ID de la obra: 1533

Stolen Kisses

Slash
NC-17
Finalizada
4
Fandom:
Tamaño:
109 páginas, 32.902 palabras, 20 capítulos
Descripción:
Notas:
Publicando en otros sitios web:
Prohibido en cualquier forma
Compartir:
4 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección Descargar

Tú me entiendes

Ajustes de texto
Max se acercó y abrazo a Sergio por la espalda, preocupado por su rostro maltratado. —Deberías irte —Dijo Sergio deshaciendo el abrazo. —¿Por qué? —Preguntó el rubio, quien, sin poder evitarlo, se molestó un poco. —Tengo que ir a ver a Lewis, verme le ayudará —Comenzó el pelinegro, pero la expresión molesta de Max no paso desapercibida— Es mi novio, lo sabes. —Pensé que habían terminado—Reclamó un poco. Entonces Sergio unió sus labios en un ligero beso. —Sabes que es a ti a quien quiero —Respondió el pelinegro —Solo quiero que nos divirtamos un poco más, ¿No quieres burlarte un poco más?—El rubio seguía con la misma expresión —¿Saber que tú ganaste? Entonces no pudo evitar sonreír un poco. Ganar, sí, eso era lo que le gustaba. La idea de quitarle todo a Lewis lo ponía de muy buen humor. —Pero, ¿Mañana si estaremos juntos?—Max fingió una voz buscando su aprovecha, no le agradaba mucho rogar, pero estaba muy prendado de Sergio y no lo podía evitar. —Celebraremos después de que él se disculpe —Sergio sonrió y el rubio se acercó para volver a besarlo. Después de eso, ambos salieron del departamento hacia sus respectivos destinos. Mientras Sergio tomaba un taxi para llegar al teatro, Max hacia lo mismo para seguirlo. Si bien había aceptado su propuesta, la sensación de que algo le molestaba no desaparecía. Odiaba la idea de compartirlo. Así que se tomó la misión de vigilarlo toda la noche. Sergio llegó al teatro y rápidamente busco el camerino de Lewis. Sin saber que estaba siendo perseguido por su amante. George observaba como Lewis se mentalizada para salir. Le gustaba mucho verlo. Le parecía tan atractivo. —No sé por qué estoy tan nervioso —Se quejo el moreno— Nunca soy así, no se que me pasa. Lewis se acercó al espejo y acomodo su dije dentro de sus ropajes para evitar que se cayera o atorara con algo. —Quizá se deba a la misma razón por la que ocurrió el incidente —George no dejaría pasar la oportunidad que le había dado al tocar el tema de sus nervios —¿Qué sucedió que te puso tan mal? El joven esperaba que su pregunta no fuera tan molesta. Habían estado platicando durante la última hora y parecían haber entrado en confianza. No quería arruinarlo, le había costado mucho acercarse a él. —Es muy personal —Respondió Lewis sin dar espacio a continuar con la conversación. En ese momento tocaron la puerta, así que el moreno se acercó a abrir. Su rostro se iluminó al ver a la persona al otro lado de esta. Sergio estaba sonriendo frente a él, aunque su rostro parecía algo maltratado. —Sorpresa—Dijo el pelinegro y Lewis le dio espacio para entrar. En ese momento su mirada se encontró con la de George. Ambos se sorprendieron al verse. —¿Qué te ha pasado?—Lewis pregunto mientras se acercaba y acariciaba el rostro de su ex novio con delicadeza. George se sintió fuera de lugar. Era difícil para él observar las muestras de cariño del hombre del que estaba enamorado, hacia el tipo que le estaba haciendo daño. —Unos idiotas quisieron robarme de camino hacia el teatro, pero pude escapar—Mintió el pelinegro. —Deberíamos llevarte a que te revisen —Lewis estaba sumamente preocupado. —Estaré bien—Respondió Sergio con una sonrisa —Aunque me gustaría hablar a solas contigo. —Oh, disculpa —Dijo el moreno para después girarse hacia George —¿Podrías retirarte? Por favor. George solo se limitó a asentir y caminar hacia la puerta. En ese momento Sergio cerró el espacio que había entre él y Lewis para juntar sus labios, en un encuentro que poco a poco le quitaba el aire al moreno. Todo esto mientras miraba al joven irse con una expresión endurecida. A Sergio le gustaba demostrar su dominio. —¿Qué fue eso?