ID de la obra: 1516

Blue Velvet [Chestappen]

Slash
R
Finalizada
3
Fandom:
Tamaño:
101 páginas, 30.894 palabras, 22 capítulos
Descripción:
Notas:
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La última canción

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Habían pasado casi dos semanas de aquella conversación entre la pareja enamorada. Checo había estado actuando con normalidad para los ojos ajenos. Pero en su interior era un mar de dudas. Ni siquiera su novio se había percatado de eso, pues estaba corriendo con sus propios problemas. Entre mantener sus notas perfectas y terminar los proyectos de Lando, no hallaba tiempo ni para sí mismo. Y si bien supo que su negativa había lastimado a su novio, ya encontraría el momento para recompensarlo. —Extrañare nuestras prácticas de piano—Dijo Lewis mientras caminaba con Checo por el pasillo. —Yo también, fue divertido pasar tiempo con un amigo—Respondió, pero sonaba más desanimado de lo que quería lucir. —Estas triste por lo de Carlos, ¿Verdad? —Checo no respondió— Lo superara, ya lo veras. —Han pasado días y aun no me habla. —Lo hará. Checo no quiso seguir discutiendo el tema y se despidió de su amigo para irse a su habitación. Una vez ahí vio como Max ya estaba comenzando a empacar. —¿Ya estas guardando todo? —Pregunto Checo apenas dejo su maletín. —Me gustaría tener todo listo para este fin de semana—Explico el rubio mientras seguía con su labor. —Luces como si quisieras salir corriendo—Reclamo el pelinegro, algo de lo que rápidamente se arrepintió. —El curso termina este fin de semana—Comenzó Max—Mañana entregare mis últimos trabajos y finalmente podremos pasar un poco de tiempo juntos. Solo empaco para poder tener más tiempo para ti. Sin embargo, Checo no parecía estar del todo seguro. —Como sea. Al rubio no le gusto la actitud que estaba tomando su novio. —¿Quieres hablar de eso? —Max pregunto, pero Checo lo ignoro—Bien, entonces yo lo haré. Lamento no poder ir contigo, pero no significa que algo deba cambiar entre nosotros. —Pero lo está haciendo en mi vida—Checo respondió con clara molestia—Mi mejor amigo no me habla desde hace más de una semana. —Te he dado mis razones—Le recordó el rubio. —Pero tú no escuchas las mías—El pelinegro estaba cada vez más molesto—No puedo renunciar a mis amigos por ti, no cuando me has dejado en claro cuáles son tus prioridades. —Nunca te he pedido tal cosa—El rubio también estaba molesto, pero no quería hacer un escándalo que los pusiera en evidencia—¿Podemos pasar los últimos días en paz? Checo no respondió. —Bien—Continuó Max—Puedes decirle, pero asegúrate que sea después de la competencia del sábado. Prefiero lidiar con eso después, y no antes del evento. El pelinegro se sintió un poco aliviado al escuchar su respuesta. —Gracias—Susurro. Entonces Max se acercó a él, lo tomo de la mano y lo llevo a su cama para sentarse el uno junto al otro. —Lamento si te he hecho daño en los últimos días—Ambos sabían a que se refería—Nunca ha sido mi intención lastimarte. —He estado preparando algo para ti—Confeso el pelinegro captando la atención del rubio—Pero tendrás que esperar hasta mañana en la noche. Max sonrió ante esto. —No es justo, sabes que mañana es mi último día para prepararme antes de la competencia—Se quejo el rubio—¿No podrías mostrármelo ahorita? Ahora fue Checo quien sonrió ante el comportamiento de su pareja. —Tendrás que esperar, de la misma forma en que yo te espere estos días—Max volvió a sonreír ante esa respuesta. —Entonces deberíamos ir a dormir—Respondió mientras se acomodaba en la cama de su amado y lo invitaba a hundirse en sus brazos. Al día siguiente Max se apresuró en ir a dejarle los trabajos a Lando y partir a la piscina para entrenar toda la mañana y de esa forma tener la tarde libre. Checo se despertó solo en su cama, sintiéndose algo triste ya que Max era quien solía despertarlo con mimos por la mañana. Así que prefirió ocupar su mente empacando sus cosas para así no tener algo que hacer ese fin de semana. Tomo con cuidado un pequeño cofre de madera en donde guardaba todas las notas que Max le daba bajo el seudónimo de psique. La había comprado en una tienda de segunda mano en el pueblo, y pronto esta posesión se volvió muy preciada para él, quien siempre la mantenía con llave. La pareja no se vio en toda la mañana. Pero pasaron la tarde juntos en su lugar especial. —¿Sigues molesto conmigo? —Pregunto el rubio. —No—Mintió. Si bien no estaba del todo molesto, aun se sentía lastimado. Después de tanto tiempo juntos, Checo comenzó a cuestionarse porque solo a él le afectaba