ID de la obra: 1516

Blue Velvet [Chestappen]

Slash
R
Finalizada
3
Fandom:
Tamaño:
101 páginas, 30.894 palabras, 22 capítulos
Descripción:
Notas:
Publicando en otros sitios web:
Prohibido en cualquier forma
Compartir:
3 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección Descargar

Cartas sin abrir

Ajustes de texto
Ese día Max se fue sin despedirse. Eso era lo que más lo había lastimado de su último encuentro. Checo se preparó para dormir por última vez en esa habitación. Pero se sentía diferente, vacío. Extrañaba el cálido abrazo de su novio. Sus pequeños besos en su cuello. Lo extrañaba a él. Esa noche no pudo conciliar el sueño y, cuando finalmente lo logro, duro poco. Se despertó en medio de la madrugada. Sentía su cuerpo a flor de piel, como si algo le estuviera haciendo daño. Su cabeza ardía y apenas podía concentrarse. Intento levantarse de la cama, pero tropezó y se golpeó en el suelo. —Amor, ¿Qué haces ahí? —La voz de Max lo tomo por sorpresa. Sintió las manos de su pareja tomándolo con delicadeza. Y entonces retomo su fuerza para comenzar a caminar hacia la puerta. Abrió y salió hacia el pasillo. Pero el dolor en su cabeza aumentaba con cada paso que daba. —¿Cómo...? Quería saber cómo su novio había llegado hasta ahí. Max, quien lo sostenía del brazo, lo ayudo a caminar buscando ayuda. Sin embargo, el pelinegro necesitaba una respuesta. Pero poco pudo hacer cuando sintió que se estaba quedando sin energía. —Creo que está despertando—La voz de Lewis fue lo primero que escucho, y su rostro lo primero que vio. —¿Dónde estoy? —En la enfermería—Respondió Lewis. —Te encontré anoche vagando por el pasillo—Lance hablo y Checo volteo a verle. —¿Y Max? —Era lo único que le importaba. —Se fue—Respondió Lewis confundido por la pregunta. —¿Está mañana? —Lewis y Lance se voltearon a ver. —Anoche se registró su salida—Explicó Lance. —Pero él estaba conmigo anoche—Insistió. —Llamare al doctor—Dijo Lewis levantándose de su asiento y dejándolos solos. —Te encontré tirado en el pasillo, no había nadie más contigo—Continuó Lance—Si alguien te ayudo, es imposible que fuera Max. El doctor llegó junto a Lewis, quien ya le había contado lo que Checo vio. —Hijo, tuviste una fuerte fiebre anoche—Comenzó el doctor—Lo que viste fue parte de una alucinación provocada por la misma enfermedad. Checo se sentía confundido. Para él fue tan real. —¿Puedo volver a casa esta noche? —Cambio de tema. No saldría nada bueno si insistía con lo de Max. —Controlamos la fiebre, podrás irte si te sientes mucho mejor—Continuó el doctor—Pero será mejor que tomes algunas vitaminas. Es la segunda vez que vienes por el mismo problema. Checo asintió y el doctor se retiró. —Te ayudaré en todo lo que necesites—Se ofreció Lewis. —Carlos estuvo aquí anoche—Interrumpió Lance—Él no quiere que lo sepas, pero se preocupó mucho por ti. Checo sonrió un poco al saber esto. Quizá no todo estaba perdido con su mejor amigo. Esa tarde termino de empacar sus pertenencias con la ayuda de Lewis y partió a casa donde estaría mejor atendido. Los primeros días se mantuvo en cama debido a la fiebre que no parecía querer abandonarlo. En todo ese tiempo se dedicó a escribir cartas para su amado Psique. Se habían intercambiado sus direcciones antes de todo lo ocurrido, así que tenia esperanzas de poder mantener la comunicación. Mando varias, pero no recibía respuesta. Esto lo ponía nervioso, pero creyó que tal vez no tenía tiempo para él. Una tarde Checo se encontraba durmiendo debido a que no se sentía del todo bien. No sabía si se trataba de la fiebre, o era él quien simplemente no tenía la energía para nada. Entonces alguien tocó su puerta y entro. El ruido lo despertó. —Debí venir hace tiempo—La voz de Carlos hizo que volteara a verlo—Lamento lo que te hice. Checo estaba feliz de ver a su amigo, pero no le gustaba verlo triste. —No, yo lo lamento—Interrumpió—No debí alejarme de ti. Eres mi mejor amigo, pero estaban pasando cosas y no podía hablarlo. —No necesito explicaciones, solo que te levantes de