La flecha de Cupido

Slash
NC-17
Finalizada
4
Fandom:
Emparejamientos y personajes:
Tamaño:
262 páginas, 83.317 palabras, 35 capítulos
Descripción:
Notas:
Publicando en otros sitios web:
Prohibido en cualquier forma
Compartir:
4 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección Descargar

Eris, acechadora

Ajustes
Finalmente era lunes y Charles no la estaba pasando muy bien. Había decidido distraer su mente debido a que no había podido encontrar a su amigo en casa ni en la cafetería. Don Toño le había mencionado el viaje y no tardo en darse cuenta de lo que había pasado. Ninguno de sus amigos había salido con Sergio, era obvio que se trataba de Max. Estaba celoso, sí. Pero no por Sergio, sino por Max. Desearía tanto que su relación con Carlos tuviera arreglo, anhelaba que lo amara tanto como parecían amarse su amigo y el rubio. Le había pedido a Lance y Óscar si podían verse para practicar sin Carlos. Era una excusa para perder el tiempo. Pero ambos no pudieron. Lance había salido con su familia y no podría verlo. Óscar trabajaba esa tarde y no se negaría a pasar tiempo con Pato, principalmente ahora que buscaba recuperarlo. Así que Charles, completamente solo, practicaba sus tiros como si estuviera actuando en automático. —¿Te dejaron solo? —Una voz familiar lo desconcentró, fallando el tiro, y lo hizo girar para ver quién le hablaba— Disculpa. Charles reconocía a ese joven. Era un Lion. —¿Vienes a molestarme? —Respondió molesto. —No, no, mejor me voy —Logan retrocedió en sus pasos, pero el integrante de los Eagles lo detuvo tomándolo del brazo. —Disculpa, estoy a la defensiva y no es tu culpa —Charles se retracto por su actuar grosero, el joven no le había hecho nada malo como para tratarlo así. El rubio asintió notando lo cansado que se veía su rival. Lo había encontrado ahí por casualidad, pero siempre había tenido curiosidad por hablarle. —¿Quieres hablar de eso? —Logan no era ciego, el castaño se miraba muy afectado. Y si bien no eran amigos, se notaba demasiado que necesitaba hablar con alguien. —¿Puedo confiar en ti? Ni siquiera me conoces —La negativa de Charles le dolió. Mentiría si dijera que no había observado al castaño con anterioridad. Charles era demasiado atractivo para ser ignorado, Logan lo sabía porque alguna vez se interesó mucho en él. Pero la rivalidad entre equipos, sumado a qué Charles tenía una relación con Carlos, hacían imposible que se arriesgará a intentarlo. Además, ahora estaba en algo con Pato. —No diré nada, lo prometo —Insistió el rubio. Charles sabía que no podía seguir ignorando el revuelo en su corazón y las emociones que lo habían estado afligiendo desde su conversación con su ex pareja. El castaño lo llevo hasta un lugar algo apartado y se sentaron a conversar. —¿Sabes lo que sucedió entre Carlos y Lando? —Comenzó Charles y el rubio asintió —Creo que Carlos no lo ha superado, por eso nuestra relación termino. Logan se asombro un poco ante esta revelación, principalmente porque pensaba que Charles ya sabía. —Lo lamento mucho, debe ser difícil para ti —Dijo el rubio mientras tomaba su mano intentando reconfortarlo —Si te soy honesto, creí que todos sabían, incluyéndote. Charles se sintió confundido en ese momento, ¿Saber qué? —¿Qué no sé? —El castaño notó como el Lion se tensaba ante esta pregunta —Por favor, dímelo. Logan suspiró profundamente antes de continuar. —En el cumpleaños de Lando —A Charles no le gusto como inicio su explicación —Carlos estaba ahí, incluso creí que habían retomado su relación. Esto le cayó como un balde de agua fría. —¿C-cómo?— Charles balbuceó un poco —Eso fue hace un par de meses. En dos semanas cumplía un año de relación con Carlos. Logan se sentía atrapado en esa incómoda situación. Principalmente porque las manos del castaño se aferraban a las suyas. —Es lo que vi —Se excuso, pero al ver la insistencia en sus ojos no pudo evitar soltar todo —Se besaban y tomaban de las manos. Carlos le regaló una flecha dorada, como símbolo de su afecto —A ese punto Logan estaba vomitando todo —Lando siempre la presume. Pero creí que por eso te odia, porque regresaste con Carlos. —¡Yo no regrese con Carlos! —Gritó un Charles molesto, pero rápidamente recupero la compostura —Fue casi un año de una relación ininterrumpida, jamás nos separamos hasta hoy. Sus ojos se llenaron de lágrimas ante la idea de un engaño. Todo era peor que antes. Logan se dio cuenta de su semblante derrotado, así que se aventuró a ofrecerle unos brazos donde llorar. Esa tarde fue extraña para ambos. Por un lado, Charles había descubierto la infidelidad de su ex pareja. Por el otro, Logan finalmente había compartido con el joven