El conejo de pascua
22 de diciembre de 2025, 18:52
Pasaron un par de días, todo se sintió tan rápido desde el compromiso hasta finales del año.
Quizá la partida de Kamui había acelerado las cosas, pasando un año nuevo algo amargo y centrándose más en distraer al pequeño Yuki, que cada vez hacía menos preguntas sobre su padre.
Les quedaba solo dos semanas más de vacaciones, pero les preocupaba la manera en cómo Sergio iba a llevar su embarazo en los próximos meses que le quedaban antes del parto.
Pero no solo eso estaba en duda, sino también una parte importante de estas fechas, y es que Max le había pedido al doctor la información sobre los sexos de los bebés y este le había dado un documento que el rubio se negó a leer.
Y es que Logan, su amigo y pareja de Charles, le había comentado que sería lindo hacerle una pequeña celebración al pelinegro con sus amigos más cercanos.
Sin embargo, todo esto se estaba planeando en secreto y con la finalidad de sorprenderlo, pero sería más difícil de lo que pensaban.
—Max, ya no sé qué decirle —Dijo Doriane al otro lado de la linea —Me pide fotos de mis paseos en casa de mis padres, pero ya no tengo más.
Max no pudo evitar hacerse muchas preguntas, muy tontas, sobre la dinámica amistosa de su prometido y aquella chica.
—¿Por qué te está pidiendo fotos? —Los celos del rubio florecieron.
—Siempre nos mandamos fotos de los lugares que el otro no conoce —Explicó algo molesta por esos celos sin sentido —Pero ya no tengo, y no sé cómo podré evitar que él se de cuenta de que estoy aquí. Mira lo que me mandó esta mañana, no tardará a pedirme hacer una videollamada.
La joven mandó una fotografía que el pelinegro le había mandado esa mañana, una donde dejaba ver su notoria pancita de embarazo mientras el pequeño Yuki lo observaba.

—No le digas nada, di que iras a un retiro espiritual —Logan, quien le quitó el teléfono a su amigo, dio las instrucciones para seguir con la sorpresa —Di que te van a quitar el teléfono y no podrás responder nada.
—Eh... —Ella no reconoció esa voz, pero decidió hacerle caso —Está bien, le dire eso.
Después de eso corto la llamada.
La rubia se estaba quedando con los Stroll, rápidamente entablando una buena amistad con el único hijo del matrimonio.
Y esto tambien servia para controlar a Lance y que no abriera su bocota sobre la sorpresa.
—Vamos a la cafetería de tu suegro, tenemos que ver los postres —Dijo Logan y su amigo asintió, caminando juntos para llegar al local de Don Toño.
Ahí Pato los recibió con cálidos saludos, dándoles la bienvenida y rápidamente pasaron a la cocina, donde George, Lewis y Oscar ayudaban al pequeño Yuki a hacer una decoraciones para el pastel.
—¡Papi! —Gritó Yuki apenas vio a Max, corriendo hacia sus brazos y siendo envuelto en un cálido abrazo —Conejo.
En ese momento el pequeño le entregó un conejo de chocolate, algo que hizo sonreír al joven.
—Vaya que trabajaron toda la mañana —Dijo Logan al ver las bandejas de distintos postres que habían hecho.
—Y Yuki nos ayudó en todo —Afirmó el moreno para después pellizcar ligeramente la mejilla del pequeño, que le dio un manotazo para que este lo soltara —¡Hey! Regaña a tu hijo.
—Es tu culpa, no debiste molestarlo —Max no iba a permitir que se le señalará a su pequeño.
—Amor, ya hablamos sobre eso, claramente a él no le gusta que pellizques sus mejillas —Ahora George se mostraba en favor a Yuki y en contra de su novio.
—Pero es que están tan redondas —Lewis intentó defenderse pero solo recibió la desaprobación de sus amigos.
En ese momento el teléfono de Max comenzó a vibrar en llegada de un mensaje.
"Hijo, ¿Puedes traer a Yuki? Don Toño lo llevó a la cafetería hace una hora y Sergio ya comenzó a impacientarse. Estoy intentando sacarlo de casa, así que iremos al centro comercial para ver algunas invitaciones, sabes que la boda le hace mucha ilusión"
El mensaje de su madre era claro, pero él no era bueno mintiendo.
