ID de la obra: 1543

══ᴄʀᴀᴢʏ ᴅᴀʏꜱ ᴀɴᴅ ɴɪɢʜᴛꜱ══

Slash
NC-17
Finalizada
5
Fandom:
Tamaño:
6 páginas, 1.695 palabras, 31 capítulos
Descripción:
Notas:
Publicando en otros sitios web:
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Boys like you

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Max no podía concentrarse. Miraba al pasillo una y otra vez aguardando el momento en que viera a Sergio pasar. Necesitaba saber si estaba bien. El pelinegro llegó al instituto sintiendo la mirada de todos. Hablaban mientras lo miraban. Sabía que algo había pasado, pero temía que fuera algo relacionado a Max. Tomo su teléfono y entro en ese blog que tanto detestaba. “Amor y obsesión: la historia de una traición” Era la entrada más popular en ese momento. Sintió un escalofrío por la espalda al ver dicha publicación. Era un informe detallado de su amistad con Lewis, y de lo ocurrido esa noche. Cuando ellos durmieron juntos, la relación que llevaba el moreno con Nico estaba en su peor momento. Habían mantenido una relación a distancia debido a que esté último decidió tomar un curso en el extranjero. Lewis se sentía solo, y Checo siempre estuvo enamorado de él. Fue fácil para él convencerlo. Así como también lo fue olvidarlo. El pelinegro estaba siendo el foco de atención en todo esto. Se supone que él era el chico bueno. El niño dorado. El perfecto. Ahora todos sabían lo que había hecho con Lewis. Y como su traición había terminado la relación con Nico. Todo esto siendo validado por un vídeo de Lewis borracho confesando que había hecho mal sin querer. Pero no diciendo lo que había ocurrido. Solo pidiendo perdón. Lo que empeoraba la situación era que el artículo era muy malicioso. La persona que lo hizo se empeño en dejarlo de la peor manera posible. Lo había convertido en la manzana podrida del instituto. Pero lo peor era la ambigüedad al momento de relatar sil los dos estaban ebrios o solo uno de ellos. Siendo eso sumamente grave. Pronto se sintió agobiado. Vio los comentarios de la publicación, algo que lo termino de afectar. “Siempre se me hizo muy falso” “Un niño mimado que no tiene límites” “Finalmente están abriendo los ojos sobre él” “Ya era hora de que alguien revelará su sucia personalidad. Siempre presume de ser el mejor, pero es igual o peor a todos los que son publicados en este blog” Sergio guardo su teléfono. Sabía que sería un día largo. Entro a su aula y todos sus compañeros no dejaban de murmurar. Lewis estaba sentando en el lugar de siempre, a su lado. Pero apenas lo vio, tomo sus cosas y cambio de lugar con Carlos. Esto lo hizo sentir aún peor. ¿Por qué todos actuaban como si él fuera el único culpable? Max salió corriendo apenas terminó su clase. Busco a Checo hasta que lo vio tomando su clase, aguantando las constantes burlas que le hacían. Pero podía verlo en su rostro. Estaba sumamente afectado por el estúpido artículo. Lo espero mientras seguía en el aula, no le importaba perder clases si podía hablar con Sergio. Entonces lo vio salir del aula, pero parecía que sus amigos lo ignoraban. Al rubio le pareció estúpido todo esto. Sí, también sorprendió con lo que ocurrió entre él y Lewis. Pero eso no justificaba la forma tan horrible que lo estaban tratando. Lo único que había provocado en él eran celos hacia el moreno. Sabía que había algo entre ellos, pero no pensó que fueran tan lejos. Incluso en un momento dudo si ese escenario se había repetido en la actualidad. Le molestaba pensar eso. Le gustaba Sergio y lo quería solo para él. Se acercó rápidamente al pelinegro, tocando su hombro con suavidad. —¿Podemos hablar?—Pregunto el rubio, pero Sergio se miraba agotado. —Si es sobre ese estúpido blog...—Comenzó el más bajo, pero Max lo interrumpió. —Es sobre papá —Mintió y Sergio lo miro confundido—Quiere que vayamos a casa, ahora. La seriedad con la que Max lo decía lo había convencido de sus palabras. —¿Por qué?