ID de la obra: 1530

La flecha de Cupido

Slash
NC-17
Finalizada
4
Fandom:
Emparejamientos y personajes:
Tamaño:
262 páginas, 83.317 palabras, 35 capítulos
Descripción:
Notas:
Publicando en otros sitios web:
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Peito, seducción

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Jos vio los dos jóvenes marcharse, pero decidió que debía reflexionar antes de tomar su siguiente decisión. Max llegó a la casa de Sergio y se refugio en el techo del portón. La lluvia comenzaba a caer tranquilamente. Al poco tiempo vio como Sergio llegaba con Max, el perro. Los tres entraron a la casa y se refugiaron de la temible lluvia. —Quiero que hablemos de nosotros —Comenzó Sergio rompiendo el hielo —Sobre lo que pasó y lo que puede pasar. Max suspiro, estaba más tranquilo y decidido. —Quiero darte todo lo que puedo, lo que esté a mi alcance —Comenzo el rubio sin titubear —Quiero que conozcas a mi madre, que sepa lo importante que eres en mi vida y lo mucho que te amo. —¿Me amas?—Pregunto Sergio solo para asegurarse de que era cierto lo que decía. —Demasiado— Continuó Max —Quiero que volvamos a ser novios, a llamarte 'amorcito' y que te enojes por lo celoso que soy —El rubio no dudo en acortar la distancia entre ambos— Pero si estás con Charles, lo entedere. —No estoy con él —Insistió— Aunque una vez me beso. Pero no significo nada. El rubio se puso celoso al instante, pero sabía que no debía reclamar. —¿Te beso?—Pero no podía con su curiosidad —¿Cómo? ¿Así? Max termino de cerrar el poco espacio que quedaba entre ambos, saboreando sus labios en un atrevidos beso que pronto se intensificó. Sergio soltó un pequeño gemido al sentir su lengua invadiendo su boca, recibiéndolo gustosamente y jugando con la suya en un baile provocador. —Sí, pero no eras tú —Respondió el pelinegro separándose un poco. —¿Quieres volver a ser el novio de este idiota?—Max no le dio más vueltas, él necesitaba una respuesta. —Siempre que no vuelva a actuar como un tonto y me de mi lugar— Condicionó y el rubio asintió —Entonces sí, si quiero. Max volvió a juntar sus labios, está vez siendo más atrevido y sensual. —Te extrañe tanto—Confesó el rubio entre besos. —Yo también— Respondió su ahora novio —¿Quieres ir a mi habitación? Entendiendo el significado de estás palabras, Max volvió a besarlo, está vez siendo más delicado y tierno. Ambos subieron las escaleras rápidamente. Apenas llegaron a la habitación del pelinegro, el rubio no dudo en atacar sus labios. La distancia solo había aumentado el deseo entre ellos. Sergio se dejó arrinconar hasta llegar a su cama, sintiendo como Max se posicionada sobre él. El rubio no dejaba de tocar su cuerpo, principio su abdomen, hasta que una de sus manos se introdujo dentro de los pantalones de su novio. El pelinegro soltó un gemido de placer al sentir su mano sobre su miembro, tocándolo hasta ponerlo duro. —Quiero sentir tu lengua, por favor —Dijo Sergio casi en una súplica. Max sonrió ante esto, sacando su mano de sus pantalones y desabrochando la prenda para deshacerse de ella. Tiro los pantalones aun lado, y observó como su erección se marcaba en aquella apretada ropa interior. El rubio se mordió el labio antes de continuar con su tarea, quitándole los boxers a su pareja y liberando su miembro frente a él. Sergio estaba recostado sobre aquella cama y observó como la mano de Max tomaba su miembro y comenzaba a masturbarlo, provocando pequeños gemidos de placer. —¿Te gusta lo que ves?—Pregunto el rubio al notar lo excitado que estaba su pareja. El pelinegro asintió, pero rápido notó la erección de su novio. — También quiero tocarte, ¿Me dejas hacerlo?