Traición
22 de diciembre de 2025, 18:52
Christian estaba yendo rumbo a su casa mientras hablaba por teléfono con su amigo Frédéric, necesitaba su consejo.
—¿Estás seguro de que no era una broma? —Repitió su amigo al otro lado de la línea —¿Qué tal si es todo parte de una estafa?
—No es posible, ellos me ofrecían el dinero, no me lo pedían —Explicó Christian mientras su mirada se perdía por la ventana del bus —Y sé que es un abogado de verdad, lo conozco y no mentiria asi.
Ni siquiera estaba muy seguro de eso último.
Si conocía a Toto de hace unos años, sabía que asistía a la facultad de derecho y que su familia era muy importante en ese campo.
Pero hacía tiempo que le había perdido la pista, así que no podía asegurarse de que realmente fuera un hombre de bien.
Incluso después de haber estado enamorado de él.
—¿Y qué piensas hacer? —La voz de Frédéric lo sacó de sus pensamientos —¿Vas a contarle a Max?
Christian se quedó en silencio por unos segundos.
Eran una decisión difícil y no sabía si podrían afrontarlo. Además, no había nada seguro sobre el intercambio de los chicos, así que se decidió por guardar el secreto.
—No, no pondré a mi hijo en una posición tan difícil sin saber que tan cierto es lo que esa familia asegura —Respondió con firmeza —Pero sé que la única forma de averiguarlo es haciendo una prueba de ADN, y no puedo...
Frédéric suspiro pesadamente, entendía bien la posición de su amigo.
—Tienes miedo al resultado, ¿No? —Ni siquiera tuvo que decir algo para saber su respuesta —No hay otra salida, debes hacerte la prueba para despejar dudas.
Christian sabía que su amigo tenía razón, y no había más opción que hacerse la prueba.
Pero la haría a escondidas, no quería involucrar a su hijo en algo que podía resultar en una simple confusión.
Así que termino de charlar con su amigo y bajó del autobús para entrar al edificio donde vivía.
No había dado ni dos pasos cuando escucho las risas de su hijo y del mejor amigo de este.
—¿Entonces si lo besaste? —Preguntó Carlos y el rubio asintió —¿Y como sabes que era él?
—Te dije que parecía un muñeco, obviamente lo reconocí al verlo —Afirmó —Es muy guapo. Así que no iba a perder esa oportunidad.
—Estas loco —Carlos se acomodó en la cama —Yo no besaría a un extraño.
—Pues es un extraño muy rico —Max sonrió —Y besa bien.
—Algun dia te meteras en problemas —Señaló —¿Qué tal si tiene pareja? Podrían haber peleado en la fiesta y saldrías lastimado.
En ese momento escucharon ruido en el pasillo. Y el rubio le hizo una señal a su amigo para que ya no dijera nada.
—Creo que ya llegó —Susurró Max saliendo de su habitación —Papá, bienvenido.
El rubio sonreía con tal alegría que contagió su energía al hombre mayor, quien lo abrazo con mucho cariño.
Hizo durar el abrazo más de lo normal, de manera inconsciente, pues tenía miedo de que lo dicho por Toto fuera verdad.
—Muchas gracias, hijo —Respondió —¿Ya cenaron? No me habías dicho que Carlos se quedaría esta noche, hubiera cocinado algo mejor.
Max hizo una mueca de desagrado al escucharlo hablar de eso en un tono tan alto.
Lo avergonzaba.
—Estamos bien, gracias —Dijo el joven con cierta incomodidad.
—Buenas noches —Carlos se acercó para saludarlo y también lo recibió con un abrazo.
Antes de que Christian pudiera decir algo, Max habló:
—Ya debemos ir a dormir, es bastante tarde.
Sin más, arrastro a su amigo a su habitación y cerró la puerta.
El mayor no se molestó por esto, se había dado cuenta de que su hijo se iba volviendo alguien más privado con los años y no miraba algo malo en eso.
Confiaba en él.

Por otro lado, Sergio decidió irse a casa esa noche.
Estaba muy confundido por lo ocurrido con Lewis y aquel extraño que lo beso sin siquiera decir palabra.
Se había despedido de sus amigos y George decidió llevarlo a casa ya que le quedaba de camino.
Parecía ser una noche normal de no ser porque cuando fue a la cocina por algo de tomar, escuchó una discusión de sus padres.
—No creo que sea el lugar apropiado para discutir esto, no si lo quieren mantener en secreto —La voz del abogado llamó la atención del joven.
"¿Qué secreto?" Se preguntó a sí mismo.
—¿En serio iban a ocultarme eso? —Reclamó Sophie casi a gritos —Si no llegaba temprano a casa, ustedes dos hubieran estado hablando de lo que descubrieron a mis espaldas.
—¿Por qué siempre tienes que gritar? —Señaló Jos —No quería decirte porque sabía que te ibas a alterar.
