ID de la obra: 1512

𝕰𝖗𝖔𝖘 𝖊𝖓𝖆𝖒𝖔𝖗𝖆𝖉𝖔 |𝕷𝖆 𝖋𝖑𝖊𝖈𝖍𝖆 𝖉𝖊 𝖈𝖚𝖕𝖎𝖉𝖔 2

Slash
R
Finalizada
3
Fandom:
Tamaño:
423 páginas, 135.158 palabras, 51 capítulos
Descripción:
Notas:
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Justificable

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Momentos antes. Max daba su último tiro, un 10 perfecto. —Excelente, fuiste el mejor de esta ronda —Dijo Kamui acercándose a él —Tienes mucho talento. —Muchas gracias —Max sonrió algo nervioso, se sentía extraño que lo tratara con tanta calidez. —No pierdes el toque —Lewis se acercó a ellos —Siempre fuiste el mejor de los Lions. —Y siempre fuimos el mejor equipo —La voz de Lando tenso al rubio, mirándolo con molestia apenas apareció en su radar. Entonces el teléfono de Kamui comenzó a sonar y tuvo que alejarse para atender. —Estaras en las primera posiciones, ya lo verás —El moreno continuo animandolo, ignorando a su ex líder. —Tambien lo hiciste muy bien, estoy seguro de que quedaremos muy cerca —El rubio se giro a verlo para terminar de dejarle en claro al otro que no era bienvenido. —Los lions siempre tuvimos potencial olímpico, por eso llegamos a la final —Hablo Lando, intentando formar parte de la conversación. —Yo llegué a la final, tú no —Finalmente Max respondió, mostrándo tintes de molestia en su voz. —Ya vámonos, no vale la pena —Dijo Lewis intentando calmar las aguas. El rubio y su amigo comenzaron a caminar lejos de Lando, pero en un momento de distracción este se acercó de nuevo al ex lion. —¿Por qué estás tan molesto conmigo? —Comenzó Lando, haciendo que Max se detuviera en seco —Si, fui un idiota previo a la competencia, pero esa clase de presión nos hizo llegar hasta aquí. El rubio tenía tantas cosas que decirle, o más bien gritarle, pero sabía bien que Lewis tenía razón. No vale la pena. —Solo aléjate de nosotros —Respondió Max, girando para verlo y levantando un poco la voz —No somos amigos, ni compañeros. Déjanos en paz. Lewis lo tomo del brazo y se lo llevó lejos de Lando. El castaño bufo molesto, sabía que no sería fácil. —Solo quiere provocarte —Insistió el moreno —No le des el poder de hacerlo. Max asintió y le dio un pequeño golpe en el brazo para hacerle saber que el entrenador ya había terminado su llamada. —Bien jóvenes, eso es todo por hoy —Comenzó Kamui —Díganle a sus compañeros que mañana temprano continuaremos con las pruebas individuales, ustedes descansen. —Genial, mañana me levantare tarde —Susurro Lewis con cierto alivio. Pero Max solo pensaba en que las chicas no habían pasado a hacer sus pruebas individuales, y eso solo significaba que Sergio estaría en su grupo. Fue entonces que Max se acercó a Kamui cuando esté estaba recibiendo otra llamada. —Llego en media hora, lo prometo —Dijo el mayor —Yo se que Yuki a veces puede ser un poco revoltoso, pero es solo un niño —Max se detuvo un momento para no interrumpir la llamada —Solo dame unos días para encontrar a alguien que lo pueda cuidar, por favor. Entonces Kamui se giro y vio al rubio apunto de marcharse, colgando el teléfono para prestarle atención. —Perdón —Dijo el rubio sabiendo que se había entrometido en una conversación privada. —No te preocupes, ¿Querías decirme algo? —Pregunto Kamui mostrando la misma amabilidad de siempre. —Eh... Sí —Comenzó Max intentando buscar las palabras adecuadas —Queria saber si Sergio podía pasar la prueba individual ahorita, pero creo que tiene prisa. El mayor sonrió al saber de quién se trataba. —Sergio es tu novio ¿No? —Max se puso colorado al escuchar esto —Te vi discutiendo en la cafetería. El rubio sintió como la vergüenza se apoderaba de su cuerpo. —L-lamento que haya visto eso —Respondió Max rascándose la cabeza sin saber que más decir. —Será mejor que comiences a separar lo personal de lo profesional —Comenzó Kamui —Por eso decidí ponerlos en grupos separados, así que Sergio pasará mañana. —¿Y si le cuido a su hijo? —Soltó un Max desesperado. —¿Qué? —Preguntó el mayor sumamente confundido. El rubio se dio cuenta de que eso podía tomarse como un soborno, dándole una muy mala imagen y poniéndolo en una situación