ID de la obra: 1516

Blue Velvet [Chestappen]

Slash
R
Finalizada
3
Fandom:
Tamaño:
101 páginas, 30.894 palabras, 22 capítulos
Descripción:
Notas:
Publicando en otros sitios web:
Prohibido en cualquier forma
Compartir:
3 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección Descargar

Promételo

Ajustes de texto
Max se separó bruscamente de la chica y con su mirada comenzó a buscar a su novio. Sabía que debía estar cerca de ahí, pues apenas hace un momento lo había abrazado. —¿Qué te pasa? —Pregunto Kelly al sentirse rechazada. —Le da vergüenza mostrar afecto en público—Intervino Jos—Max, ve a terminar de empacar en lo que hablo con tus maestros. —¿Podría acompañarte? —Pregunto Kelly y Max rápidamente se negó. —No se permiten mujeres en los dormitorios—Se excuso, no la quería cerca en ese momento. Max se apuró en cambiarse para después buscar sus cosas e irse rápidamente a su habitación. Lewis, quien había sido testigo de todo eso, salió en búsqueda de su amigo, pero no lo pudo encontrar. Checo apenas había alcanzo a tomar una chamarra y sus zapatos antes de llegar a su lugar seguro. Sus ojos ardían de tanto llorar. Todas sus inseguridades se hicieron presentes en ese momento en que vio al hombre que amaba con otra mujer. ¿Quién era ella? ¿Acaso era la razón por la que Max no quería que nadie supiera de su relación? ¿Entonces era algo más que una cuestión social? ¿Solo se divirtió con él? Sus lágrimas recorrían su rostro. Se sentía solo. Se sentía tonto. Se abrazo a sí mismo mientras se sentaba en el suelo. No le importaba enfermarse debido al clima frío de invierno. No tenía cabeza para eso. Max llegó a su habitación y se sorprendió al no encontrar a su pareja. —¿No está aquí? —Pregunto Lewis llegando—¿Has visto a Checo? Max, preocupado, lo empujó para sacarlo de su camino. Corrió por toda la escuela, teniendo la esperanza de encontrarlo tonteando con sus amigos. “¿Cuáles amigos?" pensó. Recordó que Checo ya no se hablaba con sus amigos por su culpa. Y el único con el que convivía también lo estaba buscando. Al darse cuenta de que no estaba en ningún lugar a la vista de todos, supo inmediatamente dónde buscar. No quería encontrarlo ahí. Temía que, de hacerlo, significara que había sido testigo de ese maldito beso. Y con cada paso que daba, más grande era su miedo. Cuando llegó su corazón se rompió ante la escena que presencio. Checo estaba sentado sollozando escondiendo su cabeza entre sus piernas. —¿Lo viste? —Fue lo único que salió de sus labios. Checo levantó la mirada, y sus ojos hinchados era solo un reflejo de lo mucho que había llorado. —¿Por qué? —Reclamo. —Yo no quería—Se defendió—No sabía que ella iba a hacerlo. —¿Qué le hizo pensar que podía hacerlo? Max no sabía que responder. Su familia había intentado emparejarlo con Kelly desde hace un año. La familia Piquet contaba con una gran fortuna y conexiones importantes. La joven se había encaprichado con él e insistía en que le correspondiera. Max lo hacía solo por pedido de su padre, pero no era más que una tontería de niños. —Ella no me importa—Finalmente respondió—Solo me importas tú. Max se agachó para estar a la altura de su novio, pero Checo desvío la mirada cuando sus rostros se encontraron. —¿Qué esperas que haga? —Continuo el pelinegro—¿Qué me acostumbre a verte besarla? El rubio lo tomo de la mano, a pesar de que el pelinegro se resistió a su toque. —Yo te amo a ti—Confeso—No puedo vivir sin ti. Checo lo miró fijamente a los ojos. Esas palabras que tanto había deseado escuchar, ahora se mezclaban con un recuerdo amargo de unos labios ajenos. —Sabes bien que mi corazón te pertenece—Comenzó Checo—Pero temo que me lastimes de nuevo. —Te prometo que no volverá a pasar—Max tomaba su mano con fuerza, desesperado ante esa situación—Por favor, levántate. No te quedes ahí sentado, no soporto verte así. Checo se levantó con la ayuda de su novio. Parte de su relación se había visto afectada por la falta de comunicación y sus inseguridades. No quería eso. Así que decidió darle el beneficio de la duda. —Confío en ti—Respondió—En este tiempo lejos de mí, recuerda una cosa: tienes mi corazón en tus manos. Max limpio las lágrimas que aún corrían por las mejillas de su amado y junto sus labios como muestra de una promesa silenciosa. —Deberíamos entrar, te vas a enfermar si sigues aquí afuera—Sugirió el rubio. —¿Cenamos