ID de la obra: 1516

Blue Velvet [Chestappen]

Slash
R
Finalizada
3
Fandom:
Tamaño:
101 páginas, 30.894 palabras, 22 capítulos
Descripción:
Notas:
Publicando en otros sitios web:
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Ente invasor

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A la mañana siguiente Max levanto a Checo muy temprano. Tenían que aprovechar todo el tiempo que tuvieran en sus manos. —¿A dónde vamos? —Pregunto Checo para después soltar un bostezo. —Buscaremos los materiales que vamos a necesitar—Explico Max mientras caminaban afuera del edificio principal—Debe estar por aquí. Checo lo siguió sin muchas ganas. Tenía frio y quería estar en su cama abrazadito por su novio. Sin embargo, los planes de Max eran distintos. —Ay, no—Dijo Checo cuando vio a donde llegaron. —Necesitamos huevos y leche podrida—Dijo Max mientras se acercaban a los contenedores de basura. —No me voy a meter ahí—Continuó—Esta lleno de basura y más porquería. Max se giro hacia su amado, lo tomo del rostro y le planto un beso en los labios. —Entonces ese será nuestro último beso—Dijo el rubio y Checo se indignó. —Eso es chantaje—Le reclamo. —¿Vas a ayudarme o no? —El rubio insistió. Frustrado, no le quedo más que ceder. Tuvieron suerte. Encontraron unos cuantos huevos podridos y leche pasada. Además, Checo no se desmayó ni vomito durante el proceso. —¿Y ahora qué? —Pregunto el pelinegro mientras volteaba a su alrededor. Temía que fueran encontrados. No quería otro castigo. —Lo mezclaremos todo dentro de este recipiente—Dijo Max mostrándole un bote de agua vacío—Luego, con un trapo mancharemos las paredes y el suelo. Les costara mucho encontrar el origen del olor. —Esto es asqueroso—Respondió Checo. —Lo sé, pero no tenemos opción. Checo y Max prepararon la mezcla. Esta vez el primero no se sintió tan fuerte como la vez pasada. Y cuando terminaron se fueron al lugar indicado. Discretamente, Checo y Max entraron a la habitación del primero. Aun tenia la llave, así que esa fue la parte más fácil. Ahora vendría lo más difícil. Se pusieron a manchar las paredes con la mezcla, pero el olor era nauseabundo. Ni siquiera Max podría aguantarlo por tanto tiempo. Así que no pudieron hacerlo con toda la habitación, pero su trabajo fue lo suficientemente bueno y asqueroso para funcionar. Regresaron a su habitación y decidieron que lo mejor seria darse un baño. Max se fue por un lado y Checo por otro. Una vez terminado su baño, Max no pudo evitar sentir que el aroma seguía en sus manos. Así que se acerco al lavabo para limpiarlas con más fuerza. —Hasta que te encuentro solo—Una voz conocida hizo que Max se pusiera en alerta. No solo reconocía esa voz, sino también el tono con el que sonaron esas palabras. —¿Qué quieres, Lando? No estoy para tus juegos—Respondió sin siquiera voltear a verlo. —Mira—Dijo arrojando una revista junto al lavamanos. Era una de esas revistas de chismes que tanto detestaba. Pero en la portada aparecía él junto a Checo. Max la tomo en sus manos y comenzó a hojearla. Eran fotografías de esa noche que fueron al cine. ¿Cómo era posible? ¿Los estaban siguiendo? —¿De dónde la sacaste? —Dijo mientras cerraba la llave del agua con cierta fuerza. —Ayer di un paseo por el pueblo, la vi en un puesto y pensé que te gustaría verla—Respondió Lando con el mismo tono que le había hablado desde que llego al baño. Max sabia cuando Lando quería algo, y solía jugar mucho con sus palabras y su tono de voz. —No la quiero, gracias—Debía negar todo. —Estas haciéndolo muy bien—Continuo Lando—De seguro tu papá debe estar orgulloso de la cercanía de su hijo con el príncipe—En ese momento Max volteo a verlo con cara de pocos amigos—Te vi en la cena, reíste tan fuerte por algo que no era lo suficientemente gracioso. —Sobre piensas mucho, por eso tus notas son tan malas—Respondió Max haciéndolo un lado para