Muerte y vida
22 de diciembre de 2025, 18:52
—¿De qué estás hablando? —Fue lo único que pudo decir el pelinegro.
Max tenía los ojos llenos de lágrimas, señal de que lo dicho no era ninguna mentira.
—Lo digo en serio —Insistió —Es cancer de estomago, él mismo me lo dijo —Entonces suspiró antes de continuar —Ha ido con varios especialistas, le dijeron que lo mejor sería someterse a una cirugía, pero es poco probable que sobreviva.
Sergio se quedo estatico.
No sabía cómo reaccionar, qué decir, cómo actuar ante una situación tan delicada.
—Mi amor, piensa dar a Yuki en adopción —Esto alertó al pelinegro —Me dijo que él quiere escoger a la familia, para así no sentirse intranquilo.
—Pero si le hacen la operación él podrá vivir ¿No? —Comenzó Sergio sumamente abrumado —Porque los especialistas le dijeron que se operará ¿Verdad? Entonces se va a recuperar, y Yuki no tendrá que ser adoptado por extraños.
—La esperanza de vida es baja —Señaló —Se lo detectaron en una etapa avanzada.
Con eso dicho, ambos sabían que era muy difícil que Kamui pidiera salir adelante de esa situación.
—Sergio... —El uso de su nombre alertó al pelinegro —Estoy muy asustado.
El más bajo tomo su mano con delicadeza, acariciándolo con sus dedos y recibió un apretón en respuesta.
—¿De qué tienes miedo? Dímelo, mi amor —Sergio quería darle la seguridad de hablar, quería que supiera que estaba ahí para él.
—La muerte —Confesó —Es como si estuviera rondando todo el tiempo —Entonces lo miró con sus ojos llorosos —Desde que te atacaron, el infarto de papá, el accidente de Pato, la muerte de mi padre e incluso Max estuvo en pelinegro.
Sergio lo atrajo hacia sus brazos, envolviendolo en un suave abrazo.
—Tranquilo, te prometo que todo estará bien —Susurró mientras sentía como apoyaba su cabeza en su hombro y hundía su rostro en su cuello.
El rubio comenzó a sollozar.
No era justo para él tener que cargar con tantas emociones.
El pelinegro entonces tomo una decisión.
Al saber que todavía estaba en el margen de peligro, y con el temor de Max, Sergio decidió no contarle nada del embarazo hasta que pasaran las 13 semanas.
Pero ahora necesitaba animarlo, sacarlo de ese mar de problemas que inundaban su cabeza.
—¿Qué te parece si abrimos tus regalos? —Propuso —Ya no pienses en esas cosas. Si vives con miedo, entonces dejas de vivir.
El rubio le dio un suave beso en la mejilla, agradecido por haber sido escuchado.
Pronto comenzaron a ver todos los regalos que le habían dado.
Sergio busco en la pañalera el regalo de Kamui y Yuki, revisando que no estuviera del todo maltratado debido al golpe que su novio le había dado a Charles.
Parecía estar bien, quizá ese obsequio lo animaría más.
Max estaba más tranquilo y tomó con cuidado el regalo del pequeño.
La envoltura estaba algo maltratada, pero aun asi no se desesperó en abrirlo, pues no quería estropearlo.
Entonces lo vio, era una pequeña libreta que al abrirla se miraban distintos dibujos.
Se notaba que eran hechos por Yuki.
Cada una de las ilustraciones representaban un evento en la vida del niño, pero todos estos contaban con la presencia de la pareja.
Yuki los había dibujado a los tres, aunque sus habilidades no eran de un experto.
"Max" decia en unas letras que parecían garabatos, pero que aun así se podían leer.
También había un dibujo de Jimmy, el gato que cuidaba de Yuki cada que iban al departamento.
Al final había una pintura hecha con las manitas de yuki, dejando el espacio suficiente para que la pareja de enamorados pusieran al menos una de las suyas.
El rubio sonrió al ver tan elaborado regalo.
Amaba mucho a Yuki, tanto que desearía que fuera su hijo.
—Tambien tengo un regalo para ti —Dijo Sergio para después regresar a su habitación y sacar una bolsa de regalo que tenía escondida.
Antes de regresar al sofá, el pelinegro saco los papeles de sus exámenes que confirmaba su embarazo. Dejando solo el obsequio de cumpleaños.
Max mostro mucha emoción al verlo llegar, abriendo el regalo al instante.