que antes le había robado los suspiros. Pero tenía que recordar que ahora estaba intentando algo con Pato. En la playa, Max y Sergio estaba acomodando todo para marcharse a casa. Desearía tener más tiempo juntos en ese lugar, pero lamentablemente tenían que volver a su realidad. Manejo seguro hasta llegar a la ciudad, se habían detenido en una gasolinera y compraron chucherías para el camino. Sergio realmente se había asegurado de que no les faltará nada. Llegaron a la casa del pelinegro y comenzaron a acomodar las cosas. —Yo guardo esto —Dijo Sergio tomando los condones y el lubricante —No quiero que te metas en problemas. El rubio sonrió y se acercó para plantarle un beso en los labios. —Quisiera quedarme contigo —Max se abrazo a su cuerpo —Despertar a tu lado y que me digas cuanto me amas. El pelinegro no pudo evitar emocionarse ante la idea. —Quiero dormir a tu lado —Comenzó Sergio mientras rodeaba su cuello con sus brazos —Y que me beses en la nuca, haciéndome cosquillas. —Que salgamos a pasear por las tardes —Continuo el rubio —Y te compre el ramo de flores que más te guste. Sergio unió sus labios en un corto y tierno beso, para después deslizar sus brazos hasta la cintura de su novio. — Aún es muy pronto para todo eso —El más bajo se acurrucó en su pecho —Pero ahora estar contigo es más que suficiente. Max beso su cabeza, siendo recibido por ese espeso cabello negro que tanto le gustaba. —Quiero que conozcas a mi mamá —Confesó mientras lo abrazaba con más fuerza — Son las dos personas más importantes en mi vida, me haría tan feliz. Sergio asintió para después aferrarse a su cuerpo. Max regreso a su casa más que feliz. Su relación no podía estar en mejor momento. Al llegar solo estaba a su madre, pero cuando Jos llegó el ambiente se torno tenso. Le hizo diversas preguntas sobre el viaje. El rubio tenía una respuesta para cada pregunta que le hacía. Y aunque aceptaba cada explicación, en el rostro del hombre mayor se notaba un aire de burla y poca confianza. Max se sentía tan curioso respecto a esto, pero era difícil saber lo que su padre estaba pensando. Al día siguiente, cuando Sergio llegó al aula vio a un Charles muy concentrado en su teléfono. —Hola —Dijo Sergio sentándose a su lado —¿Paso algo interesante? —¿Regresaste con Max?— La pregunta de Charles lo tomo por sorpresa. No había reclamo en su pregunta, pero si cierta molestia. —Sí —Respondió el pelinegro. Si bien no le debía explicaciones, Sergio no le mentiría a su amigo después de haberlo apoyado tanto. —¿Estás seguro de esa decisión? —Charles realmente se preocupaba por su amigo y sabía bien que lo hecho por Max lo había lastimado demasiado. —Estoy bien, ya hemos dejado en claro muchas cosas —Sergio sonrió con amabilidad, no quería continuar con ese tema. El resto de la mañana sucedió con normalidad, pero el pelinegro se percató de que la distancia entre Charles y Carlos se incremento. Quería hablar a solas con Charles para saber si algo más había pasado, pero en la salida Carlos lo tomo del brazo y lo apartó del grupo. —Necesitamos hablar —Dijo el castaño cuando vio el rostro confundido de su amigo — Los últimos días han sido extraños para todos. —En eso estoy de acuerdo —Sergio lo interrumpió —Pero no se que tiene que ver conmigo. —Es muy obvia tu cercanía con Charles —Este comentario no le gusto al pelinegro —Dime la verdad, somos amigos desde la infancia y sé que no me mentiras —Carlos suspiró pesadamente antes de continuar — ¿Estás saliendo con él? Sergio sonrió confundido. —¿Qué? —Fue lo único que salió de sus labios. Recordó que Max también había preguntado lo mismo y le parecía absurdo. Pero con Carlos era diferente, porque se conocían de años y debería saber su naturaleza tranquila y amable. Y esto le resultaba ofensivo. —¿Estás en una relación con Charles? —Repitió el castaño —Porque se supone que tú y yo somos amigos. —Se supone —Repitió Sergio con cierta molestia —¿Qué te ha llevado a pensar eso? ¿Es porque soy amable con él? —Alzo un poco la voz, algo que incomodó a Carlos —Dime, ¿Cómo es posible que mi mejor amigo me acuse de meterme con su ex novio? —No te estoy acusando —Carlos no sabía que decir. —Es claramente lo que estás haciendo —El pelinegro suspiro pesadamente sintiendo una gran molestia en su interior— Y es muy obvio que ya no somos amigos. Sergio comenzó a caminar lejos de él. —¿Qué? —Soltó Carlos mientras lo seguía — No es en serio ¿O si? —Se supone que somos amigos y deberías saber que jamás te haría eso —Respondió Sergio sin siquiera voltearlo a ver — Supongo que nunca te tomaste la molestia en conocerme de verdad. El pelinegro rápidamente subió al autobús que estaba