—Vive en un barrio pobre de Niza —Dijo la mujer sin bajar el tono, Sergio se acercó con curiosidad para poder escuchar mejor —Tu hijo vive en la pobreza y tú estás bien con eso, ¿Cómo puedes ser así?
El pelinegro se desconcertó al escuchar esto.
—¿Crees que estoy feliz sabiendo eso? —Reclamó Jos —Si no me importara, ni siquiera estaría buscándolo.
En ese momento el ruido de la puerta principal cerrándose con fuerza los alerto a todos.
Sergio salió corriendo a su habitación para evitar ser visto.
—Perdon, se me fue la mano... —Dijo Mick mientras se quitaba su chaqueta y la dejaba sobre una pequeña mesa que había cerca.
—¿Hijo? —Sophie llegó rápidamente y se sintió aliviada de que se tratase de su hijo Mick, y no de Sergio.
—¿Te desperté? Lo siento —El rubio dio un gran bostezo antes de que su madre lo abrazara y le diera un beso en la frente.
—Estaba despierta, no te preocupes, solo cuida más como cierras —Señaló —¿Y tu hermano?
—Debe estar en su habitación, regresó temprano porque se sentía cansado —Su respuesta la alertó —Ya me voy a la cama, descansa.
—Descansa, hijo —Sophie vio a Mick marcharse a su habitación y no dudo en ir a revisar la de Sergio.
Al llegar lo vio acostado en su cama, parecía dormido.
Todas las luces estaban apagadas y ella sonrió aliviada al verlo tan tranquilo.
Se acercó a él y le dio un beso en la frente, quedándose un segundo abrazada a su cuerpo.
¿Por que lo sentía cada vez más lejano?
Tenía miedo de que quisiera irse de su lado.
Y ahora era peor al conocer la situación económica de esa familia. Podían usarlo para sacar dinero, o eso pensaba.
Pero ella no lo iba a permitir.
Sergio era su hijo, solo suyo.

A la mañana siguiente, cuando los hermanos Verstappen se disponían a tener un día tranquilo en el golf, el tema no podía evitarse más.
Por más que Sergio intentara despejar su mente, no podía. El recuerdo de la conversación de la noche anterior lo perseguía.
Había hilado un par de cosas en su cabeza, pero no estaba muy seguro de eso.
No podía contárselo a Lewis porque quería respetar su espacio. Mucho menos a Kelly, ya que su relación no era tan profunda.
Era un asunto familiar grave y lo sabía bien.
Entendía la importancia de la situación al haber recordado la presencia del abogado Wolff.
Sus padres solo recurrían a él cuando eran temas demasiado delicados. Así que no cabe duda de que ese era un caso especial.
Y toda esa situación había estado afectandolo desde la noche anterior. Siendo incapaz de dejar ir ese tema.
—Estas muy desconcentrado —Dijo Mick observando a su hermano fallar una vez más —Así no vas a ganar el torneo y mamá se va a enojar.
Este último comentario estaba hecho con la finalidad de molestarlo, sonriendo y viendo que su broma no tenía el efecto deseado.
Esto lo desconcertó un poco, pero rápidamente si lo adjudicó a alguna jaqueca debido a la fiesta anterior.
—No sé que hacer —Respondió Sergio caminando al carrito y sentándose a esperar a su hermano.
Su comportamiento resultaba extraño para su hermano, pues se miraba demasiado ido en su propia mente.
—¿Es sobre Lewis? —Claro que fue su primer pensamiento, vio lo mal que se puso después de que este lo dejo.
Pero no era la primera vez que eso pasaba.
Sabía que su relación era secreta, pero también que era bastante volátil.
Se dejaba y volvían después de unos días. Así que no pensó que sería diferente.
Una pequeña charla y todo se solucionaría.
—No —Su respuesta lo tomo por sorpresa.
A decir verdad, Sergio había pensado muy poco en Lewis.
La conversación que escucho la noche anterior lo hizo creer algo que no era cierto.
Pero al mismo tiempo lo afligia demasiado.
La simple idea de que su madre tuviera que soportar todo eso en silencio, era muy molesto.
Y él no podía cargar con ese peso por sí solo.
Tampoco quería contárselo a su hermano, pero sabía que no había más opción.
—Papá engaño a mamá —Continuó el pelinegro con suma preocupación.
Finalmente se había liberado de aquello que lo estaba asfixiando.
—¿De qué estás hablando? —El rostro de Mick se transformó ante esa revelación —¿Qué estás diciendo? Papá no haría eso.
La conversación había tomado un rumbo inesperado. Creyendo que se trataba muy personal, termina siendo una crisis familiar.
—Es lo que escuche —Afirmó sin siquiera levantar la vista del suelo, se sentía muy decepcionado —Al parecer tuvo un hijo y no quieren que nadie más se entere.
Fue entonces que Mick unió todos los puntos y se dio cuenta de la confusión de su hermano.