Este era un libro que contenía distintas fotos de ambos. Desde su primera cita hasta algunas que sergio había tomado cuando cuidaban a yuki.
Al final del libro venía un poema que sergio le había escrito:
"Ojos azules, fríos como el mar.A la vez tan cálidos, que me hacen suspirar.Brillas como el sol,Le das calma a mi corazón.
Eres aquel que me enseñó a amar,aquello en lo que no dejo de pensar.Hermoso chico perlado,que tengo hoy a mi lado.
De mi amor por ti crecerán flores,Tan bonitas y de todos los colores.Que vivirán hasta en la adversidad,para poder quererte toda una eternidad.
Eres toda mi fe, mi consuelo más profundo.La creencia que transforma todo mi mundo.La paz que se derrama,el refugio en la tormenta de mi alma.
Mi corazón se rinde ante tu amor.Te adoro en la calma, te alejó del dolorTus brazos son música, tus susurros mi ser.Estando a tu lado, solo puedo adorarte y creer
Para mi amor no hay medida,De mi vida tú eres mi favorito.Siempre serás mi persona favorita,Te amo, mi leoncito"
Los ojos del rubio estaban llenos de lágrimas para cuando termino de leer el poema.
Nunca pensó que alguien pudiera amarlo tanto.
Sergio solo se limitó a abrazarlo, ya habría tiempo para las buenas noticias y sin tener ninguna preocupación al respecto.

Al día siguiente, Carlos había salido a correr como todas las mañanas.
Se sentía ansioso cuando estaba cerca de Charles.
Nunca penso que tendria una relacion tan fría con él. Pues su noviazgo siempre había sido bueno, y pocas veces tuvieron discusiones.
Pero por mas que lo intentara, sin importar cuantas veces iniciaba una conversación, Charles siempre le cerraba las puertas de una amistad.
Ni siquiera sabía si deseaba ser su amigo, pero tampoco quería estar lejos.
Era extraño, lo sabía bien. Pero no estaba dispuesto a soltarlo.
Cuando llegó a la puerta de su habitación, unos ruidos provenientes del interior lo alertaron de que algo no estaba bien.
Abrió un poco la puerta, intentando no hacer ruido.
Entonces vio y escucho como Logan estaba follando a su ex novio.
Charles estaba abrazando la cintura de su novio con sus piernas, mientras que esté novia sus caderas para llenarlo por completo.
En la espalda de Logan se podían ver marcas rojas, líneas que delataban la presencia del castaño en su cuerpo.
—Más, si... —Rogaba Charles mientras que sus uñas se clavaban en la piel de su pareja.
Carlos no era voyeurista, pero no pudo evitar observar como el miembro del rubio entraba por el apretado agujero de su ex novio.
Los suspiros de placer saliendo de los labios de Charles le habían dado un déjà Vu, pero al mismo tiempo se habían convertido en una tortura para él.
Salió de la habitación y cerro la puerta casi de un portazo.
Estaba más que dispuesto a adelantarlo con las autoridades escolares. Pues estaba estrictamente prohibido mantener relaciones sexuales.
Sabía que había hecho un escándalo al marcharse así. Así te apresuró al paso para poder reportarlo.
Pero en su camino se detuvo por algo extraño que llamó su atención.
Vio a Lando, su novio, hablando muy cerquita con Nico, un antiguo rival.
Para Carlos, Nico le parecía muy presumido y algo altanero. No admitiría sus celos por su éxito.
Pero verlo tan cerca de su novio lo hizo consumirse en celos, o quizá lo estaba usando de excusa para desquitarse lo de Charles y Logan.
Así que comenzó a caminar hacia donde esos dos estaban, viendo como su novio le daba un sobre que parecía ser de una carta.
Lando se giró a verlo, como si hubiera sentido su presencia.
"Max no debe saber de esto" Fue lo único que alcanzo a escuchar por parte del rubio.
Y sin decir ni una palabra, Carlos lo tomó del brazo con fuerza y comenzó a arrastrarlo hasta que llegaron a la habitación de este.
—¿Qué carajo? —Dijo Lewis cuando los escucho entrar de golpe.
El moreno se había quedado dormido después de regresar tan tarde de la fiesta y, claro, pasar un tiempo a solas con su novio.
—Vete —Respondió Carlos sumamente molesto.
—Vete tú, esta es mi habitación —Lewis no dudo en recordárselo, mostrando una voz firme que logró intimidar al castaño.
