ID de la obra: 1512

𝕰𝖗𝖔𝖘 𝖊𝖓𝖆𝖒𝖔𝖗𝖆𝖉𝖔 |𝕷𝖆 𝖋𝖑𝖊𝖈𝖍𝖆 𝖉𝖊 𝖈𝖚𝖕𝖎𝖉𝖔 2

Slash
R
Finalizada
3
Fandom:
Tamaño:
423 páginas, 135.158 palabras, 51 capítulos
Descripción:
Notas:
Publicando en otros sitios web:
Prohibido en cualquier forma
Compartir:
3 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección Descargar

Efecto espejo

Ajustes de texto
El teléfono no paraba de sonar. Una llamada tras otra, a Charles se le había olvidado contactar con su novio esa noche. Dejo cargando su teléfono en su habitación mientras se daba una ducha antes de irse a la cama. Poco sabía que esa simple acción comenzaría una pelea. Cuando Charles dejó la habitación, esta se encontraba vacía porque Lando había salido con Carlos durante esa tarde. Pero no imaginó que regresaría antes de que terminara de ducharse. Y a la tercera llamada, cuando Logan estaba a punto de rendirse, Lando respondió. —¿Hola? —Pregunto con una sonrisa en los labios. Logan se quedo en silencio cuando reconoció esa voz. —¿Lando? —Dijo el rubio un poco nervioso —¿Qué estás haciendo con el teléfono de mi novio? ¿Dónde está Charles? —Bañándose —El castaño lo sabía, era su rutina de siempre —Yo acabo de salir, él se quedó un rato más. El rubio suspiro pesadamente, no conocía por completo los juegos sucios de lando y su falta de límites, pero sabía que no era alguien de fiar. —Pasame a Charles —Pidió con una voz firme y escucho una pequeña risa del otro lado —No estoy jugando, dale el teléfono. —Deja de molestar, ¿Acaso no te das cuenta de que está muy cansado? —Lando continuó con su molesta actitud —¿O no lo entiendes? Él no quiere hablar contigo. A Logan se le estaba agotando la paciencia. —Lando, por tu bien, pásale el teléfono a mi novio —Amenazó sumamente molesto. —¿Tu novio? —Repitió el castaño con un tono burlón —¿Todavia le dices asi? Que inocente eres. En ese momento Charles iba entrando a la habitación. —No estoy jugando, pasame a mi novio. —Yo tampoco estoy jugando, ¿O crees que él te respeta en tu ausencia? —Insinuó y en ese instante Charles le arrebató el teléfono. —¿Qué estás haciendo? —Preguntó y luego vio en pantalla el nombre de su novio que rápidamente colgó —¿Qué le dijiste? —Nada —Dijo Lando soltando una pequeña risa al verlo tan molesto —Solo estaba jugando, no tienes porque enojarte. Entonces Charles lo empujó bruscamente casi haciéndolo caer al suelo. —No te metas en mi vida —Advirtió —Déjame en paz, porque te prometo que te haré pagar por todo lo que has hecho. Lando sonrió. —Solo era una estúpida llamada, relájate. Fue en ese momento que Charles recobró la compostura y decidió irse antes de que todo fuera a peor. Tocó la puerta una y otra vez hasta que se abrió. —¿Qué pasa? Son casi las doce —Se quejó Lewis mientras se apoyaba del marco de la puerta. —Cambiemos habitación —Exigió. El moreno rápidamente negó con la cabeza. —No, no, jamás —Comenzó —No pienso dormir junto a la reencarnación de Chucky. —Lewis, ya no puedo vivir con él —Charles no sabía si Carlos se encontraba ahí, pero decidió bajar un poco la voz —Escucha, casi le digo que sé sobre lo que hizo. No podré controlarme la próxima vez. Cerca de ellos había una persona escuchando con atención. Carlos había ido por una pequeña merienda antes de dormir y al regresar de sorprendió al ver a su ex novio afuera de su habitación. —¿Qué te hizo esta vez? —Preguntó el moreno haciéndose a un lado para invitarlo a entrar. —Respondió mi teléfono cuando no estaba —Charles se sentó en el borde de la cama de su amigo —Le estaba diciendo cosas estúpidas a Logan. Me hizo enfadar. Quiere arruinar mi relación. Entonces Lewis se sentó a su lado y puso su mano en su hombro. —Debe ser una pesadilla vivir con él, pero no puedo cambiarte mi habitación —Señaló —Si lo hago, deberé quedarme para