pasar. —No hemos terminado—Respondió Lando y comenzó a mirar alrededor para asegurarse de que estuvieran solos—Es muy fácil para tu despreciar a las personas. Eso es mucho valor para alguien con tan sucio secreto. Max se detuvo y volteo a verlo. Entonces una sonrisa se dibujo en el rostro de Lando. —Piénsalo detenidamente—Dijo Max en un tono amenazante. —No te equivoque, Max, soy yo quien tiene tu destino en mis manos—Le advirtió—Y el de tu querido príncipe. Max apretó los puños con furia. —¿Qué quieres? —Finalmente las palabras que Lando habían ansiado escuchar. —Harás todas mis tareas y proyectos—Exigió—Y perderás la competencia de natación. Max sonrió con lo último. —Ni siquiera estas en el club de natación, ¿Por qué te interesa la competencia? —Porque quiero verte perder—Respondió mofándose—No pido mucho y lo sabes. Tu padre sería peor. Max cerro los ojos por un momento. Sintió como su cuerpo se tensaba con solo pensarlo. —No dirás nada—Lando asintió—Porque si llego a descubrir que aun así dices algo, te juro que no tendrás un día de tranquilidad. —Que sí, Max, es un trato—Respondió Lando y Max asintió. Lando se fue realmente satisfecho con los resultados de su chantaje. Por su parte, Max estaba muy molesto al ser manipulado de esa manera. Volteo a ver la revista que le trajo su antiguo amigo. “Amigo” pensó mientras sonreía. ¿Cómo podría llamarse su amigo? Pero vio el titulo de la revisa, lastimándose a sí mismo. “El mejor amigo del príncipe” Nunca pensó que la palabra “Amigo” pudiera doler tanto. Max regreso a su habitación donde Checo ya lo esperaba. —Que bien se siente estar limpiecito—Dijo Checo cuando lo vio entrar. —Mira esto—Respondió Max dándole la revista. La sonrisa de Checo desapareció mientras hojeaba la revista. —Perdón, es mi culpa—Susurro—Siempre me siguen, no sé por qué pensé que esta vez seria diferente. —No te disculpes, no es tu culpa—Dijo sentándose junto a él—Solo debemos ser más cuidadosos. Max tomo la mano de Checo y le planto un pequeño beso en el dorso de esta. —¿De donde la sacaste? —Checo era muy curioso, y nada tonto, algo que Max sabia a la perfección. —Un chico me la dio en el pasillo, pensó que me emocionaría por verme en la revista—Mintió. No le diría lo de Lando. No quería que se preocupara y prefería lidiar con ese problema él solo. —Que extraño—El pelinegro no estaba muy convencido con la respuesta de su novio. —¿Cuándo trabajaras con Lewis? —Max prefirió cambiar el tema. —Después de natación, trabajaremos dos horas en su proyecto—Respondió mientras acariciaba la mano de su novio. —Pero entonces no estudiaras conmigo en la biblioteca—Max estaba listo para protestar. —Te vere en la cena—Checo sonrió ante los reclamos de su novio—Además, no me quieres en la biblioteca solo para estudiar. Max sonrió. —No es mi culpa que el vigilante sea tan ciego—Se excuso y Checo se echo a reír ante su respuesta. —No necesitamos estar en la biblioteca para eso—Le recordó. Entonces el silencio se apodero de la habitación. Checo había dicho eso ultimo en un tono demasiado sugerente. Algo que provoco que el propio pelinegro se sonrojara ante su comentario. Mientras que el rubio se maldecía por no haber resuelto ese problema. —¿Te refieres a solo besarnos? —Max continuó en el mismo tono—¿O hacer algo más? Checo se mordió el labio inferior, intentando contenerse a sí mismo. —¿Qué más podríamos hacer? —Lo sabes bien—Respondió Max con una rapidez que se sorprendió a si mismo—Pero no lo haré si no quieres. Max tenia una idea, al menos una provisional para hacer feliz a su pareja. —Mientras no te sientas obligado—Respondió el pelinegro mientras no dejaba de mirar sus labios. Entones Max se acerco a su rostro y junto sus labios en un apasionado beso. Sintiendo que su respiración se aceleraba y su excitación era cada vez más grande.
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