Confrontación
22 de diciembre de 2025, 18:52
Un silencio sepulcral se apoderó de la residencia Verstappen.
Los ánimos se descontrolaron y la verdad terminó siendo revelada de la manera menos deseada.
Se podía notar en la mirada de Sergio que quería creer que todo aquello que había escuchado era una mentira. Quizá una broma de mal gusto.
Sin embargo, pudo darse cuenta de que esto era real al notar la expresión seria en el rostro de su madre. Y esa clase de situación no era algo con lo que ella jugaría.
Podría engañarse a sí mismo, pero sabía bien lo que había escuchado.
—Sergio... —Fue lo primero que salió de los labios de la mujer, siendo casi un susurro —Hijo...
—¿Es eso cierto? —Preguntó sin rodeos, aunque su voz sonaba débil —Madre, ¿Es cierto? ¿No soy tu hijo?
—Eres mi hijo —Sophie se acercó a él y tomó su mano con delicadeza —Te cuidé, te alimente y tu primera palabra fue "mami". Eres mío, Sergio.
Y quizá el pecoso quería creerle con tal de pasar página en ese tema.
Pero habían muchas dudas, principalmente por aquello que vio y que su hermano le juró no era nada importante.
—Mick —Sergio llama a su hermano esperando obtener alguna confirmación de lo que dice su madre.
—Perdón... —Pero el rubio ya no quiere mentir, no a su hermano —No fui honesto contigo esta tarde y mamá no lo está haciendo ahora mismo.
—Cállate —La mujer lo interrumpe alzando un poco la voz para imponer su autoridad, no está dispuesta a que se revele la verdad, aunque ya era tarde para eso —No le hagas caso, hijo. Solo está enojado conmigo, pero tú sí eres mío.
—Mamá, ya deja de mentirle —Mick insiste y ella voltea a verlo sumamente fastidiada —Ya no quiero engañar a mi hermano. Él tiene que saber que fue cambiado al nacer.
—¡Cállate! —Sophie vuelve a gritar y en ese momento Sergio se deshace de su agarre —Hijo, tienes que escucharme.
Sin embargo, el pecoso se hace a un lado y camina hacia su hermano-
—Hay algo más, ¿No? —Cuestiona y el rubio asiente —Dime la verdad, sabes que no soporto que me mientan.
—El chico que viste en el restaurante... —Ni siquiera es capaz de terminar cuando se le quiebra la voz al recordar la manera en cómo engañó a su hermano —Perdón, solo no sabía qué más hacer o decir.
Sergio voltea a ver a su madre con los ojos llorosos. No solamente era la mentira, sino también la traición.
Se sentía sumamente engañado y traicionado por ella, porque no solamente le ocultó la verdad sobre no ser su hijo, sino que también se veía escondidas con quien sí consideraba su sangre.
Actúa sus espaldas sin siquiera tomar en cuenta el daño que le hace con sus acciones egoístas
¿Acaso era tan descartable?
¿Esa era la razón por la cual nunca se sintió completamente un Verstappen?
Y como no era uno, ¿Ahora su madre encontraba fácil dejarlo ir para cambiarlo por su verdadero hijo?
Porque, sin importar cuánto se esforzaba, nunca era suficiente para ella y ahora tendría a alguien que quizás sí llenaría sus expectativas.
—¿Desde cuándo lo saben? ¿Cómo pasó? ¿Cómo pudo ocurrir algo así? —Y el pecoso no tardó en bombardearlos con sus preguntas —¿Quién es mi verdadera familia? ¿Quién soy yo?
Sophie no tarda en acercarse a él y envolverlo en un abrazo.
—Eres mi hijo, Sergio —Insiste mientras acaricia su cabello —Y nosotros somos tu familia.
El joven comienza a sollozar en los brazos de su madre.
Yuki se siente incómodo al presenciar todo esto sin terminar de entender qué estaba pasando.
Decide caminar hacia el jardín de la casa y a lo lejos observa a Pierre conversando con hombre al que rápidamente reconoce como Torger, el abogado de la familia quien a veces trabajaba con su padre.
Se acerca sigilosamente, no buscas llamar la atención de nadie tomando en cuenta las tensiones que hay en esa casa en ese momento.
Pero esto lo lleva a escuchar algo que solo desencadenaría más problemas.
—Entrégaselo directamente a Sophie —Dice el abogado mientras le da unas bolsas de compras.
—Señor, esos son los obsequios de la señora al joven... —No es capaz de terminar cuando siente la pesada mirada del abogado sobre él —Entendido, señor.
