DANZA CON LOBOS
22 de diciembre de 2025, 18:53
Nadie se había dado por enterado de la muerte del rey a causa de la reina.
El médico Laurent Mekies había decidido que debían dejarlo descansar toda la noche.
No quería que nadie perturbara el descanso del rey, pero desconocía que la reina lo había visitado sin avisar.
Esa mañana el médico se despertó temprano para ir a revisar al rey.
Los pasillos del palacio de Hampton Court nunca habían sido más silenciosos.
La escasa luz era acompañada por la penumbra y frialdad de la hora del lobo.
No tarda en llegar a la habitación del rey y se abre paso para ir hacia su cama.
Intenta no hacer mucho ruido, no desea despertarlo.
Pero cuando la luz de las velas iluminaron la cama del rey, la imagen que presenció el médico le erizo la piel.
Frente a él estaba el cuerpo inerte del Rey, con una mezcla espesa de color amarillando cubriendo gran parte de su barbilla.
Estaba mezclado con sangre, ahogado en su propio vómito.
Sus ojos estaban completamente rojos y abiertos, mirando hacia el techo.
La expresión en su rostro era de completa agonía, con su lengua siendo presionada por su mandíbula.
Y el aroma que desprendía era simplemente asqueroso, nauseabundo y sentía arder en la piel.
Tan fuerte, tan malo.
Sabía que debía alertar a los guardias, pero primero quiso darle la noticia a la reina sabiendo que había estado muy atenta a la salud del rey.
—No esperábamos a que tuviera otro ataque por la noche ya que se había estabilizado —Comenzo el médico ante el pecoso, quién parecía imperturbable —Lamentablemente ha fallecido.
Las damas se mostraron sorprendidas ante esto, y Sergio solo desvío la mirada.
—Mi pobre esposo —Dice mientras niega con la cabeza —Que dios le conceda descanso.
“Amén” respondieron los presentes.
—Nuestro rey nos dejó de manera repentina, pero por gracia del señor le ha dado un heredero a Inglaterra —Continuo el medico Mekies —Es claro que la noticia del rey causará una gran conmoción...
—Y por eso lo mantendremos oculto —Sergio pronto lo interrumpió —No dé aviso a nadie.
—Majestad... —El médico no podía comprender su repentina decisión.
—Usted mismo lo ha dicho, lo último que necesitamos es desatar el caos —Insistió el pecoso —Por favor, manténgase con él y prepare todo para su funeral. Pero guarde silencio por amor a Inglaterra.
El médico asiente finalmente comprendiendo que la reina tenía razón y lo mejor era seguir sus indicaciones.
Termina maechandose hacia la habitación del rey, mientras que Jo y Xavi son llamados en presencia de la reina.
—Xavi, necesito que busques a Max y que venga de manera inmediata —Ordenó y el hombre asintió para después marcharse —Jo, quiero que vigiles a Norfolk. Él es su familia deben de estar bajo estricta vigilancia.
—Como ordene, majestad.
Jo también se marcha, dejando un pecoso sumamente nervioso en su habitación.
—El rey murió —Dice Lady Alice todavía sorprendida por la situación.
—Lo sé —Sergio se sienta en la cama y suspira aliviado —Y ahora mi hijo reinará.
—Es un bebé —Murmuro Lady Abigail.
—Quiere decir que entraremos en un periodo de regencia —Señala Lady Hannah y la reina asiente —¿Será usted quien gobierne?
—Así es, y las necesitaré a mi lado —Afirmo y las mujeres pronto lo rodearon para después arrodillarse frente a él.
—Debemos rezar por el bien de nuestra reina —Dijo la pelirroja y todas asintieron.
Poco después de que comenzaron a rezar, alguien toca la puerta y hace que las damas se alerten.
Es entonces que Xavi y Max entran a la habitación.
—Gracias Xavi, pueden retirarse por el momento —Les ordena y ellos obedecen, dejándolos completamente solos.
—¿Qué está pasando? —Pregunta el rubio acercándose a él —Lamento mucho no haber estado en el parto, temía perjudicarte una vez más.
Sergio niega con la cabeza y toma sus manos con las suyas.
—Ya no tenemos nada de que preocuparnos —Comenzó confundiendo un poco a su amado —Mi amor, el rey acaba de morir.
Max se aturde ante tal noticia. Sabía que su padre estaba mal pero no esperaba que muriera tan pronto.
