Never thinks of me
22 de diciembre de 2025, 18:47
Max se miro al espejo y pudo ver lo ruborizado de sus mejillas. Casi lo besaba en el baño.
Ciertamente también lo puso nervioso, no lo podía negar.
Temía si su reacción sería buena o mala.
Pero parecía que había causado algo en él, o al menos había despertado la duda.
Sonrió triunfante.
Se acomodo el cabello y salió sintiéndose un ganador.
Lewis no podía recordar del todo lo que había sucedido la noche anterior.
Todo se vuelve borroso después de besar a Checo.
Se había prometido nunca más hacerlo, pero no podía evitarlo cuando se sentía muy solo.
Necesitaba hablar con él, y pronto lo vio a lo lejos algo aturdido.
Sabía que algo le había pasado.
—¿Estas bien? —Pregunto apenas se encontró frente a él.
Checo asintió.
—Se me fue el tiempo—Se excuso—Deberíamos ir a clases.
—¿Quieres ir por un café a la salida? —Esta pregunta lo tomo por sorpresa.
Lewis no era de planes impulsivos.
—Les diré a los demás si quieren ir—Respondió caminando a su lado.
—No—La respuesta tan apresurada de Lewis lo confundió aún más—Quiero que seamos solo tú y yo.
El pelinegro se puso nervioso al escuchar esto. Pero intento calmar su corazón, pues no quería ilusionarse.
Ambos jóvenes regresaron a clases, pero Checo no podía concentrarse debido a la salida con Lewis. Sentía que los nervios lo iban a consumir por dentro.
—¿Y como es vivir con él? —Pregunto Lando mientras se sentaba al lado de su amigo.
—Es insoportable—El rubio se quejó—Le encanta quedar bien con todos, pero es muy falso.
—Lamento que tengas que soportar a ese tipo—Continuó Lando—Ojalá pudieras desenmascarar sus mentiras. Así ya nadie le tendría respeto, ni los profesores.
—Le haré pagar por todo lo que me hizo, te lo prometo—Respondió Max y ambos rieron.
Los nervios no desaparecieron, incluso siguió teniéndolos en todo el camino hacia una cafetería cercana al instituto.
—¿Por qué es todo esto? —No pudo evitar preguntar cuando ya se encontraban en la mesa con sus bebidas.
Estaba impaciente.
—Anoche yo…—Comenzó a hablar el moreno, pero algo lo distrajo por un momento—Me pase demasiado y te obligue a cargarme, lo siento.
Checo se decepciono un poco ante esto.
Lewis no dejaba de ver detrás de él, aunque el pelinegro no se había dado cuenta.
Y es que en la mesa detrás de la suya estaba sentado alguien especial.
Nico había llegado acompañado de otro tipo.
No sabia quien era y tampoco le importaba, solo quería verlo.
Aunque admitía que lo ponía celoso verlo con alguien más.
—¿Eso es todo? —Pregunto Checo esperando que pudieran tocar el tema del beso.
—No—Respondió levantando un poco más la voz—Se que no fue lo único que paso anoche.
Lewis acerco su mano a la de Checo y comenzó a tocar sus dedos, intentando llamar su atención.
Esto emociono al pelinegro.
Tenia a un Lewis sobrio coqueteando con él.
—¿Entones? —La voz de Checo sonaba baja en comparación al moreno.
—El beso que nos dimos anoche—El pelinegro se dio cuenta de que enfatizo demasiado la palabra beso.
Esto lo hizo dudar un poco de la situación.
Entonces Lewis tomo su mano por completo, entrelazando sus dedos.
—Me gusto—Continuó el moreno.
Checo intento ocultar una sonrisa que se estaba formando en sus labios.
Era como si sus deseos se hicieran realidad.
Entonces una risa conocida destrozo todas sus ilusiones.
Volteo a ver detrás de él y lo vio. Nico estaba riendo con el que parecía ser su nuevo novio.
El pelinegro regreso su vista a su amigo y se separo bruscamente. Tomo sus cosas y salió del lugar.
Se sentía estúpido.
Lewis lo siguió mientras Checo buscaba un taxi. Había llegado caminando hacia ese lugar y le había dicho a su chofer que se fuera.
—¿Qué haces? —Pregunto el moreno—¿A dónde vas?
—Me voy a casa—Soltó sin siquiera voltearlo a ver.
—Espera, ¿Malinterpretaste lo de adentro? —Esta pregunta hizo que el pelinegro volteara a verlo—Pensé que lo habías visto llegar y me seguías la corriente.
Checo sonrió con molestia.
—Claro, porque siempre te sigo la corriente ¿No?
—¿Quieres calmarte? Esto es absurdo—Pero al ver que el pelinegro no cedía, lo tomo del brazo—Ven, hablemos.
Sin embargo, este se soltó de su agarre en un movimiento brusco.
—No quiero.
—Vamos—Volvió a insistir el moreno intentando tomarlo del brazo, pero el pelinegro lo esquivo.
—No—Insistió, pero está vez levantando más la voz—Ya basta de juegos.
Lewis no entendía de que hablaba.
—¿Estás bien? —Pregunto mientras ponía su mano en su brazo, pero Checo se alejó bruscamente otra vez—¿De qué juegos estas hablando? Entiendo si lo malinterpretaste, ya no lo hare ¿Está bien?
—¿Acaso piensas en mí? —Continuó—¿En la forma en que me afecta lo que haces? Claro que no lo has pensado.
El moreno se sintió aturdido por la situación. No entendía como habían terminado discutiendo de esa manera.
—¿Qué te he hecho? —Soltó, no tenía idea de lo que le estaba hablando.
Si quería discutir, tenía que ser más claro.
Pero esto solo hizo aumentar la cólera del pelinegro.
—¿Qué me has hecho? —Repitió la pregunta con indignación —¿Acaso se te olvidó lo que sucedió esa noche?
El moreno comprendió de dónde venía tanta rabia.
Sin embargo, se negaba a revivir ese recuerdo.
Y para él, eso no tenia nada que ver con lo sucedido en la cafetería.
—Fue hace tiempo...—Comenzó, pero fue interrumpido por el pelinegro.
—Para mí no—Su molestia se veía reflejada en cada parte de su cuerpo.
—Acordamos olvidar lo sucedido—Le recordó y Checo sonrió ante esto.
—No, tú decidiste por ambos—Corrigió—Siempre lo haces.
Esto hizo molestar a Lewis. La culpa era de ambos, no solo suya. Y Checo estuvo de acuerdo con la decisión tomada ¿Cuál era su problema ahora?
—¿Entonces por qué aceptaste fingir que no paso? —Reclamó—¿Ahora vas a decir que te obligue?
—Estas tan acostumbrado a que te siga la corriente, y yo también acepte ese rol—Continuó—Que incluso olvide pensar en lo que yo quería.
—Entonces quizá sea momento de separarnos el uno del otro—Ninguno de los dos podía saber a quién le dolió más esas palabras.
Checo sintió como las lagrimas se asomaban. No quería perder a Lewis, pero no podía obligarlo a quedarse.
—Siempre decides por los dos—Susurró y finalmente pudo detener un taxi.
El pelinegro no espero respuesta y simplemente se fue.
Le dolía esa estúpida pelea.
Pero nada le había lastimado más que comprobar que Lewis nunca lo iba a tomar enserio.
Siempre seria su segunda opción.
El chico con el que solo se acostó y le pidió que lo olvidara.