Amor por el enemigo
22 de diciembre de 2025, 18:51
— Óscar, no es lo que piensas —Dijo Sergio cuando sintió la mirada acusatoria de su amigo.
—Haces migas con el enemigo —Señalo el joven.
—¿Enemigo?—Preguntó Kelly sin entender la molestia de su compañero.
— Por favor, hablemos—Ahora fue Max quien hablo, intentando mantener la calma de todos.
—No me hables, ladrón —Dijo Oscar mientras lo observaba detenidamente —Te quieres llevar a Sergio a tu equipo ¿No?
Oscar se acercó a ellos y tomo al pelinegro del brazo, jalandolo hacia él.
—¿Qué haces?—Soltó Sergio confundido y siendo juzgado por su novio, quien miraba como otro hombre le ponía las manos encima.
—Tenemos derecho de antigüedad con Sergio —Recalcó Oscar mientras hacia que su amigo se pusiera detrás de él —Así que si lo quieres, tendrás que pasar sobre mí.
Max, más guiado por sus celos que por la razón, se acercó a Óscar y lo empujó lejos como si de una pluma se tratará.
La fuerza del rubio era notable, y Óscar no supo reaccionar a tiempo cuando se sostuvo de una mesa, golpeándose con esta, y vio como ambos jóvenes salían del local.
Kelly se apresuró a correr hacia él, quería saber si se encontraba bien.
—¿Te lastimaste?—Preguntó Kelly mientras lo auxiliaba.
—No paso nada, estoy bien —Dijo el joven mientras se reincorporaba.
—¿Qué fue todo eso?—Comenzó la chica todavía confundida—¿Por qué hablabas como si estuvieras en una especie de guerra?
—Verstappen es el enemigo —Respondió el joven para después soltar un quejido, y al ver su brazo vio que se había lastimado al caer—Sergio no debería convivir con él.
—Ven, vamos a ponerte algo para aliviar el dolor —Dijo Kelly tomándolo del brazo para guiarlo. Lo mejor era dejar morir el tema de los enemigos.
—Hola, chicos, traje comida —Pato irrumpió en la cafetería, encontrando a Óscar y Kelly muy juntos.
No pudo evitar observar la forma en como estaban agarrados, apoyándose el uno en el otro.
Sentía que estaba interrumpiendo algo que no debía ver, y al mismo tiempo lo lastimaba.
Sergio caminaba intentando seguir el paso a Max, quien lo tomaba de la mano hasta llegar a una calle solitaria.
Si bien la lluvia se había detenido, todavía caían un par de gotas que llenaban el silencio entre los dos.
—¿Derecho de antigüedad?—Reclamó el rubio —¿Y por qué dejas que te toque así? Eres mi novio ¿Y haces eso frente a mí?
Los celos sin sentido de Max se apoderaron de su cuerpo. Pero su expresión le pareció sumamente adorable a su novio, quien no dudo en reducir el espacio entre ambos para unirse a él en un dulce beso.
En ese instante Max puso sus manos en su cintura, pegándose más a él.
—Eres mi novio, me gustas tú —Susurró Sergio cuando se separaron un poco, pero sin romper el abrazo —Estoy enamorado de ti ¿Y aún dudas?
El rubio no hizo uso de palabras para responderle, en su lugar volvió a juntar sus labios.
Sergio sintió como aprisionaba su cuerpo contra la pared y su lengua invadía su boca. Esto lo tomo por sorpresa, pero intentó corresponderlo.
Al principio era algo torpe, hasta que comenzó a seguir su ritmo. Sintiendo como sus respiraciones se agitaban, coloco sus manos en el pecho de su novio y los dedos de este comenzaron a acariciar su abdomen y cintura con delicadeza.
Dejándose llevar por las nuevas sensaciones que le estaba dando ese encuentro, de la labios de Sergio escapó un gemido de una mezcla de placer y emoción.
El pelinegro se sintió muy avergonzado, y sus mejillas comenzaron arder de lo sonrojado que se puso.
Separándose un poco de su novio, creyó que era el momento de irse a casa.
Aquel quejido de placer fue música para los oídos del rubio. No pensaba en experimentar ese lado más sensual de su ahora novio, pero parecía que sus encuentros eran cada vez más atrevidos e inevitablemente comenzarían a profundizar más su relación.
—Debo irme a casa—Susurró Sergio mientras desviaba la mirada.
A Max le fascinaba ver a su novio tan tímido. ¿En dónde había quedado ese Sergio que lo arrinconó en aquella cancha y le robó un beso?
—Te acompaño—Ofreció el rubio —No dejaré que mi novio se vaya solo, ¿Qué tal si alguien intenta robarmelo?
Sergio sonrió un poco más relajado ante su broma. Pero aún se sentía algo tímido a su lado.
Ambos jóvenes comenzaron a caminar de regreso al local, pues a un par de cuadras estaba su casa. Sin embargo, iban dedicándose una que otra mirada y sonrisa cómplice.
