Flecha por flecha
22 de diciembre de 2025, 18:51
—Entonces, ¿Qué sucedió para que ustedes dos terminaran? —Preguntó el pelinegro mientras caminaban hacia la parada de autobús— Claro, si quieres contarme. Estás en todo tu derecho de negarte.
El castaño sonrío ante tal comentario.
—No ha superado a Lando —Respondió Charles con una expresión de derrota en su rostro— Creo que sigue enamorado de él. No lo había querido admitir, pero es una idea que no ha abandonado mi mente y corazón—El joven suspiro antes de continuar —Es doloroso querer tanto a alguien a quien no le importa lastimarte.
Sergio asintió, de cierta forma había experimentado algo parecido.
Aunque no creía que a Max no le importará el daño que le hacía.
—¿Pero estarás bien? —Preguntó Sergio observando la tristeza en su rostro.
—Eso creo, al menos ya no me estoy engañando a mi mismo— Charles intento sonreír, pero le era difícil.
—¿Y cómo serán las cosas de ahora en adelante? —Preguntó el pelinegro cuando finalmente llegaron a la parada de autobús— ¿No será extraño para ustedes dos estar en el mismo equipo?
—Supongo que va a doler. Lo pensé justo después de que terminamos —Continuó el castaño —Pero debemos ser lo más neutrales posible para el equipo. Él es el líder, tiene que saber comportarse. De mi parte, intentaré ignorar cualquier idea que sea sobre él y Lando.
Ambos jóvenes subieron al autobús y se sentaron el uno al lado del otro.
—Carlos puede llegar a ser muy temperamental —Sergio jugaba con sus dedos mientras hablaba —Espero que esto no afecte la dinámica del equipo y que ambos puedan sanar con el tiempo.
—Espero lo mismo, por el bien de todos —Dijo Charles observando las manos de su amigo— ¿Y qué pasó contigo? ¿Pudiste hablar con tu novio?
—Ahora somos dos con ex novios —Sergio intentó bromear con una sonrisa incómoda —Terminamos ayer. Simplemente no pude soportar la situación. Supongo que no era nuestro momento.
—Al menos podemos pasar nuestro dolor juntos —Respondió Charles intentando encontrar algo positivo de la situación —¿Te molesta si paso más tiempo contigo estos días? Siento que los chicos no lo entenderían, y tengo una extraña confianza natural contigo.
El pelinegro sonrío ante este comentario.
—A mí también me ayudaría mucho tener un amigo a mi lado —Respondió Sergio para después suspirar —Mi ex novio es Max, de los Lions. Nadie más puede saberlo, te lo he dicho para que entiendas mi actitud si nos lo encontramos.
Charles asintió ante tal confesión, para él no era sorpresa alguna. Solo alguien como Max podría provocar tal molestia en Carlos.
Pero eso solo significaba que los celos del líder de los Eagles seguía intacto y su resentimiento más vivo que nunca.
¿Cuántas veces Lando ocupaba los pensamientos de Carlos?
¿Cuántas veces Max ocupaba los pensamientos de Carlos?
Para el rubio, Carlos ni siquiera era un pensamiento fugaz.
Para Lando, Carlos se había vuelto un símbolo de envidia y competencia.
Y aún así, Carlos lograba lastimar a más de una persona al mismo tiempo.
Donde antes había confianza, ahora habían secretos.
Sergio habría abierto su corazón a alguien como Charles, a quien conocía hace relativamente poco, en lugar de a su amigo de toda la vida.
Mientras que Charles se había alejado de él, sabiendo que su corazón estaba siendo utilizado para intentar olvidar los recuerdos de un amor del pasado.
Ambos jóvenes llegaron a la escuela y entraron a su aula. Carlos ya se encontraba ahí y se sorprendió de verlos llegar juntos.
Sin embargo, no dijo nada. No quería crearse ideas equivocadas sobre la relación de ellos dos.
Además, su relación con Charles había llegado a su fin y no tenía derecho alguno reclamar.
Pero Sergio seguía siendo su amigo ¿No?
Max llegó a su salón de clases, se miraba mal y se sentía terrible.
Desbloqueó su teléfono y entró al chat que tenía con su ex novio.
Los últimos mensajes que le había mandado tenían marcado que habían sido leídos.