Todos habían escuchado que se había estabilizado, y ahora de repente estaba muerto.
—¿Estas seguro? —Todo esto le resultaba muy irreal.
Al final seguía siendo su padre.
—El médico me acaba de dar noticia, al parecer tuvo una convulsión —Y Sergio lo sabe bien, así que no planea abrumarlo con la realidad —Le he pedido que no le cuente a nadie. No hasta asegurarnos de que nuestros enemigos no quieran atacarnos.
Al rubio le cuesta un poco procesarlo, pero al final acepta que esto tarde o temprano iba a pasar.
No era que amara a Jos, solo que lo había tomado por sorpresa.
—Has hecho bien —Responde —Es claro que Horner y Marko intentarán hacer algo, debemos cortarlo de raíz.
Sergio asiente.
—Ya tengo un plan para ellos.
—También deberíamos traer a Victoria de nuevo a la corte, fuera de aquí no podemos protegerla —En ese momento Max se distrae por el quejido del pequeño bebé que estaba en su cuna —¿Puedo verlo?
El pecoso sonríe ante esta petición, le parecía muy tierno que pidiera permiso.
—Claro que puedes, eres su padre.
Max sonríe algo nervioso y camina a su lado de la mano, llegando hasta la cuna.
Puede ver al pequeño príncipe jugando con el listón de su ropa, moviendo sus piecitos de aquí a alla.
Y pronto sus miradas se encontraron haciendo reír a Patricio al ver a su padre.
Sergio pronto lo toma en brazos y se lo entrega al rubio, quién lo agarra con sumo cuidado.
—Mi bebé, mi pequeño Pato —Dice mientras lo observa con una dulzura que derrita el corazón de su pareja.
Pronto Max le da un beso en la frente y el pequeño se queja haciéndolo reír.
—Le daré de comer para que pueda dormir bien —Sergio lo toma de nuevo en brazos y juntos caminan hacia la cama.
A Max le encanta ver a su amado en esa faceta tan maternal, cuidando a su pequeño hijo recién nacido.
Pone su mano en la barbilla del pecoso, haciéndolo levantar la cabeza y junta sus labios en un corto beso.
—Finalmente podremos ser la familia que tanto hemos querido —Susurra haciéndolo sonreír.
Después de que Sergio haya dejado al pequeño de nuevo en su cuna, y que su pareja le estuviera llenando de mimos, su momento de felicidad se ve interrumpido cuando Jo toca la puerta.
—¿Que pasa? —Pregunta el pecoso.
—El duque de Norfolk —Comienza el guardia —Su familia ha abandonado la corte de manera inmediata. Y él acaba de huir a caballo después de que me vio.
Sergio y Max intercambian miradas al escuchar esto.
Saben que la repentina huida de los Wolff no podía significar algo bueno.
Era momento de actuar, ahora o nunca.

Mientras la pareja de enamorados se preocupaban por el siguiente movimiento de sus enemigos.
Alguien corría hacia la habitación de su padre.
—¿Que te pasa, idiota? —El mayor se queja al sentir su sueño interrumpido —¿Paso algo? ¿Como está la salud del rey?
—No lo sé —Responde Liam algo atareado.
—¡¿Entonces que carajo haces aquí?! —Grita Horner asustando a su hijo —¡Lárgate!
A veces detestaba lo tonto que podía llegar a ser. No importaba cuántos tutores le haya dado de niño, parecía que la astucia había escapado de sus venas.
—Padre, necesito tu ayuda —Insiste sin tener intenciones de marcharse.
—Molesta a alguien más con tus tonterías —Responde el conde de Essex mientras se acomoda en su cama.
—Te lo suplico padre... —Continuó porque no había marcha atrás, que debía ser honesto si quería ser escuchado —Tiene que ver con el rey.
Christian separa su cabeza de la almohada y voltea a verlo.
—¿Qué tienes que ver con el rey? —Pregunta todavía molesto.
Liam traga en seco, pero ya es muy tarde para arrepentirse.
—¿Que pasara si él muere? —Cuestiona casi en un susurro.
—¿Vienes a despertarme porque tienes dudas de la sucesión? —Responde su padre con molestia —No morirá, ya está más estable. Ha salido de peores cosas.
El rubio asiente todavía no se siente tranquilo.