—Debo recoger a Max de la cafetería —Le recordó el pelinegro cuando estaban a unos pasos de llegar al local—Mejor espera afuera, Óscar puede volver a enloquecer.
Max asintió y le dedico una sonrisa cálida mientras esperaba al lado de este lugar, viendo a su novio desaparecer al entrar a este.
Entonces escucho como un auto se detenía a su lado, al voltear casi se le fue el color del rostro.
—Sube—Dijo Jos después de bajar las ventanas del copiloto —Ahora.
El rubio quería esperar a su novio, pero no tenía más opción que obedecer. Así que subió al auto y se marcharon, mientras miraba melancolicamente la puerta del local.
—Mira quien regreso—Dijo Oscar cuando lo vio entrar, para después darle otro mordisco a su pizza —No puedes ser amigo de Verstappen, ni con nadie de los Eagles.
—Ya va a empezar otra vez—Susurró Kelly frustrada de ese tema, Óscar no había dejado de hablar de eso.
—¿Por qué es tan importante ese tal Verstappen?—Preguntó Pato, quien se emocionaba por lo empeñado que estaba en el tema.
—Yo creo que es lindo—Dijo Kelly, un comentario que no paso desapercibido para Sergio.
—Todos odian a Verstappen, es un arrogante —Comenzó Óscar —Y su padre es un psicópata, le grita como si de una animal se tratase—Esto puso en alerta al pelinegro —Y Max cree que todos le tienen envidia, cuando en realidad da pena.
Sergio se molestó mucho cuando escucho esto. No le gustaba que nadie hablara mal de su novio, no frente a él.
—Cuidado con lo que dices—Dijo Sergio guiado más por el enojo que por la razón —Si tanto te molesta que sea cercano a él, entonces tendrás que soportarlo—Su voz era sería, algo que tenso la situación —Y mide tus palabras y acciones conmigo, somos compañeros pero estamos en el negocio de mi papá. Al menos respeta eso.
Sergio le puso la correa a Max, el perro, y salió de ahí sin siquiera esperar una respuesta.
Óscar no pudo evitar sentirse amenazado por su amigo, quizá había ido demasiado lejos con su tontería.
—Vaya que se enojo—Señalo Pato mientras Óscar todavía no reaccionaba ante lo que acababa de escuchar.
Kelly no dijo nada, acompaño el silencio de su compañero. Pero no pudo evitar darse cuenta lo mucho que le afecto a Sergio que alguien hablara mal de su supuesto amigo.
Cuando Sergio salió del local se sintió un poco decepcionado al darse cuenta de que Max ya se había ido.
Comenzó a preguntarse si había escuchado algo de la conversación y por eso se había marchado.
O quizás su timidez lo molestó y prefirió irse.
Al ver el cielo nublado, decidió que era mejor irse a casa antes de que la lluvia volviera a caer sobre él.
Jos estacionó el auto frente a su casa, pero no tenía intenciones de salir de este. Su mirada dura y acusatoria mantenía al margen al joven a su lado.
—¿No te dije que te alejaras de ese muchacho? No aporta nada a tu vida—Comenzó el mayor. El joven recordó la reprimenda que recibió por jugar en el parque y cómo le exigió no volver a ver a Sergio —No seas amigo de un perdedor.
El rubio jugaba con sus dedos mientras hacia todo lo posible por no aflojar la lengua.
—Mejor sal con Lando, Lewis o Logan —Continuó su padre —Prioriza tu equipo antes que un muchacho cualquiera. Eres la estrella de los Lions, debes empezar a actuar como tal.
Max escuchaba todo esto con la cabeza hacia abajo. Ni siquiera podía mantenerle la mirada.
Odiaba la forma en como se refería a Sergio.
Su padre no podía estar más equivocado. Claro que era importante en su vida, y le aportaba una enorme felicidad.
Pero no podía confesarle eso.
Si su padre se enterara de su relación, este encontraría una forma de destruirla.
—Tienes que alejarte de él, ¿Entiendes—Continuo el mayor —No compliques las cosas, Max. Estás a punto de dar el paso más importante. Enfócate.
Max estaba estático, congelado en su asiento.
¿Entendiste? —Repitió la pregunta, y al no tener respuesta inmediata, el mayor perdió la compostura —¡¿Entendiste?!— gritó, haciendo que el joven brincara de un susto.
—S-sí, entendí —Balbuceó el rubio —entendí perfectamente.
Jos bajó del auto dando un portazo, lo que volvió a alertar al joven.
Max ni siquiera se movía de su lugar, así que el mayor le dio un golpe a la puerta para hacerle saber que debía salir antes de que se pusiera más violento.
El rubio bajo del auto sumamente nervioso y, antes de entrar, observó aquella casa en la esquina donde todos sus momentos felices estaban seguros.
Sergio caminó rápidamente a casa, la angustia lo consumía. Una vez ahí le dio de comer a Max y subió a su habitación.
