Escalera al cielo
22 de diciembre de 2025, 18:52
En esta vida lo único que tenemos seguro es la muerte.
Eso es algo que todos sabemos pero que muchas veces pasamos por alto.
Creemos que el tiempo nos sobra, y constantemente decimos "Mañana lo haré, lo intentare después", hasta que la realidad nos golpea y entonces rogamos por querer tener más.
Pero a veces no hay más.
Esa noche fue muy pesada para los amigos y familiares de Kamui, principalmente porque todo se fue complicando poco a poco.
Max le insistía a su prometido que descansara, que debía estar bien para Yuki y sus bebés. No debía ponerse mal y arriesgar su salud de ninguna manera.
Don Toño estaba de acuerdo con él, así que los llevó al hotel y ahí se quedó con Sergio y el pequeño Yuki, quien yacía dormido en sus brazos.
El pelinegro se quedó junto a él hasta que el cansancio lo alcanzó y se durmió a su lado.
Pierre también estaba con ellos, no podía quedarse junto a su padre. Asi que Don Toño se ofreció a cuidarlo, sabía que en ese momento esa ayuda era necesaria.
Por otro lado, el rubio se quedó en el hospital junto con Jenson.
Sentían que el tiempo pasaba en cámara lenta.
—Nadie dice nada, es extraño —Suelta Max un poco abrumado, estar en el hospital le traía horribles recuerdos de meses atras —Ya deberían habernos dado alguna noticia.
La paciencia se agotaba en cuestión de segundos, no podía más con la incertidumbre.
—Este silencio no me da buena espina —Confesó Jenson volteandolo a ver, en su mirada se podía vislumbrar lo afligido que se sentía.
—Mamá siempre dice que debemos tener fe en momentos así —Comenzó recordando lo último que le había dicho su madre antes de que salieran a carretera —Debemos desear cosas buenas, pero hacerlo desde el fondo de nuestros corazones.
El rubio no sabía que más decir para mantener los ánimos.
—Es un buen consejo —Y la respuesta de Jenson no ayudaba a generar una conversación que los distrajera un poco de lo que estaba pasando.
Y si bien no era algo común en su persona, decidió abrir un poco su corazón hacia el hombre que lo acompañaba.
—Cuando Jos falleció no sabía que hacer o decir, me sentía extraño —Recordaba este sentimiento con mucha claridad, la confusión fue parte del proceso —Pero no me sentía triste, eso al principio me hizo enojarme conmigo mismo, y luego entendí que hay diferentes formas de procesar una difícil situación.
El hombre lo miraba con atención, entendía lo que estaba tratando de hacer.
Pero al mismo tiempo no fue claro al momento de hablar.
—Disculpa que lo pregunte —Comenzó Jenson —¿Pero quién es Jos?
Max sonrío al darse cuenta de su error, claro que iba a confundirlo si no lo conocía tan bien
—Jos era el hombre que me crió —Hizo una mueca de desagrado al decir esto —No puedo decir que fue un ser humano decente, pero lamentablemente no puedo borrar el pasado a su lado.
—Lamento mucho escuchar eso —Jenson pudo percatarse de la incomodidad del joven —Pero para ser criado por un 'ser humano poco decente', pareces ser un joven muy aplicado, amable y bondadoso.
—Es el resultado de la crianza de mi madre y, claro, la influencia de Don Toño, que es un padre para mí —El rubio no iba a permitir que le cedieran crédito de eso a aquel tipo.
—Entonces veo que Kamui escogió bien al pensar en ustedes dos como los tutores de Yuki —La respuesta del hombre iluminó el rostro del más joven.
Se sentía orgulloso al escuchar esas palabras.
Entonces escucharon una puerta abrirse y ambos se giraron para ver de qué se trataba.

Por otro lado, en la habitación del hotel un llanto alertó al más joven, quien se levantó casi de golpe.
—¿Qué pasa? —Sergio abrazo al pequeño Yuki, quien parecía haber tenido una pesadilla —Bebé, tranquilo, no pasa nada. No es real.
Yuki se abrazaba a su cuerpo, queriendo dejar todo su peso en el joven, pero este último hacia el esfuerzo por cuidar su pancita.
—Ven aquí, pequeño —Don Toño llegó a su rescate, tomando a Yuki de sus brazos y arrullandolo para calmarlo.
