ID de la obra: 1516

Blue Velvet [Chestappen]

Slash
R
Finalizada
3
Fandom:
Tamaño:
101 páginas, 30.894 palabras, 22 capítulos
Descripción:
Notas:
Publicando en otros sitios web:
Prohibido en cualquier forma
Compartir:
3 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección Descargar

La propuesta

Ajustes de texto
Checo no volvió a tocar el tema en los próximos días. No quería que una discusión fracturara su relación. Y Max estaba decidido a no ceder. Sin embargo, esta situación estaba afectando las amistades del pelinegro. Carlos no le hablaba desde lo ocurrido en el comedor. Lance le aseguraba que era por vergüenza, pero Checo creía que se lo decía para que no se sintiera culpable. Pero se sentía culpable. No quería escoger entre su pareja y su amigo. Sentía que todo se resolvería con un poco de comunicación entre ambas partes. Max, por su parte, no aceptaría decir la verdad. Llego el sábado y las cosas se mantenían tensas entre el grupo de amigos. Carlos sonrió con tristeza cuando se dio cuenta de que la pareja se había alejado del grupo, de nuevo. Sentía que estaba perdiendo a su amigo y, lo peor, que a este no parecía importarle. —Dale tiempo—Las palabras de Lance no pudieron tranquilizarlo. ¿Por qué Checo actuaba así? ¿Acaso había dejado de ser de su agrad0? Eran las preguntas que se hacía. No quería perder a su mejor amigo por un desconocido. Por otro lado, Checo y Max caminaron hacia la tienda de disfraces. Ninguno decía nada, aunque no estaban molestos entre ellos. Era una tienda grande donde rentaban disfraces todo el año. Entraron y comenzaron a probarse distintos conjuntos. Sorprendentemente no había casi nadie. Max se puso un traje de vaquero, y le dio mucha gracia cuando se vio en el espejo. Checo decidió probarse un disfraz de motociclista, pero no estaba seguro de cómo le quedaba. —Creo que el pantalón esta muy chico—Dijo el pelinegro saliendo del probador. El rubio lo volteo a ver, sintiéndose cautivado por su atractivo novio. —Te queda perfecto. Checo sintió como la mirada de su novio recorría todo su cuerpo. —La verdad es que esta algo apretado, me costó mucho ponérmelo—Comenzó el pelinegro—Creo que necesitare ayuda para quitármelo. Max miro a su alrededor, intentando asegurarse de que nadie los estuviera viendo. —Tengo unas manos extras para ti—Respondió el rubio y ambos entraron en el pequeño espacio privado. Un poco nerviosos, se aventuraron al riesgo que parecía gustarles tanto. —Deberíamos ir a buscarlos—Sugirió Lance—Cuando anochezca será difícil encontrarlos. —Ve a buscarlos si quieres—Respondió Carlos fingiendo desinterés. —Yo te acompaño—Dijo Lewis intentando calmar las cosas. —No, mejor iré solo—Respondió—Quédate con Carlos y asegúrate que los chicos no se muevan de aquí. Lewis accedió y Lance comenzó su camino en búsqueda de la parejita desaparecida. Checo se dispuso a buscar otro disfraz que lo hiciera pasar más desapercibido. Todavía se sentía muy nervioso por lo que acababa de hacer con su novio, pero continúo actuando con normalidad para no llamar la atención. Por su parte, Max revisaba que no hubieran dejado evidencia de lo ocurrido. Y mientras el pelinegro se paseaba por la tienda, Lance lo pudo observar a través del cristal. Así que se apuro en entrar para llevarse a su amigo. —¿Qué te parece que seamos simples fantasmas? —Dijo Checo llegando de nuevo con su novio—Son más baratos, simples y discretos. —Pero no podre ver tu bello rostro—Respondió Max acercándose a él. Checo sonrió y recorto la distancia por completo, juntando sus labios en un dulce beso. Lance se detuvo cuando vio la escena. Sonrió al darse cuenta de que tenia razón. —Veamos—Dijo Checo cuando se separo de su novio y se puso un