por última vez? —Pregunto Checo un poco más animado. Entonces lo rodeo entre sus brazos y le dio un pequeño beso en el hombro. —No puedo, mi padre me está esperando. Checo se sintió un poco triste ante esto. —Me gustaría conocerlo al menos—Confeso. —Mejor en otra ocasión—Otra negativa. El pelinegro pudo disimular un poco mejor su dolor. Pero intentaba convencerse a sí mismo de sus no era algo en su contra. —Bien, vayamos adentro—Intento sonar más animado, pero todavía tenía ganas de llorar. Ambos jóvenes caminaron hacia su habitación. Max estaba ligeramente más tranquilo, pero seguía tenso por todo lo ocurrido. —Cámbiate de ropa, abrígate bien—Dijo Max mientras terminaba de guardar sus últimas pertenencias—No quiero que vuelvas a enfermarte, promete no hacerlo en mi ausencia. Checo sonrió ante esto. —Lo prometo. —Vuelvo en un rato, olvide algo—Mintió. Max necesitaba tiempo para que Checo saliera de su habitación y así poder llevar a su padre a esta. No quería que lo conociera porque Jos buscaría una manera de aprovecharse de la buena voluntad del joven príncipe. Checo termino de cambiarse y se sentó en su cama esperando en regreso de su novio. Max se dio cuenta de que Checo no saldría a menos que alguien lo obligará a hacerlo. Entonces fue al comedor y se encontró a Carlos, Lance y Lewis cenando. —Checo está en nuestra habitación—Dijo Max apenas llego hasta la mesa y los jóvenes lo miraron extrañados—Recordé que estabas buscándolo. Lewis asintió levantándose de su lugar. —¿No piensas cenar? —Dijo Lance y Carlos le pegó con el pie por debajo de la mesa. Lance se quejó de dolor y Max comprendió que era momento de irse. —No, gracias, debo irme—Se disculpó y se alejó rápidamente. Lewis llego a la habitación de su amigo y toco la puerta, Checo, emocionado, abrió. —¿Lo encontraste? —Dijo el pelinegro apenas abrió. —¿A ti? Si—Bromeo Lewis—¿Qué paso hace rato? Checo no sabia que decir, temía delatarse si hablaba de más. —Me sentí mal por perder—Mintió. Lewis entro y cerro tras de sí. —Puedes ser honesto, no soy tan ciego—Respondió con una media sonrisa—¿Estas enamorado de él? Checo parpadeo un par de veces. No estaba muy cómodo con la situación. —¿De quién? —Intento parecer confundido—No sé de qué hablas. —Hablo de Max—Insistió—No tengas miedo, no te voy a juzgar. Lo pensó un poco antes de responder. No podía encontrar alguna mentira creíble para engañar a su amigo. —Es verdad—Confeso—Pero no se lo digas a nadie. No puede salir de aquí. —Lo entiendo, se meterían en muchos problemas—Intento tranquilizarlo—No diré nada, porque se bien lo ilegal que es. —No es justo—Soltó. —¿Él lo sabe? —Si. —Pero tiene novia, ¿no? Checo no podía con esa pregunta, porque ni siquiera él estaba seguro de esa información. —Parece que es así—Decir esas palabras lo lastimaron más de lo que pensaba. —¿Estarás bien? —Lewis podía notar lo triste que estaba su amigo. —Si—Mintió—Vamos a cenar. Quería terminar esa conversación lo antes posible. Ambos jóvenes salieron de la habitación y partieron rumbo al comedor. Max los vio irse, y rápidamente fue a buscar al prefecto Horner para solicitar ayudar con sus pertenencias. Cuando llego, lo encontró conversando con su padre y Kelly. Sin duda alguna seria un viaje largo de regreso a casa. Checo llego junto a Lewis a la mesa donde estaban Carlos y Lance. Y aunque no había gran conversación, al menos se alegraba que sus amigos no lo dejaran solo. La cena tenia de acompañamiento pure de patatas. Esto hizo sonreír a Checo al recordar su día en el huerto junto a su novio. —Esta deliciosa, deberías probarla—Lance intento iniciar una conversación—Es del huerto del colegio, yo mismo vi cuando las cosecharon. Esto hizo muy feliz a Checo, quien sabia que eran las mismas patatas que había sembrado junto a Max. —Ahora vuelto—Dijo levantándose de su asiento para salir a buscar a su novio. Le parecía emocionante que algo habían hecho juntos rindiera sus frutos. Checo camino hacia su habitación y se sorprendió al ver que estaban sacando las cosas de Max. Ya que pensó que se iría a casa al día siguiente, y no en ese momento. Pero todo se volvió más amargo al verlo caminando del brazo junto a esa chica, mientras ella sonreía y le hacía mimos. Quería darle el beneficio de la duda, pero era tan difícil.
3 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección Descargar
Comentarios (0)