Pero, ¿Como podía decirle que estaba equivocado?
¿Sería capaz de darle la noticia de su cambio al nacer?
Sabía que ni siquiera le correspondía hacerlo. Que era un tema muy delicado para tocar en ese momento.
Y no iba a permitir que se alterara con tal noticia.
Así que suspiro pesadamente y se sentó a su lado para poder abrazarlo. Esto al principio fue incómodo, pero luego ambos cedieron el uno al otro.
—Quizá estaban hablando de algo más y te confundiste —Inició sin saber cómo seguir adelante con esa mentira.
No quería desacreditar su testimonio, pero necesitaba que desistiera de esa idea
—No, yo sé lo que escuche —Sergio era insistente con su relato —Es probable que tengamos un hermano... Medio hermano... No sé.
Su preocupación era genuina, amaba mucho a su familia y principalmente a su madre.
Y quizá ella era algo fría con él, pero eso no significaba que no se quisieran.
De hecho, siempre quiso agradarle a ambos padres, por eso se esforzaba tanto.
Pero enterarse que había una posibilidad de que su padre hubiera engañado a su madre y tenido un hijo con otra mujer, realmente lo había torturado toda la noche.
Incluso cuando ella llegó, le dio un beso y lo abrazó, él apenas pudo evitar no moverse.
Se sentía tan molesto, frustrado y decepcionado.
Esta sensación no iba a desaparecer hasta que lo sacara de su pecho, y ahora su hermano creía que estaba mintiendo.
Pero Mick estaba molesto con toda esta situación.
Odiaba tener que mentirle a su hermano, pero detestaba más la idea de perderlo.
—Escúchame bien —Comenzó el rubio —Tú eres el único hermano que tengo, ¿Oíste? —Sergio lo miro algo confundido —No hay nadie más, solo solos tú y yo. Los hermanos que siempre se cuidarán el uno al otro.
—¿Por qué me dices eso? —Preguntó el pelinegro —Eso no cambia lo que papá hizo.
No pienses más en esas tonterías —Insistió su hermano —Solo te reconozco a ti como mi sangre. Te he visto desde bebé, crecimos juntos. No me importa nada más.
Mick envolvió a su hermano en un cálido brazo, aunque este último no entendía bien porque le daba ese discurso.
Pero se sintió un poco aliviado después de haber sido escuchado.
Y comenzó a mentirse a sí mismo, creyendo que lo que había escuchado se trataba de algún joven de una de las fundaciones de su familia.
Porque hacían trabajo de caridad ayudando a los pobres y quizás solo se trataba de eso.
Pero lo que él lo sabía era que su propia madre, la mujer por la que se había preocupado toda la noche, se estaba preocupando por su verdadero hijo en ese momento.

Ese sábado por la mañana Christian tenía que tomar el primer turno en el restaurante
Le dejó algo de dinero a su hijo y se marchó pidiéndole que se comportara, y que ante cualquier emergencia le llamara.
Max estaba aburrido después de que Carlos se fuera a su casa. Así que decidió salir a comprar algunas chucherías para pasar el rato.
Cuando salió del complejo de departamentos, se quedó maravillado ante un auto sumamente lujoso estacionado justo en la entrada.
Sophie había podido sacarle la dirección a Toto sobre la vivienda de los Horner.
No podía detenerse a sí misma de intentar resolver las cosas por su cuenta.
Era un manojo de nervios, ni siquiera sabía cómo iba a poder reconocer a aquel muchacho.
Pero cuando lo vio salir, supo en ese instante que ese era su hijo.
No solo su instinto materno se lo decía, sino también el parecido físico con su esposo.
Todo el mundo decía lo mucho que Sergio se parece a ella. Pero Sophie podía reconocer a su esposo en Max.
Vio como el joven observaba el auto con detenimiento y daba una vuelta alrededor de este con una cara de asombro.
Cuando paso cerca de su puerta, ella bajó los cristales y esto claramente lo sorprendió.
—Perdón, no ha sido mi intención asustarte —Se disculpó la mujer con una sonrisa amable —¿Eres Max?
El joven asintió algo dudoso.
—Disculpe, ¿Cómo sabe mi nombre? —Preguntó el rubio retrocediendo un paso.
—Hay mucho que tenemos que hablar —Comenzó Sophie abriendo la puerta para invitarlo a entrar —Claro, si quieres enterarte de la verdad.
Max dudo un poco, pero la apariencia de aquella mujer y ese lujoso auto, le gritaron estaba en presencia de alguien con mucho dinero.
Y él claramente tenía un interés por este.
Sin mediar palabra, el joven subió el vehículo y la mujer le de instrucciones al chofer para qué arrancara.
Pronto la vida de ambos jóvenes volvería a cruzarse.

Nota: Muchas gracias a tod@s los que le han dado una oportunidad a esta historia❤️