Encrucijada
22 de diciembre de 2025, 18:52
Max estaba más que decidido a pelear por lo que sentía. Pero no fue hasta la mañana siguiente que una llamada lo regreso a la realidad.
Era su novia.
Ella quería verlo esa noche, así que le insistió en salir a cenar.
No tuvo más opción que aceptar. Pero sabía bien que no podía continuar de esa manera.
Debía encontrar una solución a ese tema. Él no quería estar con ella y mucho menos casarse.
No la odiaba, ni la despreciaba. De hecho, le tenía mucha estima, pero no la clase de amor que ella esperaba.
Toda la mañana intento pensar en mil maneras en como terminar ese asunto.
Tal vez lo más conveniente era que ella se cansara de él. Y si bien no tenía problemas en portarse como un idiota, sabía que ella volvería a la táctica de siempre.
Una y otra vez el mismo truco de siempre.
Sabía hasta qué punto ella era capaz de cumplir con sus amenazas, solo que no quería volver a comprobarlo.
Checo se dio cuenta de que algo no andaba bien con su jefe. Lo había notado distraído, e incluso preocupado.
Pensó que quizá el regresar al trabajo no le había sentado bien. Aunque no parecía ser esa clase de persona.
De todos modos, sabía bien que si atención debía enfocarse en su cita de esa noche.
Así que ignoro cualquier pensamiento que desviara su atención hacia Max.
Antes de salir, Checo se dirigió al baño para hablar con su amigo Carlos sobre su cita.
Todo el día había estado más imperativo de lo normal. Incluso en un momento pensó en excusas para cancelar la reunión.
—¿Por qué suenas tan nervioso? —Pregunto su amigo desde el otro lado de la línea.
—No sé, es que tal vez me tomo desprevenido…—Intento explicarse.
Si, había aceptado salir con Lewis, pero parecía que había algo que lo estaba incomodando.
—Si no quieres hacer algo, no te fuerces—Carlos intentaba calmar a su amigo—¿O acaso hay algo más que no me estas contando?
Checo se quedó en silencio.
“Sí” pensó.
—Creo que es porque no he salido con nadie en mucho tiempo—Se excuso—No te preocupes, estoy bien.
Carlos no estaba convencido. Había algo que no cuadraba.
Checo siempre había sido alguien suelto al momento de expresar sus sentimientos hacia otra persona, pero ahora se sentía retraído. Como si estuviera ocultando algo.
De todas formas, no quiso presionar más y lo dejo colgar sin rechistar.
El pelinegro camino fuera del baño, vio que las luces en la oficina de su jefe ya estaban apagadas y se alivió al saber que no tendría que regresar con él.
No sabía si estar tan cerca era correcto.
Era eso. Era él lo que lo hacía dudar.
“Eso nunca podría pasar” se recordó a sí mismo.
Llego a su departamento compartido. Max no estaba ahí.
Se ducho y alisto rápidamente. En todo ese tiempo intento no pensar.
Una vez preparado, camino hacia la puerta con la esperanza de que Lewis le llamara para cancelar todo.
¿Por qué seguía pensando eso? ¿Ver a Max preocupado lo hizo actuar así?
“Ni siquiera debe preocuparse por mi” Intento convencerse.
De pronto recordó todas esas veces donde parecía que había “algo” sucediendo entre ambos.
Todas las miradas. Las veces que el rubio buscaba cualquier excusa para tenerlo cerca. Y el que le haya pedido vivir juntos.
Pero no pudo evitar preguntarse si Max solo era amable con él porque es su empleado y nada más.
El timbre sonó y al abrir se encontró con Lewis sonriéndole con amabilidad.
—¿Listo? —Pregunto mientras le tendía la mano.
Checo sabía bien que tenía que estar seguro antes de aventurarse a algo con Lewis. Pero quizá su presencia en su vida era una señal para dejar ir lo imposible.
—Si—Respondió mientras le daba la mano y salía del departamento cerrando tras de sí.
Max estaba incomodo.
Había aceptado salir con su novia, pero su mente estaba a mil por hora.
Vio su reloj y se dio cuenta de que Checo ya debería estar en su cita con Lewis.