El pelinegro se giró a ver a Pierre, quien tambien se habia despertado por el llanto de su amigo.
Sin embargo, el castaño se miraba tranquilo ante la situación y dio un gran bostezo mientras observaba toda la escena.
—¡Papi! ¡Mi papi! —Lloraba Yuki en los brazos del hombre, sus ojitos estaban colorados por el llanto y sus mejillas tomaban un color algo intenso —¡Quiero a papi!
Sergio se conmovió al escucharlo así, y le pidió a su padre que lo dejara sentarse a su lado.
—¿Qué pasó, mi bebé? —Preguntó mientras sentía como el pequeño se abrazaba a su brazo y ocultaba su carita en su pancita de embarazo.
—Se iba... —Susurró Yuki sin dejar su escondite —Papi se iba.
Don Toño miraba con preocupación al pequeño, todo eso era demasiado para él.
—Yuki, ¿No quieres unas galletas? —El mayor buscaba distraer al pequeño, pero el bebé negó con la cabeza —Vamos, ¿Tiramisú? —Se giró para verlo ante la palabra extraña —¿Pay de queso?
El pequeño no tenía en claro de qué hablaba, pero asintió ante la insistencia.
Así fue como los dos niños terminaron comiendo postres y observando un espectáculo algo lamentable de Don Toño usando dos calcetines que pretendía eran títeres.
Sergio se levantó de la cama y miró por la ventana perdiéndose en la vista de los grandes edificios.
No podía evitar sentir que algo no iba bien.
Pronto el teléfono de su padre comenzó a sonar y los nervios se apoderaron de él.
El hombre también lo miro con cierto temor, ambos sabían quién era.
Pero no dejó su show de entretenimiento, pues los niños estaban muy embelesados con esto y no les rompería la ilusión.
Así que el pelinegro tomó el teléfono y contesto.
—Mi leon, soy yo —Su voz era tenue, pero se mantenía en vilo ante lo que estaba por venir—¿Está todo bien?
Max suspira pesadamente antes de hablar, todo en él se siente cansado.
—Estoy en el elevador, te veré en un segundo —Comenzó al otro lado de la línea —Pensé que estabas dormido, por eso no te llame.
—Voy hacia la puerta —Afirmó Sergio cuidando no llamar la atención de los pequeños.
No tardó mucho en llegar y al abrir escucho el timbre del ascensor.
El aspecto del rubio era malo.
—Amor... —Dijo Max cuando vio a su prometido caminar hacia él con una expresión preocupada y entonces negó con la cabeza.
Esa era la respuesta a todas las preguntas que ni siquiera le había hecho.
Noto su rostro afligido, y como sus ojitos se llenaban de lágrimas, así que el rubio se apuró en abrazarlo.
—Es solo un bebé... —Susurró Sergio y pronto escucharon unas risas provenientes de la habitación, pues había dejado la puerta entreabierta.
Esta vez la reacción del pelinegro fue más tranquila, de cierta forma ya había procesado la idea aunque eso le doliera.
Pero su corazón se despedazaba al pensar en como decirle todo a Yuki.
Así que pidió hablar en privado con él, pues sabía que esos temas no eran fáciles para Max debido a lo reciente que fue lo de ocurrido con Jos.
Y la pérdida que ambos sufrieron no eran comparables, pues las edades y las circunstancias fueron muy diferentes.
De esta manera Don Toño, Max y Pierre fueron al restaurante del hotel, ahi habia una zona de juegos donde el rubio podría distraer al pequeño.
Entonces Yuki se quedo en la habitación mirando al pelinegro, cuyo ojos reflejaban la tristeza que se había apoderado de su cuerpo.
—¿Mami? —Lo llama, sabe bien que algo lo tiene asi pero no es capaz de descifrarlo.
—Yuki, mi pequeño —Comenzó Sergio para después darle un beso en la frente —Sé que lo que soñaste te dio mucho miedo, pero tu papi quiso despedirse de ti —Los ojos oscuros del bebé lo miraban con atención —Y nos pidió a Maxie y a mi que cuidemos de ti, porque te amamos mucho y así podría irse más tranquilo.
—¿Dónde está papi? —Esta pregunta lo aflige, Yuki siempre ha sido un niño muy listo y entendía bien lo que Sergio decía, pero esa parte no le quedaba en claro.
