ID de la obra: 1516

Blue Velvet [Chestappen]

Slash
R
Finalizada
3
Fandom:
Tamaño:
101 páginas, 30.894 palabras, 22 capítulos
Descripción:
Notas:
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El mito del amor

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Caminaban uno al lado del otro. Ninguno de los dos decía palabra alguna, pero entre ambos había una emoción sin igual. Nunca antes habían sentido que el camino hacia su habitación fuera tan largo. Por un momento se detuvieron cuando se encontraron frente a la puerta. Pero una vez dentro, Max cerró la puerta algo nervioso. Y cuando se giró Checo lo recibió con sus labios, sintiendo sus manos en reposando cuidadosamente sobre sus mejillas. Y casi por instinto, el rubio lo tomo por la cintura para atraerlo hacia su cuerpo. Esto hizo estremecer al pelinegro, pero eso no lo detuvo. Pues deseaba seguir sintiendo el suave tacto de sus labios. Se sentía en un mar de emociones, pero con una satisfacción que no parecía llenarse por completo. Por su parte, Max se sentía muy apreciado por su ahora pareja. Una sensación de alivio invadió su cuerpo, sintiéndose finalmente libre en esas cuatro paredes. Y para cuando sus labios se volvieron a encontrar, se sorprendió a si mismo cuando dejo escapar un ligero quejido. Entonces se sintió abrumado. —Iré por un poco de agua—Dijo cuando logro separarse de Checo. El pelinegro, sin percatarse de nada, asintió sin más. Una vez solo, Checo se recostó en su cama con una gran sonrisa en su rostro. Se sintió un poco incomodo por el uniforme, así que comenzó a desvestirse para ponerse algo más ligero. Y mientras lo hacía se dio cuenta que nunca antes se había sentido así. Ni si quiera sabia como describir aquello que hacía que su corazón latiera con velocidad. Solo entendía que no quería que eso terminara. Por otro lado, Max bebía agua como si no hubiera tenido acceso a ella en meses. Sentía muchos nervios porque se dio cuenta de que no podría hacer con Checo lo mismo que haría con una chica, o al menos no tenia ninguna referencia a cómo tratarlo más allá de unos besos. Eso lo asusto mucho. Ya que no tenia ese tipo de experiencia con alguien de su mismo sexo, y al mismo tiempo porque temía no poder hacerlo bien. Aunque poco a poco intento tranquilizarse. Se mentalizo en que solo se habían dado su primer beso, creer algo más allá de esa conexión implicaría que él esta corriendo, mientras que su pareja solo está caminando. Así que debía guardar la calma y concentrarse, el otro asunto lo arreglaría después. Regreso a su habitación un poco más calmado, pero en medio de la oscuridad en la que ahora se encontraba, la luz de la lampara de noche iluminaba a un Checo que se había quedado dormido y mal acomodado en su cama. —Déjame ayudarte—Dijo Max mientras lo acomodaba y lo arropaba. —Duerme conmigo—Le dijo Checo casi en un susurro. En ese momento sintió que sus mejillas ardían por lo sonrojado que estaba. —Me pongo la pijama y te acompaño—Respondió y Checo sonrió. Mentiría si dijera que no había querido dormir junto a Checo desde esa noche que salieron al cine. Así que, con una sonrisa en el rostro, un triunfante Max se recostó a su lado una vez que se había cambiado. Quedaron frente a frente, solo iluminados por aquella luz. Checo se miraba muy relajado, mientras que Max no dejaba de observarlo. De continuar así, al día siguiente no tendría la energía para estudiar con su novio en la biblioteca. —No olvides la luz—La voz de Checo lo saco de sus pensamientos. Max se giro y apago la lampara, quedando en completa oscuridad. Cuando volteo para volver a su posición original, sintió las manos de Checo tocando su rostro como si estuvieran buscando algo. Fue entonces cuando en un ligero movimiento, el pelinegro planto un pequeño beso en sus labios. —Descansa—Dijo Checo para después girarse y darle la espalda. —Igual—Fue lo único que Max pudo decir. Aunque se sentía un poco decepcionado de no solo ya no poder ver su rostro, sino también la ausencia de su respiración a su lado. Fue entonces cuando sintió la mano de Checo sobre la suya, y como este lo jalo para poder colocarla alrededor de su cintura, básicamente exigiéndole un abrazo. Max, de nuevo sonriente, no mostro resistencia y se pego al cuerpo de su pareja, acomodando delicadamente su rostro detrás de la cabeza de su amado. Y finalmente despidiéndose de él con un pequeño beso en su hombro. A la mañana siguiente Checo regresaba a su horario habitual después de un