ID de la obra: 1533

Stolen Kisses

Slash
NC-17
Finalizada
4
Fandom:
Tamaño:
109 páginas, 32.902 palabras, 20 capítulos
Descripción:
Notas:
Publicando en otros sitios web:
Prohibido en cualquier forma
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Pacto de silencio

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Sergio no pudo evitar sentir la mirada del joven rubio, quién no dejaba de observarlo de la cabeza a los pies. El pelinegro se refugio entre su grupo de amigos, intentando actuar con naturalidad. Sin embargo, Carlos notó el cambio tan extraño en Sergio y se pudo dar cuenta que estaba relacionado con su nuevo compañero. Comenzaron los calentamientos, y si bien Sergio decidió ignorar a Max, este no le hacía la tarea más fácil. Pues se había colocado a su lado, y en muchas ocasiones invadía su espacio personal. El pelinegro mantuvo su postura al no prestarle atención, pero temía que su novio se diera cuenta de sus insinuaciones. Lewis se posición en la barra, y justo detrás de él se colocó su novio. Sergio no quería despegarse de su lado. Pero Max era igual de insistente y se colocó detrás del pelinegro. El rubio se divertía con todo esto. Podía ver cierta desesperación en el rostro de su amante y no iba a ceder ante su actitud. Ahora que sus sentidos estaban al cien, que no había luces neón y no estaba bajo los efectos del alcohol. Max podía apreciar con mayor claridad al hombre que le robó suspiros desde aquella noche. No se había equivocado respecto su atractivo físico. Pero si había algo que le gustaba, eran sus manos. Fuertes y poderosas, deseaba tenerlas recorriendo su cuerpo. Y mientras más cerca estaba de él, más nervioso se ponía el pelinegro. Toda esta situación no pasaría desapercibido para Carlos, pero no quería sacar conclusiones apresuradas. Durante el descanso, Sergio se alejo para ir la baño y se aseguró de estar completamente solo antes de mal decirse a si mismo. Tomo un poco de agua con sus manos y la paso por su rostro, repitiendolo una y otra vez. Estaba en problemas. Sentía que su cabeza explotaría en cualquier momento por la presión y terminaría confesando todo a su novio. Temía que el desconocido dijera lo que pasó, ya que su relación con Lewis era evidente y parecía tener malas intenciones. Termino mojando un poco su cabello, nada lograba tranquilizar al pelinegro. Fue entonces cuando alguien abrió la puerta y Sergio se giro asustado. —¿A qué le tienes tanto miedo?—Dijo Max apenas vio su expresión —No muerdo, a menos que así lo quieras. El pelinegro trago en seco, sintiéndose atrapado en esas cuatro paredes. Sergio no dijo nada. Seguiría con su jueguito de ignorarlo, pero sabía que no le duraría por mucho tiempo. Podría afrontarlo y pedirle que parará, pero por alguna razón no quería hacerlo. Asi que prefirió regresar al aula antes de enfrentarse a sus problemas. —Te ves demasiado bien como para dejarte ir—Respondió Max mientras lo tomaba del brazo—Aquí también hay cubículos. Sergio se soltó bruscamente. —Tengo una pareja—Dijo el pelinegro. Pero no sabía si era un recordatorio para Max o para él. —No me importa tu estúpido novio—Respondió el rubio con una gran sonrisa—Ahora recuerdo, no nos presentamos debidamente, ¿Cómo te llamas? —Eso no te importa —Sergio estaba a punto de dar un paso más, cuando Max lo tomo de nuevo y con más fuerza— Sueltame. El rubio se divertía con las negativas del pelinegro, le gustaba verlo tan molesto. —Dímelo y te dejaré ir. El pelinegro suspiro pesadamente. —Sergio—Respondió para luego ver cómo el agarre de la mano del rubio se suavizaba. —Max— Contestó, pero Sergio continuo su camino hacia la puerta—¿Qué harías si voy y le digo todo a tu noviecito? Esto hizo que el pelinegro se detuviera en seco. —No—Pidió, no quería rogar pero no tenía más opción —Por favor, te lo suplico. Jamás había hecho algo así. Max sonrió y se giro para después hacerle una señal con la mano, invitándolo a regresar en sus pasos. El pelinegro no tuvo más opción que obedecer. —¿Y qué harás para que no lo haga?