esa cama—Pidió—Tu madre me ha dicho que no quieres salir para nada, ¿qué está pasando? Checo se entristeció al saber que había estado preocupando a su mamá. —Mentí—Comenzó—Les mentí a todos incluso cuando no quería—Carlos lo miro confundido—Me enamore de Max, y ahora sufro por él. Carlos estaba anonadado ante tal confesión. —¿Es por eso que lo priorizaste? —Checo asintió—Al menos me alivia saber que no fue porque fuera mejor amigo que yo. —Eres mi mejor amigo—Aseguro—¿Esta todo bien entre nosotros? Carlos sonrió. —Ya todo quedo aclarado, tú sigues siendo mi amigo. Con el pasar de los días su salud mejoro y ya casi no pasaba tiempo en cama. Había mandado varias cartas, pero ninguna había sido respondida. Así que prefirió no insistir. Carlos se quedo un tiempo con él, retomando el tiempo perdido. Fortaleciendo su lazo de amistad. Para finales del año todavía no recibía una respuesta. Eso no solo lo entristecía, sino también lo ponía nervioso. ¿Qué estaba pasando? ¿Por qué no respondía? Fue entonces que recibió una carta, pero no era de quien esperaba. “Querido amigo, conozco bien tus sentimientos hacia él, por eso creí prudente ser yo quien te diera la noticia…” La carta de Lewis solo avivo sus temores. “Me he enterado por un amigo que Max paso año nuevo con la familia de su novia y se han comprometido” Ni siquiera pudo concentrarse en el resto del mensaje. Hizo trizas la carta y la arrojo al fuego de su chimenea. Paso el resto del día deprimido, intentando buscar alguna excusa para salvar su relación. Intentando mentirse para seguir creyendo en el amor. A tan solo dos días de regresar al colegio, recibió otra carta. “Querido Sergio, lamento no haber respondido antes. Me alegra haber recibido cada una de tus cartas, pero debo admitir que no sentí emoción alguna al leerlas. He de confesar que mi tiempo lejos de ti me hizo reflexionar sobre mis sentimientos. Me confundí después de que me salvaste, así que lo demás que vivimos fue el resultado de una mentira que yo mismo inventé. Sé que quizá dije e hice cosas que antes te lastimaron y quiero, de todo corazón, que me perdones. Pero no podemos seguir así, al menos yo no. No pretendo que volvamos a ser amigos, porque yo estoy bien así. Sólo quiero que sepas que no te tengo ningún rencor y espero que no lo tengas conmigo, pues no debería haber ningún sentimiento negativo entre nosotros. ¿Somos amigos? No, nunca lo fuimos. Pero nos tuvimos la confianza suficiente para confesarnos cosas personales, que espero nunca reveles como yo no lo hare contigo. Debes saber que yo estoy bien con esto y tú deberías estarlo también, te deseo lo mejor en la vida y, por otro lado, apreciaría mucho que, como ultimo acto de tu amor por mí, fingieras que nada ocurrió entre nosotros. Regresaremos a Worsley, y ambos sabemos que, inevitablemente, nos toparemos en alguna clase o en el pasillo. Por favor, no me busques. Por el cariño que dices tenerme, no lo hagas. Mis mejores deseos, Max” Checo no podía creer lo que sus ojos veían. Eso debía ser una mentira. ¿Cómo alguien podría mandar mensajes tan contradictorios? Le había dicho que le quería y le entrego su corazón, y sin embargo ahora recibía esa carta. No lo creería hasta que lo escuchara de su propia boca. Pero en esos dos últimos días se torturaría a si mismo leyendo esa carta una y otra vez. Intentando buscar algo que le dijera que era una vil mentira. Por su parte, Max estaba destrozado. Lando había dicho todo a Jos, y este intervino cada carta que le llego. Gracias a estas pudo confirmar lo dicho por su joven espía. Le dio una paliza a su hijo. Estaba avergonzado. Max intento negarlo todo, pero nada podía hacer contra tanta evidencia. Por esa razón no tuvo más opción que aceptar el compromiso, y, con lágrimas en los ojos, escribió aquella carta que terminaría su relación para siempre. En dos días su vida en Worsley seria su infierno personal, pero arrastraría a más de uno en el proceso.
3 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección Descargar
Comentarios (0)