Se había alejado de su prometido porque sentía que en cualquier momentos se le escaparía la sorpresa y lo echaría a perder todo.
Pero sabía que su pecoso no estaría contento de ver las invitaciones con él, incluso si todavía no tenían fecha o lugar. Lo necesitaria con él sí o sí.
—Vamos Yuki, saldremos de paseo —El rubio cargó al pequeño en sus brazos y se despidió de sus amigos.
Pero al salir hacia el mostrador, se encontró con su padre, Don Toño, y junto a él estaba Max, el perro.
—Hijo, Sophie me pidió que los llevara al centro comercial —Comenzó el mayor —Los dejare rápido y regresare para cerrar el local, así que distraelo tanto como puedas.
El joven asintió y rápidamente partieron hacia la casa para recoger al resto de la familia.
Tendrían que actuar rápido si querían tener la sorpresa lista antes de que el pelinegro se le ocurriera regresar de la nada.
Una vez dejó a sus hijos en el centro comercial junto a Sophie y su nieto, Don Toño regresó casi volando a su cafetería.
Se apuro en guardar todo en su furgoneta, pues necesitaban moverse rápido para terminar de arreglar la sorpresa.
—Los arreglos los llevan Lance y Doriane, Kelly me dijo que pasaría por el disfraz —Explicó Charles, pues había llegado en la ausencia del señor Pérez.
Entre más manos, mejor.
—Tengo que cerrar el local, terminen de subir todo —Señaló Pato y los demás asintieron.
—Solo espero que Sergio no pida regresar antes, luego es bien mañoso —Dijo Don Toño para después suspirar profundamente.
—Ánimo, todo saldra bien y le encantará, se lo prometo —Logan le dio una palmada en el brazo para tranquilizarlo.
Lo que el joven no sabía, era que Sergio había estado actuando extraño desde esa mañana.
Y es que había una cosita que no escapaba de su mente.

Por otro lado, en el centro comercial los prometidos estaban viendo un par de invitaciones, intentando enamorarse de algún diseño.
—Me gustan los detalles en esta —Señaló el pecoso con cierta emoción.
—¿Cuando es el día especial? —Preguntó la mujer que los atendía, Geri decía su gafete, y ambos se quedaron viendo.
—No tenemos una fecha exacta —Afirmó el rubio y la pelirroja asintió.
—Tenemos este otro diseño en un tono más aperlado —Continuó sin darle más vuelta al asunto.
Sophie también miraba las invitaciones y Yuki se moría por agarrarlas y jugar con ellas en sus pequeñas manos.
Al final se quedaron entre tres invitaciones que poco tenían de diferentes entre si, aunque todavía no decidieron nada por falta de datos sobre su ceremonia.
—Me duelen los pies —Dijo Sergio mientras se apoyaba del brazo de su prometido.
—Busquemos un lugar donde puedas descansar —El rubio se apuró en buscar con la mirada hasta dar con una banca vacía.
—Comprare algo de tomar —Comentó Sophie antes de alejarse de la pareja, llevándose a Yuki con ella.
Los prometidos se sentaron en la banca, siendo que el pecoso estiró los pies y comenzó a mecerlos de aquí para allá
A Max le parecía adorable, así que tomo su mano y plantó un beso en el torso de esta.
—Te ves muy lindo —Susurró haciéndolo sonreír.
Pero su respuesta lo tomó por sorpresa.
—¿Me veo lindo o me veo gordo? —Preguntó el pelinegro acercándose un poco a él —¿O se me nota el embarazo?
El rubio se quedó perplejo ante esta lluvia de preguntas, pero se decidió por el camino fácil.
Porque las otras dos respuestas significaban peligro.
—Te ves muy lindo, bastante guapo —Respondió para después darle un corto beso en los labios.
Sin embargo, pudo ver que algo lo tenía extraño. Cómo si estuviera dudando de lo que estaba apunto de decir.
—¿Qué pasa? —Le da la oportunidad de hablar, aunque el pecoso se muestra tímido ante el tema —Vamos, amor, dijimos que no volveríamos a ocultarnos cosas.
