La mentira
22 de diciembre de 2025, 18:52
El interior del auto era lujoso, eso lo sabía bien el rubio apenas se subió.
Pronto sintió la mano de la mujer en su barbilla, tomándolo para revisar de cerca cada parte de su rostro.
—¿Qué pasa? —Murmuró el joven ante su actuar.
—Te pareces mucho a él —Sophie lo soltó al notar su incomodidad —Disculpa, es que me resulta impresionante.
Max no entendía lo que estaba pasando, y por un segundo creyó que no había sido buena idea subirse a ese auto.
—¿Qué es impresionante? —Preguntó manteniendo el tono bajo.
Fue en ese momento que Sophie se dio cuenta de que tal vez el joven no sabía nada de su cambio en el hospital.
Entonces pensó que eso le convenía, porque la familia del joven era tan pobre que no lo podría hacer frente en los tribunales.
No, ella no iba a dejar que su hijo viviera en esas condiciones. Haría todo lo posible para evitarlo, incluso si eso significaba arrancárselo de los brazos a la familia que lo crio.
—¿No te lo han dicho? —La mujer lo tomó de las manos, intentando mostrar cercanía —Eres mío, mi hijo.
Esto no solo dejó sin palabras al joven, sino también lo lleno de emoción.
Podía notar que su recién revelada madre era una mujer muy acaudalada.
Y esa idea rápidamente lo cegó con deseos de grandeza, dinero y poder.
Recordaba a sus compañeros de la escuela, aquellos que se burlaban de él por sus zapatos usados y su ropa vieja.
Cuando se reían por no tener dinero para ir a cualquier lugar o comprarse una chuchería que ellos le presumían a la cara.
Todos esos momentos se agolparon en su mente y lo llenaron de resentimiento.
¿Qué pensarían de él cuando se paseara frente a ellos en ese auto lujoso?
¿Ahora de quien se burlarían?
—¿Eso quiere decir que este auto es mío? —La pregunta del joven la desconcierta, esperaba otra reacción.
Pero Max continúa haciendo preguntas sobre el dinero, y ella se incomoda.
¿Por qué es así?
¿Acaso su crianza había sido tan mala como para solo pensar en eso?
—Max, no hables así —Lo regaña, su actitud la molesta y nota lo tenso que se pone ante esto, así que decide cambiar el tema —¿Tienes hambre?
El rubio asiente y la mujer le pide al chofer que los lleve a un restaurante conocido, así poder tener una conversación más relajada.
Quería conocerlo bien.
Saber más de su hijo.

Por otro lado, en la oficina de Jos Verstappen se llevaba a cabo una reunión un tanto especial.
—Es importante escoger una fecha —Insistió Nelson para después beber un sorbo de su café —Los chicos están muy enamorados, no deberían esperar tanto tiempo.
—Sergio quiere enfocarse en sus estudios antes de formar una familia, y estoy completamente de acuerdo en su decisión —Jos se mostraba en negativa cada vez que se trataba de ese compromiso.
No entendía las razones por lo cual su esposa había decidido aceptar ese compromiso desde que sus hijos eran pequeños, ni el exceso de confianza que tenía el padre de Kelly respecto a ese tema.
Aunque era muy bueno fingiendo, le costaba un poco ocultar su desagrado hacia esa familia.
Y si bien no lo diría abiertamente, él no creía que estuvieran al mismo nivel como para concretar un matrimonio.
—No me parece correcto esperar demasiado —Nelson no quitaría el dedo del renglón, había asistido a la oficina de aquel tipo con una sola misión —Pueden casarse y después terminar sus estudios.
Jos suspiró pesadamente, no sabía cómo deshacerse de aquel tipo sin parecer grosero.
Así que se decidió por seguir la corriente y darle un atisbo de esperanza, que parecía estar rogando por eso.
—Hablaré con mi hijo esta tarde, pero no prometo nada —Señaló y pronto escuchó que alguien pedía permiso para entrar a su oficina —Adelante.
La puerta se abre y deja ver a una joven mujer de cabellos castaños y piel pálida, sostiene en su mano la agenda del día y se nota visiblemente apurada.
—Señor Verstappen, el señor Wolff está aquí para verlo, lo había citado esta mañana —Hannah, su asistente, mintió para que Nelson se fuera.
Sabía bien que el hombre no era del agrado de su jefe.
—Gracias, dile que termino en un momento e inmediatamente hablaré con él —Jos se sintió agradecido y la joven se fue —Como podrás notar, estoy un poco ocupado, así que podemos hablar de esto después.