siempre con Lando y es lo último que quiero. Busca a alguien más. —Por favor —Suplicó. En la voz de Charles se podía notar su desesperación. En su rostro, visiblemente cansado, se marcaban los estragos de la intranquilidad en la que estaba viviendo. El moreno suspiró pesadamente. —Bien, te la cambiaré —Respondió rendido —Lando no podrá conmigo, no lo dejaré salirse con la suya. —Gracias, en verdad, muchas gracias —Dijo Charles abrazando a su amigo —Pero necesitamos desenmascararlo, no podemos permitir que se quede más tiempo. En ese momento la puerta de la habitación se abrió y Carlos hizo acto de presencia, algo que incómodo a los dos jóvenes. —Disculpa, no sabía que tenías visitas —Mintió. —Me voy, mañana arreglamos todo ¿Verdad? —Dijo Charles ignorando completamente a su ex novio, y su amigo asintió —Descansa, y gracias. Carlos observó cómo su ex pareja se marchaba de su habitación. No pregunto nada, no quería que supieran que él había estado escuchando. Pero muchas dudas surgieron dentro de él. ¿Qué hizo Lando? ¿Acaso se refería a la infidelidad? No, tenía que ser algo más. Y, de momento, no le diría nada a su novio.  Al día siguiente, Sergio y Max se apuraron a llegar al instituto. Esa mañana el rubio había tenido más náuseas que le habían sentado fatal y no pudo comer nada. Por su parte, el pelinegro había presentado cierto dolor en el cuerpo y una evidente fatiga. Como siempre, no decía nada y dejaba que todo pasara. Pero durante la primera clase, cuando se estaba acomodando para hacer su tiro, fue víctima de su propio cansancio y terminó doblándose el tobillo. No le había dolido tanto, pues fue algo ligero. Pero de igual forma fue llevado a la enfermería, donde lo atendieron rápidamente. —Está un poco inflamado, pero con un poco de reposo estarás mejor —Dijo la doctora —Te ves cansado, deberías intentar dormir un poco. Te sentirás como nuevo cuando despiertes. Sergio no puso resistencia y se acomodó en la cama. Él mismo sabía lo cansado que se sentía y se dispuso a dormir. Pero pronto una voz familiar lo saludó. —Te traje un jugo —Dijo Doriane llegando para después sentarse en el borde de su cama y poniéndole la pajilla al envase, luego lo acercó a sus labios y él bebió de este —Max quería venir a verte, el entrenador no lo dejo. Sergio sonrió ante esto. —Es tan lindo, se preocupa mucho por mí. Pronto la chica se mostró incómoda. —Creo que esta obsesionado contigo —Susurró —¿Cómo se tomó la noticia? —No está obsesionado conmigo, yo haría lo mismo por él —Confesó el pelinegro sin entender porque el constante rechazo a su novio —Y todavía no le he dicho. Su cumpleaños es este fin de semana, así que se lo diré al terminar la fiesta. —¿Le harás una fiesta? —Había cierta sorpresa en su voz. —Sí, mamá Sophie y yo nos pondremos de acuerdo esta tarde —Continuó hablando para después seguir bebiendo su jugo. Entonces la rubia miró discretamente hacia la doctora, notando lo distraída que estaba. Se acercó un poco más a su amigo y le hizo una señal para guardar la calma. —¿Que te duele? —Preguntó Doriane bajando la voz y Sergio se tocó los pechos —Es normal, estás embarazado —Entonces soltó una pequeña risa —No puedo creer que dije eso... Embarazado. —Deja de decirlo así, incluso para mí es raro —Se quejó el pelinegro —También me siento muy cansado. Quizá debería dormir un poco. —Si, está bien —Respondió la rubia dándole unas palmadas en el brazo —Dime si necesitas cualquier cosa. Sergio la vio alejarse y cerró los ojos para dormir un rato. Pero lo que sería una siesta de 30 minutos, se convirtió en un sueño de 3 horas y solo despertó porque su teléfono comenzó a sonar. —¿Hola? —Pregunto sin siquiera revisar de quien se trataba, seguía adormilado. —Sergio, he intentado contactarte toda la