LA SANGRE
22 de diciembre de 2025, 18:53
Todo el camino rumbo a sus habitaciones privadas fue como un sueño lucido.
El rey había ordenado que Lady Sophie Wolff fuera llevada ante él.
Pero Sergio todavía se encontraba anonadado por lo que había visto.
Su querida abuela había sido decapitada frente a todos, como si fuera una traidora a la corona.
Incluso aunque se sentía fatal y quisiera gritar y hacerlos pagar por lo que habían hecho, hacia todo lo posible por intentar no colapsar en esa situación.
Entendía que podía estar en cinta y no se arriesgaría, no podía perderlo si su futuro ya pendía de un hilo.
—Adelante —Escucha la voz de Jos al otro lado de la puerta.
Cuando Checo entra puede verlo sentado frente a él, usando un pañuelo para cubrirse al momento de toser y su aspecto le resulta más asqueroso que la última vez, principalmente por esa pierna hinchada que desprendía un asqueroso aroma.
Si bien es una situación complicada, sabe que es la única oportunidad que tiene para poder voltear las cosas a su favor.
—Majestad —Dice el pecoso arrodillandose frente a él y con lágrimas en los ojos levanta la vista —En su recuperación me han acusado de algo horrible.
—Lo sé —Responde el rey poniendo su mano en la barbilla del joven para sostener su mirada hacia él.
—Yo jamás haría algo así, mi amistad con Max FitzRoy nace de un cariño materno —Miente y le cuesta que las palabras salgan de su boca —Mi hija lleva su sangre, mi señor. Es la única verdad que reconozco ante Dios.
Y eso no era mentira.
Solo que esa unión sanguínea no provenía directamente de él.
—Dijeron que lastimaran a mi Victoria, que obtendrían su sangre para hacerle pruebas —Continuó el pelinegro —¿Como podría dejar que pase algo así? La única hija del rey siendo lastimada por deseos egoístas.
Sergio era muy listo y cuidadoso al escoger sus palabras. Sabía dónde tocar para generar duda.
Pero la respuesta del rey lo sorprende.
—Entonces que lo hagan —Jos se muestra firme al respecto.
—M-majestad... —Balbucea el pecoso visiblemente nervioso —¿Usted realmente cree eso de mi?
Checo creía que quizá alguien le había metido ideas en la cabeza.
Que tal vez Horner o Marko le metieron ideas en la cabeza para hacerlo seguir adelante con toda esa locura.
Él no sabía que el rey tenía sus propias sospechas.
Y todo empezó desde el nombramiento de la princesa.
Victoria fue el nombre que una vez Max le había dado para su futura hermana, cuando una de sus antiguas reinas había quedado en cinta pero meses después lo perdió.
Ahí empezó la duda, y sus celos al verlos bailar solo incito a esa idea en su cabeza.
Cuando se había quedado descansando para recuperarse de la caída que sufrió, aunque parecía dormido, pudo escuchar a su hijo pedirle a su esposa hablar en privado.
Y desde el accidente parecía que el afecto que le tenía había desaparecido.
—Dejaremos que hagan la prueba —Continuo el rey —No tienes de que preocuparte, igual se probará que las acusaciones son mentira ¿No?
Sergio traga en seco al escuchar esto.
¿Como podía estar tranquilo? Iban a lastimar a su hija para poder probar la traición.
No había podido convencerlo de lo contrario y decidió seguir adelante con ello, incluso le terminó ordenando que se fuera de su habitación.
Como si no se hubieran cometido una serie de crimenes en su ausencia.
Y dejando sin justicia la muerte de su abuela, por ahora.
Pero si de algo se percató Sergio en ese momento, es que había perdido el afecto del rey.

El pecoso fue llevado de vuelta a sus habitaciones privadas, donde finalmente se pudo reencontrar con sus damas y sus caballeros juramentados.
Apenas dio un par de pasos y se abrazo a Lady Alice, quién lo consoló por todo lo vivido y terminan sentándose en el suelo.
—Lo lamento mucho, majestad —Murmuro la pelirroja mientras acariciaba suavemente su espalda intentando calmarlo.
—Supimos sobre la ejecución de Lady Wolff, su amada abuela —Comenzo Lady Abigail tomando su mano —Rezaremos por ella, y para que se haga justica ante un acto tan vil.
Checo asiente mientras continúa llorando, se siente muy culpable por todo lo que había pasado.
Sino hubiera traicionado al rey, no estarían en esa situación.