Sergio no respondió ninguno, y probablemente nunca lo haría.
—¿Podemos ir a la cafetería esta tarde?— La voz de Logan lo sacó de sus pensamientos.
—¿Cuál cafetería?— Lewis respondió —¿La que está por el parque?
—¿Que harán en la cafetería? —Preguntó Max interrumpiendo.
No quería que Lewis se encontrara con Sergio e intentará algo de nuevo.
Era muy pronto para que su ahora ex novio estuviera buscando otra pareja. Pero sabía que Lewis podía ser muy insistente.
—A tomar café, supongo —Respondió Lewis en un tono burlón.
—Acompáñenme, yo les invito lo que quieran —Insistió Logan.
—Hoy no habrá tiempo de ir a ningún lado —Interrumpió Lando llegando —Tenemos entrenamiento y después nos veremos con los Eagles para enfrentarnos. Debemos demostrarles que somos mejores que ellos.
La idea de encontrarse de frente con Sergio ponía muy nervioso Max.
Todavía se sentía avergonzado por su comportamiento y sus malas decisiones.
Sentía que sí lo veía rompería en llanto recordando su separación.
Cuando terminaron las clases, era hora de ir a entrenar. Max estaba enfocado completamente en su trabajo para el equipo y su futuro.
Era extraño cuando algo perturbara su paz y lo hiciera fallar.
Temía que su reciente separación lo afectara emocionalmente al punto de dañar su concentración, pero parecía que no era caso.
Por otro lado, Carlos no dejaba de observar la repentina cercanía entre Sergio y Charles.
—Yo solo quería ser porrista —Se quejó Lance —Tengo que tomar esta clase para créditos extra, pero usted me prometió que no era necesario que yo fuera parte del trío principal.
—Eres el reemplazo en dado caso de que alguno de ellos se lastime o no pueda participar por cuestiones externas —Explicó su entrenador intentando mantener la paciencia.
—Sí, pero ahora por culpa del tonto de Óscar yo soy el reemplazo número uno y este equipo ya no tiene química —Continuó el más alto —Mire a Carlos por un lado y a Sergio y Charles por otro.
—¿Cómo llamaste a mi hijo? —Fernando ignoró las quejas de su alumno, solo se centró en el primer comentario que soltó sobre su pequeño Óscar.
Lance se puso nervioso al recordar que su entrenador es el padre de Óscar, y que este le había cedido un permiso para faltar a los entrenamientos del equipo y así poder asistir a su trabajo con tranquilidad.
—Lo siento profesor Alonso —Se disculpo el joven — Es que yo solo quería ser porrista.
Fernando suspiró intentando conservar la tranquilidad
—Vengan muchachos —Llamó la atención de sus estudiantes —Como ya nos regresaron nuestro espacio debemos concentrarnos en dar lo mejor de nosotros para que en la competencia no nos hagan ni cosquillas.
Los Eagles y los Lions practicaron en sus respectivos espacios, sedientos por encontrarse en un pequeña competencia fugaz organizada por sus líderes.
Cuando llegaron al lugar acordado, aquel donde se había dado el primer enfrentamiento entre Sergio y Lando, Max no pudo evitar sentir náuseas.
Estaba demasiado nervioso.
Cuando el rubio vio a Sergio, su corazón se aceleró entre una mezcla de vergüenza y deseo.
Quería correr a sus brazos y besarlo, decirle cuánto lo quería.
Pero no podía, tenía que respetar su decisión.
Aunque eso no significaba que no podía luchar por volver a ganar su corazón.
Charles también la estaba pasando mal, pero agradecía tener a Sergio a su lado.
El pelinegro se refugiaba en él, buscando tener el mínimo contacto visual con su ex novio.
Comenzó la competencia y ambos bandos iban muy parejos.
Max se miraba visiblemente desconcentrado, haciéndose de 7 y 8, en lugar de los 10 a los que los tenía acostumbrados.
Sergio logro mentalizarse actuando como si Max no estuviera ahí, consiguiendo solo 9 y 10.
Los jóvenes estaban tan inmersos en su competencia que no se percataron de que alguien los observaba con suma atención.
Jos sabía que los Lions tenían enfrentamientos furtivos en aquel lugar. Era una forma en la que ambos equipos se desafiaban y motivaban al mismo tiempo.
