ID de la obra: 1543

══ᴄʀᴀᴢʏ ᴅᴀʏꜱ ᴀɴᴅ ɴɪɢʜᴛꜱ══

Slash
NC-17
Finalizada
5
Fandom:
Tamaño:
6 páginas, 1.695 palabras, 31 capítulos
Descripción:
Notas:
Publicando en otros sitios web:
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Los siguientes días fueron los mejores y los peores en la vida de Sergio. Las personas no estaban olvidando lo ocurrido. De hecho aparecieron más entradas hablando mal de él. El problema no era solo el blog. Sus amigos habían dejado de hablarle. El pelinegro no entendía las razones de esto. Pensó que necesitaban espacio debido a que les había ocultado sobre lo que sucedió con Lewis. Sin embargo, todo se volvió más confuso cuando los vio pasar tiempo con este mientras lo excluían a él. Pronto fue apartado de todos los círculos sociales que conocía. Sentía como si hubiera vuelto en el tiempo. Cómo cuando era niño y ya nadie quiera jugar con él. La soledad lo hubiera consumido como aquella ocasión, de no ser por la presencia de Max. El rubio había volcado toda su atención en él. Le hacía regalos. Le daba mimos. Actuaba como si fuera su pareja. Pero, principalmente, procuraba que no se sintiera solo. Se había enamorado de Max por todas esa bonitas cualidades que ocultaba de los demás. Era un poco tonto, alegre y apasionado. Hacia chistes tontos para hacerlo reír. Siempre buscaba su sonrisa. Pero sabía que no podía confesar lo que sentía por el rubio. Era imposible tener eso que tanto anhelaba. Y temia ser rechazo. Era solo sexo y él lo llevo a lo sentimental, otra vez. Pero no podía dejar de mirarlo con adoración. Deseando que el rubio sienta lo mismo que él. Max estaba enamorado de Sergio. Lo tenía en claro y no se esforzaba en ocultarlo. Siempre quería verlo feliz. Se sentía un poco cursi al estar tan embobado por el pelinegro. Jamás se había sentido así por alguien. Y ahora cuando lo besaba, no buscaba pasión o algo sexual. No, solo quería disfrutar el momento a su lado. Abrazarlo contra su pecho. Besar cada peca que había en su rostro. Las había contado varias veces porque deseaba recordar cada parte de él. Nunca podrían estar juntos de la manera que deseaba. No sin destruirlo todo. Sabía bien lo agobiado que Checo se sentía en la escuela. Así que convenció a su padre de pasar el fin de semana en su casa en la playa. La billiciosa ciudad podía ser atractiva si querías pasar un buen rato, pero a la larga resultaba cansada y repetitiva. Los tres llegaron a los Hamptons a la hora perfecta en donde el sol está en su punto y el ruido das olas es abrumador. Decidieron almorzar antes de salir. No querían cansarse por el intenso sol. Los tres bromeaban en la mesa. Riendo a carcajadas por las ocurrencias de los muchachos. Christian adoraba esos momentos, pero deseaba que su esposo estuviera a su lado. Pronto entendió que su vida sería así en adelante. Él con los chicos, y su esposo lejos de casa. Salieron a la playa cuando el sol había bajado un poco. Se divirtieron nadando. Christian reía mientras observaba como Max cargaba a Sergio hacia el agua y este último daba pataletas intentando soltarse. Estaba muy orgulloso de ellos. Fueron a comer a un restaurante cercano y después caminaron un rato a la orilla del mar. Entonces unos chicos invitaron a los dos jovenes a jugar voleibol. Solo Max acepto, pues Sergio se sentía cansado y prefería ver. El rubio era competitivo. Le gustaba ganar, pero esa vez quería lucirse por una persona en especial. Sergio estaba embelesado al verlo jugar. Y sentía que Max lo volteaba a ver de vez en cuando, como si quisiera toda su atención. Y si bien Max lo estaba haciendo increíble, su chulería le costó caro. Había saltado para alcanzar el balón, pero volteo a ver a Sergio y no midió bien su caída, golpeándose contra el sueño. Christian corrió a ver a su hijo. Sergio también estaba muy preocupada al ver su rostro contra la arena. Max se levantó y mostró como salía un poco de sangre de su nariz. El juego termino y los tres volvieron a casa después de ir con un doctor. El rubio estaba bien, solo fue el golpe que había lastimado su nariz. No había nada de que preocuparse, pues rápidamente dejo de sangrar. Ordenaron comida a domicilio y se sentaron a ver una película. Christian se quedó dormido mientras que Sergio recargaba su cabeza en el hombro de Max. Se tomaron de las manos cuando sintieron que nadie los vería. El rubio decidió cambiar de posición, soltando su mano y abrazándolo hacia él. Esas muestras de cariño eran suficientes para ellos. Quizá no podía estar juntos de la forma en que querían, pero eso no significaba que dejarían de amarse. Esa noche Sergio visito a Max en su habitación. El rubio pensó que se repetiría lo que habían hecho la otra noche, pues hacia tiempo que no dormían juntos. Pero se equivocó. El pelinegro solo se acostó a su lado y lo abrazo. Acomodando su cabeza sobre su pecho, queriendo escuchar su corazón hasta quedarse dormido. Al día siguiente salieron de compras al centro comercial. Compraron helados para hacer la salida más amena. Pues el calor era insoportable. Sergio reconoció a alguien a lo lejos. Y se separó del grupo para poder enfrentarlo. —Checo—Dijo el castaño con cierta sorpresa—No esperaba verte aquí. —Yo no esperaba que me hablaras, Carlos—Reclamó—O quizá te resulta más fácil porque no estamos en la escuela. Carlos se mostró incómodo por la situación. —Es que no puedo hablar contigo—Se excuso—Yo no puedo estar relacionado a eso que hiciste. —Solo tuve sexo con Lewis, nada más—Sergio se miraba muy molesto—Y no seas hipócrita, te he visto besarte con Charles. —Pero son las implicaciones... —¿Cuáles? ¿Su relación con Nico?—Comenzó—Lewis era su novio, no yo. Y, sin embargo, de él no te alejaste. —No esas implicaciones—Corrigió. —Entonces, ¿Cuáles? Por alguna razón Sergio sabía que la respuesta no sería de su agrado. —Las implicaciones de acostarse con una persona inconciente—Esa palabras se sintieron como cuchillos atravesando su piel. —¿De qué hablas?—Sintió su voz temblar al preguntar eso. —Me preguntaste y yo respondí, pero no pienso dejar que me vean contigo—Dijo Carlos para después alejarse sin darle tiempo a responder. Max se encontraba esperando a que su padre terminara de pedir el almuerzo. Se había dado cuenta de la ausencia de Sergio, pero pensó que se debía a que había ido al baño. De pronto su celular anuncio la llegada de un mensaje. El rubio vio que se trata de un número desconocido y venía con un archivo adjunto. Sintió que su alma abandonaba su cuerpo al ver de qué se trataba. “Termina esto antes de que le cuente tu secreto a todos” Y vio la fotografía de Sergio y él besándose en aquel pasillo. ¿Quién estaba haciendo todo esto? ¿Cómo consiguió esa fotografía? ¿Cómo sobrevivirán a esto?
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