Su mente se debatía en si debía mandarle un mensaje o no. Pero también estaba preocupado por su repentina ausencia, así que dejó sus miedos de lado y comenzó a escribir.
“Mi león, ¿Está todo bien? desapareciste ¿Acaso hice algo que te molestó?🥺”
Max estaba recostado en su cama cuando su teléfono vibró con la llegada de un mensaje.
Sonrió al ver de quién se trataba, pero se entristeció al ver el texto.
Así que se apresuró a alejar todos esos malos pensamientos de su novio.
“Claro que no, amorcito💕. Tú no has hecho nada malo🫵❤️. Me encontré con mi padre y me llevó a casa. No pude decirle que no, perdón😭”
Sergio se tranquilizó un poco al ver que no se trataba de algo que él había hecho. Pero pronto recordó las palabras de Óscar sobre el padre de Max.
Solo una vez había tratado con él y había sido muy grosero.
Comenzó a preguntarse si realmente era tan violento con su novio. Le afligía la idea de que este fuera lastimado en su propia casa.
“¿Está todo bien con él? Sabes que puedes contarme lo que sea💕”
Cuándo Max leyó este mensaje, su corazón se aceleró.
Sin embargo, lo último que quería hacer era hablar de cosas feas con su novio.
“No quiero hablar de él, es muy complicado a su manera. Pero me gustaría saber una cosa👀, ¿Realmente te gustó tanto el beso que te di esta tarde?😘”
Ese cambio de conversación hizo arder las mejillas del pelinegro y una sonrisa traviesa se asomó en sus labios.
Tenía que ser sincero, ni siquiera él esperaba tal reacción de su cuerpo.
“Realmente me gustó mucho, pero me avergoncé al sentirme tan emocionado y me aterró la idea de que alguien pudiera estar viendo😳❤️”
El rubio sonrío al ver la respuesta. Cambiar la conversación fue la mejor idea que se le pudo ocurrir.
Y se decidió por ser más atrevido.
“¿Quieres que lo vuelva a hacer? Pero ya no en un lugar público👀”
Sergio se mordió el labio inferior al leer esto. ¿Acaso era una especie de propuesta?
“Me encantaría mucho. Me avergüenzo un poco porque nunca me había sentido de esa forma💘👀”
Estaba a punto de mandar ese mensaje cuando tomó la decisión de encender un poco más todo y agregó:
“¿Quieres venir a mi casa esta noche? Mi padre recibirá mercancía y harán inventario. Solo estaré yo💕💕💕💕”
El rostro de Max se puso colorado a leer esto. Si bien él también había sido atrevido en la conversación, ahora estaban hablando de concretar un encuentro. Y ninguno de los dos sabía hasta qué punto llegarían.
Sin embargo, él no era un cobarde.
Y decidió “Ser valiente” y aceptar la propuesta.
El rubio suspiró pesadamente después de su conversación.
Si bien era cierto que él tenía más experiencia que Sergio, no pudo evitar ponerse nervioso al pensar en ir más allá de los besos con su novio.
¿Que debía hacer? Ni siquiera lo sabía. Claro que con su primera pareja aprendió a besar muy bien, pero jamás llegaron a eso.
Y con eso venían muchas responsabilidades.
Pero la falta de conocimiento, el nerviosismo y la sed de aprender rápidamente, lo llevó a abrir un sitio en su computadora y conectar los auriculares.
Se puso más nervioso de lo que ya estaba. Un par de clics y ya tenía un video reproduciéndose.
Rápidamente bajó el volumen de este y sintió como sus mejillas ardían al ver el contenido de dicho video.
Su cuerpo naturalmente reaccionó al estímulo visual que estaba recibiendo y algo se asomó entre sus pantalones.
Comenzó a tocar su cabello intentando tranquilizarse. Y aunque no era la mejor forma de aprender, era la más didáctica.
Pasado unos minutos no pudo evitar llevar su mano adentro de su ropa y comenzar a acariciarse a sí mismo.
La idea de estar con Sergio le excitaba demasiado, quería complacerlo en todo sentido. Se sentía tan devoto a él.
Y quería que él también lo quisiera. Que le expresara su amor con palabras y gestos.
Jamás imaginó desarrollar sentimientos tan fuertes por una persona. Pero se alegraba de que fuera con Sergio.
Cuando cayó la noche, Max comenzó a idear un plan para poder salir de su casa sin que se dieran cuenta.
Cerca de su ventana había un árbol, pero no se miraba tan fuerte para poder sostenerlo. Sería un idiota si intentara montarse en este, así que descarto la idea.
Cuando el reloj marcaba las 11 de la noche, Max aseguró que sus padres estuvieran dormidos. Bajo las escaleras y, sin hacer ruido alguno, logró escapar de casa.
La calle estaba solitaria y fría, la lluvia había hecho que todo se sintiera más tranquilo.
Camino rápidamente hacia la casa de Sergio y, decidido, mandó un mensaje haciéndole saber que ya estaba afuera.