—Lewis, por favor —El moreno nunca había oído a Lando suplicando por algo, pero de cierta forma lo convenció de irse para evitar ese momento incomodo.
"Seguramente era otra pelea de pareja" Pensó.
Y aunque esto era cierto, si él se hubiera quedado, quizá muchas cosas se habrían evitado a futuro.
El moreno se levantó y decidió irse a la cafetería por algo que levantara su energía.
Una vez solos, Carlos se sintió con la libertad de expulsar todos sus celos.
—¿Qué mierda fue eso? —La molestia en su voz era palpable —Te dejo solo y rápido vas a buscar otros brazos a donde refugiarte. ¿Eso es lo que significa nuestra relación? ¿Nada?
Lando se sintió un poco aturdido por el actuar de su novio. Sin embargo, eso no lo hizo perder la compostura.
—¿De qué estás hablando? —Se decidió por hacerse el desentendido.
—De tus coqueteos con Nico.
En ese momento lando no pudo evitar soltar una pequeña risa.
—¿Estas celoso de Nico? —Preguntó con un tono burlón, esto incomodó a Carlos —Él es un amigo, no tienes que preocuparte por eso.
Sin embargo, su molestia iba más allá de eso.
—¿Por qué te reúnes con él? Todavía en secreto, tan temprano y lejos de la vista de todos —Insistió y pronto recordó lo dicho por el rubio —¿Y qué es eso que no debe saber Max?
Entonces el semblante de Lando cambio, mostrándose algo molesto por la falta de confianza.
—Nada.
Lando observó como la expresión de molestia de su novio rápidamente se transformaba en desesperación.
—Dime lo que está pasando —Carlos no quitaría el dedo del renglón.
No iba a aflojar la lengua tan fácilmente. La mentira estaba cuidadosamente construida, y solo funcionaba si nadie más se enteraba.
Pero no podía terminar de predecir sus sentimientos hacia Max.
¿Lo seguiría odiando? ¿Le diría todo? No lo sabía.
Sin embargo, si su odio lo cegaba demasiado, quiza podria funcionar.
—No puedo decírtelo, vas a armar un escándalo —Estas palabras fueron dichas para alimentar su curiosidad.
—Tiene que ver con Sergio, ¿No?
Si bien no planeaba contarle sus planes a su pareja, supo que podía usar a Sergio como un arma para apresurar los resultados. Sabía que este apreciaba mucho al pelinegro, y que su curiosidad era válida si esto tenía que ver con su ex amigo.
—Quizá —Lando hizo su mayor esfuerzo por ocultar una sonrisa que amenazaba con formarse en sus labios.
Carlos no podía más con la curiosidad.
Una parte de él le decía que se detuviera, pero la otra ansiaba desquitarse.
Y escucho la segunda, en lugar de la primera.
—Dime, no ocultes de mi. Sabes que es mi amigo y lo aprecio mucho.
Lando suspiró antes de hablar.
—No me creerías si te lo dijera —Otra negativa que alimentaba sus deseos de saber.
—Te prometo que no me voy a molestar, si es que eso te preocupa —Afirmó intentando tranquilizar a su novio, sin saber que estaba en medio de un juego que este mismo había iniciado.
—Bueno, solo porque sé que lo quieres mucho —Dijo bajando la mirada, queriendo transmitir una inocencia inexistente —Sergio y Nico tienen algo.
En ese momento Carlos retrocedió tres pasos.
—¿Ves? Te dije que no me ibas a creer —Lando se quejo al notar la expresión confusa de su novio.
El ex líder de los Eagles conocía bien a su amigo y sabía que no sería capaz de hacer algo así.
Pero su cerebro comenzó a maquinar escenarios pasados, recuerdos de sus celos sobre Charles y la cercanía que este mostró con Sergio.
Él estaba seguro de que su ex mejor amigo había tenido algo con su ex novio.
Su actuar tan extraño lo llevó a creer eso.
Entonces, quizá, realmente no conocía bien a Sergio.
Y si eso era verdad, podría significar que Max ya no estaría más en la vida de su amigo.
—¿Cómo lo sabes?
Lando sonrió en su interior. Estaba más que feliz ante esa pregunta.
—Nico me lo dijo, intercambian cartas entre ellos —Afirmó.
Dicha información parecía incoherente, ¿Por qué cartas y no mensajes de texto?