fin de semana largo. Ambos jóvenes se cambiaron dándose la espalda el uno al otro, ya que se ponían muy nerviosos al verse. Caminaron juntos hacia su primera clase del día. Sus manos chocaban juguetonamente con las del otro, pero intentaban disimularlo para los demás. Una tarea que le resultaba más difícil al pelinegro. Él lo sabía. No era bueno mintiendo y mucho menos fingiendo que nada pasaba. Max, por otro lado, era un experto en poner una cara de pocos amigos y seguir su camino. Pero si alguien le preguntaba sobre Checo, sabía que él sonreiría con solo escuchar su nombre. Así que estaba actuando con más frialdad de la que acostumbraba. —Finalmente volviste—Dijo Carlos tomando a Checo por los hombros. Checo se puso nervioso. Ya era difícil fingir que nada pasaba, pero era peor con Carlos cerca. Es uno de sus mejores amigos y rápido se daría cuenta de todo si se le presentaba la oportunidad. —¿Quieres ir a ver el partido de esta tarde? —Interrumpió Lance—El club de futbol estará dando una demostración y me han pedido que reúna a más espectadores. —Intentaré no quedarme atrás en las clases, así que no puedo chicos, lo siento—Dijo con seriedad. —¿Y tu Max? —Pregunto Carlos para sorpresa del rubio. —No, tengo mi propio entrenamiento, gracias—Respondió. Max quería hacerle unas preguntas a Carlos, ya que quería que su cita con Checo fuera perfecta. Pero le era difícil relacionarse con él, y, por otro lado, Lance parecía ser un poco más accesible. La única desventaja es que se trataba de un integrante del consejo, y debía reportar cualquier comportamiento que resultara sospechoso. Cansado, sabia que no le quedaba más opción que tratar con Carlos. —Pero me gustaría hablar contigo sobre un proyecto que tengo, ¿te importaría ayudarme? —Esto llamo la curiosidad de Checo. —Bien, tengo tiempo mañana en la tarde—Respondió Carlos y Checo sonrió por tener un amigo tan bueno. El día paso volando. Checo y Max no dejaron de dedicarse miradas todo el tiempo, en todas las clases, incluso en el almuerzo. En el entrenamiento no fue diferente, pero las miradas eran un poco más intensas. De camino hacia la biblioteca no dejaban de hacer bromas sobre el cierre de la noche anterior. Sus manos luchaban por no tocarse, esa fue la batalla más grande del día. Y esta llego a su fin cuando finalmente pudieron acariciarse durante la hora de estudio. —¿Qué lees? —Pregunto Max al darse cuenta de lo callado que estaba Checo. Normalmente lo miraba hasta incomodarlo o ponerlo nervioso, incluso le decía frases para provocarlo. Pero ese día había decidido permanecer en silencio. —Mitología griega. —No vemos eso en clase—Le recordó. —No es por la clase, Lewis me dijo que ese era su tema—Respondió y Max levanto la mirada de su libro—Comenzaremos las sesiones la próxima semana. —Déjame ver lo que lees—Dijo Max quitándole el libro de las manos para empezar a hojearlo—¿Te va dibujar como él? Max volteo el libro para mostrar la imagen de un ser masculino con alas de ángel abrazando a una joven con alas de mariposa. —Posiblemente. Checo no quería darle tanta importancia al tema porque sabia que Max se pondría celoso y, si bien al principio eso le parecía algo divertido para sacar a flor sus sentimientos hacia él, no quería hacerlo sentir inseguro y tambalear su relación. —“Eros y Psique” —Leyó el rubio—Fácilmente podríamos ser tú y yo. Quizá deberíamos ofrecerle a Lewis un 2x1 en modelos. Checo sonrió ante la insistencia de Max para estar en las sesiones. Pero una brillante idea llego a su mente. —Es cierto—Comenzó—Podríamos ser tú y yo. —¿Verdad? Hay que buscar a Lewis—Max ya se sentía ganador. —No, escúchame—Le dijo casi en un regaño—Podremos usarlos como seudónimos. De esta forma podremos hablar el uno del otro sin que digamos nuestros nombres. Así que, si necesitas dejarme alguna frase bonita, no lo sé, podrías hacerlo usando estos nombres. —¿Quieres que te escriba notas bonitas? —Pregunto un Max juguetón. —No lo sé, sorpréndeme—Respondió sonriendo. —Bueno, tú podrías ser Eros y yo Psique—Propuso el rubio—Te pareces un poco a él. —Bueno, Psique también es muy bonita—Respondió sonriendo. —Deberíamos ir a cenar, ayer no lo hicimos—Max comenzó a guardar sus cosas mientras hablaba—Mañana será un día pesado. Checo sonrió al darse cuenta de que Max estaba comenzando a cuidar más de sí mismo. Ambos eran un efecto positivo en el otro, y deseaba saber lo que el futuro traería para ellos.
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