Mar de emociones
22 de diciembre de 2025, 18:52
Con el paso de los días el dolor se volvió más llevadero.
Yuki ya no hacía tantas preguntas, pues ocupaban su día distrayéndolo con diferentes actividades para que no pensara demasiado en el fallecimiento de su padre.
—Bebé,tienes que comer tus verduras —Sophie regañaba al pequeño que se negaba a probar el brócoli —¿Quieres ser grande y fuerte como tu papá Max? —El niño asintió —Entonces come.
—Ni esta tan grande, ni tan fuerte —Dijo Sergio llegando a la casa.
Habían regresado al pueblo para pasar las últimas semanas de vacaciones que les quedaban.
El pelinegro había salido al super para hacer algunas compras, y en su salida se encontró con algunos amigos que se aventuraron a acompañarlo.
—Buenas tardes, señora Sophie —Lewis entró detrás de su amigo cargando una pesada bolsa de compras.
—Que gusto verla señora, no quise que Sergio cargará todas esas bolsas pesadas —Charles venía hasta atras, pero traía mucha energía para probar su punto —Vea que gran padrino seré, el mejor tío para sus nietos.
Ya no solo se trataba de ganarse al panzón, sino también a la familia de este.
—Gracias por no dejarlo solo —Dijo la mujer caminando hasta ellos para ayudarlos, pero estos no se lo permitieron —Quise acompañarlo pero es demasiado terco.
—Y esta enojado —Completo el moreno casi en un susurro.
No era mentira, Sergio estaba molesto desde temprano porque su pareja se había marchado con su padre a la ciudad y no lo llevaron como se lo habían prometido.
Ellos le habían dicho que lo harían después de una larga discusión la noche anterior, incluso Max se disculpó con él. Pero no esperaba tal traición, mucho menos del rubio.
Debido a su embarazo, tanto Max como Don Toño se habían mostrado reacios a llevarlo a la ciudad en un corto viaje que harían. Al verlo tan terco, el señor opto por decirle a su yerno que le dijera que si lo llevarian con tal de terminar la pelea.
Así que cuando lo vieron profundamente a la mañana siguiente, sabían que era momento de huir y dejarlo atrás por ese dia.
Fue así como Sergio comenzó a irritarse por todo.
—No estoy enojado —Respondió visiblemente molesto —¿Y por qué todavía no han regresado? Ya deberían estar aquí, ¿Qué tanto están haciendo?
—Pero no está enojado eh —Charles no pudo evitar soltar eso, aunque esto le costó terreno con el pecoso, quien se giró a verlo como si quisiera matarlo con la mirada.
—Ya deben estar en camino —Sophie sabía que parte de su actitud se debía a los problemas de sueño que estaba teniendo gracias a los bebés, los cuales se movían mucho durante la noche.
Y tuvo que lidiar con su mal humor toda la mañana, hasta que se fue al super a comprar cosas que no necesitaba pero que lo distraía de su enojo matutino.
De pronto ven que toma el teléfono y comienza a marcar con tanta fuerza que parece romperá la pantalla de este.
Los tres retroceden un paso al notar que esta haciendo una llamada e intentan fingir que no escuchan nada, pues no quieren ponerlo peor.
—¿Hola? Amor, ya voy en camino —Dice Max al otro lado de la línea, sabía que estaba molesto pero igualmente no se esperaba la respuesta que recibió.
—Max Emilian Verstappen, ¿Donde estas? Te quiero aquí en cinco minutos —Fue lo único que le dijo antes de colgar.
Charles le dio la espalda a su amigo y se mordió el labio, tenía muchas ganas de reírse.
Sophie se limitó a bajar a Yuki de su silla de comida y comenzó a desvestirlo para después darle un baño.
Se lleva al pequeño y deja a los jóvenes completamente solos. Ni siquiera ella soporta la tensión.
—Déjame guardar esto en la alacena —Lewis decidió fingir demencia y continuar ayudando a su amigo a colocar los víveres en su lugar.
—Yo levantaré los juguetes de Yuki —El castaño comenzó a guardar todo el desastre que tenían en el suelo.
Sergio se apoyó en la barra de la cocina, un poco arrepentido de cómo le habló a su prometido, pero todavía molesto por haber faltado a su palabra con él.
Detestaba que lo trataran como si estuviera enfermo.
