Dudas
22 de diciembre de 2025, 18:52
Si bien habían acordado salir en fin de semana, la nueva parejita paso los siguientes tres días saliendo todas las noches. Todo esto siendo observado por Max, sintiendo celos por no ser él quien provocaba las sonrisas del pelinegro.
Intento distraerse con la cena de cumpleaños de su novia, de esa forma también planearía su ruptura. Ya no podía estar ahí.
Sin embargo, la noche previa a la cena sucedió algo que lo hizo torturarse mentalmente: Checo no regreso a dormir.
Las razones por las cuales él no regreso atormentaban la mente del rubio.
Eso lo llevo a tener una actitud horrible durante el día siguiente.
Se estaba alistando mientras no dejaba de estar atento a la puerta.
¿Debía preocuparse?
No, Checo es un hombre adulto que sabe lo que hace.
Sabia que no estaba desaparecido ni nada por el estilo, pues siempre sabia cuando él volvía y no le fue difícil deducir que estaba en el departamento frente al suyo.
Salió de casa y mientras cerraba la puerta pudo escuchar una risa conocida a un volumen extraordinario. Era el pelinegro riendo a carcajadas, y el rubio no pudo evitar sentir que se burlaba de él.
Sin embargo, esto le dio más valor para llevar a cabo la decisión que había tomado.
—Debería irme—Dijo Checo levantándose del sofá—Te he robado demasiado tiempo.
—No me has robado nada, mi tiempo es tuyo—Respondió Lewis siguiéndolo—Y créeme, me encanta estar a tu lado—Entonces lo tomo de la mano—¿En verdad te gusta vivir con él?
Checo sonrió sin entender porque la conversación giro de esa forma.
—¿Por qué? —Intento sonar lo más relajado posible.
Sabía bien cuál era la opinión de su novio respecto a su jefe.
—Es solo que podrías vivir aquí conmigo—El pelinegro sonrió ante la propuesta, pero temía que eso volviera demasiado seria la relación.
—¿No es demasiado pronto?
Lewis sabia que su novio no llevaba mucho tiempo trabajando para Max, así que le parecía un poco molesto que con él pusiera excusas. Por no decir hipócrita.
—No necesitas un empleo para vivir conmigo.
Su respuesta solo lo confundió más.
—¿A qué te refieres?
—Quiero decir…—Comenzó Lewis—Trabajas para él 24/7, por eso viven juntos, para que estes cuando él te necesite.
No le gusto su explicación.
—No trabajo para él 24/7—Se defendió—Y es beneficioso porque me ahorro el alquiler.
—También lo ahorrarías si vivieras conmigo—Lewis tenia un punto, y Checo sintió que no podía salirse de esta—Además, él puede despedirte cuando quiera ¿Y entonces que harás?
El pelinegro parpadeo un par de veces intentando buscar una excusa.
Sin embargo, pudo más su boca que su cerebro.
—Me estas presionando—Soltó sin más—Así que mejor me iré a casa.
Checo abrió la puerta y corrió hasta el departamento de Max, ocultándose ahí el resto de la noche.
Lewis se asombro al escuchar dicha declaración de su novio. No había dicho nada con mala intención, solo lo que observaba desde su punto de vista.
Para él, Max no era más que un aprovechado. Un jefe que abusaba de la generosidad de su empleado.
Sin embargo, no era ciego y se había dado cuenta de que su pareja justificaba cada acto de este, como si de alguien cercano se tratase. Despertando sus dudas sobre los sentimientos de este.
La cena había estado maravillosa, todos estaban divirtiéndose y pasándola bien, menos una persona.
Max había tenido una expresión de pocos amigos durante toda la noche.
Su novia, muy animada, se acerco a él intentando obtener mimos. Pero el rubio se apartó alegando tener jaqueca.
El pico de la noche estaba llegando a su fin y, para la desesperación de Kelly, los invitados estaban comenzando a retirarse del lugar.
“¿Cuándo?” se preguntaba ella.
Pues esperaba que esa noche le hiciera la gran pregunta.
Lo había presionado en la cena de hace días, ¿Por qué no funciono? ¿Por qué es tan difícil?
Estaba cada vez más molesta por la actitud de su pareja, y la falta del “Momento mágico” solo la estaba poniendo peor.
Además de que su familia principal estaba presente, y el rubio había estado prácticamente ignorándolos durante toda la cena.
Kelly estaba furiosa.
La noche termino de la forma en que ella no esperaba.
De camino a su departamento todo fue un absoluto silencio en el auto.
Una vez en el lugar ella se bajo azotando la puerta del vehiculo y esperando a que él la persiguiera, algo que no ocurrió.
Max se quedo en el auto mandando un mensaje en su teléfono. Después bajo sin ninguna prisa y entro junto a ella.
—¿No me vas a preguntar qué me pasa? —Dijo ella una vez que estuvieron solos.
—Sinceramente no me importa—Tal frialdad en la voz del rubio era algo que ella nunca había escuchado antes.
—¿Qué? —Susurro.
—Ya me cansé de esto—Su voz sonaba decidida—Estoy terminando contigo, te guste o no.
Kelly no podía creer lo que escuchaba.
Ahora no tenia excusas para callarlo o desviar la conversación.
—E-es una broma, ¿no? —Respondió con la voz temblorosa.
Pero Max no cambiaba esa expresión dura en su rostro, y ella comprendió que no podría salirse de esta.
—No hay ninguna broma—Insistió—Estoy harto de fingir que hay algo entre nosotros—Continuó—No quiero esto para mí, y tampoco para ti. No es la vida que merecemos.
—Es la vida que merecemos—Ella insistió.
—No.
—Lo es, estar juntos es parte esencial de nuestras vida—Ella se acerco a él intentando tocarlo, pero el rubio se alejó—No me hagas esto, es mi cumpleaños.
—¿Y que hay de lo que tú me has hecho? —Max no quería pelear, pero no pudo evitarlo—Vivir con el miedo constante de que hagas una locura solo porque no estoy para ti todo el tiempo. No poder respirar sin sentir que me asfixias.
—¿Yo te asfixio? —Pregunto indignada y él asintió—Vaya, te lo guardaste mucho tiempo.
—No podemos vivir así—Continuo—Al menos yo no.
Sintiendo que todo estaba fuera de sus manos, no tuvo de otra que caer en la misma estrategia.
—No puedo vivir sin ti—Ella se abrazo con fuerza a él.
Max no vio la necesidad de separarse, solo dejo que disfrutara el momento por última vez.
—Le he dicho tu padre que venga a verte—Comenzó—Así no estarás sola y podrás superar esto.
Kelly se separo de él mientras lo miraba con cierta desesperación al no poder controlar la situación.
—No, te lo juro—Ella hablo—No lo superare. Eres todo lo que tengo.
—Eso no es cierto—Insistió—Y te darás cuenta en mi ausencia.
Max camino hacia la puerta, pero ella lo tomo de la mano.
—Por favor, sino te quedas…—Kelly susurro.
—Haz lo que quieras—Interrumpió—Te he dicho que ya no me importa.
Las frías palabras de su ahora ex novio se sintieron como cuchillos atravesándola.
El rubio soltó su mano y no detuvo su paso hacia la salida.
Si le importaba, pero no se lo demostraría.
Sabia bien como funcionaba el juego, y era momento de ponerle fin.