ID de la obra: 1530

La flecha de Cupido

Slash
NC-17
Finalizada
4
Fandom:
Emparejamientos y personajes:
Tamaño:
262 páginas, 83.317 palabras, 35 capítulos
Descripción:
Notas:
Publicando en otros sitios web:
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Temis, justiciera

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—Jos Verstappen es mi padre —Dijo Max y la expresión en el rostro de Don Toño se endureció. —Es una broma, ¿Verdad hijo? —Preguntó el mayor caminando hacia ellos. —Él dice la verdad —Sergio habló —Pero hay mucho que no sabes y necesitamos decirlo antes de que algo así vuelva a ocurrir otra vez. —¿Otra vez? —Preguntó Don Toño y Sergio suspiró pesadamente. Antes de que los jóvenes pudieran continuar, el mayor hizo una llamada y a los minutos tocaron su puerta. El oficial Wolf entró y vio a ambos jóvenes, a quiénes se les miraba nerviosos ante la presencia del hombre. Don Toño había generado una gran confianza en aquel policía y, si sus hijos no mentían, debían decir todo lo que sabían a una figura con más autoridad. Sergio tomó la mano de Max dándole la seguridad para hablar. —Mi padre es el hombre que atropelló a Pato —Confesó el rubio —Y también quien mandó atacar a Sergio. Don Toño se quedó sin palabras ante esta confesión. —¿Es eso cierto? —Preguntó Don Toño acercándose a ellos y sentándose frente a los jóvenes. Intentaba conservar la calma, no quería agitar las aguas y hacer que Max callara. —Es verdad —Respondió Sergio —Incluso me amenazó con anterioridad. El pelinegro le había dado vuelta una y otra vez en su cabeza a la idea de por qué Jos atacaría a Pato. Después de pensarlo por un tiempo durante esa tarde, no tenía dudas de que se había tratado de una confusión. —¿Cómo te amenazó? —La pregunta del oficial Wolff lo sacó de sus pensamientos. Sergio miró por un momento a su padre y luego a Max, dando un largo suspiro antes de continuar. — Hace unas semanas me lo encontré en la calle, me arrinconó contra una pared y me amenazó con lastimar mi pierna si no me alejaba de Max — Confesó Sergio, sorprendiendo a más de uno. —¿Por qué no me dijiste nada? —Reclamó el rubio. —Pensé que si me quedaba callado simplemente se limitaría a mirarme y no nos lastimaría a ninguno de los dos —Confesó Sergio apretando su mano con fuerza —Sé que es estúpido, pero tenía miedo y pensé que si hablaba cumpliría su promesa. Don Toño pasó su mano por su cara sumamente frustrado. —Debiste decírmelo, hijo, siempre te he dicho que confíes en mí para lo que sea— Sergio asintió ante la respuesta de su padre. —Cuando dices que se limitaría a mirarte, ¿A qué te refieres exactamente? — Continuó el oficial Wolff sin desviarse del problema principal. Sergio desvió la mirada por un momento. —Después de amenazarme constantemente lo atrapé siguiéndome después de clases —Confesó el pelinegro —Por eso creo que se confundió cuando atropello a Pato. —¿Esto ocurrió antes o después de tu ataque? — El oficial Wolff necesitaba la cronología exacta. —Después —Respondió Sergio —Pero ese día yo vi algo que confirmó mis sospechas sobre su responsabilidad en mi ataque —Los tres lo miraron expectante —Si bien lo encontré en la calle, yo iba saliendo de su casa —¿Qué? —Susurró Max finalmente entendiendo a qué día se refería. —Max y yo somos novios, así que lo acompañe a su casa esa tarde —Continuó Sergio ignorando su pregunta —En un momento me dejó solo. Yo tenía sospechas, así que llamé a mi teléfono y sonó en su oficina. Revísenla, debe seguir ahí. —Pero, ¿Por qué haría eso? —Preguntó Don Toño —Tú eres un niño bueno, ¿Por qué hacerte pasar por ese infierno y conservar tu teléfono? —Algunos delincuentes guardan algún objeto personal de sus víctimas como un premio —Explicó el oficial Wolff —¿Pero cuál sería el móvil del ataque? ¿Por qué tanta saña? ¿Recuerdas lo que te pregunté ese día? Me dijiste que no sospechabas de nadie, pero veo que sí lo hacías. —Fue por la estúpida competencia —Interrumpió Max —Mi padre quería que ganara toda costa y Sergio es mi mayor rival, por eso lo hizo. —¿Todo esto por una competencia? —Susurró Don Toño todavía aturdido por tanta información. —Entonces Jos Verstappen ha estado detrás de ti durante todo este tiempo — Recapituló el oficial Wolff y Sergio asintió — Tomando en cuenta que parece tener una obsesión por ti, sumado al constante acoso que sufriste fuera de tu horario escolar, es