Así que por eso estaba tan enojado, porque siempre limitaban todo lo que hacía y lo mantenían en un circulo de proteccion obsesivo en donde no podía moverse ni un centímetro sin ser monitoreado,
Ni siquiera su suegra se ponía así, quizá ella sí entendía lo que conlleva un embarazo y la molestia que genera que te quieran hacer ver como "Inútil" todo el tiempo.
Suspira un poco antes de que sus ojos se llenen de lágrimas y quiere soltarse a llorar, no sabe cómo lidiar con sus sentimientos tan confusos.
—¿Creen que estuve mal? —Teme preguntar pero no puede evitarlo.
—Yo... —Balbucea Charles sin saber si es correcto responder.
—Bueno, eh... —Lewis está en la misma situación.
Entonces escuchan como un auto llega y el sonido del portón abriéndose les regresa un poco el aire, han sido salvados de una situación difícil.
La puerta se abre y al primero que ven es a Don Toño llegando con Max, el perro, y atras de ellos está el Max humano.
—Hijo, antes de que digas algo... —Comenzo su padre, pero fue interrumpido casi al instante.
—Mi amorcito, perdóname, tu papá me dijo que no te despertara —El rubio sollozaba mientras decía esto y se puso de rodillas frente a su pareja —Por favor, amor mío, perdóname por no llevarte conmigo.
Max se abrazo a las piernas del pelinegro y este lo consuela para que se calme.
—Joder, esto es oro —Dijo Charles antes de sacar una foto a dicha escena.
El rubio se voltea apenas escucha el sonido de la cámara y comienza a corretearlo por toda la casa para obligarlo a borrarla.
—Ay, este muchacho... —Susurra Don Toño al verlo perseguir al otro joven y entonces se encuentra con la mirada dura de su hijo —Sergio, ¿Sigues molesto? Era un viaje rápido, nos fuimos en autobús para poder regresar en el carro. No era necesario que fueras y te expusieras a tal recorrido.
Sin embargo, el joven no le respondió, por el contrario, camino hacia el sofá y se sentó en silencio, ignorando su presencia.
—Eh... ¿Cómo le fue en el viaje? —Lewis intenta romper el silencio incómodo, aunque no está seguro de querer formar parte de la conversación.
—Estuvo bien, pudimos llegar a un acuerdo con Jenson por ese auto que no usaba y finalmente lo trajimos a casa, pronto Max aprenderá a conducir —Explicó mientras miraba a su hijo de reojo —Porque mi niño pronto tendrá a mis nietos, y es necesario que mi yerno pueda movilizarlos por cualquier emergencia.
Sergio se cruza de brazos, no cede ante la conversación sobre sus pequeños.
Don Toño lo conoce muy bien, sabe lo mucho que le encanta hablar sobre sus bebés y todos sus planes a futuro.
Pero no lo va a quebrar, fue él quien lo alejo de su león esa mañana y traicionó su confianza al dejarlo atrás.
—Charles, borrala —La voz de Max rompe el silencio que se estaba formando y el castaño no deja de reírse.
—Pídemelo bonito o no hay trato —Condicionó y el rubio suspiro pesadamente.
—Charlie, por favor, ¿Podrías borrar esa foto mía? —El sarcasmo en su voz era palpable, pero el joven sabía que no podía hacerlo mejor que eso.
—Bien, ya la borre, mira —Charles le muestra la galería y Max finalmente lo deja en paz.
El pelinegro mira con recelo a su amigo, no le gustó eso de “pídemelo bonito”, ¿Desde cuándo se tenían esas confiancitas?
—¡No, Yuki, ven aquí! —Gritó Sophie desde el baño cerca de las escaleras y pronto vieron al pequeño aparecer totalmente enjabonado y sin nada puesto.
—¡Papi! —El pequeño Yuki se emocionó al escuchar la voz de su padre, quién lo abrazó apesar de lo resbaladizo que estaba.
—Mi bebé, ¿Estaban bañándote? —Preguntó el rubio y el bebé asintió —Te vas a resfriar, no corras así. Ven, vamos con la abuela para terminar tu baño.
Sergio sonrió con ternura al ver tal momento.
Las cosas poco a poco se iban acomodando. Solo necesitaban tiempo para procesarlo.

Mucho más tarde ese día, Sergio se encontraba acomodándose en la cama mientras miraba aquel sobre que lo había mantenido en un enigma.
Hace unos días, cuando regresaron del funeral de Kamui, descubrió una carta en su abrigo y no sabía bien como había llegado ahí.