vulnerable. —Quiero decir, ¿Qué tal si cuido a su hijo un rato en lo que termina las pruebas de hoy? —Max intentaba que eso sonara lo mejor posible, pero admitía que lo había arruinado. El mayor también se percató de esto, pero decidió dejarlo pasar por su bien. —No es necesario —Habló Kamui —Mañana haremos las pruebas, pero si quieres trabajar de niñera los fines de semana, entonces lo checaremos. Max, sin saberlo, se había conseguido a sí mismo un empleo. —E-esta bien —Dijo el rubio y su entrenador paso a su lado para ir a tomar sus cosas. Aunque no lo había planeado así, el rubio comenzó a darse una idea de lo mucho que podría beneficiarle el tener un empleo de fin de semana. Finalmente podría comprar las cositas que tanto le habían gustado a Sergio en aquella tienda. E intentaría comprarle flores todos los días. Pues aunque no fuera una independencia económica total, al menos tendría algo de dinero para consentir a su pareja. Estaba a punto de marcharse cuando revisó su teléfono para preguntarle a su novio en dónde se encontraba para ir a buscarlo. Sin embargo, lo primero que vio fue el mensaje de Charles. “Ven rápido, Sergio y Carlos están discutiendo en la cafetería” El rubio salió casi corriendo para ir a buscar a su pareja. Pero cuando lo encontró, notó lo mal que estaba en ese momento. Por más que lo lastimó su forma de responder, entendió que estaba pasando por muchas cosas en ese momento y no se lo tomó personal. Sin más que decir, se marcharon a casa en donde le preparó un té para tranquilizarlo. —Amorcito, ¿Me vas a decir qué pasó exactamente? —Comenzó Max —¿Qué te dijo para explotar así? —Yo ni siquiera lo invité —Dijo Sergio un poco más calmado —Él se sentó frente a mí y comenzó a actuar como si todavía fuéramos amigos —Suspiró un momento antes de continuar —Hablamos sobre por qué está en el programa. No quería hablar con él, pero Carlos no se iba. —No tienes que escucharlo si no quieres Dijo el rubio tomando su mano —Solo queda ignorarlo, no vale la pena. —Sé que no lo vale, pero me da rabia pensar que está con Lando a pesar de todo —Continuo el pelinegro —¿Cómo puede considerarse mi amigo si está junto a la persona que me hizo tanto daño? —Él podría decir lo mismo —Su pareja lo interrumpió —Recuerda que para él yo soy el malo y ahora eres mi novio —Explicó antes de que pudiera protestar —Creo que los dos se sienten de la misma manera y ninguno quiere hablarlo. —No es lo mismo, Maxie —Ahora fue el turno de Sergio para interrumpirlo —Tú no me golpeaste y casi matas a mi perro. Nunca podrías ser igual a Lando. Tú eres bueno. —Pero eso él no lo sabe —Le recordó —¿O realmente piensas que está enterado de eso? Sergio suspiró sumamente estresado. —Quiero creer que no —Susurró —Pero, ¿Y si sí lo sabe? —No lo creo probable —Continuó Max —Lando es lo suficientemente inteligente como para no mostrar su verdadero rostro con Carlos. —Carlos tampoco es inocente e ingenuo —Insistió Sergio —Mira lo que le hizo a Charles. Lo engañó durante bastante tiempo y no parece tener remordimiento ante eso. —Quizá sea un idiota enamorado —Señaló el rubio —Pero jamás permitiría que te hicieran daño. ¿Qué gana él con eso? Sergio sabía que Max hizo la pregunta más importante, pero el problema era que ya no sabía si podía confiar en la persona que alguna vez fue tan cercana a él. —Mientras no tenga certeza de eso, para mí sigue siendo alguien muy falso —El pelinegro no iba a ceder y su novio lo sabía. Porque él vio de cerca todo el daño que le causó Lando, tanto físico como emocional. —No tienes que hacer lo que yo digo —Comenzó Max —Pero como dices, mientras no tengas certeza de nada, tampoco lo puedes acusar. Después de esto el rubio lo abrazó para hacerle saber que no estaba en su contra. Él siempre va a estar de su lado. Sin embargo, entendía bien que su amistad con Carlos era muy importante y la idea de que supiera eso y no le importara, lo carcomia por dentro. A Max no le gustaba verlo sufrir, así que buscaría la manera de arreglar esa situación. Aunque la otra persona fuera alguien que lo odiara tanto. Pues él sabía