El hombre estaba muy interesado y enfocado en el futuro de su hijo, así que de vez en cuando iba para observar su desempeño.
Pero esa tarde estaba siendo testigo de como su hijo estaba siendo humillado por un joven al que apenas podía ver su rostro.
Apretó los puños con fuerza cuando vio el marcador final.
Apuntaron en la pizarra quien había sido mejor en la ronda individual:
1. Sergio Pérez.2. Max Verstappen.
El hombre se puso colorado del coraje.
Reconocía ese nombre y finalmente pudo ver el rostro del ahora mayor rival de su hijo: era ese joven del parque.
—Maldito...—Susurro cuando lo vió ser felicitado por todo su equipo.
Carlos había estado pensando en hablar con Charles sobre lo ocurrido.
Quería resolver el problema y prometerle alejarse lo máximo que pudiera de Lando.
Así que aprovecho un momento donde Sergio lo dejo solo y se acercó a su ex novio.
—Charles, ¿Podemos hablar?—Sonó casi como un ruego
—Sí...—Susurró Charles.
El tono de voz usado por su ex pareja lo dejo anonadado.
Carlos siempre se mostraba como un tipo duro y fuerte. Pero ahora parecía estar muy avergonzado por su situación.
—Charles, yo...—En ese momento Carlos se distrajo cuando notó como Lando lo volteo a ver, pero pronto se aclaró la garganta para continuar —¿Seguirás en el equipo?
La pregunta de su ex novio lo tomo desprevenido.
Su voz ya no estaba en el mismo tono, incluso parecía desinteresado.
—¿Eso era lo que quería decirme?—Charles intento darle otra oportunidad.
Entonces Lando le sonrió como si supiera que su situación con su ex pareja estaba mal.
—Como ya no somos nada, no quiero que dejes al equipo botado —Charles bufo molesto.
Él jamás haría algo así y Carlos lo sabía.
Charles se levantó de su asiento y camino hacia Sergio, quien estaba conversando con Lance.
Poco a poco todos comenzaron a marcharse, excepto Max.
Miraba aquella pizarra con tanta tristeza.
Jamás había perdido de esa forma, nunca se había sentido tan inútil.
—Eres un imbécil —La voz de su padre lo saco de sus pensamientos —Vamos a hablar de esto.
Jos tomo con fuerza el brazo de su hijo, lastimandolo con su agarre y arrastrándolo hasta la salida del lugar.
Lo obligó a subir al auto y condujo hacia su casa, no sin antes soltar algunos insultos a cualquiera que se atreviera a cruzarse por su camino.
No bajaron del auto, Max permanecía en silencio.
—¿Crié a un hijo idiota?— Comenzó el mayor— ¿O por qué actúas como estúpido? —Max se sentía muy mal con cada palabra que salía de su boca —¿Acaso eres retrasado? ¿Eres tonto?
—No...—Susurro el rubio.
—¿No? —Repitió Jos con una sonrisa molesta y soltó un fuerte manotazo hacia la cabeza de su hijo— Eres un puto idiota que humillaron con un segundo lugar —Max mantenía la cabeza gacha —Estupido, imbécil, ¿Haciéndote el amigo de tu mayor rival? Eres un débil de mierda, cobarde.
El hombre le dio una fuerte bofetada, Max no respondía. Comenzó a golpearlo hasta hacerlo chocar con el cristal del auto, empujándolo contra este.
—¿Vas a llorar o harás algo al respecto?—Jos lo retó y, al ver que no respondió, encendió el auto y lo puso en marcha— Maldito débil de mierda.
Max sabía que su padre podía ser peor si se le respondía de vuelta. Así que permaneció en silencio hasta llegaron a su destino.
El rubio se sorprendió cuando vio que habían regresado al local donde había sido a competencia.
—Ahora lo harás bien, así tenga que quebrarte los dedos para tener un tiro perfecto —Dijo Jos para después descender del automóvil.
Max siguió a su padre, sabía que no debía retarlo.
Temeroso, entra al local mientras su padre lo observa como si estuviera apunto de matarlo en cualquier momento.
Nervioso, Max hace lo que su padre le pide y falla.
—Vamos, imbécil, demuestra que no eres tan idiota— Sus insultos no cesan, y eso no ayuda a su concentración.