Al abrirla su corazón se detuvo, y no quiso avanzar después de leer el nombre del autor.
—Mi amor, no puedes estar tanto tiempo enojado con tu papá —Dijo Max desde el baño, estaba apunto de lavarse los dientes cuando decidió tocar ese tema —Se preocupa mucho por ti, y por nuestros bebés.
—Él está enojado contigo porque lo vendiste tan rápido como cruzaste esa puerta —Afirmó el pelinegro mientras jugaba con las orillas de dicho sobre.
—No lo vendí, solo señale como ocurrieron los hechos —El rubio terminó con lo suyo y rápidamente se acostó a su lado para después acariciar su barriga —Mis bebés, duerman tranquilos.
—Por favor, es lo único que deseo —Sollozó —Siempre se están moviendo, no me dejan dormir.
—Son demasiado inquietos, como su papi —Max beso su barriga y apoyo ligeramente la cabeza para intentar escucharlos —Supe que fuiste al súper, nada tenías que hacer ahí. Pero no te puedes quedar en un solo lugar, igual que nuestros bebés.
—Quizá por eso me patean demasiado, porque no me muevo tanto gracias a su papi sobre protector —Se quejó el pelinegro mientras se acomodaba con la almohada, simplemente se sentía muy incómodo en todas las posiciones.
—¿Qué es eso? —Su prometido nota aquella carta y se siente algo celoso, así que la toma de su mano en una momento de distracción y la abre.
—Max, dámelo —Ordena pero es demasiado tarde.
—Es de Carlos —Dice con asombro, hacia semanas que no sabían mucho de él, solo lo habían visto en el funeral de Kamui pero ni siquiera cruzaron palabra —¿Quieres decirme qué dice?
El joven cierra la carta al notar que es algo demasiado doloroso para su pareja.
—No lo sé, no la he leído —Confiesa y en sus ojos se puede ver una clara tristeza, se lamentaba por como habían terminado las cosas —No debería leerla, él no lo vale.
—Es tu mejor amigo —Le recuerda, ni siquiera le importa todo el daño que le causó a él —Sé que es importante para ti.
Sergio se muerde el labio, sus ojos estan llorosos y sabe que no puede afrontar eso solo.
—Le gustabas —Balbucea un poco antes de continuar —Por eso estaba tan molesto, y por su tontería casi pierdo a nuestros bebés. No puedo perdonar eso.
Max solo se limita a abrazarlo por la espalda y lo consuela cuando nota como sus lágrimas se deslizan por sus regordetas mejillas.
—Mi amor, eres demasiado bueno —Susurra —Porque incluso en una situación así, tu corazón todavía se lamenta por el cariño perdido —Le deja un suave beso en la nuca y el pelinegro se abraza más a él —No sé que hice para merecer a alguien tan bondadoso.
En ese momento Sergio se gira y lo abraza para hundir su rostro en su pecho.
—Solo quieres hacerme llorar —Solloza entre sus brazos —Me duele mucho cuando no te valoras a ti mismo.
El rubio acaricia el cabello de su pareja intentando tranquilizarlo, le hace pequeños mimos y eso lo animan un poco.
Finalmente bota la carta hacia la mesita de nota y deja un suave beso en su frente, se ha quedado dormido.
Lo acomoda bien entre las sábanas y deja que abrace aquella almohada, pues es mejor para su barriga, pero eso no evita que lo abrace mientras dibuja con sus dedos en el vientre de su prometido.
—Mis bebés hermosos, los amo tanto —Susurra —Por favor, sean amables con mami, él es nuevo en esto y se cansa rápido. Cuidenlo, porque su amor es incondicional.
Max cierra los ojos dispuesto a dormir, pero su teléfono comienza a sonar sin parar.
Algo afligido ante la idea de despertar a su pareja, contesta sin apenas ver de quién se trataba.
—¿Qué? —Es lo único que sale de sus labios, Pero es tan audible que termina despertando a su prometido.
—¿Qué pasa? —Sergio se gira para verlo y el rubio cuelga la llamada —¿Por qué esa cara?
Un atisbo de confusión y sorpresa se podía notar en su rostro.
Ni siquiera él entiende bien lo que pasó, o si acaso se estaba confundiendo, pero finalmente lo dice.
—Era Charles —Comienza todavía en shock —Cree que está embarazado.
Esto lo toma por sorpresa a su prometido.
¿Acaso la familia iba a expandirse aún más?