—Pregunto Lewis cuando se separaron. —No puedo estar sin ti—Respondió el pelinegro —Estoy dispuesto a perdonarte por completo, siempre que creas en mí y en nadie más. Su propuesta, algo extraña, fue aceptada casi de inmediato. Lewis moría por Sergio. Lo amaba tanto que se sentía morir sin él. Estar lejos de Sergio le parecía una tortura. La incertidumbre de su relación lo estaba consumiendo. Pero ese pequeño destello de luz, por más minúsculo y extraño que fuera, lo alentaba a aferrarse más a él. Su corazón estaba embriagado por un amor falso. Enredado en mentiras y secretos. Ahogándose poco a poco, sin darse cuenta. Sosteniéndose de una fantasía, una ilusión. Sergio sonrió cuando vio como mantenía a Lewis comiendo de su mano. Le causa a tanta gracia como la mínima interacción lo ponía de rodillas frente a él. No le convenía mantener la distancia y frialdad con él, no mientras "el llorón de Charles" estuviera amenazándolo con revelar la verdad. Pero la presencia de George lo molestaba aún más. Sabía sus intenciones y no iba a permitir que un extraño se metiera en su relación, y mucho menos con Lewis. Haría todo lo posible por mantenerlo a raya. Y sabía bien que Max, siendo tan fuerte como lo mostró esa tarde, le vendría bien para callar su boca. La función estaba a punto de comenzar. Así que ambos novios se despidieron y Sergio comenzó a buscar su lugar entre el público. Lewis siempre apartaba uno. Sin embargo, nada lo preparo para lo que sus ojos vieron. A lo lejos observó una figura conocida. —Nico...—Susurró el pelinegro. Asustado, sabía que su presencia no podría traer nada bueno. Camino poco a poco hasta acortar la distancia, pero pronto sintió un escalofrío en su espalda. Miro de reojo y observo como Max se escondía entre las personas. Molesto, ahora Sergio debía deshacerse de su amante. Así que fue más listo, y se metió entre el público hasta encontrar la forma de perderle la pista. Max hizo todo lo posible por seguirle el paso, pero rápidamente desapareció entre las personas. Comenzó a preguntarse a sí mismo si había sido poco discreto. Pero las luces bajaron y poco pudo hacer. Así que se resignó a buscarlo fuera del teatro. Una vez fuera de su radar, Sergio se acercó a dónde Nico y tocó su hombro, haciéndolo brincar del susto. —¿No vas a saludarme?—Pregunto el pelinegro, pero esto solo lo incómodo —No llamemos la atención. El rubio sabía lo que eso significaba. Así que se levantó y lo siguió hasta llegar a un pasillo algo solitario. Ambos habían estado en ese teatro tantas veces que lo conocían como si fueran la palma de sus manos. —No quiero problemas —Comenzó Nico cuando finalmente estuvieron solos— Solo quería saber si estaba bien. Me enteré de lo que pasó, no pude evitar preocuparme. Sergio intento mantenerse sereno. —Se que lo aprecias mucho—Respondió el pelinegro —¿Pero que bien puede hacerle el verte? No quiero confusiones. Entonces Nico sonrió un poco molesto. —¿Para quien? ¿Para él? —Se acerco un poco acortando la distancia entre ambos —¿O para ti? El pelinegro se relamio los labios antes de hablar. —Para ti, Nico—Continuó —Tampoco es sano para ti. —No finjas que te preocupas por mí —El rubio parecía seguir lastimado por los recuerdos del pasado— Me escuchabas cuando era necesario, pero luego corrías detrás de él. —Ambos eran mis amigos, se suponía que no debía escoger un lado—Sergio se defendió. Sin embargo, el rubio ya lo había arrinconado. —Y aún así lo hiciste—Reclamó Nico— Luego entendí que solo me usaste—Podia sentir como su respiración chocaba en su rostro—Para al final deshacerte de mí. Sergio comenzó a negar con la cabeza una y otra vez. —Eso no es cierto, es solo que Lewis me necesitaba —Comenzó el pelinegro —Él insistió tanto, se aferró a mi y no pude escapar. Tuve que renunciar a ti. Nico no estaba convencido, pero las manos de Sergio eran rápidas y acariciaron su rostro con una calidez que lo hizo flaquear. —Ya no me toques...—Susurró el rubio, pero tampoco hacia el esfuerzo por alejarse. —Sé que aún me quieres—Respondió Sergio mientras acortaba la distancia entre ambos, hasta que finalmente sus labios se encontraron. Un mar de recuerdos invadieron el cuerpo de Nico, sintiéndose tan tonto y débil como la última vez que estuvo cerca de Sergio. Recordando la primera vez que se dieron un beso. Y todas las ocasiones cuando lo consolaba por sus discusiones con Lewis. Sergio siempre se mostró muy empático con el problema de ser el novio de una estrella en ascenso. Le daba consejos, lo escuchaba. Pero luego su relación comenzó a escalar en la dirección equivocada. Siempre estuvo para él, como un amigo y al final como su amante. Hasta que su relación con Lewis se rompió por los múltiples problemas que tenían. Y cuando se dio cuenta, este le había robado el amor de Sergio y lo apartó de su lado. Se alejo para aliviar su dolor. Pero la noticia de que Lewis se había caído y olvidado de su solo, eso lo asusto por su salud mental. Y ahora estaba ahí, buscando consolarlo y termino enredado en los brazos de su antiguo amante.
4 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección Descargar
Comentarios (0)