Toto sabe que no puede dejar las cosas así.
La mujer ha arruinado cualquier avance con la familia Horner y probablemente ya nunca se llegue a un acuerdo sin causar un escándalo.
Además, involucró a terceros y expuso al joven a su mundo sin tomar en cuenta las consecuencias que eso podría traer.
—Sobre el chico que dejaste esta tarde —Se ve en la necesidad de aclarar ese tema —Confió en tu discreción y profesionalismo. Por algo Jos confía en ti, no lo decepciones. No me decepciones.
El abogado se marcha y el chofer finalmente siente que puede respirar.
Cuando Yuki se da cuenta de que Pierre camina hacia donde él está, rápidamente corre de nuevo hacia la casa.
El llanto de Sergio se ha calmado un poco, sigue algo confundido y aturdido. Pero saben que solo necesita tiempo para poder analizarlo.
—Esto no cambiará nada —Susurra Sophie mientras continúa abrazándolo —Siempre serás mi hijo.
En ese momento Pierre llega a la casa con todas las bolsas de obsequios en las manos
—Señora, lo lamento. Volveré más tarde —El chofer se apresura en intentar salir de la casa, pero Mick sospecha inmediatamente de todo lo que lleva en sus manos y lo detiene en el camino.
—¿Qué es esto? —El rubio logra arrebatarle una de las bolsas sin mucho esfuerzo, pues Pierre no puede llevarle la contraria debido a la posición en la que se encuentra.
—Mick, deja eso —Sophie lo regaña, sabe que hará preguntas que no quiere responder.
—¿Qué es esto, madre? —Pero el mayor de sus hijos no cede.
Revisa el contenido y ve que son objetos nuevos como ropa, zapatos, telefonos, etc.
Cosas que ellos no necesitaban, lo que le hizo darse cuenta de que no se trataban de regalos para alguno de ellos.
—Quiero ir a mi habitación —Checo se separa ligeramente y ella le da un beso en la mejilla.
Se ve cansado, tanto física como emocionalmente.
—Escuche que son del otro chico... —Yuki aprovecha la distracción de su madrina para susurrarle la información que escuchó a su amigo.
—Descansa, cariño —Sophie intenta cerrar la conversación a como dé lugar, y Mick no está dispuesto a revelar actos que sólo dañaran a su hermano.
—Te ayudo con esto —Yuki toma el resto de bolsas de compra y roza ligeramente la mano de Pierre, poniéndolo nervioso.
Checo comienza a caminar hacia su habitación, necesita estar solo.
Una vez que parece no estar cerca, Mick toma las compras y las tira al suelo.
—¿Qué es este comportamiento? —Jos, quien apenas había llegado a casa, se asombra al ver la actitud de su primogénito —Pierre, retírate.
El chofer no duda en marcharse, y Yuki decide irse a la habitacion de invitados para no meterse en ese problema familiar.
—¿Y bien? —Mick mira con desafío a su madre —¿Le vas a decir? ¿O debo hacerlo yo?
Sophie suspira pesadamente, está más que furiosa.
—Gracias a tu hijo y su pésimo comportamiento, nuestro Sergio sabe la verdad de todo —La mujer rápidamente responde, colocando toda la responsabilidad sobre su hijo mayor.
—¿Sabe la verdad? —Repite el mayor —¿Como dejaron que se enterara?
—Yo no fui, ella se andaba paseando con su nuevo hijo y Checo lo vio —Mick se defendio.
Sabía bien que tenía algo de responsabilidad en todo esto, pero nada de eso habría pasado si Sophie no se hubiera llevado a su verdadero hijo a montecarlo.
Jos mira con decepción a su esposa y luego los objetos en el suelo.
—¿Y que es todo esto? —Pregunta el hombre moviendo con la punta de su zapato una playera en el suelo.
—Los regalos que le compró a su hijo —Mick no flaqueaba, pero ya no alzaba tanto la voz para que su hermano no lo escuchara.
Sin embargo, ninguno de los tres sabía que Sergio se había quedado escondido en el pasillo, esperando a comprobar cuántas cosas podían seguir ocultándole.
—¿Fuiste hasta Niza por él? —Jos estaba bastante molesto con el comportamiento de su esposa —¿Como conseguiste su dirección?