Entonces el pelinegro suspiró y se preparó para soltar aquella duda que había inundado su mente desde hace días.
—¿No crees que deberíamos casarnos antes de que nazcan nuestros bebés? —Otra pregunta que toma por sorpresa al rubio —Quiero decir, no sé si sea bien visto que nazcan antes del matrimonio, incluso creo que papá piensa lo mismo pero no lo dice porque no desea incomodarnos.
Se miraba nervioso, y por eso su pareja tomo sus manos con delicadeza y las envolvió con las suyas.
—Amor, sabes bien que me emociona la boda tanto como a ti —Comenzó Max escogiendo bien sus palabras —Pero no creo que haya algo malo si nacen antes de que estemos casados y, si realmente te aflige, podemos preguntarle a papá lo que piensa.
Sergio asintió y dejó que su pareja lo abrazará, acariciando su barriga que cada vez se hacía más y más grande.
Algo que lo llevó a tomar la decisión de que esa fuera la última vez que saldría tanto tiempo en publico, pues temía que su evidente estado levantara sospechas.
—¡Mami! ¡Mami! —Gritaba Yuki mientras se acercaba corriendo hacia sus padres —Mira.
El pequeño le entrego una flor al pelinegro, había insistido mucho para que Sophie se la comprara.
En la guardería que asistía entre semana a veces hacían actividades en festividades importantes, haciendo dibujos o manualidades para entregar ya sean a su padre o madre.
Yuki siempre se las entregaba a Kamui, pero en el fondo se sentía algo vacío al no tener a nadie como su mami.
Sin embargo, ahora era todo diferente porque tenía una mami a quien poder darle cada uno de sus dibujos. Alguien a quien podría abrazar y refugiarse en sus brazos cuando se sintiera mal.
Una mami que jugaría con él a la hora del baño, que lo consentiría dándole sus galletas favoritas y lo arrullaría para hacerlo dormir.
Así que no lo dudo ni un instante en darle esa flor, que significaba más de lo que los adultos a su alrededor pudieran imaginar.

Por su parte, en la casa de los Pérez las cosas se movian rapido.
Hacía un par de días que habían quitado el árbol porque Jimmy casi lo tira, siguiendo los pasos de su dueño, y tampoco querían que Yuki tuviera algún accidente corriendo.
Así que tanto el árbol de navidad como el nacimiento fueron retirados.
Movieron los muebles para hacer más espacio, aunque la sala de por sí era bastante amplia.
—Cariño, ayúdame a acomodar los postres —Dijo George a su pareja y este rápidamente se apuró en ayudarle.
—Charles, bebé, ayudalos por favor —Pidió Logan y su novio asintió, apurándose en acomodar todo con sus amigos —Iré a ver qué está haciendo Don Toño, no vaya a ser que ya se congelo.
El joven salió, observando como el mayor se escondía en la furgoneta vigilando si su familia regresaba.
Sabía que su hijo era muy necio, siendo capaz de regresar en taxi sin avisar con anterioridad.
En ese momento el rubio dio tres pequeños golpes a la ventana del copiloto y el señor brinco del susto, incluso Max, el perro, se alertó.
—Hijo, me asustaste —Dijo Don Toño bajando el cristal —¿Todo bien, Logan?
—Si, solo quería saber que estaba haciendo aquí afuera —Respondió el joven —Vamos adentro, se verán sospechosos si se quedan aquí.
El señor asintió y bajó de la furgoneta con su perro, entrando a la casa con aquel muchacho.
Se sorprendió al ver el arduo trabajo que habían hecho para su amado hijo y, claro, sus nietos.
—¿Qué le pasó a Max? Parece un espía —Dijo Kelly al ver al canino.
Esto hizo que todos se giraran a ver al peludo amigo, quien llevaba unas gafas a la par de un pañuelo que hacía un fallido intento de hacerlo pasar desapercibido, aunque en realidad causaba el efecto contrario.

—Hey, fuera —Oscar regaño a Sassy por intentar robarse uno de los postres que tanto trabajo había costado hacer —Tenemos que hacer algo con los gatos.