—Si el rey no morirá, ¿Por qué los Wolff abandonaron la corte? —Suelta la pregunta más importante de la noche.
Horner rápidamente se levanta de la cama sumamente preocupado al escuchar esto.
—¿De qué estás hablando? —Pregunta mientras se acerca peligrosamente a su hijo —Habla.
—Estaba bebiendo con unos amigos cuando de repente vi algo...
“No podemos quedarnos más tiempo” susurra la joven “Es posible que se desquite por todo”
Todavía puedo escuchar su voz en su cabeza, llena de temor e incertidumbre.
—¿Los viste marcharse a todos? —La voz de su padre lo saca de sus pensamientos.
—Si, también vi como el duque de Norfolk se escapaba con un caballo —Afirma tragando en seco —¿Qué pasará con nosotros? ¿Crees que la reina se desquite por todo lo que pasó?
—Tendremos que exiliarnos, no podemos seguir aquí —Afirma el conde apurándose a vestirse —Ve con tu madre y avísale que debemos marcharnos.
—Pero...
—¡Obedece Liam! —Horner estaba harto de sus preguntas.
Parecía que no podía entender que estaban en una situación muy riesgosa.
Sin embargo, su hijo todavía tenía algo más que decirle.
—¿Dejarás que los hijos de esa mujer ocupan el trono? —Cuestiona haciéndolo enojar.
—¿Qué quieres que haga? —Le responde de vuelta con cierta molestia —Ni tú ni yo somos candidatos para el trono. Somos una línea muy lejana el rey. Por más que esos niños sean bastardos, no tenemos un aspirante fuerte y es poco probable que la corte nos apoye.
Parecía que la conversación había llegado a su fin, y era bastante obvio que el conde tenía razón.
Pero había algo que él desconocía.
—Sí hay uno —Comienza el más joven —Noah, el hijo de Lady Doriane.
En ese momento horner suelta una carcajada.
—¿Estás pidiéndome que apoye al hijo de esa bruja? —Pregunta entre risas.
—Es un candidato fuerte —Insiste.
—Es un bebé.
Sin embargo, Liam sabía bien cómo endulzar el oído a su padre.
—Al que tú podrías manejar —Afirmo captando toda su atención —Necesitara un regente, ¿No?
Christian ríe ante esto.
—¿Crees que el maldito Norfolk va a permitir que yo sea el regente de su nieto? —Pregunto como si fuera el chiste más gracioso que le habían contado —A veces pienso que no solamente eres idiota, sino también muy estúpido.
Liam suspira pesadamente.
Quiere controlar su lengua pero sabe que no lo podrá hacer por mucho tiempo.
—Quítalo del camino, entonces podrás gobernar otra vez de su nieto —Explica como si fuera la cosa más sencilla del mundo.
—No puedo matar a un duque así como así —Comienza el mayor —Y en vez de estar perdiendo el tiempo cuidando los intereses de una familia que no es tuya, y de un niño que nada tiene que ver contigo. Mejor ve y dile a tu madre que nos vamos.
El más joven parpadea un par de veces, pero ya está harto de no poder conseguir lo que quiere.
Y también de decir tantas mentiras.
—Ese niño del que tanto te has mostrado desinteresado, es tu nieto —Confiesa —Y la única llave que tienes para acceder al trono.
Horner voltea a verlo con el rostro desencajado.
No puede creer lo que acaba de escuchar.
—¿De qué estás hablando? —pregunta todavía confundido.
En ese momento Liam suelta una pequeña risa nerviosa.
—Has estado demasiado ciego para siquiera verlo —Comenzó —Doriane y yo compartimos intereses, y las herramientas para poder lograrlo.
Christian continúa aturdido por todo lo que está escuchando.
—¿Engañaron al rey respecto a su hijo? —Pregunta y su hijo asiente —Eso es un acto de traición.
—Ya no importará si ese viejo está muerto —Responde altanero —Solo necesitas apoyar a Noah como aspirante al trono.
El Conde se queda en silencio ante esto. Jamás pensó que su hijo llegaría tan lejos.
—Y una vez que matemos a Torger, Inglaterra será nuestra —Dice Liam como si fuera una promesa.
Grandes intrigas se comenzaron a tejer en el manto de la noche, poniendo al destino de Inglaterra en grave peligro.

Nota: wenas, intentaré acabar esto hoy o mañana.