El pelinegro supo que debía tener cuidado con sus palabras, no era fácil explicarle a un pequeño el concepto de la muerte.
—Hay una escalera que nos conduce al cielo —Comenzó bajo la atenta mirada del pequeño —Ahí están todas las personas a las que amamos y se han ido de este mundo —Sintió como un nudo se formaba en su garganta, pero decidió continuar —Mi mamá está ahí, tus padres también. Pero no tienes que ponerte triste, algún día los volveremos a ver. Porque la muerte no es el final.
Entonces Yuki alza su pequeña mano y señala hacia arriba.
—¿Cielo? —Pregunta con una inocencia que enternece al joven.
Toma su mano y lo guía hasta la ventana, señalando el cielo estrellado.
—Ese es el cielo, bebé —Susurra —Allí esta papi.
Yuki apoya sus manos en el cristal, abriendolas como si quisiera agarrar el cielo, donde ahora descansa su padre.
—Mami —El pequeño se gira y abraza sus piernas, sabe bien lo que eso significa porque Kamui se lo había explicado una vez cuando pregunto sobre su madre.
Inevitablemente comienza a llorar, pero esta vez no hay desesperación o aturdimiento.
Sabe que no está solo.
Sergio acaricia sus oscuros cabellos, y, una vez calmado, lo lleva hacia el restaurante para buscar a los demás.
A lo lejos ven a Max jugando con Pierre, y Don Toño habla por telefono, ya lo sabe todo y se mantiene ayudando a hacer más ligero el proceso.
—Ahí está el abuelo, ve con él —Dijo Sergio señalando a su padre y el pequeño asiente para después correr hasta el mayor.
—¡Buelo! —Grita Yuki mientras abre los brazos y Don Toño lo imita, envolviendolo en un cálido abrazo.
—Lo sé, estoy aquí —Don Toño susurra cuando el pequeño comienza a sollozar por su padre, pero se deja mimar por el mayor y no quiere dejar sus brazos.
—¿Como te fue? —Pregunto el rubio llegando con Pierre de la mano.
—Me costo mucho más de lo que pensaba —Comenzó el pelinegro para después soltar un gran suspiro —Pero al final lo entendió, solo hay que darle tiempo.
—¡Papi! —Gritó Pierre soltando la mano de Max para después salir corriendo hacia los brazos de su padre, Jenson, quien se miraba sumamente afectado.
—Campeón, ¿Qué haces despierto a esta hora? —Pregunta mientras abraza a su hijo —Es bastante tarde, deberías estar en la cama.
—Disculpa Jenson, Pierre estaba dormido pero todo se juntó demasiado y no pude hacerlo dormir otra vez —Sergio se lamenta por su descuido.
—Tranquilo, creo que todos estamos muy cansados —Comenzó Jenson para después levantar a su hijo del suelo y le daba un beso en la mejilla —Mañana será un día largo, me quedé haciendo el papeleo y fue agotador. Quiero dormir un poco esta noche.
Los cuatro estaban de acuerdo y se llevaron a los pequeños a descansar.
Jenson pago otra habitación para no tener que moverse demasiado con su hijo, a quien mimo toda la noche mientras no dejaba de pensar en su amigo que se había ido, y el tiempo que este hubiera deseado tener junto a Yuki.
Don Toño también pidió otra habitación para poder darle su espacio a sus hijos, quienes insistieron en quedarse con el pequeño.
No lo dejarían solo, siempre estarian para él.

Al poco tiempo se organizó un funeral, en este asistieron varios amigos y alumnos de Kamui, entre ellos algunas ex estrellas olímpicas.
Todos se lamentaban su fallecimiento, principalmente por su hijo, Yuki.
Pero él se había asegurado de que tuviera lo necesario para su futuro.
Así es como todo su dinero y propiedades quedaban al pequeño, quien estaba al cuidado de sus tutores legales: Sergio y Max.
No habían familiares que pudieran o quisieran invalidar el testamento, así que el proceso fue rápido y sencillo.
Los jóvenes se encontraban consolando al pequeño cuando su ataúd fue enterrado, despidiéndose por última vez de él.
Y finalmente el deseo de Kamui se hizo realidad, una familia que amara y cuidara a su hijo cuando él ya no estuviera en ese mundo.