Don Toño no detestaba a los gatos, pero sabía que eran más difíciles de controlar que a un perro. Así que tomó la decisión de encerrarlos en una de las habitaciones del segundo piso.
Iba bajando las escaleras cuando su teléfono comenzó a sonar en llegada de un mensaje.
"Suegrito, ya vamos en camino. A Sergio le duelen los pies, así que no quiso esperar más y vamos en un taxi. ¿Podría bajar sus pantuflas, por favor? Así para que esté más cómodo en su fiesta"
El hombre se apuró en volver a subir las escaleras, tomar las pantuflas de su hijo y luego bajar para a avisarles a todos sobre la llegada del pecoso.
Intentaban guardar silencio para no alertarlo antes de entrar, aunque esto no evitó que comenzarán a murmurar entre ellos para regañarse por no estar callados.
Pronto escucharon como la puerta del portón se abría, haciendo más emocionante todo eso.
—Necesito sentarme —Escucharon como el pelinegro se quejaba.
—Solo unos pasos más y ya —Respondió Max mientras abría la puerta.
En ese instante Don Toño jalo de esta para dejar ver a su hijo, quien se quedó sin palabras cuando escucho como gritaban al unísono:
“Sorpresa”
Sergio no pudo evitar emocionarse hasta las lágrimas.
Realmente había querido tener un babyshower, pero le daba vergüenza admitirlo, y más cuando sentía que debía callarse sobre su embarazo.
Las decoraciones eran simplemente hermosas, siguiendo la misma linea de la temática de pascua.
Con adornos de flores, globos de diversos colores, zanahorias y muchos, pero muchos conejos.

Entonces se llevó la sorpresa de que su amiga estaba presente y era parte del secreto, sintiéndose muy conmovido por todo esto.
Le dio las gracias a sus amigos y le fueron dando un abrazo uno por uno, para al final sentarse y cambiar sus zapatos, pues sus pies lo estaban matando.
Comenzaron algunos juegos clásicos como medir la barriga del embarazado, adivinar el precio de algún producto para bebés, etc. Pero había uno que llamó la atención del pecoso.
Kelly, quien había organizado las actividades, le pidió a los invitados que trajeran una foto de cuando eran pequeños, las puso en una caja y sacaba una al azar para que los demás adivinaran quien era quien.
Esto, sin saberlo, puso sentimental al joven, pues la foto que escogieron de él era una donde estaba acompañado de su ex mejor amigo.
Sin embargo, logró disimular lo máximo posible, pues se recordó a sí mismo que no debía dejar que un recuerdo agridulce arruinara una celebración tan especial
No se percató cuando charles se llevó a Yuki hacia la habitacion de Don Toño, pues necesitaban de su colaboración.
—Le queda muy bien, algo grande pero no demasiado —Afirmó el castaño mientras terminaban de vestir al pequeño, quien los miraba con confusión —¿Qué piensas?
—Se ve adorable —Respondió Logan sumamente orgulloso de haber dado con la talla del pequeño —Mira Yuki, vas a llevar esta canasta con huevos de chocolate y le darás uno a cada invitado —Le dio una canasta que el niño apenas podía sostener —Estas dos son para tus papis, solo para ellos.
Yuki observó aquellas golosinas que se veían tan apetitosas, pero se resistió por el bien de la misión que se le había sido encomendada.
—Esta siguiente actividad es la más especial de todas, y para eso tenemos a un pequeño ayudante —Kelly dio la señal y Yuki apareció vestido con un lindo traje de conejito de cuerpo completo.

Se miraba tan adorable que todos comenzaron a decirle cosas bonitas que solo provocaron que el pequeño se sonrojara y casi olvidara las indicaciones que le habían dado.
Pero se recompuso y comenzó a repartir los huevos de chocolate, apartando aquellos que Logan le había indicado.
—Yuki les estará pasando un postre que tiene una sorpresa para cada uno de ustedes —Señaló Logan llegando —Una vez que todos tengan el suyo, los abriremos a la cuenta de tres.
El pequeño terminó de repartir todos los huevos, sorprendiendose de que también había uno para él.
Hicieron el conteo y finalmente los abrieron.