—Max se excitó al escuchar esto, Sergio hacia preguntas con una voz y tranquilidad tan inocente, cuando en realidad tenían un contexto muy sucio. El rubio dejo en paz el miembro de su novio y comenzó a desvestirse. El pelinegro no pudo evitar llevar su mano hacia su propio miembro y comenzar a estimularse mientras veía el cuerpo desnudo de su novio. —Necesito que te acuestes bien en la cama —Ordeno Max, y Sergio obedeció. Para cuando se dio cuenta, el rubio estaba acostado a su lado, pero en una posición que le daba el libre acceso para llevar su miembro a su boca. Max gimió cuando sintió la lengua de Sergio lamiendo su virilidad. Sin embargo, se enfocó en darle el mismo placer pero con toda su boca. El rubio no tardó mucho en llevarse el miembro necesitado y caliente de su pareja, dejando que llenara su paredes vocales. Comenzó a mover su cabeza en un vaivén lleno de lujuria y deseo. Sergio no pudo concentrarse, era la segunda vez que el rubio hacía eso con su boca pero la primera experiencia le había servido para aprender lo que debía hacer para satisfacerlo. El líquido preseminal hizo presencia, pero Max rápidamente se acostumbro a esto. Saco el miembro de su boca y se centro en sus testículos, chupando y apretando con sus labios y lengua, Sergio se sentía en el paraíso. Su mano no se quedaba atrás, continuando estimulando el falo mientras su boca lo llenaba de placer. El pelinegro continuo masturbando a su pareja, pero verlo tan necesitado por su miembro lo estaba volviendo loco. De pronto su boca volvió a atraparlo, y Max lo miró a los ojos, notando como su pareja se mordía el labio ante tal pecaminosa imagen. Su miembro desapareciendo entre los colorados e hinchados labios de Max, despeinado y sudando por el calor del momento. El rubio pronto se reincorporo en su posición, dejando de lado la mano de su novio y centrandose completamente en el placer de este. Continuo moviendo su cabeza para dejar que el miembro de Sergio lo tomara hasta llegar hasta su garganta. Esa sensación que antes era extraña, ahora se había vuelto una necesidad. Sergio se retorcía de placer, pero no estaba listo para lo que Max quería. Cuando sintió que esa sensación placentera estaba llegando a su punto máximo, quería prevenir a su pareja de que lo ocurriera lo mismo que la primera vez. —Max, voy a...—Comenzó el pelinegro, pero el rubio ya se había dado cuenta y comenzó a moverse con mayor velocidad, mientras que sus manos masajeaban sus testículos. Sergio dejo escapar un gemido ronco al sentir como su excitación subía y se escapaba de su miembro. Pero la boca húmeda y caliente de Max continuaba atrapandolo. Levantó ligeramente sus caderas al sentirse tan aliviado y satisfecho. El rubio esperaba algo así, pero está vez no flaqueo al sentir su espeso y caliente líquido invadiendo su boca. Por el contrario, continuo lamiendo el miembro de su novio mientras esté apenas recuperaba el aliento, tomando todo el líquido. Cuando finalmente lo saco de su boca, notó como parte de su semen se había logrado escapar y se perdía entre las piernas de su novio. Max, todavía guiado por la excitación del momento, no dudo en agachar su cabeza para buscar aquello que se le había escapado. Paso su lengua por los testículos de Sergio, pero pronto se encontró con sus pliegues y, sin percatarse, lamió y provocó una nueva sensación en su novio. El rubio pronto se dio cuenta de lo que había hecho, y la idea de probar algo nuevo no se hizo esperar. —Quiero hacer algo contigo— Comenzó el rubio— ¿Puedo probarte? Sergio no comprendía del todo las implicaciones de esta pregunta, pero igual asintió por la confianza que le tenía. —Hazlo. —Dime lo que sientes, si te gusta o no —Dijo Max antes ver que su novio asentía como respuesta y después bajo hasta la entrada de Sergio y con su lengua comenzó a estimularlo. Haciendo uso de sus manos, el rubio logró abrir más sus piernas y dejarlo expuesto ante su traviesa lengua. —Max...