Nuestro secreto
22 de diciembre de 2025, 18:52
Max no se separo de Checo ni un segundo. Ni siquiera había dormido bien por estar al pendiente de él. Era domingo, podría estar pasando un buen rato con sus demás compañeros, haciendo más amigos como quería checo, pero no podía. Su cuerpo no quería.
Había estado junto a él desde que lo llevaron a la enfermería, incluso lo regañaron por quedarse allí. Pero les dio lastima sacarlo a la fuerza, principalmente porque su preocupación era evidente en el rostro del joven rubio.
—No deberías estar aquí, es solo fiebre—Dijo Checo despertándose.
—Las personas solían morir por una simple fiebre—Se defendió.
—No moriré, puedes irte, no es necesario que te preocupes tanto por mí—Max se puso rojo al escuchar eso.
—No me preocupo por ti, solo quiero ver que estes bien—Intento excusarse.
—Eso es preocuparse por alguien—Dijo sonriendo—Te prometo que estaré bien.
—Quizá quiero quedarme aquí…—En ese momento el ruido de la puerta abriéndose distrajo a ambos jóvenes.
—Te traje un chocolate caliente—Dijo Carlos llegando—Era el último.
—En realidad era mío, pero te juro que no le tome nada—Respondió Lance apareciendo detrás de este.
Max se dio cuenta de que Checo intentaba sentarse así que lo ayudo.
—No era necesario—Susurro el pelinegro.
—Toma antes de que se enfrié—Dijo Carlos mientras le daba la bebida caliente para después acomodarse en una silla al lado de su amigo.
Checo bebió un poco y vio de reojo a Max. Podía notar lo incomodo que estaba.
—¿Ya te sientes mejor? —Pregunto Lance sentándose al lado de Max—Intenté que te levantaran el castigo, lo pedí para ambos, pero no fue posible.
—En verdad lo aprecio—Respondió Checo—Pero no me molesta cumplir con el castigo.
—¿Y a donde fueron ayer? —Carlos interrumpió—Ustedes simplemente desaparecieron.
—Ya debería irme—Dijo Max a punto de levantarse, pero la mano de Checo lo detuvo.
Lo había tomado ligeramente del brazo, pidiéndole que no se fuera. Entonces no se movió de su lugar.
—Estábamos aburridos y fuimos al cine, no queríamos interrumpir a nadie así que no les dijimos nada—Explico Checo.
—Por cierto, Max, Esteban me pidió que te entregara esto—Dijo Lance sacando la billetera del rubio—Lo encontró tirado en el pasto.
—Gracias—Dijo Max tomándola.
—Te ayudare con las tareas esta semana, para que no te preocupes por eso—Dijo Carlos y Checo sonrió agradecido.
—No es necesario, yo le ayudare—Dijo Max—Además, compartimos habitación y paso mas tiempo con él. Puedo hacerlo yo.
—No sabía que competíamos por tu amistad—Dijo Carlos en un tono burlesco y Checo lo miro con cierta molestia—Es un chiste, me parece buena idea que lo ayudes.
—Iré por un vaso de agua—Max se levanto de su asiento y camino hacia la jarra de agua que estaba en una mesa cerca.
—No lo molestes así—Le regaño checo.
—Parece que ya son amigos—Dijo Carlos—Aunque parece un poco posesivo.
—Quizá porque es su primer amigo aquí—Dijo Lance—No parece ser una mala persona.
—Eso espero—Comento Carlos antes de que Max volviera acercarse a ellos—Ya debemos irnos, tienes que descansar.
—Esta bien—Dijo Checo mientras le pasaba la taza que le había dado.
—Dejaste un poco—Dijo Lance quitándosela a Carlos para beberse el contenido—Lo siento, es que era mío.
—Si, si, ya vámonos—Respondió Carlos mientras lo jalaba del brazo—¿No vienes con nosotros?
Carlos volteo a ver a Max, dejando a este último algo confundido.
—No—Respondió a secas.
—Checo tiene que descansar—Carlos insistió.
—Ya déjalo—Le regaño Lance.
—Bien, pero yo soy su mejor amigo—Dijo Carlos y Checo soltó una pequeña risa—Y después de mi va Lance.
—De hecho, yo voy primero—Respondió Lance.
—Si, si, lo que digas—Respondió Carlos para después señalar a Max—Ya nos entenderemos.
Carlos y Lance finalmente se fueron, mientras que Max no terminaba de procesar lo que había ocurrido.
—Solo está jugando—Explico Checo.
