ID de la obra: 1533

Stolen Kisses

Slash
NC-17
Finalizada
4
Fandom:
Tamaño:
109 páginas, 32.902 palabras, 20 capítulos
Descripción:
Notas:
Publicando en otros sitios web:
Prohibido en cualquier forma
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Pan y circo

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Un bailarín profesional no solo debe pararse en el escenario y repetir la coreografía perfectamente ensayada. Debe vivirlo. El bailarín también es actor. El ballet va más allá de los movimientos. Debe ser un intérprete. Sergio jamás había puesto a prueba sus habilidades actorales tanto como lo hizo esa noche cuando Lewis llamo. El pelinegro le aseguró que todo estaba bien, incluso lo distrajo con el tema de su ensayo. Era fácil desviar la atención de su novio, pues este no perdía la oportunidad de hablar sobre sus propios éxitos. Lewis no sintió nada diferente en su relación. Todo iba como siempre había sido, desconociendo completamente la naturaleza de su novio. Sergio se aplaudió a sí mismo por su habilidad para engañar al moreno. Sabía bien lo centrado y perfeccionista que se ponía cuando se trataba de su trabajo. Solo algo muy fuerte podría distraerlo de ser tan perfecto. Pero era mejor que viviera su fantasía, antes de toparse con la dura realidad. Y esa era la nueva tarea del pelinegro, mantener la fantasía de la vida perfecta con su pareja. A la mañana siguiente, Sergio apareció en el aula con toda la energía que parecía que le faltaba el día anterior. Saludo a todos sus amigos con una amplia sonrisa, olvidando todo lo que había hecho en las duchas. Por suerte, cuando regreso a su departamento no se había topado con Charles y Carlos en la entrada a su edificio, aunque desconocía la presencia de Lance cuando huyó de la academia. En medio de su conversación, el pelinegro no notó la ausencia de los dos hombres más importantes en su vida en ese momento. Lewis estaba llegando un poco tarde, se encontraba algo agotado por el ensayo del día anterior y había dormido muy poco. No dejaba de practicar, no solo física sino también mentalmente. Sabía bien lo que la gente esperaba de él. No solo sus compañeros sino también sus maestros y audiencia. Era la estrella y tenía que demostrarlo constantemente. Estaba caminando por el pasillo cuando sintió que alguien tocó suavemente su hombro. Al girar se encontró con su nuevo compañero, a quien todavía no conocía del todo. Max había estado esperando al moreno toda la mañana, intentando no encontrarse con Sergio. Si quería que el pelinegro le perteneciera por completo, debía deshacerse de la pareja de este. Y entendía bien que Sergio no terminaría la relación, así que intentaría romperla desde el otro lado. Pero quebrar a Lewis no sería tan fácil. Y el rompimiento no debía ser culpa del rubio. Necesitaba que lo hiciera por voluntad. Que se sintiera lo suficientemente mal para abandonar a su pareja. Así que primero sería su amigo, ganaría su confianza y lo llenaría de dudas. —No nos hemos presentado —Dijo el rubio apenas Lewis le prestó atención —Soy Max Verstappen, y me da pena admitirlo, pero soy muy fan tuyo. Lewis sonrió ante esto. No era la primera vez que uno de sus compañeros admitiera admiración por su trabajo. Pero también recordaba que al inicio no había sido fácil. Le costó hacer amigos entre tanta envidia. Pues conocía bien el ambiente de competencia en el que había crecido. —Un gusto, ¿Y cómo te ha ido?—Pregunto el moreno intentando ser amable. —Es difícil porque no conozco a nadie —Mintió. —Bueno, ahora me conoces a mí —Bromeo Lewis. El moreno era naturalmente encantador con todos los que se le acercarán. —No creo que eso cuente —El rubio fingía una sonrisa incómoda—Además, creo que todos ya tienen sus propias amistades. Max quería apelar a la pena. Buscaba que Lewis fuera amable sin forzarlo, poniéndolo en una posición incómoda. El moreno sabía lo que se sentía ser el nuevo, y él no impulsaría ese ambiente tan tóxico que tenían en la academia. Max no se miraba como una mala persona. ¿Qué tendría de malo meterlo en su grupo? —Lo digo en serio—Respondió Lewis mientras le ponían una mano en el hombro —Ven conmigo, déjame presentarte a los chicos. Apuesto a que nos llevaremos muy bien. El rubio sonrió triunfante mientras lo seguía por el pasillo hacia el aula. Sergio conversaba amenamente cuando sintió que le faltaba el aire. Su mirada se centro completamente en los dos hombres que entraban a la habitación. Dicha situación no paso desapercibida para Carlos y Lance, quienes sospechaban del par. Para ambos, algo sucedía con Max. Lance todavía no lo tenía del todo claro, pero Carlos sí. Estaba seguro de que era el mismo tipo con el que Sergio se acostó. ¿Pero qué podía hacer? Si abría la boca terminaría metiéndose en problemas que no le corresponden. —¿Qué están haciendo? Espero que no estuvieran hablando de mí —Bromeo Lewis mientras se mezclaba con el grupo —El es Max, es nuevo. —Un gusto—Dijo el rubio y de uno en uno se presentaron con él. —Soy Sergio —Respondió el pelinegro mientras estrechaba su mano. Sergio sintió que el tiempo se hizo más lento cuando tocó la piel de Max. Para él todo pasaba en cámara lenta. Temiendo hacer algo que lo delatara. La postura tensa y rígida del pelinegro solo confirmaron más las sospechas de Carlos. Max alejo su mano de la de su amante, pero apretando ligeramente la punta de sus dedos. Cómo si se aferrara a él. Comenzaron a calentar, pero Sergio se sentía cada vez más incómodo por las convivencias entre Lewis y Max. No podía evitarlo, se sentía molesto. Se suponía que serían discretos, entonces ¿Qué hacia Max haciendo amistad con su novio? Así que aprovecho el descanso para ir al baño, sin embargo, no espero que su novio y su nuevo amigo lo acompañaran. Sergio lavaba sus manos mientras veía como los dos reían de cualquier tontería que se le ocurriera al rubio. —Ahora regreso, necesito irme a tomar las medidas del vestuario —Dijo Lewis para después irse casi corriendo, dejándolos completamente solos. El pelinegro no se esperaba que Max lo tomara de las mejillas y le plantará un beso. —¿Qué haces, idiota?—Preguntó Sergio mientras se separaba bruscamente. —Besarte—Respondió el rubio con una sonrisa y volvió a jugar sus labios. El pelinegro lo empujó otra vez. —¿Ahora te haces su amigo? Te pedí discreción. Max bufó molestó. ¿Realmente Sergio pensaba que sería tan fácil? —Así será más fácil que no se de cuenta—Comenzó el rubio— No sospechara de mí, lo prometo. Sergio no sabía si creerle. Era complicado mantener una relación de esa forma. Pero Max no le dio tiempo para pensar. Volvió a juntar sus labios, posando sus manos en su cintura y levantándolo para acomodarlo sobre el tocador. El pelinegro rodeó su cuello con sus brazos, profundizando más el contacto. Pero Max pronto busco su cuello, dejando un recorrido de besos en este. Entonces la puerta se abrió ligeramente, y un joven de un curso inferior al suyo observó dicha escena. Notando como Sergio disfrutaba de los besos de su amante. Rodeando sus caderas con sus piernas. Una situación lo suficientemente explícita para hacer que la persona se marchará. Sabiendo bien que esa información le serviría más adelante.
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