Nelson hizo una mueca de molestia, le gustaría encontrar alguna excusa para quedarse pero no tenía una buena relación con Toto, así que no tuvo más opción que marcharse.
Aunque intentaría un último movimiento antes de hacerlo.
—¿Qué te parece si esta noche vamos a tu casa a cenar? —Siempre había sido bueno encontrando una excusa para quedarse en la residencia de los Verstappen.
Jos claramente se molestó ante esto, detestaba demasiado esas libertades que el señor Piquet se tomaba.
—Esta noche no es posible —Se apresuró a responder —Sophie tiene una cena con el comité de su fundación, y yo estaré muy ocupado, tengo mucho trabajo.
—Entonces Sergio puede venir a cenar a mi casa —Nelson se aferraba a la idea de concretar algo con la familia verstappen.
—Tiene que estudiar, recuerda que es el mejor de su clase y no quiere perder ese puesto —Pero Jos era muy listo, y no lo dejaría salirse con la suya tan fácilmente —Hablaremos después.
Nelson se levantó de su asiento y estrechó su mano con el señor Verstappen, para finalmente marcharse de la oficina.
En el pasillo se encontró con Toto, quien asintió en señal de saludo, el abogado siempre había sido muy educado, pero Nelson simplemente lo ignoró y siguió su camino.
—Vaya tipo —Toto ingresó a la oficina de Jos y este lo invitó a sentarse —¿Que quería esta vez?
—Insiste demasiado en el matrimonio de su hija con Sergio, desearía romperlo de una vez por todas —El señor Verstappen se recarga en su silla, se nota hastiado por la conversación anterior.
—Termínalo y ya, ni siquiera hay un anillo de por medio —Toto se desabrocha el saco, el ambiente de informalidad entre ellos es totalmente natural.
—No puedo, Sophie está de acuerdo en esa unión y será difícil hacerla cambiar de opinión —Suspira pesadamente antes de continuar —Pero ya no hablemos de eso, ¿Cómo va el asunto de mi hijo?
—Desearía traerte buenas noticias, pero Christian no ha querido cruzar palabra conmigo después de lo que hablamos —En ese momento Hannah llega con un café para el abogado y este guarda silencio.
Todo el asunto de Max es un secreto.
Cuando la mujer se retira, Jos le hace una señal para continuar.
—Irnos por el rumbo del dinero no es fácil, ni siquiera lo considero la mejor opción —Continuó Toto —Ellos son pobres, pero parecen muy honrados.
Jos sonrío ante la idea de que su hijo fuera una persona honrada.
Pero también le preocupaba el peligro que corría si se llegaba a descubrir su origen.
—Un departamento —Ofreció, tomando por sorpresa al abogado —Les pondré un departamento en Montecarlo, no tendrán que preocuparse por el dinero si le ofrezco un buen trabajo a Christian.
Toto negó con la cabeza, no le parece una buena idea sabiendo que el padre de Max parecía ser alguien muy reacio a aceptar cualquier tipo de ayuda.
—Lo puedes ofender —Insistió —Él no quiere dinero, mucho menos querrá que le pongas un departamento.
—Solo quiero que mi hijo viva bien, aunque me gustaría que lo hiciera en la misma casa que sus hermanos —Confesó —Más allá de Christian, esto se trata de Max.
—Si quieres hacer las cosas bien, no te puedes apresurar intentando comprar a esa familia —El abogado sabía bien de lo que hablaba, y entendía el por qué Christian había rechazado el dinero —Recuerda que Max no tiene tu apellido, legalmente no son nada.
—Pero tiene mi sangre —En ese momento Toto pudo divisar un atisbo de molestia en Jos —No lo estoy comprando, estoy siendo justo. Porque esa es la vida que debió tener desde un principio.
El abogado guarda silencio por un momento, si bien son cercanos, no sabe cómo reaccionará por lo que estaba a punto de decir.
Pero no puede evitarlo, tiene que soltarlo.
—¿Y cuál es la vida que Sergio debió tener desde un principio? —Usa las palabras del señor Verstappen en su contra, y esto claramente lo molesta.
—Sergio es mi hijo, legalmente lo es y nadie me lo puede quitar —Su respuesta solo provoca una sonrisa en su amigo.
—Suenas igual que tu esposa —Responde y esto parece molestarlo aún más.
Pero en ese momento su teléfono suena y rápidamente lo revisa, leyendo el mensaje que acaba de llegar.