Dentro del huevo de chocolate venia un pequeño dije de una flecha dorada en una bolsita de plástico para protegerla.
El color de la decoración hacía mucho sentido con las sorpresas dentro de los postres que le dieron a los padres, pues en el interior del huevo venía escrito algo muy especial, en cursiva y pintado a mano.
“Baby boys”

—Espera, esto significa que son... —Comenzó el pelinegro sin poder terminar la frase.
—¿Son niños? —Completo el rubio con mucha emoción —¿Ambos son niños?
—Felicidades —Dijo George, quien se había encargado de hacer cada uno de esos postres y él, junto a Logan, eran los únicos que habían leído el informe del doctor Marko sobre los sexos de los bebés.
Comenzaron a felicitarlos y darles buenos deseos, para después continuar con la celebración.
Comiendo postres y admirando el pastel que habían hecho para esa ocasion tan especial.
Y, ahora con el panorama más claro, podrían empezar a escoger los nombres de sus bebés.
Pero había alguien cuya actitud cambió apenas supo lo que eso significaba.
—Tendrás dos hermanitos —Fue lo que le dijo Lewis al pequeño Yuki.
Esta noticia no le sentó para nada bien, y alguien tenía que comprenderlo.
Apenas estaba empezando su vida con su nueva mami, y ahora dos niños vendrían a robarle su atención.
Esto hizo que se apegará más a su abuelo, temiendo que Sergio ya no lo quisiera por no ser su hijo biológico.

Al terminar la fiesta Sergio se retiró a su habitación, recostandose en la cama y acariciando su vientre mientras miraba al techo.
—Te traje un poco de pastel —Dijo Sophie entrando a la habitación —Me di cuenta de que te gusto mucho, así que pensé que querrías más.
El pelinegro se acomodo para sentarse en la cama, entonces comenzó a comer.
—Es de zanahoria, está delicioso —Respondió para después probar otro bocado —Todo estuvo maravilloso.
—Si, fue hermoso —La mujer se sienta a su lado y con su mano acaricia el cabello del joven —La actividad de las fotos, pensé que sería buena idea hacer un video con diversas fotografías de ustedes dos. Ya sabes, desde que eran pequeños hasta ahora. Un recorrido por sus vidas, para la cena de compromiso.
El pecoso continúa comiendo en silencio, y luego de unos minutos asiente.
—Sería muy lindo —Afirmó, pero en su interior quiere negarse.
—Bien, iré buscando las fotos de mi Maxie para seleccionar las mejores —Respondió Sophie con emoción y después se levantó casi de un brinco —Avisame cuando termines para que recoja el plato.
El joven asintió y su suegra se marchó dejándolo solo.
No le parece buena idea, no porque le de verguenza o algo parecido, sino porque no sabría cómo recortar a Carlos de cada una de ellas.
Habían crecido juntos y hacer eso sería fingir que no existía más, y eso le dolía.
Pronto escucho como la puerta volvía abrirse, entonces vio a Max junto a su padre, quienes entraron y lo rodearon.
—¿Qué pasa? —Preguntó con una visible confusión.
—Le conté a papá lo que me dijiste en el centro comercial —Confesó el rubio algo nervioso.
—Hijo, no tienes que preocuparte por eso —Don Toño sabia bien a lo que se refería su hijo con la idea de que sus nietos nazcan fuera del matrimonio —Solo deseo que mis nietos y tú estén bien, solo eso —Entonces se acercó a Max —Porque no importa si no están casados, tienen un padre que se hará responsable de ustedes.
El hombre pone su mano en el hombro de su yerno y lo agarra con un poco de fuerza, esto hace que el rubio asienta rápidamente. Entendió el mensaje.
—Me alegra saber que no te molesta —Respondió Sergio un poco más tranquilo.
—Ahora descansa, ha sido un dia pesado para todos —Don Toño se despide con una amable sonrisa y deja a los jóvenes solos.
Max sabe bien lo cansado que está su prometido, así que decide darle un masaje en los pies.
Ambos estaban felices y en paz con la vida que estaban llevando, pero pronto tendrían que lidiar con el regreso al instituto y el cuidado de su embarazo en la ciudad.