mañana —La voz de Marko hizo que se levantara casi al instante —Recibí tu mensaje esta mañana, dijiste que querías una cita para esta semana y tengo tiempo antes de las dos de la tarde, ¿Podrias venir? —Si, estaré ahí en seguida —Respondió el pelinegro levantándose y caminando hacia la doctora —Disculpe, me quede dormido y sé que quizá no lo merezca, pero ¿Podría extenderme un permiso? Ella sonrió. —No te preocupes por eso, te sentías y te extendí un permiso con tu entrenador, así que no tendrás problemas —Explicó la mujer, tenía una edad aproximada a la de Sophie y en su gafete se leía "Susie". —Muchas gracias, en verdad se lo agradezco —El joven tomó sus cosas y se despidió estrechando su mano —Debo irme, pero prometo venir a visitarla para agradecerle por su atención. Susie sonrió y lo vio marcharse. No pudo evitar darse cuenta del brillo especial que había en el rostro de aquel joven arquero. Sergio continuó su camino, sintiéndose un poco mejor al recibir aire fresco. Estaban en otoño y pronto el clima se enfriará mas con el paso de los días, así que debía buscar ropa más abrigada la próxima vez.  Max estaba preocupado por su novio, pero lamentablemente no podía ir a verlo sin el permiso de Kamui. Además, sentía la mirada de sus compañeros, excepto sus amigos, como si estuvieran esperándolo a hiciera algo que justificara los rumores al su alrededor. Era como estar bajo una rigurosa prueba de comportamiento y temía que eso afectara su actuar, pues ya no se sentía seguro de ser él mismo frente a otros. —Tuve hablar con logan para aclarar las mentiras de ese idiota —Comenzó Charles mientras guardaba sus cosas, estaban a punto de salir para los vestidores —No puedo creer que le dijera esa horrible mentira. —¿Y por qué no le dijiste antes sobre Lando? —Señaló Lewis —No debiste ocultarselo. —No quería preocuparlo, él sabe el daño que me hizo y pensé que era mejor que no supiera, ahora me arrepiento. Max apenas prestaba atención a la conversación cuando un mensaje lo hizo desbloquear su teléfono rápidamente. "Salí temprano y decidí aprovechar el tiempo para hacer unas compras, te veo en la floristeria de mamá Sophie" El rubio se relajo un poco al leer esto. Si bien era cierto que no le gusto el hecho de que se fuera solo, tambien sabia que debía darle su espacio. Su repentino y obsesivo apego era el resultado del temor a la idea de ser separados, algo que provocó su madre el verano pasado. Y la ausencia de su novio le serviría para poder hablar con Lewis sobre aquel incómodo tema. El moreno se encontraba guardando sus cosas, pues la solicitud de cambio de habitacion habia sido aprobada y Charles ya estaba alistando todo para alejarse de Lando. —Kamui me lo confirmó este fin de semana, se están diciendo cosas horribles —Comenzó Max mientras lo ayudaba a empacar, por suerte Carlos no estaba presente —No se cuando se empezaron a decir estas cosas. —Según lo que escuche, fue después de tu pelea con Doriane en la cafetería —Dijo Lewis y suspiro antes de continuar —Pero esa no es la pregunta correcta, lo que deberíamos averiguar es quién lo inició. —Tienes razón —Max termino de poner las cosas de Lewis en su valija —Pero ambos sabemos quién pudo ser. —Lando. —Si, pero ¿Que gana con esto? —Lewis sonrió ante esta pregunta —¿Qué? —¿No es obvio? Hay una ética de conducta que debemos seguir, es obvio que quiere tu expulsión —Señaló y en ese momento la puerta se abrió. Carlos entró y vio como Lewis estaba guardando sus cosas. La curiosidad lo llamaba a preguntar, pero no quería hacerlo en presencia de Max. Con trabajo había entablado conversación con el moreno, y sabía que no le dirigiría la palabra en presencia del rubio. —Hablaré con Kamui sobre esto, vere que puedo hacer para resolverlo —Susurro Max