Debilidad
22 de diciembre de 2025, 18:52
Checo y Max llegaron al comedor, entonces hicieron final para obtener su cena. Ninguno decía nada, era como si la situación en la biblioteca los hubiera puesto sumamente nerviosos.
Entonces el pelinegro comenzó a buscar dos asientos que estuvieran juntos, cuando una mano llamo su atención.
—Checo, siéntate aquí—Era Carlos levantando la mano para que lo viera.
Max también lo vio y se puso más nervioso. Ya era difícil disimular la atracción que siente hacia su compañero, pero era mucho peor cuando había más personas presentes.
—Vamos—Dijo Checo y no le quedo de otra que seguirlo.
Ambos tomaron asiento junto a Carlos, Charles y Lance.
—Veo que estas mejor—Dijo Lance—Quise visitarte hace rato, pero no te encontré.
—Estábamos estudiando en la biblioteca—Respondió Checo, cuyo nerviosismo no paso desapercibido para el monegasco.
—¿Ustedes estudian mucho? —Pregunto Charles con una pequeña sonrisa.
—Para eso estamos aquí, ¿no? —Contesto Max intentando cortar los avances del joven.
—Hola chicos—Dijo George sentándose con ellos—Checo, escuche que serás el modelo de Lewis.
Todos en la mesa voltearon a ver a este último y él asintió.
—Necesitaba un favor y no pude negarme—Explico—Pero admito que me resulta emocionante.
—Mi amigo un príncipe convertido en modelo, realmente lo eres todo—Dijo Carlos en tono de broma.
Max no dejaba de observar a Checo en silencio. Principalmente porque el tema de Lewis le resultaba molesto y eso no lo podía disimular.
—No es para menos, Checo es realmente muy guapo—Comenzó Lance—En cualquier momento seria victima del club de arte.
—No me digas que Checo es tu tipo—Dijo Charles en broma, pero observando con atención a Max y notando como fruncia el seño ante cada cumplido hacia Checo.
—Lo digo como alguien que aprecia la belleza de otros, en especial la de sus amigos—Explico Lance.
—Bien, yo también quiero apreciar la belleza de mis amigos—Respondió Charles juguetonamente—Tienes razón, Checo es atractivo. Mira ese rostro, apuesto a que le gustas a muchas personas.
—No lo sé—Dijo Checo un poco incomodo por las observaciones de sus amigos—Nunca lo he pensado.
—Lo único malo es que ya tienes el cabello muy largo—Dijo George—Así que te ves despeinado.
—¿En serio? —Dijo Checo llevándose la mano a su cabeza para intentar sentir el largo.
—Veamos—Entonces Carlos puso su mano sobre el cabello de Checo y lo despeino entre risas—Yo creo que te ves bien.
—Quizá si debería cortármelo—Respondió Checo.
—De igual manera te veras bien—Dijo Lance—Yo tengo pensado en dejarlo largo.
Max, quien había estado en silencio todo ese tiempo, no pudo evitar molestarse por la cercanía entre Checo y Carlos. No le gusto lo que hizo con el cabello, no le agrado que lo tocara.
Quizá eso se debía a que también quería tener ese tipo de relación con Checo, pero no sabía cómo acercarse. Así que le molestaba ver la facilidad con la que Carlos tocaba y molestaba a Checo.
Además, a él le gustaba su cabello largo y alborotado del pelinegro. Por lo que le disgusto la idea de que se lo cortara. Principalmente cuando se noto que ni siquiera se había puesto a pensar en eso hasta que se lo mencionaron.
Se levanto un momento fingiendo tirar algo a la basura, pero en realidad había sacado una pequeña libreta de notas y escribió una. Luego regreso a la mesa y se sentó junto a Checo.
—Es una lastima que no puedan ir con nosotros este fin de semana—Dijo Lance—Hubiera sido divertido, como la vez pasada.
—Olvídalo, se volverían a escapar como la vez pasada—Bromeo Charles.
—Ya debo irme, tengo que seguir estudiando—Por primera vez Max dijo algo, y era solo para despedirse.
—Quédate un rato más, podemos platicar y conocernos mejor—Propuso Lance y Checo le sonrió.
—Si estas incomodo por mi culpa, quizá sea yo quien deba irse—Dijo George levantándose.
—No seas dramático, George, siéntate—Respondió Carlos y Charles lo tomo del brazo para que volviera a su lugar.