—Pregunto preocupado, pues su padre no había regresado de su viaje. —Te explico en el camino—Dijo tomándolo del brazo para sacarlo del lugar. Lewis los observaba a lo lejos, sorprendiéndose por la forma en como Sergio miraba al rubio. Era la misma mirada que le dedicaba a él. Esto lo puso en alerta. Ambos jóvenes subieron al auto del rubio y se marcharon de ahí. Sergio observo al rubio esperando su explicación. —Admito que te mentí —Dijo Max al no soporta más su mirada—Solo quería una excusa para sacarte de ahí. —¿Es una broma?—Sergio estaba indignado, le había creído fácilmente al rubio. Entonces Max estacionó su auto y suspiró. —Hemos pasado demasiado tiempo juntos para saber cuando algo te molesta—Comenzó el rubio—Aunque finjas que no pasa nada, sé que te afecto mucho el artículo. Sergio sonrió. —Te juro que estoy bien. En ese momento Max sostuvo su mano y lo miro fijamente a los ojos. —Mírame y jura que dices la verdad—Sergio no pudo sostenerle la mirada. Realmente no se podía seguir engañando a si mismo. Se sentía muy pequeño cuando le pasaban cosas así. Soltó la mano de Max e intento tranquilizarse a si mismo tocando sus propias manos. Agacho la mirada, intentando mantener la compostura. —¿De verdad soy tan horrible?—Pregunto el pelinegro con la voz temblorosa. Max se molestó mucho con esto. Ese estúpido artículo lo habia puesto muy mal. Y las personas colaboraron para que todo fuera peor. —Claro que no—Se apresuró a responder—Ese estúpido blog no vale la pena—Entonces volvió a tomar su mano—Olvidemonos de esas tonterías, pasemos el día juntos. Sergio se sintió un poco aliviado por dejar salir lo mal que se sentía. Pero también agradecido porque Max lo escuchará. Esa mañana fueron hasta Washington square park. Pasaron el día escuchando a bandas tocando música relajante en vivo. Compraron comida chatarra y disfrutaron el tiempo juntos. Encontraron una cabina de fotos y decidieron entrar. Haciendo caras graciosas, burlándose el uno del otro, robándose besos y actuando como una pareja enamorada. Pero ninguno de los dos lo admitiría. Eran demasiado orgullosos para siquiera tocar el tema. Max tomo la mano de Sergio, y caminaron juntos de esa forma hasta que cayó la noche. —No quiero volver a casa—Confeso el pelinegro —Ni al instituto. El rubio lo envolvió en un cálido abrazo. —Estos chismes pasan rápido—Intento tranquilizarlo—Veras que ya encontraran algo nuevo de que hablar. Pasará rápido, lo prometo. Sergio hundió su rostro en el cuello del rubio, impregnandose de su perfume y sintiendo su pecho subiendo y bajando con cada respiración que daba. Volvieron a casa y cenaron como si nada hubiera pasado. Cómo sus vidas siguieran igual que antes. Pero Max estaba molesto con el dueño del blog y necesitaba saber quién había escrito el artículo. Mando un email al blog, exigiendo saber de dónde sacó la información. No tardó en recibir respuesta. “Es muy hipócrita de tu parte pensar que el blog lo escribe una sola persona. Todos son participes activos” El rubio se sintió frustrado. Sabía bien a qué se refería Él mismo había usado ese correo para mandar chismes de personas que odiaba. Max insistió en que solo quería daber como lo descubrió. Y, principalmente, de dónde había sacado el vídeo de la confesión de Lewis. Pues él lo había grabado, pero no se lo había dado a nadie. Y esa duda lo había estado carcomiendo por dentro. Aunque era muy bueno ocultandolo. Llegó una segunda respuesta. “El blog siempre ha tenido una buena relación contigo gracias a la cantidad en interacciones que obtenemos con tu comportamiento descontrolado. ¿Quieres que desviemos el foco hacia ti? Deja de buscar” Max se vio acorralado. Haría lo que fuera para desviar la atención, pero temía que tuvieran información sobre su relación con Sergio. No estaba dispuesto a que las cosas que quedarán así. Pero sabía que no podía ganar si continuaba con su aventura.
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