y su amigo asintió, luego, sin pronunciar palabra alguna, se marchó. Max no odiaba a Carlos, pero tampoco confiaba en él. Nunca le expresaría esto a su novio sabiendo que lo quería mucho por su amistad previa, pero el castaño estaba lejos de ser su amigo. El rubio continuó su camino y llegó a la oficina de Kamui, donde tocó un par de veces antes de escuchar un "Adelante" y poder entrar. —Entrenador, ¿Puedo hablar con usted? —Preguntó Max cerrando tras de sí. —Claro, dime —Kamui rápidamente cerró su laptop para prestarle toda su atención y le hizo un ademán con la mano para invitarlo a sentarse. El rubio tomó asiento frente a él y pudo observar una pira de papeles desordenados, Kamui parecía tener mucho trabajo. —Creo saber quien estuvo diciendo cosas de mi, pero no tengo como probarlo —Comenzó Max mientras jugaba con sus dedos intentando ser paciente —¿Qué debería hacer en una situación como esta? Kamui sonrió al notar que estaba pidiendo su consejo. Ciertamente la relación entre ambos había evolucionado al punto de tener bastante confianza entre ambos. —Necesitas empezar por controlar más tu temperamento, pero también necesitaras pruebas para acusar a alguien —Señaló —¿Has escuchado todo lo que dicen? Han afirmado que maltratas a tu novio por ser muy celoso y posesivo, esa clase de comportamiento es castigable y te podrían expulsar —Entonces suspiró profundamente —La persona que esta esparciendo estos rumores será castigada con la expulsión, pues ha llegado a un punto de ser acoso y difamación. Max de cierta forma se alegró ante la idea de deshacerse de Lando. —¿Y como lo consigo? No va a confesar —Se le notaba visiblemente desanimado —Igual lo intentaré, no soporto pensar que digan esas cosas, yo nunca dañaría a Sergio. —Lo sé bien. En ese momento la atención de Max fue capturada por una palabra en especial que estaba en uno de los documentos en el escritorio de su entrenador. No dudo en tomarlo con sus manos y su rostro se transformo al confirmar la información, cosa que hizo que Kamui quisiera quitárselo de las manos. —Dame eso —Ordenó el mayor pero Max continuó leyendo —Eso no te corresponde a ti, dámelo. Kamui logró arrebatarle los papeles de sus manos, mostrando cierta molestia por la intromisión de su alumno. —¿Por que tiene estos documentos de adopción? —Fue lo primero que pregunto el rubio y en voz se notaba una mezcla de indignación y enojo. —Es personal —Insistió el hombre mientras guardaba todos sus documentos en su maletín. —¿Por qué? —Repitió el joven, esta vez con cierto reclamo —¿Por que tomaría esa decisión? —Max. Kamui mantenía una voz firme, no quería hablar de eso y menos con su alumno. —No —Insistió el rubio —Digame, ¿Por que va a dar en adopción a Yuki? —Retírate de mi oficina. —¿Que hizo mal? Es solo un niño —Continuó, no se iba a ir sin una explicación —Si, quizá es algo llorón pero es solo porque quiere la atención de su padre. Es pequeño pero da su mejor esfuerzo, ¿Qué más tiene que hacer para complacerlo? —Ya basta —Kamui pudo notar que esto iba a algo más personal para el rubio que para él, principalmente cuando vio asomándose las lágrimas en sus ojos. —¿Entonces eso es todo? —Soltó Max intentando no sollozar frente a él —¿Lo dejara solo en este mundo? ¿Lo va a abandonar así nada más? ¿Como si no valiera nada? —Entonces sintió como su voz comenzaba a quebrarse —¿C-cómo puede un padre dejar a su hijo? El mayor suspiró profundamente, intentando mantener la calma ante su alumno, quien se mostraba más que afectado por algo que todavía no comprendía. —Hablaremos bien, te dire todo —Comenzó Kamui —Pero tienes que callarte y escuchar, y debes prometer que no le contaras a nadie.
3 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección Descargar
Comentarios (0)