Peor de no haberlo hecho, quizá ya no estaría con vida al no poder cumplir con la tarea impuesta de darle un heredero.
—Quiero vomitar —Dice el pecoso intentando levantarse del suelo.
Sus damas lo auxilian acercándole un recipiente donde puede expulsar aquello que le hace daño.
Pueden notar lo desmejorado que está.
—Majestad, si no se encuentra bien llamaré a los médicos —Ofrecio Lady Alice dispuesta a ir por un poco de ayuda.
—Quiza un poco de gengibre le pueda ayudar para que se sienta mejor —Propuso la castaña pero cualquiera de sus planes se vino abajo en un segundo.
—Eso no será posible —Dijo Jo con una voz seria —No podemos salir.
Las damas los miran con confusión.
Ellas creían que toda esa pesadilla finalmente había terminado.
—Hay guardias en la puerta, prácticamente estamos encarcelados en estás habitaciones —Afirmo Xavi con un cansancio que contagio al resto.
Estaban hartos de esos peligrosos juegos donde parecían ser muñecos que movían de aquí para allá.
—La reina está con malestar, debemos hacer algo —Insiste la pelirroja intentando abrir la puerta, pero se percata de que lo dicho es cierto y no pueden salir de ahí.
—¿Eso quiere decir que todavía no podremos ver a la princesa? —Pregunta Lady Abigail al borde del llanto.
Hacía horas que no sabían nada de la pequeña y eso los aterraba.
—Él realmente lo cree —Murmura le pecoso llamando la atención de todos —Le harán la prueba de sangre incluso después de todo lo ocurrido. El rey no me cree, y va a deshacerse de nosotros, de mi princesa.
Sergio solloza una vez más y acaricia su vientre pensando en la posibilidad de estar en cinta de nuevo.
Lo estaba perdiendo todo.
—El duque de Richmond sigue en la torre —Afirmó Jo para sorpresa de todos —Lo escuché antes de que me trajeran aquí.
—¿Pero por qué nos dejaron venir junto a la reina? No lo comprendo —Cuestiono la castaña.
—Debe pensar que él se escapara si lo sacan, todos saben que el creció en este palacio y conoce cada rincón oculto —Señalo Lady Alice —El rey duda de su propio hijo.
—Y parece estar dispuesto a matarlo si lo mantiene ahí —Complemento Xavi —A nosotros nos dejan junto a la reina porque no piensan en esa probabilidad. Llevo años sirviendo a la corona en este lugar y no conozco ni la mitad de sus secretos.
Una reina sin poder, quizá era así como Jos lo ve.
Débil, a su merced.
Incapaz de poder hacer algo para detener la verdad.
Pero la ventaja de Sergio era que tenía aliados muy leales, y su amante también.
No sería tan fácil.

Esa misma noche, sin dejarles tiempo para respirar por un momento, se llevaría acabó la tan esperada pero también temida prueba de sangre.
Sergio estaba asustado, pero no le daría el gusto a sus enemigos de verlo en un mal estado.
Le había pedido a sus damas arreglarse lo mejor posible y sus caballeros mantenerse firmes ante todo.
No paso mucho tiempo hasta que toda la corte se vio reunida en el salón principal del palacio de Hampton Court.
Todos se inclinaron ante la llegada del rey, y observaron como su caminar era peor que la última vez.
Se le veía muy mal, con mucho dolor.
Pero parecía que su orgullo era más fuerte y el deseo por la verdad le habían dado la fuerza para llegar hasta ahí.
Los enemigos de la reina se encontraban en primera fila, expectantes de ver la culminación de su entramado plan.
Y al poco tiempo llega la persona más esperada por todos.
Sergio camina con una fuerza descomunal, sin bajar la cabeza y sosteniendole la mirada al rey.
Había rogado para que detuviera todo esto, pero ahora mostraba una seguridad que hizo dudar al más joven de los Horner.
Liam no podía creer que su propuesta habia llegado tan lejos y rezaba por no haberse equivocado.
El pecoso continúa su camino hasta quedar frente al rey y hace una pequeña reverencia sin agachar la cabeza, algo que se tomó como un desafío.
Se coloca al lado de su esposo, pero manteniendo una distancia notable entee ambos.
Jos hace una señal para que traigan a su hijo, el acusado, frente a todos.
Max camina con tranquilidad frente a todos, no pretende rogar porque sabe que eso no funcionará con su padre.
Nunca ha tenido piedad con nadie, menos con su familia.
—Traigan a Victoria —Ordena con una voz dura.