—¿Amor? ¿Me estas escuchando? —La voz de Kelly lo hizo regresar a la realidad.
—Perdón, estoy pensando en muchas cosas—Se excuso—La verdad, quisiera hablar de algo importante.
—Pronto será mi cumpleaños—Cambio de tema—Pero solo hay un regalo que quiero.
El rubio necesitaba regresar al tópico anterior.
—Siento que tú y yo estamos yendo en direcciones opuestas—Comenzó—Y no quiero que te ilusiones con algo que no…
—Mis padres vendrán el fin de semana—Ella continuó—Porque es mi cumpleaños.
—No podemos seguir de esta manera—Él de verdad estaba esforzándose.
—Una cena en familia sería una buena idea—Ella seguía ignorándolo.
—Lo mejor para ambos es que…
—Planees la cena este fin de semana—Interrumpió—Es mi cumpleaños, no puedo hacerlo yo.
Max suspiro.
—Estoy hablando en serio—Su voz se volvió un poco más dura.
Estaba intentando ser cuidadoso con sus palabras.
—Yo también—Ella respondió—¿Qué haría sin ti? Eres mi todo.
El rubio se sentía mal. No sabía que responder. Quizá después de este fin de semana podría terminar con ella. Sería más fácil para ella con su familia en la ciudad.
Ambos continuaron cenando con normalidad. Max estaba un poco aliviado de tener esa oportunidad de apoyo para ella, y así terminar su relación. Aunque su charla no resulto como esperaba.
Kelly no era estúpida. Entendió por dónde iba la conversación y lo corto de la mejor manera que se le ocurrió. Una cena familiar era el mejor escenario para presionarlo a hacer la gran pregunta.
Pero también debía averiguar porque razón Max quería terminar con ella.
¿Acaso había otra mujer? ¿Se enamoro de otra? Necesitaba respuestas y sabia a quien presionar para conseguirlas.
Así que se pondría en marcha lo antes posible.
Porque no sabría cómo responder cuando Max intente terminar de nuevo, ya que se le estaba saliendo de las manos.
Lewis llevo a Checo a un parque de diversiones y ahí el pelinegro olvido todas sus preocupaciones.
La noche iluminaba el cielo con las estrellas. El frio se hacía presente y esto llevo a que estuvieran pegados el uno junto al otro.
Subieron a diversos juegos, pero al final se quedaron en un carrusel. Ahí se sentaron uno junto al otro. Tomándose de las manos y riendo entre ellos.
De regreso al edificio, Checo se quedó dormido apoyado en el hombro de su cita.
Era muy incómodo conducir así, pero Lewis lo disfrutaba.
Max llego a casa después de dejar a Kelly en su departamento. Estaba exhausto. Nada había salido como él lo había planeado.
Apenas cerro la puerta cuando escucho el ascensor anunciando la llegada de la parejita.
El rubio no pudo evitar espiar a través de la mirilla.
Checo se pasó ambas manos por el rostro, estaba visiblemente agotado.
Lewis se acercó a él y puso sus manos en sus mejillas, acariciándolas con sus pulgares.
—La próxima vez salgamos un fin de semana, tienes que descansar del trabajo—Dijo Lewis, algo que Max no pudo escuchar.
—Tienes razón, pero me divertí mucho—Confeso—Me gusta pasar tiempo contigo.
Entonces Lewis vio la oportunidad que estuvo buscando toda la noche.
Y ante los ojos de Max, este se acercó al rostro del pelinegro y le planto un ligero beso en los labios.
El rubio sintió una opresión en el pecho. Realmente no debería estar viendo eso, se estaba haciendo daño.
Checo sonrió ante tal acto.
Se dio cuenta de que no podía dejar de vivir por alguien que nunca le haría caso.
Tomo valor y busco de nuevo el contacto.
Max se alejó de la puerta.
Se había tardado mucho. Debió hablar cuando tenía que hacerlo. Ahora no había nada que hacer.
No podía quedarse un segunda más viendo al hombre del que posiblemente estaba enamorado en los brazos de otro.
Se fue a su habitación pensando en lo mucho que perdió esa noche.