—¿Por qué piensa que quiero ser tu mejor amigo?
—¿No es eso? —Checo había sentido curiosidad hacia Max desde el primer día, pero la noche anterior solo provoco que su atención se centrara en las reacciones del rubio.
Sabia que algo le estaba ocultando, y entendía que era con respecto a él.
Por su parte, Max se paso toda la noche pensando si debía decirle lo que sentía o guardárselo para si mismo. Había escogido esa última, pero no podía ayudarse a si mismo cada vez que veía a Checo darle atención a otra persona que no fuera él.
“Celos” si, eso era lo que sentía. Se había dado cuenta en el parque, y lo confirmo con la presencia de Carlos y Lance. Le molestaba compartir la atención de Checo. No le gustaba que sus ojos se centraran en alguien más si no era él.
—No lo sé—Susurro.
—¿Qué esta pasando? —Checo no podía más con su curiosidad.
Checo era muy listo, se había fijado en el actuar de Max durante la visita de sus amigos y su actitud era imposible que pasara desapercibida. Tenia una idea, pero necesitaba que el propio Max se lo dijera.
—¿Por qué crees que está pasando algo?
—No puedes responder una pregunta con otra, eso es trampa.
Max quería decirlo, más por la incertidumbre que le causaba toda esa situación. Pero también porque se sentía algo confundido, no sabia si de verdad gustaba de Checo o solo era encaprichamiento. Esa necesidad de tener algo que sabes que no funcionara.
—No lo sé.
—Puedes confiar en mí, jamás le diría nada a nadie si tú me lo pides—Dijo Checo poniendo su mano sobre el brazo de Max—Por eso somos amigos.
Entonces el rubio no pudo evitar hacer una mueca cuando escucho eso ultimo. No le gustaba ser “Solo un amigo más”, pero también sabia que no estaba en posición de reclamar nada.
—Olvídalo—Dijo levantándose de la silla y terminando el contacto con el pelinegro.
Sin embargo, ya había respondido a las dudas de Checo y ni siquiera se había dado cuenta.
—¿Te gusto? —La pregunta de Checo lo hizo detenerse y voltearlo a ver.
En su rostro sonrojado se podía ver una mezcla de sorpresa y angustia, pero también de miedo. Había escuchado a su padre y otros conocidos referirse como “Enfermos” a los chicos como él.
Tenia miedo de que lo llamaran “desviado” solo por tener sentimientos románticos hacia otro chico. Tenia mucho miedo de que alguien más supiera quien es en realidad.
Se había expuesto a si mismo. De alguna forma se había delatado frente a su compañero y ahora no había marcha atrás. Era el momento de decir todo lo que sentía y le aterraba.
—No le digas a nadie—Fue lo primero que salió de su boca.
Checo parpadeo un par de veces, puesto que sus deducciones acababan de ser completamente confirmadas. En ese momento muchas cosas se acumularon en sus pensamientos, pero principalmente se preguntaba si esa curiosidad que había sentido en un inicio era lo mismo que Max había estado sintiendo en silencio los últimos días.
—No le diré a nadie—Susurro.
—Ya es difícil para mí—Dijo el rubio cuando comenzaros a asomarse lágrimas en sus ojos—Si alguien más se entera, se acabará todo para mí.
—Nadie tiene porque enterarse—Intento tranquilizarlo.
—No te pido que sientas lo mismo por mi—Dijo acercándose a Checo—Solo… no me ignores.
Checo se sorprendió al ver lo vulnerable que se mostraba Max en ese momento. Era como ver una persona completamente diferente al chico que siempre se mostraba frio con los demás.
—No se si yo no siento lo mismo—Respondió algo nervioso.
Max sintió su corazón palpitar con mucha fuerza. Desvió la mirada de lo nervioso que estaba y sus mejillas ardían de lo rojas que estaban.
—¿A que te refieres? Se más específico, por favor—Su voz incluso temblaba por momentos.
—Quizá pueda sentir algo, pero no lo sé—Explico—Déjame procesarlo, es lo único que pido. Yo tampoco quiero alejarme de ti.
—Esta bien—Respondió un poco más tranquilo.
—Podemos guardar esto como un secreto, un pacto entre nosotros—Ofreció Checo y el rubio asintió—Solo dame tiempo para saber si realmente siento algo por ti.
Max estaba más tranquilo. Sentía alivio por finalmente decir aquello que lo había estado torturando desde adentro. Y, principalmente, porque si bien no era un “Sí”, tampoco era un “No” por parte de Checo.