—Maldición, todo se está juntando —Se queja y llama la atención del abogado —Mi ahijado viene a Mónaco, se quedará por unos meses.
—¿Tu ahijado? —Pregunta Toto visiblemente confundido —Creí que su familia prefería darle una educación más tradicional en su país, por eso se habían marchado.
—Apenas acaban de avisarme que quieren que se quede por un tiempo con nosotros —Jos deja caer su teléfono en el escritorio, provocando un sonido seco que llena la habitación.
—Un viaje apresurado de una familia que siempre se ha mostrado muy tradicional, qué interesante —Al abogado esto le parece curioso, pero decide no hablar más.
Continúan con su conversación alrededor de Max, intentando idear un plan para que las dos familias Se pudieran conocer en un ambiente agradable y sin peleas.
Tal vez si los jóvenes se llevaran bien y entendieran el error que sucedió hace años, quizá todo se podría llevar de la mejor manera posible.
Pero ellos no sabían que los jóvenes ya se conocían, no por nombre, ni por haber cruzado palabra, sino por sus travesuras nocturnas que los llevaron a enredar su destino una vez más.

Por su parte, Mick y Sergio decidieron irse del club de golf para comer en uno de sus restaurantes favoritos.
Estaban conversando tranquilamente mientras disfrutaban de sus alimentos, cuando el rubio recibió un mensaje de sus amigos.
—¿Quieres salir esta noche? —Pregunta a su hermano y este hace una mueca de disgusto.
—No me gusta salir tan seguido, lo sabes bien —El pelinegro continúa con su comida, se siente un poco más tranquilo después de la conversación que tuvieron.
—¿Y si te digo que Lewis estará ahí? —sabe bien cómo atraparlo, pero esta vez Sergio estaba demasiado cansado de esa situación.
—Con más razón no iría —Su respuesta toma por sorpresa a su hermano —No deseo verlo, en verdad creo que necesitamos un tiempo separados.
—¿Y qué harás esta noche? ¿Te quedarás en casa estudiando? —Mick fingió quedarse dormido mientras decía esto último.
El pecoso le da un pequeño golpe en el brazo y se ríe de su hermano mayor, este último embolsa una sonrisa que rápidamente desaparece.
—¿Qué? —Pregunta Sergio casi en un susurro y se da cuenta de que su hermano está viendo algo detrás de él.
Entonces voltea y ve a su madre sentada en una mesa a unos cuantos metros de él.
Está con un joven rubio, uno que le parecía muy familiar.
—¿Es mamá? —El pelinegro pregunta en el mismo tono poco audible —¿Quién es él?
Por alguna razón, Max sintió la necesidad de voltear debido a que sentía una mirada sobre él.
Fue poco el contacto, pero ambos notaron la presencia del otro.
Sabe bien quién es ese pecoso que lo queda viendo con confusión, y le sonríe rápidamente, para luego regresar a mirada a su madre.
Pero para Sergio todo fue diferente.
No podía familiarizarlo con el joven que le había besado, sino que su parecido físico le hizo hacerse muchas preguntas.
—Deberíamos irnos —Mick no sabe qué hacer y toma la salida rápida.
—Se parece papá —El pelinegro voltea a ver a su hermano y lo mira con tanta seriedad que lo preocupa.
El rubio niega con la cabeza, llama al mesero y paga la cuenta.
—Mick, se parece a papá —Sergio insiste ante la creencia de no haber sido escuchado la primera vez.
Así que su hermano lo agarra de la mano y lo hace de levantarse de su asiento.
Los saca rastras del restaurante, no puede permitir que siga viendo eso.
—No se parece papá —Es lo primero que dice cuando llegan hasta su auto —Es un chico de la fundación de mamá, ella a veces los lleva a comer a restaurantes para que pasen un lindo día.
Era una mentira tan mala que ni siquiera él se lo creía.
—Pero se parece mucho a él —Sergio era muy terco.
—Escúchame —Mick pone sus manos en los hombros de su hermano y se acerca a él —Ese chico no es nadie, no te preocupes por él.
La actitud de su hermano lo preocupa, no le da buena espina esa reacción tan abrupta.
—Si no es nadie, ¿Por qué te pones así? —La respuesta del pelinegro lo deja sin palabras —Mick, dime la verdad.
El rubio titubea un poco, no sabe si debería decir la verdad.
No quiere decirlo porque sería hacerlo realidad.
Y tampoco quiere lastimar a su hermano.
Así que toma una decisión.
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