—No es nada de eso, es solo que tengo una rutina muy marcada y no planeo faltar en eso—Respondió Max.
—Pues al menos Checo se queda un rato más, ¿verdad? —Dijo Carlos y Checo asintió.
Los chicos volvieron a lo suyo mientras Max fingía recoger sus libros. Checo sonreía ante las ocurrencias de sus amigos, pero pronto su sonrisa desapareció cuando sintió algo en su mano.
Era Max. Lo había tomado de la mano por debajo de la mesa. Checo intento fingir lo máximo posible, pues no quería que se dieran cuenta de nada.
—Te veo al rato—Susurro Max para después soltarlo e irse del lugar.
Entonces sintió aquello que le resultaba extraño durante su contacto.
Bajo discretamente la mirada y abrió un poco la mano solo para ver un pequeño papel que Max le había dado.
Emocionado, se levantó rápido de su asiento diciendo que debía ir al baño.
Una vez estando solo, no aguanto más y abrió aquella nota.
“¿Cómo podrías cambiar algo tan bello de ti?”
Una sonrisa tonta se asomo en su rostro. Sabia bien a lo que se refería y paso su mano sobre su cabello. Se acerco al espejo y sintió que nunca antes se había visto tan bien como en ese momento.
Regreso con sus amigos, pero no para quedarse más tiempo. Se excuso con el cansancio de su recuperación, sabía que solo así lo dejarían ir.
Casi llego corriendo hacia su habitación.
Max lo observo confundido. Sin embargo, la nota que le había dejado le había dado un subidón de energía a Checo y la motivación suficiente para tomar una decisión.
—Me gustas—Comenzó Checo—Y no es una tontería.
—Yo…—Max apenas podía hablar.
Checo finalmente había comprendido que sus sentimientos eran reales, y Max vio que sus posibilidades de estar juntos eran muy altas.
—Me gustaría intentarlo, siempre que realmente estés dispuesto a esto—Continuo el pelinegro.
—Yo… quiero tener una cita contigo.
—¿Una cita? —Checo se emocionó ante tal idea.
—Después del castigo, podríamos pasar el resto de la tarde juntos y hacer algo divertido—Max estaba un poco nervioso, no quisiera que fuera demasiado pronto o se sintiera exhibido.
—Me gustaría mucho—Max sonrió ante esto.
—Nuestra primera cita—Susurro el rubio.
—Creo que no podre dormir hasta el sábado—Confeso el pelinegro y ambos sonrieron.
Al día siguiente Max asistió con normalidad a sus clases. Estaba un poco emocionado porque Checo podría unírsele a él al día siguiente. Así que se apresuró a llevarle algo de comer durante el almuerzo.
Checo estaba sentado leyendo un libro cuando alguien comenzó a tocar la puerta de su habitación. Así que se levantó y abrió.
—¿Qué haces aquí? —Pregunto sonriendo.
—Vine a saludarte, ya que eres mi modelo tengo que ver que todo este bien—Dijo Lewis entrando—Además, George me conto lo que hablaron ayer. Por favor, no te cortes el cabello. Al menos no hasta que haya terminado mi proyecto.
—No le hare nada, no te preocupes—Dijo invitándolo a sentarse—Pero, ¿Por qué resulta ser tan importante?
—Quiero recrear la fantasía de la mitología griega contigo—Explico.
—¿Me vestirás como un dios griego? —Lewis asintió—No sé cómo detendré a los chicos con sus cumplidos.
—Si, George me conto sobre eso—Respondió y ambos sonrieron—Pero no deberías ponerte nervioso porque alguien diga que eres atractivo.
—¿Quién es atractivo? —Pregunto Max entrando.
—Estábamos conversando sobre los cumplidos de ayer—Explico Checo.
—Así es—Dijo Lewis y luego observo que las manos de Max estaban ocupadas debido a la comida que había traído para su compañero—Veo que van a almorzar, así que mejor me retiro. Nos vemos al rato, no olvide lo que propusiste ayer.
Max asintió y Lewis se fue dejándolos solos.
—Lewis dijo que quiere recrear una fantasía conmigo—Soltó Checo y Max no pudo disimular sus celos, a lo cual el pelinegro rompió en risas.
—Traje comida—Dijo el rubio intentando disimular, pero su rostro estaba muy rojo.
—Creo que encontré tu debilidad—Comenzó Checo—Tu carácter.
—Tú…—Susurro el rubio.