—Susurro el pelinegro cuando esa nueva sensación invadió su cuerpo, notando como su cuerpo se retorcía ante el tacto de la húmeda lengo —Que rico cuando me chupas así. El rubio no dudo en sumergir su rostro entre las piernas de su novio, le había encantado su comentario. Así que se aventuró a introducir su lengua en aquel apretado agujero, haciendo que Sergio se retorciera de placer. Las manos del pelinegro pronto se posaron en la cabellera de Max, acariciándolo y enredando sus dedos en esta. Max metía y sacaba su lengua, para después dar unas cuantas lamidas que hacía que Sergio quisiera cerrar sus piernas ante tal sensación. —Max, por favor...—Dijo el pelinegro con la voz entrecortada —Necesito que me folles ya. El rubio sonrió ante esta súplica, pero no estaba dispuesto a que esa fuera su primera vez juntos. Habían tenido sus juegos sexuales, muy estimulantes y satisfactorios, pero él quería algo especial para cuando estuvieran juntos completamente. Continuo invadiendolo con su lengua, sintiendo como Sergio comenzaba a masturbarse al sentir tal sensación. — Volteate—Ordeno el rubio separándose un poco de él. Sergio obedeció al instante y se sostuvo de sus rodillas. Max jamás lo había visto en esa posición, tal sumiso y listo para él. Pero se recordó a si mismo que no debía tomarlo ese día. Así que con sus manos acarició sus muslos y abrió sus piernas, dejando expuesto a su apretado y necesitado agujero. Hundió su rostro entre sus muslos y continuó estimulandolo, penetrandolo con su lengua y acariciando sus testículos. Sergio tampoco dejo de masturbarse, sintiendo que pronto volvería a correrse por todas las sensaciones tan placenteras que le estaba provocando. Max pronto dejo los testículos de su novio y se concentro en masturbarse a si mismo, imaginando lo que se sentiría estar dentro de él. Otra oleada de placer invadió el cuerpo de Sergio, sintiendo como el clímax lo alcanzaba en su propia mano. El rubio se alejo de él y continuó masturbandose viendo a su pareja en esa posición, pero pronto el pelinegro se giro y lo miró. —Max, déjame hacerlo por ti —Ofreció Sergio, y el joven acepto sin dudarlo. El pelinegro gateo hasta él, posicionandose entre sus piernas y dejando entrar su miembro a su boca. El rubio gimió al verlo tomar su carne de esa manera, con sus ojitos tiernos y su boca juguetona, le parecía tan sensual. Sergio intentaba no lastimarlo, moviendo su lengua en su boca y saboreando su piel. Max comenzó a acariciar su cabello mientras se mordía el labio y dejaba escapar diversos gemidos de placer. Pronto su mano se deslizó por el cuerpo del pelinegro, acariciando su espalda e inclinándose hacia adelante para poder alcanzar su trasero y darle un pequeño apretón. Sergio comenzó a moverse con mayor facilidad al acostumbrarse a su tamaño, sintiendo como invadía su boca y lo llenaba de sus jugos. El rubio comenzó a mover sus caderas para poder llegar rápidamente al clímax. Al sentirse tan cerca, el pelinegro lo saco de su boca y comenzó a masturbarlo hasta que su excitación se hizo presenta, cayendo en su rostro. Estaban a mano ¿No? Max limpio con su pulgar un poco del líquido que había caído cerca el ojo de su novio, pero Sergio tomó su mano y llevo el dedo a su boca. El rubio no pensaba que Sergio fuera tan provocador. —Max —Comenzo el pelinegro —Arruine mis sábanas. Max observó la mancha en la cama de su novio y no pudo evitar reír ante el comentario. Ya más calmados, se levantaron de la cama para darse una ducha y después limpiar todo. Felices por su reconciliación, buscarían proteger su amor de cualquier mal que los acechara. Aunque no sabían cuando esté atacaría.
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