a punto de marcharse. Carlos no pudo darle alcance, así que lo vio marcharse. Sergio estaba muy molesto, pero no dejaría que eso arruinara su día. Bajo del autobús y vio a su novio caminando con Logan, quien parecía estar muy nervioso. —Entonces necesito un consejo de tu parte —Pidió Logan mientras Max lo miraba confuso —¿Debería continuar saliendo con el chico del café o aventurarme a algo con la persona que siempre me ha gustado? Max no se sentía la persona correcta para aconsejar, pero lo intentaría por su compañero. —Elige a quien más te guste, luego te arrepentirás por desperdiciar una oportunidad tan buena —No sentía que fuera lo mejor, pero lo intentó. El rubio se despido de su amigo y comenzó a caminar hacia la parada de autobús. Entonces sintió un ligero toque en su hombro, esto lo hizo girarse hacia esa dirección. Pero pronto sintió unas manos que se posaban en su mejillas con delicadeza y sus labios fueron atrapados en un dulce y corto beso. Sonrió al ver de quién se trataba y lo jalo de la cintura para volver a juntar sus labios. Sergio sonreía entre besos, y se abrazaba al cuerpo de su novio. Le encantaba estar junto a él. —¿Me llevas a mi casa? —Sugirió Sergio y Max sonrió. —Primero iremos a la mía —El pelinegro se sorprendió al escuchar esto, pero no protesto. Subieron al autobús y Sergio se recostó en el hombro de su novio durante todo el camino. Incluso se estaba quedando dormido, pero llegaron a la cafetería de su padre y recogieron a Max, el perro. George estaba platicando con Kelly cuando los vio irse. —El hijo del jefe es lindo —Este comentario hizo reír a la joven —¿Qué? —Mejor no tengas interés en él, ya tiene pareja —Respondió la chica —Y creo que lucen bien juntos. Pero no le digas a nadie. — Como sea, igual nunca he tratado con él —Dijo George mientras acomodaba los postres en el exhibidor —Pondré los carteles que pidió el jefe. El joven tomo dos carteles que le habían pedido colocar. En el primero decía claramente que estaban buscando un mesero. En el segundo pedían un ayudante de cocina. Al negocio le estaba yendo muy bien y la demanda había subido, así que Don Toño se arriesgo a buscar dos empleados más. Sergio y Max llevaron al perro a la casa del primero, lo dejaron en el patio y después caminaron hasta llegar a la casa del rubio. Max abrió la puerta y sus gatitos los recibieron en la entrada. —Max va a matarme si regreso oliendo a gato —Dijo Sergio haciendo reír a su novio. —Debera acostumbrarse así como yo lo hice con él —Se defendió el rubio. La rivalidad con su versión canina se mantenía. —Maxie, ¿Volviste temprano?— Sophie, la madre del rubio, se asomó para ver a su hijo, pero se detuvo en seco al ver que no estaba solo —Cariño, me hubieras avisado que venías con un amigo. El rubio tomo de la mano al pelinegro y lo llevo hasta donde estaba su mamá, entonces sonrió algo nervioso. —No es un amigo —Comenzó Max — Mamá, es Sergio, mi novio. Sophie se mantuvo inmóvil por un momento, pensó que Max ya no tenía pareja. Sin embargo, recordó lo mucho que su hijo le había hablado de aquel joven que le robo el corazón. Sergio se miraba nervioso por su falta de reacción, pero se relajo cuando vio una sonrisa formarse en sus labios para luego acercarse y abrazarlo. —Así que tú eres Sergio —Dijo ella cuando se separaron —Eres muy lindo. El pelinegro sonrió todavía nervioso. —Si, pero no lo abraces tanto —Respondió Max tomando a su novio del brazo. —Preparare un poco de té, ¿Quieren unas galletitas?— La madre de Max se dirigió a la cocina y el Sergio la siguió. — Déjeme ayudarla— Se ofreció el pelinegro. —Aparte de guapo, educado —Max sonrió al escuchar el comentario de su mamá. Fue una tarde tan maravillosa para los tres, conversando y conociéndose a profundidad. Sophie estaba tan alegre de ver a su hijo tan feliz, sonriente y por momentos tímido. Se notaba demasiado el amor que se tenían ambos, y estaba agradecida de que Sergio estuviera en la vida de su pequeño Maxie. Al finalizar el té, Max llevo a Sergio a casa, así Sophie descubrió la cercanía de estás. Ahora muchas cosas le hacían sentido. Pero ver a su hijo recuperado del bajon emocional que había tenido, no se podía pagar ni con todo el dinero del mismo. Cerró la puerta tras de si, pero un ruido familiar la hizo abrirla casi al instante. Jos bajo de su auto y cerro de un portazo, no parecía haber presenciado nada, pero claramente no estaba de buen humor. Se miraba molesto y frustrado, pero pronto su expresión se sereno y entro a su casa. El extraño comportamiento de su esposo la ponía nerviosa.
4 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección Descargar
Comentarios (0)