tanto cargar con el secreto. ¿Cómo era posible que a Max se le diera tan bien mentir? Pero intentaba no pensar en eso. Ya que implicaría que su novio era bueno mintiéndole a todos, y eso lo podría incluir a él. Ambos jóvenes decidieron regresar adentro cuando la noche comenzó a caer. Caminaron hacia la sala de música, en lugar en donde Max nunca había estado. Estaba completamente vacía y eso les era más cómodo. —¿Podemos estar aquí? —Pregunto el rubio. —Nadie a esta hora—Respondió Checo mientras se sentaba en el piano—He practicado mucho porque quería tocar una canción para ti. Max se sintió conmovido ante esto. Había escogido una pieza de Tchaikovsky. Le encantaba el compositor ruso, principalmente por el sentimiento de cada obra en su repertorio. Pero esta vez eligió la última sinfonía que compuso, y la cual Checo practico sin descanso en los últimos días. Checo tocaba con una gracia que cautivaba a cualquiera. Max estaba encantado, pero no fue capaz de reconocer la obra que su novio estaba tocando. Solo se centraba en admirarlo por esa pasión que demostraba al tocar. Por su parte, el pelinegro no sentía pasión alguna por tocar el piano. No, su fuerza estaba impulsada por el amor que sentía por su novio. Siendo capaz de transmitir la desesperación original con la que debía ser tocada dicha pieza. "Pathétique" Quería sacar toda su frustración al sentirse tan lejano a su amado. Si bien el día anterior habían dado un paso importante, lamentablemente no había podido aliviar todas sus dudas. Max aplaudió cuando su novio termino de tocar. —Estuviste fantástico, eres muy talentoso—Dijo para después abrazarlo por la espalda. —¿Vas a escribirme? —Fue lo primero que salió de los labios de Checo. —Lo haré, lo prometo—Acerco su rostro y beso el hombro de su pareja—¿Y tú? —Te escribiré todos los días—Se apresuro en responder y volteo para encontrarse con el rostro del hombre al que amaba. —Y yo responderé cada día—Entonces eliminaron el espacio entre sus labios, y se entregaron a un tierno beso. Esa noche ambos corazones durmieron más tranquilos, sabiendo que se tenían el uno al otro, sin importar la distancia. A la mañana siguiente ya era 14 de Noviembre, el último día de curso del colegio y ambos jóvenes se levantaron temprano para llegar a tiempo al evento. Se hicieron varias rondas durante la competencia, pero Checo se dio cuenta de que Max no estaba dando todo su potencial. El rubio estaba en una batalla interna entre dejarse ganar o luchar hasta el final. —¿Qué pasa? —Checo se acercó a él durante un intermedio. —¿De qué hablas? —No estas dándolo todo, apenas logras pasar de ronda—Le echó en cara—Este no eres tú. Dime, ¿Qué esta pasado? Ese era el momento perfecto para confesarle todo a su novio, pero eso sería tirar todo su esfuerzo a la basura. —Mi padre ha venido, quiere verme ganar y por eso estoy nervioso—Mintió. Ni siquiera se había fijado si Jos estaba presente o no. Aunque seguramente no era así. —Sé que puedes hacerlo, no te dejes vences—Lo animo—Nunca te rindas, y mucho menos ahora. No cuando te has esforzado tanto. Max asintió poco convencido. La competencia siguió hasta que solo quedaron los finalistas, entre ellos estaban Checo y Max. En otro escenario el rubio odiaría mucho a Checo por ser tan bueno en todo, sin siquiera esforzándose tanto como él. Pero ahora preferiría perder ante su novio, antes que odiarlo. Y cuando estaban a punto de comenzar la última ronda, fue que su mirada finalmente lo encontró. Ahí estaba él. Jos Verstappen había llegado a ver su hijo competir. Emocionado, nada pudo detenerlo cuando la competencia final comenzó y toco las mieles de la victoria. Max salió del agua y todos sus compañeros se acercaron a felicitarlo. Checo le dio un gran abrazo, del cual el rubio no se quería despegar. —Bien hecho—Dijo Jos acercándose a él. —Padre—Respondió Max conmovido por verlo ahí. —Checo, ven un momento—Lewis tomo del brazo a Checo y lo llevo algo lejos de la celebración—Se me ocurrió que podríamos hacer una pequeña celebración antes de que termine el fin de semana. El pelinegro asintió, pero su atención estaba puesta en su novio. —No estaba seguro de venir hoy—Comenzó Jos—Pero había alguien que te extrañaba mucho. En ese momento la sonrisa de Max desapareció de su rostro. Fue entonces que los ojos alegres de Checo fueron testigos de cómo una joven mujer se acercaba a Max y le plantaba un beso en los labios. En ese momento el pelinegro no fue capaz de disimular su tristeza y, con el corazón roto, se escabullo fuera de ahí.
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