Sergio se da cuenta de como se refirió a ella por su nombre, no por su título o como su pequeña.
No, era muy obvio que él estaba más que desligado de ella.
El pecoso observa con atención como un guarida carta a su pequeña hasta llegar donde está ellos y se percata de que Lady Abigail da dos pasos al frente como si quisiera correr hacia ella.
Y aunque él también quiere hacer lo mismo, se limita a tomar su mano para evitar que intervenga.
Traga en seco cuando observa el cuenco de cristal en medio del salón, quedando frente a todos un agua preparada para la ocasión.
El rey hace una señal para que prosigan y Max es obligado a pinchar su dedo para poder sacar una gota de sangre suya.
Por un momento su mirada se encuentra con la del pecoso, pero rápidamente la aparta para no llamar su atención.
La gota de sangre cae en el agua y se mantiene en un solo sitio, entonces el guardia acerca la bebé y Sergio cierra los ojos con molestia al escuchar el llanto de su pequeña provocado por una pinchadura que logra sacar el líquido carmesí.
Todo era simple.
Se trataba de poner dos gotas de sangre de los dos involucrados. Si está se mezclaba entre si, estaban ante un padre y su hija.
Por el contrario, si no se juntaban, entonces no había una relación de parentesco entre ambos.
Todos observan con atención como las dos gotas de sangre se mezclan entre si y esto causa furor en la corte.
Diversos murmuros comienzan a hacerse presente y los horner ya saboreaban la victoria.
Mientras que el rey mirada con rabia a su reina, y casi se levanta para matarlo ahí mismo.
Sin embargo, Sergio finge desconcierto y se acerca hacia el agua para observar el contenido.
—La verdad es clara, pvta —Dice Christian en un murmuró que fue lo suficientemente audible para el rey.
—¿Y como se que esto no es una trampa? —Pregunta el pelinegro alzando la voz y llamando la atención de todos —Me han acusado de una serie de crimenes, intentan hacerme perder mi cabeza y la de mi hija. Es claro que hay un estratégico plan detrás de todo esto.
Helmut lo mira con atención y pronto le llega un mal presentimiento.
¿De dónde había sacado Sergio la idea de tal acusación? Ellos no tenían planeado nada sobre la prueba de sangre, solo que los Horner actuarán a sus espaldas.
—Lady Sophie... —Jos lo llama, arrebatandole por un instante su título —¡Ya es suficiente!
Su fuerte voz haría temblar el palacio hasta sus cimientos, pero el pecoso no se rendiría tan fácilmente.
Porque él sabia que estaba manipulado.
—¡Jo! ¡Xavi! —Llama a sus guardias quienes no dudan en acercarse junto a él —Hagan la prueba.
Su orden causa conmoción.
Nadie podía entender las intenciones detras de esto.
La sangre de tres hombres mezclandose con la de la bebé era imposible, pero así ocurrió.
—¿Como pueden tres hombres ser el padre de una sola niña? —Sergio no tarda en señalar lo obvio.
Jos se asombra al percatarse de esto y pronto llega a una conclusión.
—El agua fue manipulada, traigan una limpia y averigüen quien lo hizo —Ordena y en ese momento un sirviente de acerca a tomar el cuenco con cuidado para llevárselo.
Sergio lo reconoce, es el joven que lo había visitado en la corte y seguía cada una de sus órdenes.
“Usaras alumbre para alterar el contenido” recuerda haberle dicho cuando nadie más mirada.
Si algo había aprendido de los remedios caseros de su abuela, era que ciertos materiales podían afectar la manera en cómo se relacionaban y reaccionaban ciertos líquidos.
Incluso después de su muerte continuaba cuidándolo.
Kimi pronto regresa con un cuenco diferente y el agua preparada para la ocasión.
Se vuelve a repetir el procedimiento, y está vez las dos gotas de sangre se mantienen separadas.
El pecoso disimula una sonrisa cuando se da cuenta de que el joven era tan talentoso como lo había esperado.
“Un poco de aceite para mantenerlos separados” murmuró al oído del joven antes de que se marchase.
Incluso Max se mostró sorprendido ante esto y prefirio guardar silencio para no estorbar en los planes de su amado.
El rey suspiro pesadamente, había estado muy estresado por todo el asunto y principalmente porque en su cabeza hacia sentido la traición.
Pero ahora estaba demostrado que su esposa, la reina, nunca le había hecho mal...
Hasta ahora.

Nota: Es mi licencia creativa okay?