muy probable que él supiera dónde encontrarte esta tarde. Pero, ¿Qué pasó para hacerlo explotar así? —Me revelé en su contra —Hablo Max —Lo confronté por lo que le hizo a Sergio. Acaba de terminar la competencia y yo había ganado, si es que se puede decir así —Suspiró pesadamente antes de continuar —Le dije que no asistiría a las pruebas preolímpicas sí era llamado, que no cumpliría su estúpido sueño. Sergio lo miró sumamente confundido. Max no le había contado eso, no le había dicho que había renunciado a su sueño por él. —Eso debió molestarlo mucho —Afirmó el oficial Wolff mientras escribía en su libreta —¿Pasó algo más? —Él dijo que me arrepentiría —Continúo Max —No recuerdo mucho, yo solo lo empujé y me fui corriendo. Lo siguiente que supe fue que habían atropellado a Pato. —Más allá de mi ataque, él es un hombre violento —Sergio miró a Max buscando su aprobación y este asintió —Ha golpeado y humillado a mi novio por no cumplir sus expectativas. Si trata así a su hijo, ¿Cree que tiene consideración por los ajenos? —No están en mí el deber de ejercer un juicio —Dijo el oficial Wolff —Sin embargo, recuerdo que eran dos atacantes y no uno. Sergio miró a Max, y este suspiró pesadamente. —Sabemos quiénes fueron, pero de ellos no tenemos ninguna prueba —Habló el pelinegro. —Son dos compañeros míos, los vi hablando con él una vez —Explicó Max —Pero fuera de eso no tengo nada. —Bien, me encargaré del tema de Jos Verstappen — Comenzó el oficial Wolff — Cuando lo tengamos a él no tendrá otra opción que confesar y sus cómplices caerán. El oficial Wolff se despidió de ambos y al final le agradeció a Don Toño su colaboración. Cuando los tres se encontraron solos, el mayor no dudó en regañarlos a ambos por haber hablado hasta ahora. Muchos problemas se hubieran evitado si no hubieran esperado tanto tiempo para abordar el tema. Esa noche Max le mandó un mensaje a su madre para avisarle que se quedaría a dormir con Sergio. “¿Has hablado con tu padre?” Fue la respuesta que obtuvo de Sophie, pero el rubio no la leyó. Se acostó junto a Sergio en su cama, el pelinegro estaba acurrucado en su pecho mientras sentía su respiración subir y bajar. —¿Crees que esta pesadilla finalmente terminó? —Preguntó Sergio y cerró los ojos cuando sintió su mano acariciando su cabello. —Pase lo que pase, sé que estare bien porque estás a mi lado —Dijo el rubio para después darle un beso en su frente. Sergio se abrazó más a su cuerpo, sintiendo que podría estar así para siempre. Y una sensación de paz y tranquilidad se apoderó de la habitación. Algo que no había sentido en mucho tiempo. A la mañana siguiente, Max se levantó debido al golpeteo de la puerta. —El desayuno está listo —Dijo Don Toño al otro lado de esta para después irse. —Amor, tenemos que levantarnos —Dijo el rubio moviéndolo un poco para despertarlo. Solo un quejido de molestia como respuesta y el pelinegro se abrazó más a él. —No podemos quedarnos así todo el día —Le recordó Max mientras sonreía ante el berrinche de su novio. —¿Quién dice que no? —Murmuró Sergio —¿Serías capaz de abandonarme en esta cama? Max sonrío aún más ante esta respuesta. Cómo pudo logró sacar parte de su cuerpo de la cama y con sus brazos fuertes cargó a Sergio hasta levantarlo y ponerlo de pie. —Te aprovechas porque sigo malito de mi brazo —Se quejó el pelinegro. El rubio acarició su rostro con delicadeza y plantó un dulce beso en sus labios. —Amorcito, tenemos que ir a desayunar para que así tu bracito esté sano —Respondió Max acariciando su cabello y Sergio volvió a abrazarlo. Al final no tuvo más opción que ceder y bajar al comedor. Estaban desayunando panqueques cuando el teléfono de Max comenzó a sonar. —Tienes que venir a casa ahora —Fue lo único que dijo su madre antes de colgar. El rubio no dijo nada, se levantó del comedor y salió corriendo de la casa de su novio. Cuando Sergio y Don Toño vieron esto no dudaron ni un segundo en perseguirlo. En el momento en que Max giro a la vuelta de la esquina, se detuvo en seco al ver a la policía saliendo de su casa. Pudo ver a su madre muy confundida salir detrás de ellos. No tuvo oportunidad de cruzar palabra con ninguno de los oficiales, solo pudo observar entre ellos al oficial Wolff. Camino hacia su madre y ella lo abrazó muy preocupada. —No sé qué pasó. Me mostraron una orden y entraron a la casa —Dijo Sophie con una voz temblorosa —Tomaron algo de la oficina de tu padre y se fueron. Max ya sabía de qué se trataba. El oficial Wolff no perdía ni un segundo de su tiempo. —Mamá, hay muchas cosas que tienes que saber pero por ahora necesito que te calmes —Comenzó el rubio —Esos oficiales estuvieron aquí hoy porque papá es sospechoso de haber atacado a Sergio. El rostro de Sophie se transformó al escuchar esto. —¿Sergio? ¿Tu Sergio? ¿Tu novio? —Preguntó algo nerviosa. —Sí —Respondió Max —Él habría sido el responsable del ataque que sufrió a Sergio hace un mes. —¿Tú sabes lo que buscaban? —Pregunto al verlo tan tranquilo —Maxie, ¿Estás bien? Max se encogió de hombros y suspiro antes de continuar. —Lo estaré, mamá —Dijo el rubio tomándole la mano para tranquilizarla —Ahora debe estar huyendo por lo que hizo. —¿Huyendo? Él me dijo que estaba en un viaje de trabajo. —Atropelló a una persona ayer, a un amigo— Sophie suspiró pesadamente. Tenía demasiada información para procesar en tan poco tiempo. —No hay ningún viaje de trabajo— Continuó Max —Él está escapando, de eso estoy seguro. Sophie miró detrás de su hijo y observó a una figura conocida, para después comenzar a caminar para cortar la distancia. Sergio se puso un poco nervioso al verla acercarse a él. Pero pronto se relajó cuando sintió sus brazos envolverlo en un cálido abrazo. —Lo lamento tanto —Susurró Sophie en su oído y le dio un beso en la mejilla para después separarse. Max rápido se acercó a ellos. —Mamá, él es el señor Pérez, es el papá de Sergio —Max los presentó y ambos se saludaron. —Un placer conocerla — dijo Don Toño —Lamento mucho lo que está pasando. Sophie soltó una risa nerviosa ante esto. —Mi esposo atacó a su hijo ¿Y usted es quien lo lamenta?— Preguntó algo nerviosa —Yo debería ser quien se disculpe. A pesar de que Sophie no tenía culpa de nada, se sentía responsable de lo sucedido. Conocía bien el temperamento volátil de su esposo y no pudo hacer nada para evitar todo eso. —Pero usted no tuvo nada que ver con lo que le paso a mi hijo— Don Toño rápidamente la tranquilizó —No tiene porque disculparse por algo que no hizo. Sophie suspiró aliviada al escuchar esto, pues se sentía muy avergonzada por el actuar de su esposo. Le invitaron a desayunar a la casa de los Pérez e intentaron distraerla de lo que había sucedido, pues no querían que se alterara demasiado en una situación ya de por sí complicada. Una vez que se calmó, los cuatro partieron al hospital para visitar al joven lastimado. Todos los trabajadores de la cafetería de Don Toño se habían puesto de acuerdo junto a Sergio y Max para darle una sorpresa. Entre todos habían colaborado para hacer un pequeño picnic en la habitación de Pato. Todos los jóvenes estaban estaban presentes. Alegrando mucho a Pato, quien no soltaba la mano de Óscar. Conversaban de todo un poco, bromeaban y reían entre ellos. Era la vida tranquila que los jóvenes de su edad merecían. Don Toño comenzó a conversar con los padres de los jóvenes que los habían ido a dejar. Quería planear un viaje para todos ellos. Una salida entre familias para intentar olvidar un poco lo que estaban viviendo. En ese instante el teléfono de Sophie sonó y se alejó del resto. Cuando regresó evitó la charla con los mayores y espero a que su hijo saliera junto con los demás. Cuando Max salió de la mano con Sergio, ella le hizo una señal a su hijo para que se acercara. —¿Qué pasó? —Preguntó Max al ver la expresión de su rostro. —Necesitamos hablar por un momento —Dijo Sophie tomando su mano y Sergio saltó a su novio para dejarlo ir. Sabía que algo estaba pasando pero no debía ser entrometido. Los dos comenzaron a caminar por los pasillos en completo silencio, aumentando la intriga en el más joven. Max se puso nervioso cuando se dio cuenta de que se dirigían hacia la salida del hospital. Una vez afuera, Sophie se detuvo en seco, tomó a su hijo de ambas manos y suspiró antes de hablar. —Encontraron a tu padre —Dijo la mujer con la voz más tranquila que pudo procesar —Su auto estaba volcado a un lado de la carretera —Los nervios se apoderaron del cuerpo del rubio —Fue un accidente fatal. No sobrevivió. Max se quedó atónito ante tal información. Muchas preguntas se agolparon en su cabeza, intentando entender cómo habían llegado a ese punto. Y en un abrir y cerrar de ojos su vida cambió para siempre.
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