Cuando el mayor siente que los insultos no tienen efecto, recurre al ataque físico.
—No es tan difícil —Dice Jos mientras toma bruscamente a su hijo de la nuca, como si quisiera enseñarle como se hace— Maldito estorbo.
Max apenas puede sostener las lágrimas en su rostro, no solo estaba siendo insultado y maltratado, sino también humillado.
Cuando el rubio tira un 8, su padre le pega una bofetada tan fuerte que lo hace caer al suelo.
El hombre lo toma de los cabellos y lo hace levantarse a la fuerza.
Su comportamiento mezquino comienza a llamar la atención de los trabajadores del local.
Jos toma de la oreja a su hijo y lo pellizca hasta dejarlo tan colorado como marcado por su uña.
Max comienza a sollozar, pero esto no lo detiene. Lo jala de nuevo del cabello, lo acomoda dándole pequeñas patadas y codazos, que lastiman al más joven, mientras que le da otra bofetada para que se concentre.
El rubio sabe que su padre se está controlando.
Tira de nuevo, un 8, casi 9.
Harto, Jos le da otra bofetada que lo hace perder el equilibrio. Pero esto solo lo lleva a darle otra y otra, hasta tener sus mejillas coloradas y sus ojos rojos por sostener las lágrimas de dolor.
—Señor, debe retirarse —Uno de los encargados se acerca a ellos, ya los conoce y sabe del temperamento volátil del hombre —Ese comportamiento no está permitido aquí.
Los encargados del local habían presenciado el maltrato de Jos a Max, pero sabían que esté último jamás hablaría contra su padre.
Jos, molesto, toma a Max del brazo y lo obliga a levantarse para sacarlo del local.
Afuera está lloviendo a cántaros, pero eso no preocupa al mayor.
—Eres una basura, un idiota que no vale la pena—Hablo el mayor— Mira lo que nos has hecho, lo arruinaste todo—Jos lo toma de la camisa con fuerza y lo acerca a su rostro furioso —Tienes suerte de que le importes tanto a tu madre, pero yo no soy el padre de un perdedor.
Jos suelta un puñetazo al rostro de su hijo, haciéndolo caer al suelo y gemir de dolor.
El hombre simplemente se sube a su auto y se marcha, abandonando a su hijo en aquella torrencial lluvia.
Max se levanta del suelo, pero sus lágrimas se mezclan con la lluvia y su boca arde.
Mira su reflejo en el agua y nota su labio lastimado escurriendo sangre.
Le duele todo, pero aún así logra caminar bajar la espesa lluvia que no parece terminar.
Avanza varias calles hasta llegar a un conocida.
Ahí estaba la cafetería de Don Toño, no había nadie más que los empleados y Sergio junto a su perro.
Dios, como envidiaba a ese animal.
Era el Max con la vida perfecta.
Observó como Don Toño se acercaba a Sergio con una taza en la mano, parecía ser chocolate caliente.
El pelinegro sonrió feliz, y su padre lo miraba con tanto amor.
Max sonrió como si él también formará parte de eso, aunque su realidad estaba muy lejos de eso.
Continuo su camino a casa, por suerte su padre no estaba.
—¿Maxie? —La voz dulce de su madre solo lo entristeció aún más —¿Max?
Sophie se quedó estupefacta al ver a su hijo con ese aspecto maltratado, y sumamente agobiado.
—Mamá...—Susurró el rubio, le dolía hablar.
—¿Qué te paso? Estás empapado y lastimado —Su madre corrió por una manta para cubrirlo, y observó la herida en su labio.
El rubio no podía más. Habían sido demasiadas emociones en tan pocos días.
Valentía o hartazgo, al menos lo ayudaría a salir un poco de ese agujero.
—Kelly no es mi novia —Comenzó Max, confundiendo a su madre con el repentino cambio de conversación —Nunca lo fue. Yo tenía un novio, lo oculte y lo lastime—Su madre lo miró asombrada, pero rápidamente cambio su expresión a una más amable—Por favor, no me odies...—Susurró el rubio, mientras que ella comenzó a negar con la cabeza —Y no le digas a papá.
Max estaba sufriendo internamente. Pero ya no podía mentirle más a su madre, y, aunque fuera tarde, quería darle su lugar a su amado Sergio.