disfraz de fantasma encima de su ropa—Buu. Max sonrió, le parecía adorable. —Que miedo—Se burlo. —Entonces, ¿Qué te parece? —Pregunto mientras revelaba su rostro. —Mientras pueda sostener tu mano toda la noche. Entonces el pelinegro tomo la mano de su pareja y ambos sonrieron. Lance, quien se había escondido para observar todo, decidió que era momento de irse sin llamar la atención. Salió de la tienda asegurándose de que no lo vieran y camino de regreso con sus amigos. —¿Y bien? —Dijo Carlos cuando lo vio llegar. —No los encontré, supongo que entraron al cine—Mintió. No quiso interrumpir a la pareja, simplemente acepto que ambos tenían otros planes y no buscaba arruinárselos. —Es un caso perdido—Aseguro Carlos. Lance pensó si debía decirle o no. Saberlo quisa lo haría entrar en razón, pero sabia bien que esa decisión no estaba en sus manos. —Pagaré y te vere afuera—Dijo Max y Checo asintió. Salió de la tienda y camino dando vueltas esperando a su novio. Observo con cuidado para asegurarse de que nadie lo estaba siguiendo. Era una manía que había desarrollado en las últimas semanas. Max salió de la tienda y se encontró con su pareja. Ambos fueron a un callejón cercano y se vistieron con sus disfraces. La noche comenzó a caer lentamente, y los niños comenzaron a abundar en la calle. Diversos disfraces se lucían entre ellos. Algo que Checo y Max señalarían durante su paseo. Nadie podía adivinar quienes se encontraban debajo de sus máscaras, así que se tomaban la mano mientras caminaban y disfrutaban conversando entre ellos. —¿Salías en Halloween cuando eras niño? —Comenzó Checo. —No recuerdo mucho de mi infancia—Respondió—¿Y tú? —No me dejaban hacerlo—La voz de Checo era algo triste—Mis amistades eran muy vigiladas. Así que era difícil que me dejaran acercarme a un montón de niños desconocidos. —¿Entonces es tu primer Halloween? —Checo asintió. —¿Cómo son las fiestas con tu familia? —El pelinegro tenia más preguntas que de costumbre. —Es cenar en una mesa repleta de rostros desconocidos—Comenzó Max—Mi padre siempre busca mezclar los negocios con la familia. Así que intenta fortalecer sus relaciones laborales en esta época ¿y tú? —Una vez ayude a mamá a hacer un pastel—La emoción en la voz de Checo era palpable—Nunca había estado tan lejos de ella. —¿Extrañas a tu familia? Checo asintió y respiro hondo antes de continuar. —¿Te gustaría pasar las fiestas conmigo? —El pelinegro había estado practicando como pedírselo y le ponía nervioso su respuesta. Max estaba anonadado por la pregunta. Era un paso importante. —No—Fue lo primero que salió de sus labios. El joven pelinegro sintió todas sus ilusiones desaparecer. —E-está bien—Se trabo un poco al hablar—Solo era un pregunta. El rubio se percato de lo mucho que le había dolido su negativa. —No, quiero decir, no puedo—Intento explicarse—Es una fecha importante para mi padre, y no puedo fallarle. Además, no me daría permiso. Incluso podría molestarse. Checo sintió que solo estaba buscando excusarse. Sabia bien que su novio tenía una relación complicada con su padre, pero ¿Por qué se molestaría porque su hijo pasara la navidad con un príncipe? ¿No estaría orgulloso en su lugar? Y no es que él se sintiera la gran cosa, sino que intentaban pensar de la manera en que parecía que el padre de su novio pensaba. —Entiendo, al menos pasaremos los últimos días juntos—Esas últimas palabras parecían dichas para consolarse a si mismo. Esa noche Checo no pudo dormir bien. No dejaba de preguntarse si toda esa negativa se trataba de un tema social, o si era mera vergüenza. Y no quería creer que su novio se avergonzara de él.
3 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección Descargar
Comentarios (0)