—Logre que Torger me la diera, ¿Por qué? —Y Sophie tenía una actitud muy parecida a la de su hijo, quizá heredándole ese carácter que tanto le molestaba —¿Cual es el problema de que quiera ver a mi hijo? A nuestro hijo. ¿No sabes como es el barrio donde vive? Está rodeado de personas peligrosas. Él ni siquiera quiere vivir con Horner.
—No tenías derecho de hacerlo, arruinaras todo con esa familia —Señaló el hombre para después voltear a ver a su hijo —Mick, ve a tu habitación. Esto es un asunto entre tu madre y yo.
—Esto es algo familiar, están hablando de mi hermano —Mick se muestra negativo y cansado —No es justo que nos sigan manteniendo alejados de algo que nos afecta a todos.
—Ya hiciste suficiente, ve a tu habitación —Sophie lo miraba con molestia y Jos le hizo una señal a su hijo para que obedeciera, a lo cual terminó cediendo.
El pecoso supo que era momento de retirarse porque sus padres se irían al estudio donde nadie los escucharía discutir.
Pero algo habia entrado en su cabeza, una idea peligrosa pero llena de curiosidad.
Si Sophie podía acercarse a su hijo y darle esos regalos, los cuales lo lastimaron aún más, él también podía buscar a su familia.
Y lo haría.

A la mañana siguiente, Sergio actuó con normalidad para no levantar las sospechas de nadie.
Claro que todavía se sentía lastimado, pues toda su familia le mintió respecto al tema de su origen.
Esa mañana su padre le llamo para hablar en privado en su estudio y le contó que se enteraron de todo apartir de su accidente, pero esto solo lo lastimó aún más.
Llevaban días mintiendole. Incluso Mick faltó a su palabra al prometer algo bajo una mentira.
¿Pero quién era ese chico?
Era demasiado obvio el parecido con su padre, pero no tenía el nombre, solo un apellido.
“Horner”
Así que, después de que sus padres se marcharon y Mick salió con sus amigos, el cual le insistió que fuera con él pero se negó y solo pudo llevarse a Yuki, finalmente se acercó a quien sabía tenía información al respecto.
Pierre había regresado de ir a dejar a Sophie a una reunión con sus amigas.
Estaba organizando su agenda cuando el pecoso se acercó a él.
—Hola Pierre, ¿Puedes hacerme un favor? —Comenzó y el chófer asintió —Llevame a la casa de Horner, al mismo lugar a dónde llevaste a mamá.
Pierre se queda estático por un momento.
Claro que había escuchado y presenciado la discusión de la noche anterior, pero no comprendía la razón de tanto enojo.
No tenía el contexto completo y no era alguien fisgón.
Así que se lo pensó un momento y llamo al señor Verstappen, pero este no respondió al estar tan ocupado en una junta.
—Necesito estar ahí rápidamente, no puedo esperar —Insiste el joven —Sabes que a mamá no le gusta la impuntualidad.
Y con eso lo tiene.
Pierre acepta de mala gana y espera que eso no le cueste su empleo.
Pero Sergio está más que nervioso y emocionado.
Quizá podía encontrar su verdadero lugar en el mundo en una familia amorosa.
Eso fue lo que pensó la noche anterior, tal vez una manera de reconfortarse a sí mismo.
Poco a poco observa como las calles lujosas de Montecarlo se pierden en edificios viejos y malgastado de Niza.
No quiso darle mucha importancia al aspecto, sabía que no era algo que debería tener peso.
—Llegamos —Anuncia el chófer estacionandose enfrente de un edificio de departamentos que no era muy diferente a los que vio previamente.
¿Cómo podía saber cuál era el departamento correcto?
—Eran muchas bolsas, seguramente los ayudaste a subirlas —Señaló el pecoso —Llevame al departamento de la familia Horner.
—Joven, no creo que... —Pierre quería persuadirlo para hacerlo cambiar de opinión, pero vio la determinación en el rostro del joven y simplemente cedió.
Suspirando pesadamente, baja el auto y camina hasta la puerta donde se encuentra el pelinegro, abriéndole la puerta para que salga.
Entran al edificio y el pecoso no deja de observar todo con curiosidad. Algo que también hacen los vecinos al verlo pasar.
—Es aquí, joven Sergio —Dice el chófer deteniéndose frente a una puerta algo cuidada pero visiblemente vieja.
—Espera en el auto, y gracias —Responde Checo y Pierre asiente sabiendo lo terco que es.
El pecoso respira profundamente antes de tocar la puerta.
Uno, dos golpes y finalmente se abre.

Nota; Perdón por la hora jaja