—El rubio posó su mano sobre la barbilla del joven y acaricio su labio inferior con su pulgar. No hacían falta palabras para saber lo que estaba pensando. Sergio sintió su respiración acelerada, entendiendo lo que estaba a punto de pasar. —Lo que sea—Susurro el pelinegro. En ese momento Max lo hizo abrir la boca e introdujo ligeramente su dedo, siendo recibido por la lengua de su amante. El rubio sonrió al sentir tan húmedo y mojado su dedo, siendo cubierto por la saliva de Sergio. —Complaceme —Respondió Max en el mismo tono. Sabían que se les hacía tarde para regresar al aula, pero eso poco importaba ahora. TW NSFW: CONTENIDO ADULTO Max guío la mano de Sergio hacia su entrepierna y lo hizo acariciar su miembro sobre sus pantalones cortos. Quejidos ahogados salieron de la boca del rubio cuando sintió como el pelinegro comenzaba a darle pequeños apretones. Sergio rápidamente se puso de rodillas, dejando en paz el dedo del rubio. Una vez frente a él, comenzó a besarlo sobre su ropa. Max no tenía paciencia, deseaba sentir su lengua alrededor de su carne. Así que termino bajando sus pantaloncillos para darle vía libre a un espectáculo que solo Sergio podía disfrutar. El pelinegro tomo el miembro de Max con sus manos y comenzó a estimularlo, haciéndolo gemir al instante. Luego acercó su boca para comenzar a meterlo y darle placer con su lengua. El rubio tomo de los cabellos a Sergio, obligándolo a tomarlo por completo, incluso haciéndolo toser. El pelinegro se alejo para tomar un poco de aire, y un hilo de saliva comenzó a colgar del miembro del rubio. Evidencia de su ardua tarea. Max pensó que con eso Sergio simplemente se iría molesto por su petición, principalmente por como lo había agarrado del cabello tan bruscamente. Pero no pudo evitar darse cuenta de que el pelinegro no parecía estar pasando un mal momento. —Pero si parece que lo estás disfrutando —Se burló el rubio. Y, sin decir nada, Sergio volvió a tomarlo con la boca. Jugando con su lengua húmeda y caliente, mientras que con su mano libre masajeaba sus testículos. El rubio ya no pudo sostener sus quejidos de placer y comenzó a embestir la boca del pelinegro. Esta vez no tuvo que ser tan desesperado al tomarlo por sus rizos, ya que Sergio comenzó a moverse en un vaivén que solo aumentaba su excitación. A veces su boca abandonaba su miembro para centrarse en sus testículos, y con su mano continuar masturbandolo sin parar. Se había tomado en serio la tarea de complacerlo. Y pronto la excitación de Max llegó a su máximo nivel, eyaculando en la boca de su amante. Sergio se dejó caer en el suelo, sentándose mientras recuperaba el aliento y todavía teniendo el semen del rubio en su lengua, escurriendo entre sus labios. El miembro de Max, húmedo y colorado, había sido víctima de alguien desesperado por tomarlo. Pero esto no parecía ser suficiente para Max. No, él quería más. Y ahora tenía la certeza de que Sergio también disfrutaba de su compañía carnal. Dándole más motivos a su aventura. — Quédate está tarde, nos vemos en las duchas—Dijo Max mientras se ponía de nuevo sus pantalones cortos y salía del baño. Sergio se levantó y escupió en el lavabo toda la evidencia de su esfuerzo. Y si bien había complacido a Max, ¿Ahora que haría con el problema en sus pantalones?
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