma madrugada . Todo eso estaba muy bien planeado. —Por orden de su majestad el rey, y bajo los cargos de alta traición al ocultar, engañar y manipular a nuestro soberano, el día de hoy será ejecutada Lady Wolff —Anuncio el sargento de armas, causando conmoción en el público espectador de dicha tragedia —Como prueba se presenta una carta donde delata sus crimenes. Max escucho esto desde su habitación y se asomo tan pronto como pudo a la ventana para asegurar de que aquello que escuchaba era verdad. Esataba conmocionado. Un ejecución sin juicio previo, una sentencia sellada por el rey. Los pasos temblorosos de una persona que todavía no terminaba de entender con termino ahí. —¿Qué mier...? —Torger no puede terminar la pregunta, está bastante sorprendido. Pero sobre todo furioso. —¿De que están hablando? —Lady Susie Wolff se acerca junto a él para intentar ver lo que está sucediendo —Dios mío... Norfolk comienza a intentar romper la ventana y, cuando no lo logra, va en contra de la puerta. Estaba dispuesto a todo para detener esa locura. La mujer se arrodilla frente al bloque de madera donde apoyo la cabeza con cuidado. Sergio se horrorizo al ver esto, y las palabras no salían de su boca cuando el verdugo asestó el golpe con su espada. El pecoso sollozo al ver como su abuela era ejecutada frente a todos en aquel patio. Tratada como traidora, desconociendo que era víctima de las intrigas de Horner y Marko. Un gran golpe hacia la familia Wolff, cuyos demas miembros serían los siguientes. Pero una noticia detuvo todo movimiento. —¡El rey despertó! ¡Esta en pie! —Grito uno de los sirvientes. Sin embargo, las maquinaciones de los hombres en el poder ya habían causado una víctima mortal. Y la reina no dejaría a nadie sin castigo. 
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