Solo tú [FINAL]
22 de diciembre de 2025, 18:52
—Qué bueno verte, hijo—Jos estaba parado frente a Max, sonriendo ante su llegada.
—No dijiste que vendrías—Max no estaba dispuesto a dejarse intimidar, principalmente por quien estaba al lado de su padre.
—Me pareció buena idea esta reunión—Dijo Kelly mientras se acercaba a él—Hace tiempo que no se veían. Quizá debas aprovechar para ponerse al día con las noticias. ¿Quieres que inicie yo o lo haces tú?
—Tengo una junta en una hora, no puedo conversar en este momento—El rubio camino hacia su escritorio, pero su padre lo tomo del brazo.
En ese momento supo que no había nada de que hablar, puesto que ya lo sabia todo. O al menos una parte.
—Podemos conversar fuera de aquí, te traeré a tiempo—Ofreció—Vamos.
Max camino detrás de su padre y lo siguió hasta el elevador. Checo observo como ambos hombres salieron del lugar.
Habían dejado la puerta abierta, así que se levantó a cerrar.
—Sigues aquí—La voz de Kelly lo tomo por sorpresa.
—Tú también—Respondió Checo entrando y cerrando tras de sí.
—Debiste irte cuando podías, ¿Qué harás ahora que la familia Verstappen se encargue de destruirte? —Amenazo—Eres un empleado de bajo nivel, conoce tu lugar.
—Debe ser difícil para ti—Checo se defendió—Eras la novia de un importante empresario, pero él se enamoro de un empleado de bajo nivel. Debió lastimar tu ego.
Kelly hizo una mueca de disgusto.
—¿Enamorado? No inventes cosas que no pasaron—Se burló.
—Pero claro que paso—Continuo—Tanto como que me llevo a la cama anoche.
La mujer sonrió incrédula.
—Eres solo diversión.
—Siempre se miraba incómodo a tu lado, me di cuenta desde la primera vez que te vi en el restaurante—Checo no iba a dejarla ir sin desquitarse—Asfixiante, esa es la palabra que te define.
El pelinegro no hizo caso omiso cuando la noche anterior ella reacciono mal a esa palabra. Era obvio que lo relacionaba a algo que la molestaba y lo usaría en su contra.
—¿Crees que has ganado? Es solo el principio—Advirtió.
—No, esto nunca fue una competencia—Respondió el pelinegro—Porque nunca hubo alguna. Vete antes de que llame a seguridad.
Esto solo írrito más a la mujer.
—¿Quién te crees que eres?
—¿No lo recuerdas? Si tú misma lo dijiste, soy el amante de mi jefe—Se burlo—Aunque en realidad soy su pareja. Lo nuestro nunca ha sido diversión, es amor de verdad—Ella se echo a reír—Afróntalo como quieras, solo te haces más daño.
—¿Crees que su padre aceptara esto? Su padre me quiere como a una hija, Max volverá conmigo tarde o temprano.
—Pero no te casaras con su padre ¿o sí? —El tono burlón que usaba solo la molestaba más—No importa si él te quiere como a una hija, Max me ama a mí.
Kelly se quedó sin palabras.
—Ahora iré a llamar a seguridad—Continuo Checo mientras caminaba hacia el teléfono del escritorio de Max—Vendrán en cinco minutos, tú decides si será por las buenas o por las malas.
La mujer tomo su bolso y salió de la oficina hecha una furia.
Checo suspiro cuando finalmente se fue.
Por su parte, Max decidido ser él quien conducía y no su padre.
El ambiente era muy tenso. Estaba dudoso sobre lo que Kelly pudo haberle contado.
—¿Por qué no le diste el anillo? —Fue lo primero que su padre dijo.
—Porque no quería hacerlo—Respondió sin voltear a verle.
—No seas imbécil, no se trata de lo que quieres hacer—Comenzó el hombre mayor—Sino de lo que te conviene. Nuestras familias son amigas desde hace años…
—No son mis amigos—Lo interrumpió—No busco quedar bien.
—¿Y vas a tirar todo por un capricho? —Reclamó—¿Quién es ella?
Max se detuvo en un semáforo y volteo a verlo.
—¿Quién ella? —Pregunto el rubio confundido.
—La mujer por la que la cambiaste.
El rubio sonrió ante la respuesta de su padre. Definitivamente eso sería más difícil de lo que imaginaba.
—No es ella—Respondió mientras continuaba manejando—Es él.
Jos volteo a ver a su hijo. La expresión en su rostro denotaba confusión, pero principalmente parecía desear que todo eso fuera parte de una broma.
—Es un chiste ¿Cierto? —Pregunto con una sonrisa en los labios, la cual no era de felicidad.
—¿Cuál seria la gracia de mentir? —Max no despegaba la vista del camino.
—Max, no eres así—Negó—No tú.