—Sergio es muy cuidadoso —Continuó Lando después de divisar cierta duda — Max es muy celoso, pero no sabe como terminar con él. Por eso es que ellos mantienen esta relación en secreto, y yo los ayudo a ocultar todo.
—¿Por que tú? —Soltó Carlos —Sergio te detesta.
—Eso no es verdad —Lando parecía tener una respuesta para cada pregunta —Solo lo finge porque Max me odia, nos odia.
Lando siempre le había contado todos los desplantes que Max le hizo después de terminar su relación. Ya que, a palabras del castaño, no pudo soportar la idea de que lo dejara por Carlos.
—¿Entonces Max no lo sabe? —Preguntó una vez más.
—Me gustaría que se enterara, asi se le quitaria esa actitud tan déspota y altanera —Finalmente sembró la semilla de la idea.
Porque él no podía ser quien le dijera todo a Max.
No, él tenía que quedar bien.

Por otro lado, Max había llegado al instituto para dejar a Yuki con Kamui, quien le había pedido verlo allí en lugar de su casa.
Sergio no había asistido, excusándose con sentirse algo enfermo esa mañana.
La realidad es que estaba siendo víctima de su embarazo, padeciendo una gran fatiga que agotaba todas sus energías.
Obviamente esto alertó al rubio, así que se detuvo a comprarle algo en la farmacia para que se sintiera mejor.
La plática previa con sergio y los días que guardó silencio por el secreto de Kamui, llevó a Max a reflexionar sobre su futuro y el deseo de formalizar por completo su relación con su pareja.
Así que, aprovechando la ausencia del pelinegro, llevo a Yuki a una joyería para que lo ayudara a escoger el anillo de compromiso que le daría en navidad.
Si, Max estaba comenzando a planear sus vidas juntos.
No dejaría que el miedo a la muerte lo atormentara, y mucho menos le privara de la alegría de la vida.
Porque Max no estaba dispuesto a perder más tiempo.
Tenía unos ahorros guardados para alguna emergencia, pero no pudo evitar seguir su corazón esa mañana y escoger un anillo, sencillo, pero cargado con sus más nobles sentimientos,
Guardo la bolsa de compras en su mochila y continuó su camino hasta el instituto, donde se despidió de Yuki entregandoselo a su padre y se puso en marcha dispuesto a irse.
Carlos había terminado de hablar con su pareja cuando en el camino se topó a Charles despidiéndose de Logan.
Se había olvidado reportarlo, así que no pudo conseguir el castigo que, según su punto de vista, Charles se merecía.
Guiado por sus celos, pensó que, si él no era feliz, Max tampoco debería serlo.
Así que se acercó a él a paso firme, viendo la linda sonrisa que tenía en sus labios.
Lo tomó del brazo y lo hizo voltear para verle.
El rubio estaba desconcertado, no entendía porque Carlos había hecho eso.
—¿Qué quieres? —Preguntó Max al ver la sonrisa burlona en sus labios.
—Te dije que algun dia lo pagarias —Comenzó el castaño —Cuando me alejaste de Lando, te advertí que se te regresaría.
Max se soltó de su agarre, e intentó caminar para alejarse, pero Carlos volvió a insistir al tomarlo con más fuerza.
— Suéltame —Advirtió el rubio.
—No te tengo miedo —Susurró Carlos muy cerca de su oído, provocándole escalofríos y haciendo que se separara de golpe —Lo que me hiciste, te lo están haciendo —Esto lo confundió aún más —Él no te ama.
—¿Qué? —La confusión en Max era evidente.
Entendía que se refería a Sergio, pero no sabía de dónde había sacado tanta confianza para afirmar eso.
—Te esta engañando —Afirmó, poniendo muy nervioso al rubio —Con Nico.
Una risa algo nerviosa salió de los labios de Max.
Pero hasta él era consciente de sus propias inseguridades.
—Estas mintiendo.
—Pregúntale —Esa seguridad era lo que lo hacía titubear —Llamale a Sergio, o mejor vamos con Nico para que te cuente cómo se ven en secreto.
Ni siquiera Carlos estaba seguro de eso último, pero para él todo valía cuando se trataba de atacar a Max.
—Estás loco —Dijo el rubio para después alejarse de él lo más rápido posible.
Max no quería creerle, pero no pudo evitar que la semilla de la duda se clavara en su piel y sufriera por eso en su interior.