perfectamente lo que se siente que te acusen de algo que no hiciste. Debido al cansancio, Sergio terminó durmiendo en el sofá. Pero este no era lo suficientemente cómodo, asi que el rubio lo termino cargando a su habitación. Max amaba verlo dormir. Le gustaba ver su rostro relajado y tranquilo, sabiendo que estaba en un lugar seguro donde solo recibiría amor. Cuando regreso a la cocina, el rubio recibió un mensaje su teléfono, era de Lewis “Salgamos a comer, yo invito.Charles también irá” Al Rubio le encantaba la idea de ir a conocer nuevos lugares pero no iba a dejar solo a su amorcito y tampoco lo iba a obligar a salir. Principalmente cuando vio lo cansado que estaba. “Hoy no puedo, lo siento” Pronto recibió una respuesta. “La invitación es para los dos” Max bufo cansado, se le iba a quemar la comida si seguía hablando con Lewis. “Sergio no se siente muy bien y no lo voy a despertar para salir a comer contigo🫵” Una vez más, la respuesta no se hizo esperar. “¿Por qué? ¿Te amarran?😂😂” Max está vez optó por no responder, así que volvió a concentrarse en hacerle la comida para su novio. Sin embargo, un sonido en particular lo alertó. Sergio estaba profundamente dormido cuando su teléfono comenzó a sonar sin parar. Lo tomó y respondió sin ver de quién se trataba. —Hola bonito, ¿Me dejas sacar a pasear a tu novio? —Dijo Lewis al otro lado de la línea. Sergio abrió los ojos de golpe. Entre sueños no pudo reconocer la voz de su amigo. —¿Qué te pasa, idiota? A mi novio no lo vas a llevar a ningún lado —Respondió el pelinegro sumamente molesto. Pronto escuchó una risa del otro lado de la línea y rápidamente supo de quién se trataba. —Tranquilo bonito, solamente te estaba molestando —Respondió Lewis —Quería invitarlos a comer, pero Max dice que no puede salir porque te sientes cansado. —¿Max dijo eso? —Preguntó Sergio sentándose en la cama y ya un poco más tranquilizado. Pronto vio a su pareja asomarse en la puerta de su habitación, curioso por la conversación que estaba teniendo. —Dijo que no podía ir —Continuó el moreno —Pero, por favor, déjalo salir tantito. Te prometo que lo cuidaremos. Sergio no quería parecer una carga para su novio y mucho menos limitarlo en su vida social. Además, no estaban pegados. —Está bien, yo le digo —Respondió Sergio — Y no, no tiene que pedirme permiso. Después de esto colgó la llamada y volteó a ver a su pareja. —¿Quién era? —Preguntó Max, sabiendo que Lewis podría ser muy pesado cuando era insistente. —Era Lewis —Respondió el pelinegro y el rubio tragó en seco —Dijo que te quiere sacar a pasear. Max frunció el ceño ante esa respuesta, ¿Por qué hablaba de él como si fuera un perro? —Ya le dije que no —El más alto se acercó a su pareja y tomó su mano —No sé por qué te llamó, ya le había aclarado que te sentías cansado y yo no quería levantarte. —Sal con ellos —Respondió a Sergio tomándolo por sorpresa —Estaría bien pasar un rato en un lugar nuevo —Pronto notó que iba a protestar —No tienes que preocuparte por mí todo el día. Te juro que ya me siento mejor, solo déjame dormir y verás que me voy a reponer rápidamente. —Pero yo quiero conocer la ciudad contigo, no con ellos —Señaló el rubio. —Es solo una comida, no una guía turística —Se burló su novio —Ya tendremos tiempo para salir y conocer toda la ciudad. Pero si no vas sentiré que estás dejando a tus amigos por mí y eso me pone muy mal. Sergio sabía muy bien que Max no le llevaría a la contraria después de haber señalado ese punto. —Solo comeré con ellos y regresaré —Afirmó el rubio —Pasaré a comprarte algo de comida y veremos películas en la noche. Sergio sonrió ante su respuesta y se volvió a dejar caer en la cama, solo deseando dormir un rato más. Aunque de vez en cuando miraba de reojo a su pareja mientras se cambiaba, admirando su belleza y tranquilidad. Max se despidió de él dándole un beso en la frente mientras estaba dormido, y le dejo una nota pidiendole que no se saltará la comida. Aunque pronto el efecto de la pastilla pasaría y nuevas dudas llegarían a la mente del pelinegro.
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