—¿No qué? —La voz del rubio ya no era calmada, ahora estaba molesto.
—No eres de esa forma—La voz de Jos también se elevó.
—De esa forma ¿Cómo? —Exigió saber.
—No es verdad, no te gustan los hombres—Siguió negando.
—Si beso y duermo con un hombre, ¿Cómo es posible que no me gusten? —Reclamó cada vez más molesto.
—Vete a la mierda—Dijo Jos enfadado—Detén el maldito auto.
Max lo hizo y el hombre comenzó a quitarse el cinturón de seguridad.
—No eres mi hijo—Escupió con desprecio.
—No… ¿Sabes una cosa? —Max comenzó a hablar, pero su padre rápidamente se bajo del auto y el rubio lo imito—No me importa. No me hables si no quieres. Ignora mi existencia si así lo deseas. No es como si tuvieras presencia en mi vida—Reclamo mientras lo seguía—No voy a cambiar de opinión. Estaré con el hombre que amo te guste o no.
En ese instante Jos se volteo y le dio un puñetazo en el rostro.
Max gimió de dolor. Toco su mejilla lastimada y vio con desprecio a su padre.
—Tú eres el que se equivoca—Continuo el rubio—Yo elijo el amor, puedes quedarte con tu odio.
En ese instante Max se marchó sin esperar respuesta.
No salió como esperaba, pero al menos sabía que podía superarlo.
Solo había una persona en su vida que le importaba: Checo.
Regreso a la oficina hecho una furia. Fue directo a recursos humanos para dejar algo en claro.
Se debía descubrir quien estaba esparciendo rumores maliciosos sobre su conocido asistente. Ya que estos estaban afectando el ambiente laboral y no podía permitir esa clase de comportamientos.
Si quería que fuera malo, lo sería.
Checo se asombro al verlo llegar con el rostro lastimado. Corrió en busca de un doctor que lo ayudara a curarlo.
Una vez atendido, ambos se quedaron solos en la sala de juntas.
—¿Vas a decirme lo que paso? —Pregunto el pelinegro mientras acariciaba su mejilla.
—No fuiste el único que tomo decisiones estos días—Sonrió—He pedido que se averigüe quien empezó todos los rumores en la oficina.
Checo trago en seco al pensar en que la culpa pudiera recaer en George.
—Se quien lo hizo—Soltó.
—Dime, amor, habla—El pelinegro sonrió al escucharlo hablar cariñosamente.
—Fue Kelly.
Max suspiro al escuchar esa respuesta.
—¿Cómo lo sabes?
Sabia que ella era perfectamente capaz de hacer muchas cosas en su desesperación.
—Ese día que desaparecí, no me perdí—Confeso y Max lo miro con preocupación—Ella me secuestro e intento convencerme de dejarte.
—Y lo logro—Susurro el rubio.
—Si, lo logro por un momento—Continuo—Pero ella confeso haber iniciado los rumores. Si hay alguien culpable, es ella. Incluso un día me uso como su sirviente, fue humillante.
Max apretó las manos con molestia.
—¿No me has ocultado nada más? —Pregunto el rubio intentando que no se notara su enojo—Prometiste siempre decir la verdad.
—La única cosa que he ocultado en todo este tiempo, es que te amo.
Ambos se acercaron al otro y juntaron sus labios en un corto beso.
—No tienes idea de cuanto deseo volver a casa—Susurro Max y ambos rieron.
Por la noche, ambos salieron del ascensor y caminaron tomados de las manos, abrieron la puerta y entraron al departamento.
Lewis estaba saliendo en ese momento, y se percato de que su vida sería difícil si continuaba en ese lugar.
Quizá era momento de buscar nuevos horizontes. Porque solo se lastimaría si continuaba viviendo al lado de su ex y su nueva pareja.
—Quiero decir algo—Dijo Checo mientras se sentaba en el sofá—Mañana iré a una entrevista de trabajo.
Max intento no parecer triste ante esto.
—Pensé que te quedarías en la oficina—Se quejó.
—Entiendo que quieras resolver el tema de los rumores—Comenzó el pelinegro—Pero esos siempre existirán, con o sin ella. Además, entiendo la posición de mis compañeros. Siempre estaré en ventaja en comparación a ellos. Lo mejor es buscar otro empleo.
—Tienes razón—Hablo el rubio mientras inclinaba su cuerpo hacia el de su amado—Pero sabes que conmigo no tienes necesidad de trabajar.
Checo sonrió.
—Lo sé, pero quiero hacerlo—Afirmó—Pero aun puedo quedarme a vivir contigo si así lo quieres.
Max sonrió y ambos cortaron la distancia entre sus rostros.
No necesitaban a nadie más mientras se tuvieran a ambos.
Viviendo felices en su mundo lleno de color, de vida. Una que ellos escogieron.